viernes, 29 de agosto de 2008

Cuarto aniversario

Volando pasan los años,
o yo estoy quieto. ¡Velay! No sé.
Así duda Abel Mónico Saravia en su zamba “¡Velay! No sé” (que la han podido escuchar de famosos interpretes como Los Chalchaleros o recientemente desempolvada por el Dúo Coplanacu).
En el día del cuarto aniversario de “Aquí estamos, pero de aquí no somos” se presenta más que nunca apropiada esa sentencia. Porque estoy convencido de que la existencia de este blog está muy relacionada en sus causas con la existencia de una pregunta que no dejamos de hacernos nunca: “¿Qué haré con mi vida?” Y a su vez la pregunta de qué hacemos con nuestras vidas está muy relacionada con el paso del tiempo.
Al margen de este aniversario, la frase me ha llamado la atención. ¿Qué quiere decir? ¿Si los años pasan rápido es que yo estoy quieto? ¿Quieto en qué sentido?
Muchas veces sentimos que el tiempo pasa rápido. Muchas veces decimos que eso sucede cuando hacemos algo con ganas. Al contrario, cuando un siente tedio por lo que hace lo único que espera es terminar y así muchas veces siente que el tiempo pasa lento. Entonces... si el tiempo pasa rápido es porque estamos haciendo cosas y con ganas. Pero eso no sería estar quieto.
Sin embargo, la frase es entendible desde el punto de vista de la ciencia física. Se trata de las velocidades relativas de dos cuerpos en movimiento. La velocidad de uno respecto a otro es la diferencia de las velocidades de cada uno tomadas respecto al mismo punto de referencia (dice más o menos algún manual o apunte). En este caso estamos los años y yo. Si yo no avanzo, los años pueden pasar rápido para mí. Si yo avanzo, no tan rápido.
Quizás la clave de todo pase por el lado del sentimiento de que la vida se nos va. Y quizás me falten algunos años para poder entenderlo mejor. Sería algo como que cuando uno está quieto, cuando no hace nada, un día se da cuenta de que la vida se fue.
Esto me hace volver al blog. Y el cuarto aniversario mete miedo. No sea que hubiera podido aprovechar el tiempo (y los bites) para otra cosa. En fin... el único consuelo es haber conocido a tanta gente por la que tengo un afecto especial. Con algunos nos vimos varias veces, con otros sólo una, con otros ninguna.
Pero no me pondré más sentimental que hasta ahí. ¡Me deseo un muy feliz aniversario!
(En el día del martirio de san Juan Bautista)

jueves, 21 de agosto de 2008

Alter Mundi - VIII. Isla de la Pasión


Si de Acapulco nos vamos Pacífico adentro en dirección sudoeste, al cabo de 1280 kilómetros divisaremos una isla deshabitada, un atolón coralino sobre el que descansan trece palmeras de forestación artificial como única vegetación. Este perdido lugar en medio del pacífico no nos dice nada a simple vista, pero tiene una historia que, si es según la relata Wikipedia, es digna de una película. Estamos hablando de la Isla de la Pasión (también llamada Isla Clipperton), actualmente posesión francesa.

Esta isla fue disputada por Francia, Estados Unidos y México. Si bien el primero que la avistó (sin desembarcar) fue Magallanes y por tal suceso pasó a ser parte de los dominios españoles, en 1711 los franceses la redescubren, llamándola Île de la Passion y reclamando la soberanía. El nombre de Clipperton, en cambio, le viene por el pirata inglés John Clipperton, que la descubre en 1705 y según cuenta una leyenda la usaba de refugio y hasta habría escondido allí un tesoro.

En 1821 México se independiza de España y se considera heredero de los derechos sobre la isla, incluyéndola explícitamente en la constitución como territorio nacional. En 1956, la Compañía Minera Americana del Guano reclamó la isla para los Estados Unidos de América. Luego en 1858, bajo el gobierno de Napoleón III, Francia se anexiona la isla como parte de Tahití. México la reclama nuevamente en 1897 y Estados Unidos toma posesión en 1898 (Guerra Hispano-Estadunidense). Finalmente en 1906, la Compañía Británica de las Islas del Pacífico adquiere los derechos de explotación de los depósitos de guano de la isla y, en conjunto con el gobierno mexicano, construye un asentamiento minero. Pero esto recién empezaba.

México construye un faro y guarnición militar al comando de un capitán llamado Ramón Arnaud. En 1914 cerca de cien personas vivían en la isla. Cada dos meses un barco con provisiones llegaba desde donde nosotros comenzamos el relato, Acapulco. Pero el estallido de la Revolución Mexicana hizo que se suspenda el servicio y los habitantes quedaron librados a su suerte. Para 1915 la mayoría de los habitantes habían muerto de escorbuto, pero por decisión del gobierno de la isla se decidió permanecer, rechazando incluso la posibilidad de irse ese mismo año en el USS Lexington de la marina estadounidense.

Ya en 1917 el capitán Arnaud había muerto en un intento fallido de navegar a tierra firme y conseguir ayuda. El guardián del faro, Victoriano Álvarez, resultó ser el único hombre que quedaba en la isla, junto con quince mujeres y niños. Pronto Álvarez se autoproclamó rey y comenzó una escalada de violaciones y asesinatos, antes de ser él mismo asesinado por una de sus víctimas. En julio de 1917, cinco mujeres y cuatro niños, los últimos sobrevivientes, fueron rescatados por el USS Yorktown.

En adelante la posesión se siguió disputando entre México y Francia. Vía Vaticano y su delegación al rey de Italia, Víctor Manuel III, en 1930 se falló en favor de Francia. Los franceses reconstruyeron el faro y establecieron un puesto militar en la isla, el cual duró sólo siete años. La isla estuvo también en la mira de Franklin Delano Roosevelt, quien en 1944 ordenó la ocupación de la isla por parte de la marina, en lo que fue una de las operaciones más secretas de la Segunda Guerra Mundial. Francia por su parte la evaluó como posible campo para pruebas nucleares, como centro turístico y de comercio (adaptación e infraestructura mediante), puerto pesquero y hasta basurero nuclear, pero ninguno de los planes fueron llevados a cabo.

La isla ha estado abandonada desde el fin de la Segunda Guerra Mundial y sólo ha sido visitada por pescadores deportivos, patrullas de la marina francesa, pescadores mexicanos de atún y tiburón y exploradores como Jacques Cousteau, Lance Milbrand (National Geographic) o Jean-Louis Étienne.

Y película no sé si se ha hecho, pero sí un libro de edición mexicana, cuya autora es la colombiana Laura Restrepo y se llama “La Isla de la Pasión”.

(Recuerden que mañana es Santa María Virgen, Reina)

viernes, 15 de agosto de 2008

Folklores (un análisis nuevo)


Decimos presente en este día de fiesta, día de la Asunción de la Virgen María. Y lo hacemos con un material cuyo autor, el estimado Sangre Azul, me ha hecho llegar y, accediendo a mi pedido, me ha autorizado a publicar.

Se trata de una clasificación de tipos musicales que, a pesar de referirse solamente al folklore argentino, sienta un precedente al buscar romper la limitación del análisis basado en derechas e izquierdas.

Este análisis presenta conclusiones discutibles. Yo mismo tengo algunas divergencias en la ubicación de algunos de los autores o intérpretes en la imagen que precede la entrada. A pesar de eso, el análisis sigue siendo válido y anima a proseguir a partir de él.

Abajo verán la tabla de definiciones de la que nace la muestra gráfica. Un lujo de trabajo. Agradecemos al eximio ex-bloguero Sangre Azul por el invalorable aporte.

domingo, 10 de agosto de 2008

Tanto insistió...

Solyenitsin por acá, Solyenitsin por allá, Solyenitsin por acullá... Me hicieron acordar que una vez compré en usados “Un día en la vida de Iván Denísovich”. Lo subí algunos peldaños en la lista de espera.

No contento con eso, Solyenitsin (así está escrito por aquí, ¿por qué las castellanizaciones de los nombres rusos tienen tantas variantes?) siguió insistiendo. Ayer, mientras hacía un breve paseo de espera por el viejo barrio, no pude evitar sucumbir a la tentación de la librería de usados. Allí estaba el ruso, ofreciéndose en una edición argentina llamada “Cuentos en miniatura”. Que sí, que no, que sí, que no... que sí.

Valió la pena. Colgué por unos días el libro “programado” y estoy leyendo estos geniales cuentos. Sin duda que hay muchos y quizás mejores, pero al que tenga un minuto le dejo éste (que de paso tiene un aire de los episodios de Elías en la primera lectura de hoy, 1 Rey 19, 9.11-13, y además me trae recuerdos de pensamientos de hace tiempo).

TORMENTA EN LAS MONTAÑAS
Nos alcanzó en una noche tenebrosa antes del cruce de la montaña.
Habíamos salido arrastrándonos de nuestras carpas y esperábamos.
Venía hacia nosotros por encima de la cordillera.
Todo era oscuridad, no se podía discernir el cielo, la tierra, el horizonte. Pero resplandecía el relámpago desgarrador, que separaba las tinieblas de la luz. Salían las montañas gigantes Belolakai y Dyugutrurlichat y también los pinos negros de muchos metros, casi de la altura de las mismas montañas. Sólo por un momento podíamos ver que existía la tierra firme, y luego todo era de nuevo tinieblas y abismos.
Los fulgores de los relámpagos se aproximaban, alternaba el brillo con la oscuridad, el resplandor blanco, el resplandor rosado, el resplandor violeta y siempre en los mismos lugares aparecían las montañas y los pinos asombrándonos con su grandeza; cuando desaparecían era difícil creer que existían.
La voz del trueno llenó los desfiladeros y dejó de oírse el rugido constante de los ríos. Cual flechas de Jehová, caían los relámpagos en la cordillera y se rompían en serpentinas y chorritos como si se derramaran contra las rocas o bien derribaran y derramaran ahí algo vivo.
Y nosotros... nosotros nos olvidamos de temer al relámpago, al trueno, a la lluvia torrencial y nos tornamos semejantes a una gota del mar que no teme a la tormenta. Nos convertimos en una insignificante y agradecida partícula de este mundo.
De este mundo que hoy volvió a crearse ante nuestros ojos.

miércoles, 6 de agosto de 2008

Instituiré una nueva costumbre

Todo comenzó hace tiempo cuando fui a la casa vacía de mi abuela y vi los regalos que le habíamos hecho en los últimos años. ¡Tanto valor que tenían entonces y hoy que ya no son nada!
Hoy pensé que voy a instituir una nueva costumbre. No requiere la abolición de las anteriores.

Quien cumple años, en ocasión de tan importante suceso, deberá regalar uno de sus bienes o posesiones. De esta manera se preparará verdaderamente para la vida y para la muerte.
...

Tienen razón los que piensan que sería muy duro para los niños. Quien empieza en esta vida necesita ayuda, apoyos, herramientas para avanzar. A veces son espirituales, a veces se simbolizan con regalos materiales. Bien, bien, estoy de acuerdo...
Digamos entonces que esta nueva costumbre y su rito correspondiente (aún sin definir) serán adoptados por las personas desde la mayoría de edad, que podrá ser la edad de 18 años. Para empezar puede ser algo sencillo y simbólico. Luego, a medida que pasen los años, esta entrega terminará siendo más importante que los regalos que el dueño del aniversario reciba.
En fin, hay que darle un poco más de vueltas, pero la idea ya está.
(En otro plano, hoy festejamos la Transfiguración de Jesucristo; un acontecimiento de oración, como lo llamó Benedicto XVI en el libro “Jesús de Nazaret”, donde se ve la íntima compenetración de Jesús, Luz de Luz, con el Padre. Se lee Mt 17, 1-9).

domingo, 3 de agosto de 2008

La liturgia, tesoro de la Iglesia

En el mensaje de Benedicto XVI a los participantes del 49º Congreso Eucarístico Internacional, realizado en Québec en junio de 2008, se destacó la frase: “La liturgia no nos pertenece”.
Me imagino que esas palabras no son solamente un llamado a la prudencia en el cuidado de las formas litúrgicas. Además de eso, que lo es, creo que esas palabras nos dicen que estamos, como pasa con otras cosas que son custodia de la Iglesia, ante un misterio que ni nosotros mismos conocemos plenamente.

Cuando Benedicto XVI dice: “La liturgia no nos pertenece a nosotros: es el tesoro de la Iglesia”, está incluyéndose a él mismo. A él, que sería uno de los más indicados, por su jerarquía, para decidir sobre reformas litúrgicas en la celebración eucarística. Pero no. Como se trata de algo de origen divino, se trata de un misterio que no podemos comprender en su totalidad. Y eso nos obliga a ser prudentes en su tratamiento. (Si no me equivoco, este mismo criterio de prudencia guía la posición de la jerarquía eclesiástica frente a otras realidades como el celibato en el orden sagrado, el rol de la mujer en la Iglesia, etc.)

Bien, pero no todo es alerta “pasiva” en el mensaje de Benedicto. Benedicto XVI también propone la acción. Hay que estudiar el misterio eucarístico y la liturgia. Y para eso exhorta a profundizar en el texto de la constitución Sacrosantum Concilium del Concilio Vaticano II sobre la sagrada liturgia.

Me la leí, que no es lo mismo que estudiarla ni profundizarla. Así que les dejo casi como una curiosidad una de las propuestas que se hacen allí en la constitución. En el punto 40, a raíz de la necesidad de la adaptación de la liturgia a la mentalidad y tradiciones de los pueblos:

2) Para que la adaptación se realice con la necesaria cautela, la Sede Apostólica concederá, si es preciso, a la misma autoridad eclesiástica territorial, la facultad de permitir y dirigir las experiencias previas necesarias en algunos grupos preparados para ello y por un tiempo determinado.

(Je, para los que dicen que la Iglesia no es moderna. ¿No es este un verdadero estudio como el que hacen las empresas antes del lanzamiento de productos o películas cinematográficas?)

Benedicto XVI no quiere ir “para atrás” a la época preconciliar, como dice y cree la comunicación masiva (perdón la obviedad). Benedicto refiere siempre al Concilio Vaticano II. Por supuesto, tiene una idea formada sobre lo que pasó, pasa, puede pasar y sería mejor que pase. Para cerrar recordemos lo que escribió como Joseph Ratzinger en el prefacio de “Introducción al espíritu de la liturgia”:

Puede decirse que la liturgia, tal como era vivida por aquellos años -hablamos de 1918- se asemejaba a un fresco conservado indemne, pero que yacía casi oculto por el estuco. En el misal, del que se valía el sacerdote para celebrar la Eucaristía, se hallaba del todo presente el desarrollo de las formas litúrgicas a partir de los orígenes. Sin embargo, para los fieles estaba como escondida detrás de formas devocionales privadas. Gracias al movimiento litúrgico y, sobre todo, y de manera definitiva, al Vaticano II, el fresco quedó a la vista de todos, dejándonos repentinamente fascinados por sus formas y colores.
Pero después, este fresco ha sufrido daños de gran consideración, hasta amenazar ruina, por falta de las necesarias acciones de restauración y reconstrucción y por la propia respiración de las masas que lo contemplan. Todo esto puede llegar a ser grave, si no se arbitran inmediatamente los medios necesarios para evitar tan perniciosos efectos. Naturalmente que no se puede volver a cubrir el fresco con estuco. Sin embargo, hace falta volver al profundo respeto que exige la liturgia. Se impone una nueva percepción de sus mensajes y de sus realidades, a fin de que el redescubrimiento de la liturgia no se convierta en el primer paso hacia su destrucción definitiva.

jueves, 31 de julio de 2008

¿Es mejor la música de autores de izquierda? (II)

(Segundas partes nunca fueron buenas).
El tema ha de ser algo más grande. Ha de tener otro nombre y sólo lo he rozado. Desde donde estoy parado hay infinitos caminos para tomar. Además hay muchas variantes de acuerdo al tiempo y lugar en el mundo para eso de izquierdas y derechas.
Pero algo hay, algo existe, el tema existe. Si no fuera así, ¿cómo pude identificarlo yo ante el comentario de "Anónimo"? Otra vez, hace tiempo, había escuchado hablar algo de él (no encuentro el enlace). ¡La de saliva que se habrá gastado en este tema (o en el verdadero) y yo sin saberlo! Yo sólo jugué un tanto libremente con algunas ideas...
Cómo será la cuestión que a la hora de intentar hacer un listado de autores de izquierda y derecha se me hizo imposible lograr algo potable. (Dígame, para Ud., ¿Atahualpa Yupanqui de qué lado está? ¿Y la dupla Dávalos-Leguizamón? ¿Y Félix Luna con Ariel Ramírez?...
¿Y los chicos de “Jaigsculmiúsical”?)
Más adelante, con tiempo y camino recorrido, aparecerá algo más del tema. Ahora nos vamos de julio junto con Íñigo, uno de mis santos, e inauguramos mañana un mes de estrellas y mes aniversario.

A ver qué sale...

domingo, 27 de julio de 2008

Alter Mundi - VII. Santa Lucía


Anguilla, Adina,
Antigua, Cannelles,
Andreuille, all the l's,
Voyelles, of the liquid Antilles
Con las palabras de uno de los premio Nobel nacidos en su tierra, el escritor Derek Walcott, empezamos este relato de Santa Lucía, la isla y nación caribeña.

Tierra antillana que ha bebido de dos culturas colonizadoras europeas y una fuerte tradición negra (por inmigración y por los esclavos africanos), en los siglos XVI y XVII ha alternado unas 14 veces entre el dominio inglés y francés. Así queda reflejado en los nombres de las ciudades, de los accidentes geográficos, de las construcciones.

El idioma oficial es el inglés, quizás porque en 1814 fue finalmente dominio inglés y del Reino Unido obtuvo su independencia en 1979, pero también se hablan el kweyol y algunas lenguas criollas derivadas del francés en gran medida. De hecho, es común escuchar los servicios de noticias y los discursos políticos en ese idioma, el cual comparte con la isla de Dominica.

Para completar este cuadro cultural hay que agregar que el noventa por ciento de la población es de religión católica. Y un dato curioso. De la joven nación han salido en la historia dos premios Nobel. El ya mencionado Walcott se suma al Nobel de economía de 1979, Arthur Lewis.

Santa Lucía es una isla volcánica. Su lugar más conocido son los montes Gros Piton y Petit Piton, volcanes de más de 700 metros de altura sobre el nivel del mar, que se encuentran hacia el sur de la isla (al fondo en la foto de esta entrada). Estos montes son los que inspiran el diseño de la bandera santalucense y en 2003 fueron declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Hay otros montes y volcanes en la zona, lo que ha favorecido recientemente el comienzo de la explotación de energía geotérmica.

Como dije Caribe, ni falta hará que les hable de las playas. De economía solo tres palabras: plátanos, turismo y finanzas internacionales. Y aprovecho que el post quedó cortito para dejarles la letra del Himno Nacional (original en inglés en la Wikipedia), que puede ser la envidia de cualquier nación que se llame cristiana:
Hijos e hijas de Santa Lucía,

¡Amen la tierra que nos vio nacer!
Tierra de playas, montes y valles,
¡La isla más noble de toda la Tierra!
Dondequiera que tú andes,
¡Ama, oh ama tu isla hogar!

Han pasado ya los tiempos en que las naciones
peleaban por esta Helena de Occidente,
Han pasado ya los días en que el celo y la discordia
fustigó el trabajo y el descanso de sus hijos
Amanece al fin un día más brillante,
¡Se extiende ya un nuevo sendero!

¡Que el Señor bendiga nuestra isla!
¡Que guarde a sus hijos de daños y aflicciones!
¡Que nuestra gente viva unida,
fuerte en alma, pero también en los brazos!
¡Que la justicia, la verdad y caridad,
sean nuestros ideales para siempre!
Foto: msnbc

sábado, 19 de julio de 2008

¿Es mejor la música de autores de izquierda? (I)

La sana provocación fue de parte de un comentarista anónimo en la entrada “Buen folklore”. Lo presentó así: “Hay un topicazo que dice que la inteligencia (o el arte) son de izquierda. ¿Es que no hay buena música no-izquierdista?”
Bien, para empezar dejaré sólo una línea de pensamiento que no abarca todo el tema. Que es un tanto rebuscada, aunque no como parece al principio. Y que se propone descubrir lo verdadero que hay detrás de la primera frase. O sea, ¿por qué se llega uno a preguntar si la buena música es de izquierda? El otro tema, el opuesto, es demostrar que también hay buena música de derecha, pero eso quedará para un próximo capítulo.
Primero una premisa. O dos. No hablaremos de música cargada de ideología izquierdista “explícita”, sí en cambio de música hecha por músicos con ideas de izquierda. La diferencia es muy importante. Y es quizás la clave de toda esta entrada. Por ahora baste decir que me referiré a esa música hecha por autores de izquierda en donde se observa una linda melodía, una buena poesía, un contenido que podría leerse en forma de ideología izquierdista aunque no únicamente, etc.
Y ahora la segunda premisa. Para seguir juntos adelante en los razonamientos, es preciso que aceptemos que efectivamente existe el objeto de nuestro estudio. O sea, que existe buena música hecha por autores de izquierda. Quien con mayor o menor razón lo niegue, no podrá acompañarme aquí. Y deberemos generar otra entrada para hablar de ello.
Empecemos. Estimo que la razón por la que me gustan algunas canciones hechas por gente de pensamiento de izquierda tiene mucho que ver con aquello que decía Castellani de que el ideal cristiano tiene en su fondo el mismo "pathos" del ideal comunista.
¡Epa! ¿Cómo es eso? Bien, primero trato de explicar lo de Castellani. Cortajeando una carta de Leonardo Castellani a Leónidas Barletta resumo así:

¿En qué coincidimos los dos?

En una sola cosa, pero que es muy importante: en el "pathos", que es lo central de una psicología. Sentimos coincidentemente.
(…)

El ideal cristiano tiene en su fondo el mismo "pathos" del ideal comunista, la existencia del dolor en el mundo.
(…)

Con la inteligente aclaración más adelante:

Los comunistas quieren nada menos que la resurrección del mundo; yo también; y lo que es más, la espero. Pero nos diferenciamos en que ellos quieren la Resurrección sin muerte; y yo me he resignado a la muerte.

Mi idea entonces sigue así. El pensamiento de izquierda parece tener una sensibilidad especial para el dolor. El “dolor” incluye también la angustia existencial, la pregunta por el sentido, que todo hombre experimenta. Y eso es tema de muchas composiciones musicales, o se refleja en el tratamiento que se da a otros temas menores. Es por eso que el autor de izquierda puede lograr expresar cosas de manera tal que un cristiano puede llegar a encontrar en ello algunas coincidencias.
Claro que eso siempre y cuando no se entre en cuestiones muy prácticas o en “detalles”. Porque así como hay similitudes entre esos “pathos”, también hay diferencias. Y muy hondas, sino lean la serie “What’s wrong with the World” de Revista Ens (I, II, III, etc.).
También cabe aclarar que sólo con aquella coincidencia no alcanza. Sólo gustará de ciertas canciones de autores de izquierda quien guste de ciertos temas. Hay mucho arte dedicado a otros temas. A cantar las bellezas de la naturaleza, por ejemplo. Y hay muchos géneros musicales. Existe una música llamada clásica. Pienso que en todos los temas y géneros musicales no se llevarían las palmas necesariamente los de izquierda.
Pero si sigo ya empezaríamos a tocar tema de otra entrada.

miércoles, 9 de julio de 2008

Misterio de los hijos

Mirándolos uno se queda pensando. El misterio de qué son los hijos es también el misterio de quién es uno, o de qué es el hombre.
Pero no se puede entender a los hijos si se los ve desde una perspectiva propia, si se los entiende en referencia a uno mismo (como parte del plan de vida de uno, por ejemplo; “voy a casarme, tendré tantos hijos…”). Sólo se puede entender qué son los hijos si se los ve en la perspectiva de su relación con un tercero, con otro más grande, con Dios.
Porque sin Dios es muy fácil encontrar razones para no tener hijos. ¿Qué locura es esa de tener hijos, de poner gente en el mundo para vaya a saber qué les pase?
La respuesta es que no es una elección nuestra. Fuimos agraciados con la capacidad de la concepción en la carne. Sólo se nos pregunta si estamos dispuestos a ayudar a crecer a una nueva persona que Dios traerá al mundo. (Y en esto está también, en gran parte, la raíz de la doctrina católica acerca de la procreación responsable; pero eso es tema de otra entrada).
Si pudimos ver esto, luego conmueve más el misterio del amor paternal al que estamos llamados. Si lo miramos desde la perspectiva adecuada, se entiende verdaderamente qué grande es la relación de los padres con los hijos. El encuentro de alguien avanzado en el camino con alguien que recién empieza, el primero que está para ayudar al segundo y tantas cosas más...
(Sí, son muchas obviedades las que dije, lo sé, pero hay momentos de la vida en que uno comprueba de una forma mayor todo eso que hasta el momento veía simplemente como razonable).