domingo, 8 de enero de 2012

No hay belleza como la de la sonrisa

Y es que la risa hace lindo al más fiero. Y sin risa, a la mayor belleza siempre le falta algo. Incluso esas risas desopilantes (dientudas, salivantes, etc.) son de una belleza especial. Si estás preparado, te contagian y ya está; no podés no ver lo lindo de ese “reidor”. Dicen que los ojos son las ventanas del alma (cosa que puede sonar muy cursi, pero es muy cierta). Y digan si la sonrisa no es también una señal. Quien tiene viva el alma, sonríe.

6 comentarios:

  1. Eso es así en general, Juan Ignacio: pero no cuando uno está triste, preocupado o enfadado, entonces la risa ajena puede resultar ofensiva.

    Cosas de la envidia, vaya.

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  2. También la belleza ajena puede darnos envidia...

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  3. Eso depende de nuestro estado de ánimo, Juan Ignacio, creo que condiciona más que la realidad que vemos: por ejemplo, la risa del otro.

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  4. Sí, sí, puede ser, pero nos vamos para cualquier lado. Ubiquemonos en una situación en que podemos contemplar la belleza.
    Un risa, por supuesto, puede decir muchas cosas, hacer bien o mal. Pero eso es otra cosa.

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  5. Quería decir, JI, que cuando uno tiene el alma en paz está abierto a apreciar todo lo bueno de la vida, como la risa del otro. Y así debería ser siempre, pese a tener problemas. Pero que nuestra naturaleza es débil y que muchas veces, si hay preocupaciones, toleramos que eso nos nuble la contemplación de lo bello.

    Una lástima ser así.

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  6. como me rompe las pelotas la gente 100% critica, como la de fernando...Juan Ignacio, me encanto esto que escribiste, tan simple como cierto! viva la risaaaaaa!!!!!

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