sábado, 12 de septiembre de 2026

Aproximación a los clásicos

Hace unos años invertí parte de una gift card en tener unas buenas ediciones de la Ilíada y la Odisea, a fin de reducir la posibilidad de tener malas traducciones e incrementar la sensación de comfort (que da una buena edición) para ver si eso compensaba alguna posible falta de entusiasmo que se presentara luego en el camino de la lectura.

Lo cierto es que pasaron un par de años y las obras siguen esperando. Y, mientras, una de mis hijas se leyó de pe a pa la Odisea en una versión económica de librería de avenida Corrientes. Esto probaría que lo importante es el contenido de una obra y no el maquillaje. Pero no desmiente la necesidad de una motivación fuerte, que en ella fue ayudada por distintas producciones modernas que han representado en medios audiovisuales la obra clásica.

Lo más gracioso es que ella descartó la edición que compré yo porque es algo más voluminosa y porque a los eruditos en la materia se les ocurrió, en la Ilíada, llamarlo al don como Aquileo.

¡Oh, dolientes espíritus! ¡Oh, sempiternos gemidos!... como decía el rey enamorado. ¿Es que alguien puede recitar en su mente sin que se altere molestamente la musicalidad: "Canta, oh diosa, la cólera del Pelida Aquile... o"?

"¿O qué?", respondería la diosa airada. "¿Que hay si no lo hago?"

(Al cierre de esta edición nos encontramos finalmente navegando sin prisa en las cóncavas naves de la lectura por el tercer canto de la Odisea)

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