martes, 5 de septiembre de 2023

Los mapas de mis libros actuales


La zona me resulta conocida… Por supuesto, es la zona de los manhattoes, a donde fui con Melville hace un tiempo. Ahora de la mano de Washington Irving estuve remontando Hudson arriba, y les cuento que los parajes ya se me están haciendo entrañables. Es cierto que el paisaje debe estar algo distinto hoy a lo que habrá sido en la época de la colonia holandesa, pero debe haber algunos resabios. Quizás no esté el bosque encantado, pero deben estar ahí las montañas Kaatskill, por supuesto. Es probable que en algunos rincones aún se pueda sentir lo que sintió el autor, compartir las experiencias del historiador ficticio Diedrich Knickerbocker o revivir las aventuras de Rip van Winkle o Ichabold Crane.

Dice Wikipedia: "Knickerbocker viste un tipo específico de pantalones holgados conocidos como knickerbockers, que luego se abreviaron como knickers. La palabra knickerbocker también se usa para referirse a las personas que viven en Manhattan y fue adoptada en forma abreviada como Knicks por el equipo de baloncesto profesional de la NBA de la ciudad".

De Irving dice Wikipedia que es el primer escritor estadounidense que llegó a vivir solamente de sus escritos. Y en la contratapa de mi "Rip van Winkle" pocket (que me enorgullezco de haber rescatado de una mesa de usados, y que trae también "La leyenda del valle encantado") dicen que dijo Thackeray que Irving es el “el primer embajador que el nuevo mundo envió al mundo antiguo”.


Este mapa es de un frente de guerra, en la Primera Guerra Mundial, en la frontera franco-belga. Desde ese frente, un joven Pierre Teilhard de Chardin mandaba cartas a su prima Marguerite Teilhard-Chambon (en literatura: Claude Aragonnès). Allá por los sesenta se han recopilado dichas cartas y editado bajo el nombre de "Génesis de un pensamiento".

Un fragmento de una carta muy propio para el blog "Aquí estamos, pero de aquí no somos":
"He podido pensar, pues, con detenimiento sobre lo que me dices acerca de las dificultades que encuentras para «vivir en el mundo como si no estuvieses en él». He aquí lo que creo conveniente decirte. Ante todo, ten confianza en el lento trabajo de Dios. Naturalmente, todos nos sentimos impacientes por llegar rápidamente al término de todas las cosas. Quisiéramos saltarnos los intermediarios. Nos impacientamos de estar en camino hacia algo nuevo, desconocido... Esta es, sin embargo, la ley de todo progreso que necesita pasar por lo inestable y puede significar un período muy largo. Por esto estamos en suspenso desde hace un año en lo que a la civilización del mañana se refiere.-Lo mismo te ocurre a ti, yo creo. Poco a poco tus ideas van madurando; déjalas crecer, formarse, sin precipitación. No trates de «forzarlas» como si pudieses ser hoy tal como el tiempo (es decir, la gracia y las circunstancias actuando sobre tu buena voluntad) te harán (sic) mañana. Este espíritu nuevo, que se va perfilando en ti, poco a poco, sólo Dios podría decir lo que será mañana. Concede a Nuestro Señor el crédito de pensar que su mano te guía bien a través de la oscuridad y el «devenir», -y acepta, por amor a El, la necesidad de sentirte en suspenso y como inacabada.-En espera de que llegue al fin el día en que te sentirás marchar sobre lo estable, advierte que este «estable» puede estar muy bien constituido, para ti, por una forma de vida laica e «individualista». Es verdad que una cierta lógica y una cierta necesidad hacen que la mayoría de las almas convencidas de que Dios es lo único que merece la entrega se agrupen y se encuadren. Sin embargo, y por fortuna, esto no es la regla. Todas las formas de existencia pueden ser santas, y para cada uno la forma ideal es aquella por donde Nuestro Señor le conduce mediante el desarrollo natural de sus gustos y la presión de las circunstancias".

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