domingo, 12 de abril de 2026

Top 3 de Posadeñas

La primera versión que escuché de “Posadeña linda”, de Ramón Ayala, fue la de Mariana Baraj. No me gusta tanto la estética de Mariana Baraj, pero su versión de la Posadeña, arreglada lejos del folklore y cerca del jazz, aún hoy es la versión que más me gusta.

Ramón Ayala. Como pasa con muchos grandes compositores, su voz no es la más “popular” o “del gusto de las mayorías”. Grandes cantores agarran sus obras y las hacen famosas y así pasa también con él (alguna vez hablamos de esto -¿o no?- y dijimos nombres tan diversos que comparten esta condición como Atahualpa Yupanqui, Eduardo Mateo o Leonard Cohen).

Me gusta sin embargo explorar las versiones originales. Quizás por curiosidad de conocer el sentimiento del autor. Pero también porque las voces de sus autores, menos populares, pueden tener una gran expresividad (caso del uruguayo Fernando Cabrera, otro autorazo olvidado bajo tantas versiones famosas; y no menciono acá a Jorge Fandermole, porque dentro de los autores multiversionados es un autor que tiene una voz mucho más “agradable al público en general”).

Así que escuché Posadeña Linda por Ayala. Y luego la escuché por muchos más. Pero salvo la versión de Los de Imaguaré, que se acerca un poco más a mi gusto, mi preferida sigue siendo la rara versión de Mariana Baraj (aunque se horroricen los folcloristas hechos y derechos, como yo me hubiera horrorizado hace muchos años). Voy a dejar acá un intento de “top 3” de las mejores versiones de la Posadeña (a mi gusto, se entiende), con sus aspectos destacados (a mi sentir, se entiende).

Posadeña Linda - Mariana Baraj - Versión 1
La instrumentación.
La queja de su voz en las a largas.
Sueños dame que quiero “soñar” (me acostumbré mucho a eso, pero la versión original de Ayala solo dice eso en la última repetición, o quizás como cierre; antes siempre dice “sueños dame que quiero vivir”).

Está la versión 2 con linda intro “ventosa”, magnífica coda jazzística y sueños dame que quiero “vivir” (aunque solo una vez). Aunque me gusta más cómo canta en la versión 1 y es la que se me hizo querida.

Posadeña Linda - Los de Imaguaré
El interludio con los solos de guitarra y bandoneón.
La expresividad en el recitado intermedio, su acentuación de: “que me vas doliéndoelálma”.
"Fun fact": en esta grabación también atacan de entrada con “sueños dame que quiero soñar”.

Hay más versiones de Los de Imaguaré; hay grabaciones en vivo. Hay una en donde aparece un recitado inicial poco grabado. Es una versión apocopada de una composición que hizo Ayala que se llama “Los gurises” (aunque acá destaca la parte de los ranchos y una linda frase sobre el trabajo).

Posadeña Linda - Chango Spasiuk y Nahuel Pennisi
El solo del Chango.

Creo que solo después de haber hecho un recorrido como este se puede apreciar esta versionaza en la madurez de don Ramón Ayala, su autor. Si no se percibe la emoción… hay que volver a empezar.


Nota bene:

En esa versión de madurez ha cortado el recitado “Los gurises”. Espero que no haya dejado de sentir aquellos versos que hizo que dicen:

Ranchos y ranchos y ranchos,
con un capitán de arena
y cien chimeneas torcidas para quemar la miseria
y hacer más linda la vida con el humo del trabajo.


Bibliografía complementaria:


Versión de las primeras si no me equivoco. La tomo de referencia para decir lo de sueños que quiero vivir y sueños que quiero soñar.


jueves, 9 de abril de 2026

Pascual

El domingo pasó pero la Pascua llegó y se queda unos días.
Acá en el sur del mundo algunos dicen que es como que ahora sí arranca el año.
Quizás es buen momento para seguir profundizando.
Todo el periodo de Cuaresma el mundo nos atrapa reorganizando el año que empieza y hay que luchar para no estar atrapado allí.
Ahora las cosas del mundo se han calmado, agarrémoslas distraídas y vivamos Pascua sin que se enteren.
Llevemos una sonrisa a flor de piel para sacarla cuando más se necesite.


*

Uno de los libros que también está abierto “al mismo tiempo” que los otros es una edición nacional impresionante llamada Poesía de James Joyce, cuyo autor es obviamente Joyce y su estudioso y traductor Pablo Ingberg. Edición bilingüe que con sus cien páginas de notas es realmente un estudio completo. Publicada en 2018 por “El cuenco de plata”, con apoyo de “Literature Ireland” es un trabajo que siento que no está en las manos adecuadas salvo que se me tome como el más bruto de los aprendices.

Cuando un lector alguna vez sueña con tener una biblioteca cuya amplitud no podría abarcar en comprensión plena (pero cuya posesión se justifique por el uso que le puedan dar los visitantes a sus libros) este podría ser uno de esos libros que le guste tener… (“¿Busca poesía de Joyce? Tengo algo ideal para Usted…”)

También tengo el Ulises durmiendo en la biblioteca hace años y ya le llegará el turno. Dicen que el Adán abreva en él. Pues yo ya empiezo a ver cosas en los poemas, pero quizás sean de traducción.

¿Por qué “Love” es “Amor” y no “el Amor”, o ambas según la circunstancia?

Hay música a lo largo de ese río
Pues allí Amor deambula…
(There’s music along the river
For Love wanders there…)

Marechal fue el primero en que ví algo así, por ejemplo:

Tiende Amor su velamen castigado
Y afronta el ceño de la mar tonante.

Pero esto fue escrito en castellano en su original, mientras que aquello otro es una traducción.

Cómo podrán apreciar, mi campo es limitado. Nada peor que un ingeniero cuyos intereses han tornado hacia lo humanista. No está bien en un lado ni en el otro. “¿Dónde están tus libros técnicos?”, me dijo una vez un tío. “¿Vos qué sabés de estas cosas?”, me dice un profesor de literatura en la mesa de un comedor.