jueves, 30 de noviembre de 2006
Inquietudes
miércoles, 29 de noviembre de 2006
Civilizaciones superiores
martes, 28 de noviembre de 2006
A luchar se ha dicho
Damián de Molokai
Y surge la pregunta: ¿Quién es este hombre que Benedicto XVI compara con San Francisco de Asís o Teresa de Calcuta? Hoy en día la intriga se salva rápido, al menos muchas veces, buscando en Internet. Y esta vez el hallazgo fue sorprendente.
Damián De Veuster o Damián de Molokai, sacerdote de origen belga de la Congregación de los Sagrados Corazones, misionero en Hawai, siglo XIX, destacado por su asistencia a los leprosos de la zona y muerto de dicha enfermedad (o de amor a los leprosos, dependiendo de como Ud. lo quiera ver). Beatificado por Juan Pablo II en 1994.
Pueden leer la página de Churchforum o EWTN (mismo texto); los relatos son para conmoverse. De esas páginas, estas palabras:
Esta isla [Molokai] se convirtió en un infierno de dolor sin esperanza. Los pobres enfermos, perseguidos en cacerías humanas, eran olvidados allí y dejados sin auxilios ni ayudas. Para olvidar sus penas se dedicaban los hombres al alcoholismo y los vicios y las mujeres a toda clase de supersticiones.
Al saber estas noticias el Padre Damián le pidió al Sr. Obispo que le permitiera irse a vivir con los leprosos de Molokai. A Monseñor le parecía casi increíble esta petición, pero le concedió el permiso, y allá se fue.
En 1873 llego a la isla de los leprosos. Antes de partir había dicho: "Sé que voy a un perpetuo destierro, y que tarde o temprano me contagiaré de la lepra. Pero ningún sacrificio es demasiado grande si se hace por Cristo".
lunes, 27 de noviembre de 2006
De la belleza
La belleza separada de la verdad y del bien nos vuelve locos: «Hölderlin, Nietzsche, Van Gogh, Antonin Artaud, se volvieron locos por haberse sumergido en un fuego del que ignoraban el nombre» [1]. La belleza, siendo uno de los Nombres divinos es un «fuego devorador» (Heb 12, 29) y, en la Creación, el «sello del Amado» (Cant 8, 6), el testimonio de Aquél que «se viste de belleza y majestad» y al que la luz envuelve «como un manto» (Sal 103, 1). [*]
[*] Fernando Colomer Ferrándiz, La mujer vestida de sol, Reflexiones sobre el cristianismo y el arte. Ediciones Encuentro, 1992.
domingo, 26 de noviembre de 2006
Del hombre libre
La ocasión no hace al ladrón,
sólo le permite acción.
No es robar el bien que verdaderamente ansiamos... no esperamos la ocasión para “ser libres” y deshacernos de “la ley que nos limita”. La ley ayuda a nuestra debilidad...
Quien está para ladrón,
aprovecha la ocasión.
Pero podemos ser de otra forma. Ser, verdaderamente...
Con gracia en el corazón,
dejo pasar la ocasión.
jueves, 23 de noviembre de 2006
Completos
Es como si uno hubiera vivido mucho tiempo de perfil y encontrara de pronto que el volumen de uno estaba incompleto y que de repente lo ha completado y es más denso, más rico, más sensible.
Desde que me casé, cualquier fotografía en solitario es como de perfil. De frente, para salir entero, tengo que posar con mi mujer.
miércoles, 22 de noviembre de 2006
En cama
viernes, 17 de noviembre de 2006
Salir de la rutina
En Loreto bailo zamba,
el escondido en Beltrán.
Pa´ bailar un buen remedio
hay [*] Suncho Corral.
(…)
No hay como ir a Salavina
pa´ bailar la chacarera.
(…)
Si voy a Corrientes bailo el chamamé,
si voy a Entre Ríos carancho cupé.
(…)
jueves, 16 de noviembre de 2006
Jacarandaes (tercera edición)
Los jacarandaes son uno de los privilegios del barrio. De mi barrio, del pueblo de Eduardo y de varios otros lugares. Los hay inmensos allá en la mismísima Buenos Aires, en la Plaza San Martín. Yo solía tener una postal, de esas para turistas que venden en las cercanías de la plaza, en donde se veía uno enorme y florido.
Quien vive en el siglo XXI, y no es poeta, tiene dos suspiros. Por momentos (momentos justamente ambiciosos) está el suspiro que dice: “Si sólo supiera decir unas palabras del jacarandá...”. En cambio hay otros momentos (de lo más comunes en mi vida) en que las palabras son: “Si sólo hubiera traído la cámara de fotos...”. La foto es el recurso más utilizado por los discapacitados poéticos como el que aquí firma.
Lo menos que puedo hacer, para no caer en el conocido recurso, es dejarles la fotografía de una pintura. Y verán que es, como se dice por aquí, “una pintura” de jacarandá.

Autor de la pintura: Carlos Scaglione.
[*] "Jacarandaes" parece ser un plural más culto que "jacarandás".