miércoles, 5 de enero de 2005

Pensamientos, consejos...

Pensamientos, consejos...
Pensamiento muy sutil de Pascal: "La derniére chose que l´on trouve en écrivant une oeuvre c'est de savoir ce que l'on doit mettre au commencement" (*). En todos mis trabajos literarios mi mayor preocupación ha sido no errar el comienzo. Creo en el poder mágico de las primeras palabras. Será por eso, quizá, que sigo siempre un procedimiento de pintor. Nada definitivo al empezar. Una mancha, una mancha lo más vaga y líquida que sea posible. En esta ocasión, como buscando la más honda raíz, principié por el recuerdo de mi propia infancia y luego me arrojé desaforadamente, sin detenerme nunca, hasta el fin. Cuando mi torrencial borrador estuvo terminado, volví atrás; y así varias veces. Muchos encontraron que había puesto demasiado tiempo en escribir un solo libro. En realidad escribí cinco o seis, en ese espacio. Sólo que esos libros eran siempre el mismo. Las presentes consideraciones, como otras tantas de esta conferencia, van especialmente dirigidas a los escritores jóvenes. Siempre conviene saber cómo trabajaron y trabajan los viejos obreros, tanto los buenos como los malos, verbigracia; aunque más no sea, sino, para hacer lo contrario.
(*) Al escribir una obra, lo último que se descubre es saber lo que se debe poner al comienzo.
De "Tiempos Iluminados", "Cómo se escribió La Gloria de don Ramiro", Enrique Larreta; lo saqué de la ya citada antología escolar del '53.

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