jueves, 14 de julio de 2005

El sentido religioso (III)

Así que la idea de Dios no es nada imposible de entender, ni de proponer entonces. El hombre descubre con sorpresa las cosas del mundo, ve que ya existían antes que él, que las puede tomar, conoce que hay un orden determinado y tiene otras experiencias que hacen que piense en la posibilidad de un Dios. Valga entonces este otro pensamiento, tomado de los apuntes de la UCALP, a ver que les parece.

No tiene ningún fundamento científico la teoría según la cual la religión, en la historia de la humanidad, ha nacido del miedo. No es el miedo el primer sentimiento que experimenta el hombre cuando toma conciencia de las cosas, o de la realidad.

El primer sentimiento es el atractivo, la fascinación. El miedo aparece en un segundo momento, cuando el hombre percibe el peligro de «perder» esa realidad que lo atrae tan poderosamente, de no poder disfrutar de ella, máxime cuando ciertos fenómenos, por ejemplo, de la naturaleza amenazan su vida.


Yo lo veo en los niños que recién nacen. A nada tienen miedo, todo les asombra y lo quieren agarrar. Luego, más tarde, van reconociendo algunos peligros y van tomando conciencia de la posibilidad de experimentar una pérdida.

Pero sigamos más adelante... (y ahora hablemos de mi fe, de mi religión).

Un buen día llegó Jesús. Y dijo ser el Hijo de Dios. Y dio respuestas a las preguntas. Explicó el más grande los mandamientos: el amor. Lo vivió. (Y murió. Y resucitó). Ahí es donde la fe “empieza a tallar”. Si creemos en Jesús (y en los que creyeron en él), y hacemos lo que él dice, tenemos una mayor felicidad.
Y el mismo Jesús creo a la Iglesia. Podríamos seguir adelante con la línea de reflexión que dio origen a estas últimas entradas, pensando en la racionalidad o razonabilidad de la Iglesia misma. Y de sus enseñanzas. (Por supuesto que lo mejor es que, si el tema les interesa, lean cosas buenas, no este blog).

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