miércoles, 17 de noviembre de 2010

Fecundación responsable

(Hagamos esperar un poquito al hang). No sé si siguen Uds. los boletines de Notivida. A pesar de ser un tratamiento de los temas muy relacionado con lo legal (por la especialidad de sus autores, sin duda), los suelo leer para estar al tanto de lo que sucede. Me son muy útiles (si es que cabe esta definición).

La fecundación artificial es el tema que está ahora en el tapete. Al igual que en el tema del aborto, mi interés no nace de una vocación pro-vida. Yo soy católico, alcanza y sobra con eso. Lo que me provoca, cuando se habla de estos temas, es la cantidad de falacias argumentativas que se emplean (voluntariamente o involuntariamente). O, en el fondo, que nadie hable “de verdad” sobre el tema (o que piensen que la única verdad es la que se obtiene de mostrar, porque estaba oculto, lo que de hecho sucede, sin importar si eso es bueno o malo, si hay que cambiarlo o no, porque este último es para ellos un debate obsoleto y sólo moralismo).

Las técnicas de reproducción humana artificial implican el manipuleo (congelación, selección, eliminación, etc.) de gametos, embriones, etc. Distintos nombres para las distintas etapas de vida de quien no podemos negar de ninguna forma (ni siquiera científica) que se trate de un ser humano. Dado esto, debe ser muy claro para una recta razón el hecho de que la fecundación artificial no respeta la dignidad de la persona o, pónganlo en términos legales, el derecho a la vida desde la concepción (sea esta en el cuerpo o en un laboratorio).

Pero hay un punto más, que dudo haya tiempo para sacar a relucir. Y esto lo tienen que saber los católicos. Aunque la fecundación artificial, en un hipotético caso, sólo utilizara una célula de cada uno, padre y madre, sin terceros (homóloga), aunque la madre fuera la que lo lleve luego en el útero y luego sean los mismos padres los que lo críen, no sería adecuada a la moral católica.

Claro, habiendo tanta liberalidad para manipular embriones, ¿quien se va a dedicar a lograr una técnica que no descarte embriones? Pero sirve el caso teórico para iluminar la realidad.

La instrucción Dignitas personae dice, al final del inciso 12, citando a la Donum vitae: “La inseminación artificial homóloga dentro del matrimonio no se puede admitir, salvo en el caso en que el medio técnico no sustituya al acto conyugal, sino que sea una facilitación y una ayuda para que aquél alcance su finalidad natural”. Y dice en el punto 13: “Ninguna de estas técnicas [hablando de las técnicas “terapéuticas” admitidas que se aplican sobre los esposos] reemplaza el acto conyugal, que es el único digno de una procreación realmente responsable”.

El otro ser, el niño, es un ser “dado”. Puedo disponerme o no a su venida, buscar el momento adecuado, etc. (todo eso es paternidad responsable, cosa de humanos y no de animales). Pero no tengo yo libertad para disponer sobre su vida. Y no puedo fabricar una vida en un laboratorio. La vida la da Dios, yo sólo pongo a disposición el cuerpo. ¡Hay un punto tan sutil pero tan enorme detrás de esto!

Se me ocurren sólo algunas derivaciones. Veamos.

No tengo nada por lo cual tener remordimiento por haber traído alguien al mundo, si lo hice responsablemente. Menos aún si luego amo y cuido a quien, en el fondo, no fui yo quien permitió su existencia (¿quién puede asegurar la vida de otra persona o la propia misma?).

Nunca nadie me puede decir: “¿Cómo vas a traer un niño a este mundo lleno del maldad? Sos un inconsciente”. Y eso porque la vida es la voluntad de alguien superior, Alguien que da la vida al niño que nosotros concebimos en lo físico.

Pero si lo hacemos en laboratorio, ese concepto se diluye. No es raro que alguien se pueda sentir más responsable por ese hijo. Y eso es precisamente porque dichos padres tomaron “toda la responsabilidad”, buscaron (queriendo o no) poner todo en sus propias manos, olvidando lo “dado” de la vida.

La vida debe seguir siendo “dada” (y “quitada”, por cierto). El hombre no tiene derecho a manejarlas a piacere. Eso se deduce racionalmente de la evidencia de lo que la vida es. Algo dado.

La doctrina que la Iglesia defiende con fundamentos racionales, se puede proponer a la sociedad sin problemas. Y no es moralismo. La moral no la impone la Iglesia, se impone sola con tal que uno enfrente y acepte la verdad.

Otro tema (no menos importante, pero que viene después) es la dificultad para vivir de acuerdo a esto. Porque nos estamos metiendo con la vocación del hombre a la paternidad (y maternidad, por si pide aclaración alguna feminista). Y el drama de la dificultad de vivir de acuerdo a la doctrina católica creo que sólo lo conocen los que llevan el dolor de no poder concebir. Quienes espero que, si están leyendo, sepan disculpar la aparente frialdad de estas palabras.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Aún hay signos de vida


“¡Qué gusto que todavía sigo haciendo estas cosas!”, me dije, cuando descubrí el cuadrito, el de la foto (clic para agrandar). No tiene un año aún, así que, cual estudioso arqueológico de mi propio pasado, puedo ir registrando que “por lo menos en el 2010, Juan Ignacio todavía hacía esas cosas inútiles”. Dios quiera que no tenga que decir, dentro de muchos años: “¿Qué pasó luego?”.

Acá ven, en filas, los distintos temas del disco Pynandi del Chango Spasiuk (ya recomendado el verano pasado). Y en columnas los distintos instrumentos utilizados en dicho disco. Así se puede ver fácilmente qué instrumento se tocó en cada tema. Además, y como si aquello fuera poco, en la última columna se cuenta la cantidad de instrumentos utilizados en cada una de las composiciones. A la inversa, en la última fila se puede saber la cantidad de temas en que se utilizó cada instrumento.

Este prodigio de la ingeniería aplicada a la música es de muy inferior valía que otro que empezaré a presentarles a continuación. Si se fijan bien en el cuadro, el acordeón está presente (y de hecho guía) todos los temas. Pero en la situación opuesta tenemos algunos instrumentos que se tocan en una sola canción. Entre ellos tenemos el “hang”, una reciente creación de laboratorio.

Hablaremos del hang en la próxima entrada.

jueves, 4 de noviembre de 2010

Boliche (una de lenguaje)

Cuando escuché al locutor mencionar los problemas de tal boliche (en referencia a lo que en otro tiempo se hubiera llamado local bailable o discoteca), pensé que se trataba de una concesión más al lenguaje coloquial juvenil o moderno.

Pero la sorpresa fue que en la vigésimo segunda edición del diccionario de la Real Academia Española aparece, como novena acepción, el término boliche como bar o discoteca, como un localismo de Argentina y Uruguay.

También figura lo que mayores o no tanto recordamos como la acepción (también regional sudamericana) de “Establecimiento comercial o industrial de poca importancia, especialmente el que se dedica al despacho y consumo de bebidas y comestibles”.

Pero está visto que a esto último vamos a tener que empezar a llamarlo “bolichón” o algo así, ya que la categoría del término boliche ha subido notoriamente. O la Real Academia se ha relajado bastante.

lunes, 1 de noviembre de 2010

Personaje invitado hoy

Como si fuera algún famoso productor o conductor de TV, me preocupo de que todo el mundo haya pasado por mi programa. Me refiero a los personajes famosos. Y me refiero a los de mi gusto o interés.

Cuando Enrique me hizo acordar de Calvin & Hobbes, que nos habían visitado aquí ya hace muchos años, percibí la ausencia de otro personaje. Nada menos que un antecesor e inspirador de aquel, la famosa historieta “Peanuts”, con Snoopy y Charlie Brown.

Nunca fui un seguidor de la misma, pero mi esposa tiene una buena cantidad de “libritos” de ellos. Al reorganizar las bibliotecas, quedaron más a mano (bien hecho). Así que tomé uno al azar, para verlo junto con F., y allí estaban en la primera hoja estas dos tiras, que bastan para confirmar la genialidad de la obra.

(Clic para agrandar)


(En el día de Todos los Santos).

domingo, 24 de octubre de 2010

Romanticismo con experiencia

Le hice notar a ella que faltaban sólo unos pocos días para nuestro octavo aniversario de casados. La felicité por el aguante. “No es así”, me dijo (o algo parecido, como para dispensarme). Y algunos segundos después agregó: “Vos tenés tus mañas y yo las mías, y son compatibles”. A una pareja de novios podrá no parecerle algo muy lindo. En cambio a mí me pareció de lo más romántico.

viernes, 22 de octubre de 2010

Milagro, ciencia y el bebé que se salvó por amor

Sucede un hecho curioso. La ciencia fue encontrando explicaciones (explicaciones científicas, por supuesto) para cosas que antes la gente solía llamar milagro. Pero el hombre sencillo, al ver que el hombre explica y domina el mundo con la ciencia, cree por momentos que dicha ciencia (o inclusive él mismo) tiene todo explicado. Como eso no es así, cuando algo se escapa a las explicaciones conocidas, esa gente dice: ¡Milagro! La cuestión es que, gracias a la pretensión de la ciencia, que va matando milagros, surgen nuevos milagros.

Quizás sea porque los sucesos de esta vida (y hasta los más ordinarios, como decía Chesterton) siguen siendo milagros. O misterios. Y frente a eso las explicaciones científicas no son más que peticiones de principio (son la descripción de una causa anterior, que nunca es la primera, y por eso no completa una explicación).

Si vamos al caso particular del bebé prematuro que había muerto médicamente y recuperó los signos vitales (ver aquí), el punto es otro.

Lo llamativo del caso no es que la ciencia no sepa o no haya previsto que eso podía hacerse. Lo que cuesta es entender por qué nos empeñamos en resolver ciertas cuestiones sólo con la ciencia, con lo trabajoso que es. La madre sabía que había que abrazar al bebé, aunque no lo decía en ningún manual. Otro de los tantos casos en que el hombre ya sabía hace mucho tiempo lo que la ciencia hoy confirma. ¡Tonto mundo en qué vivimos, en que hay que esperar a la ciencia para aprobar o regular nuestros actos!

Y encima se observa, entre líneas, lo cerrado o estructurado que puede ser el pensamiento si se queda en lo analítico de la ciencia. Se habla del contacto de la piel, y hasta se lo empieza a recomendar. Y está bien. ¡Pero qué piel ni piel! Se trata del contacto personal, de persona a persona, persona que es una unidad. Piel, latido de corazón, palabras de amor, amor. El amor es el que salva. ¿Cuándo va a catalogar la ciencia eso para que podamos empezar a usarlo?

(Parece que algo de esperanza puede haber. Milagrosamente, unas horas después de escribir este texto, encuentro este otro artículo).

lunes, 18 de octubre de 2010

Aislamiento e "inseguridad original"

Por paradójico que parezca, en una ciudad como esta, en donde hay tanta gente (que va junta, que se choca y que se evita también), uno puede vivir más aislado que nunca.

Y ese aislamiento tiene consecuencias. Una de ellas es que, con el pasar del tiempo, la gente vive como si tuviera una especie de “derecho a que su vida no sea afectada por la vida de las demás”.

Eso se ve por ejemplo en los reclamos por “falta de seguridad”, ese extraño término con el que designamos las fallas en funcionamiento de los medios por los cuales tratamos de evitar que el mal que hace uno perjudique a otro (o a sí mismo, pero eso está casi en desuso).

En algunos reclamos por seguridad parece que se entendiera a dicha seguridad como un estado normal, natural, original, al cual hay que regresar. Se pierde de vista una realidad anterior: la condición del hombre no es la seguridad, sino la inseguridad (salvo que hagamos teología).

El hombre puede establecer y tratar de mantener un orden en el que se proteja a cada uno del mal que puede infringirle el otro, pero no puede evitar que ese mal exista. Es preciso tener en cuenta que la seguridad, que le decimos, es algo arduo. Y que se basa en el control de una realidad que es inevitable.

Lo frecuente (aunque malo) es que la gente haga el mal. Y también lo frecuente (pero no necesariamente malo) es que lo que hace una persona afecte a otra.

No digo nada nuevo si lo digo, pero a veces pareciera que no nos vendría mejor recibir un pequeño mal de parte de un tercero, que vivir como si el otro no existiera. No por el mal en sí, vamos, pero sí para practicar cosas más loables como el amor. Sufrir un poco de inseguridad, para curarnos del aislamiento.

martes, 12 de octubre de 2010

12 de octubre

Tres días sin ver monitor. Eso fue realmente muy lindo. Y hasta parece nuevo el teclado... qwertyuiop.

Iba a meterme con lo del feriado de hoy (¿o ayer?), pero no tengo muchas ganas. Pensé, eso sí, que quieren llamarlo con un nuevo nombre, para recordarlo mejor y reflexionar. Pero que a la vez corren la fecha, para hacer un fin de semana “largo” y fomentar el turismo. Cosa que, por el contrario, no creo que fomente mucho la reflexión. ¿No piensan que en cambio un lunes hábil y un martes feriado serían más “molestos” para cualquier afán desmedido, tanto de trabajo como de descanso, de manera que habría un aliciente más efectivo para la reflexión?

Pero esto no es un blog de actualidad. Más me gustaría que fuera de eternidad. Así que mejor recordar que hoy es la fiesta de Nuestra Señora del Pilar. Y pensar que Nuestra Señora es la que puede unir en Dios a todos los hombres. Porque a nuestra Virgen no la trajo aquí gente que vino de afuera, sino que más verdadero sería decir que fue ella la que vino a conocer a los que aquí estaban, para unirlos con los que de allá venían.

viernes, 1 de octubre de 2010

Una especie de moderno politeísmo

Tenemos los mapas, donde está dibujado todo el mundo. Podemos ir de aquí para allá cada vez más rápido. Y la tecnología hace que las noticias den la vuelta al mundo en segundos. Todo esto nos hace actuar como si el mundo fuera pequeño. Y entonces pensamos que podríamos llenar el planeta de nuestra basura, o que nuestras ciudades pueden calentar el planeta de un día para el otro, o que el aumento de población no dispone de lugar o alimento suficiente.

Me da la impresión de que todo eso es una gran falsedad, o por lo menos una gran exageración. Es como si hubiéramos creado nuevos dioses. Nos empezamos a olvidar del por qué la existencia, del para qué, del origen, del sentido, y empezamos con una mitología moderna, que oculta verdades casi insoportables (pero las que valen) tras un cúmulo de amenas historias pseudo fantásticas. Con ellas podemos organizar nuestra vida, pagar tributo a ciertos dioses, y seguir felices y contentos. Es más, con estos dioses no hay conflictos religiosos, a todos les caen bien.

Si no cambias el cuerito, el dios del agua te castigará, por perder miles de litros por año. Si no escribes de los dos lados del papel, la diosa de los bosques tropicales te lo reclamará al fin de tus días. Etcétera. (¿Quién dice que ahora “somos más libres” ya que prescindimos de la religión para nuestros asuntos diarios?)

La desazón es más grande cuando uno piensa que nosotros mismos nos metimos en esto. Hoy en día tenemos que cuidar el agua, porque cuesta mucho potabilizarla. ¿Y se supone que hemos progresado como civilización cuando ya no bebemos de los ríos ni nos bañamos en ellos? ¿No era más fácil antes? Pensamos si la producción de alimentos alcanzará y no recordamos que nadie nos obligó a “producir alimentos”, ya que se encuentran en la naturaleza sin necesidad a veces ni de buscarlos. Y tengo que hacer ejercicio, porque llevo una vida muy sedentaria. ¿Y se supone que hemos progresado cuando no hacemos más trabajos físicos? (Porque los que hacemos pueden ser mentales, pero poco espirituales). ¿No era más fácil “trabajar y descansar” que “trabajar, hacer ejercicio y descansar”?

Pero no se puede volver atrás, lo admito. Y por supuesto que cuidaré los “recursos” (como le dicen ahora). Sólo estaba reflexionando acerca del lugar que eso ocupa en nuestras vidas…

lunes, 20 de septiembre de 2010

Unas fotos bárbaras

Con la visita del Papa a Inglaterra tuve la oportunidad de volver a ver el espectáculo de la gente esperándolo y saludándolo a su paso. Hace mucho que no veía esa escena (esta vez la vi gracias a la transmisión en vivo enlazada por "En Compostela").

Y note una cosa, que ya había notado en otros eventos públicos. En las manos que se alzan hay cada vez más cámaras de fotos. En el caso de la visita papal, seguía habiendo algo de banderas y banderines, pero en las primeras filas era todo cámaras de fotos (solas, en teléfonos, etc.)

Da para un breve pensamiento. Cuando uno ve tantas manos levantadas que en vez de vivar, capturan, en vez de saludar, toman, se pregunta si el hecho no ha cambiado algo en su esencia.

Si lo pienso un poco me respondo que no. Siempre la gente quiso acercarse a la persona admirada para tocarla o que ella lo toque. Ahora con las cámaras tan a mano tenemos oportunidad de capturar al menos la imagen, y llevarla con nosotros.

Quizás el problema sea otro. Nos pasa en este tipo de eventos pero también en los viajes, o en los actos escolares. Ya casi ni miramos, los paisajes, o los niños, o lo que sea. Los vemos prácticamente la totalidad del tiempo a través de la pantallita de la cámara digital. Y es como que nos olvidamos de disfrutar el momento, para poder tener buenas fotos y recordarlo después.

- ¿Estuvo lindo?
- No sé, pero saqué unas fotos bárbaras.