viernes, 22 de febrero de 2013

Geografía real o ficticia

Para expertos. Sin Google, por supuesto. Y sin leer las respuestas abajo, por más supuesto aún.

a) ¿Cuál de estos lugares es de fantasía: La Tierra de la Reina Maud, el Camino de Harad o el Mar del Rey Haakon VII?

b) ¿Cuál de estos países no existe: Afganistán, Pakistán, Kazajstán, Kirguistán, Uzbekistán, Yakazistán, Turkmenistán o Tayikistán?


martes, 19 de febrero de 2013

¡Gracias, Jorge!

¡A cuántos habrá salvado Jorge un día como hoy!
Cuando las madres agarraban el santoral para bautizar a sus hijos, un día como hoy, 19 de febrero, se encontraban con san Quodvultdeus de Cártago, san Mansuelo de Milán, san Barbado de Benevento, san Proclo (¡Proclo!)… Pero por suerte ese día, en el año 877, también pasó a la inmortalidad un monje de un convento de la región de Aquitania, san Jorge de Varbes

sábado, 16 de febrero de 2013

Sudán del Sur

Casi cinco años después, me compré otro Almanaque Mundial, el 2013. En Internet está todo, dicen, pero no en la mano y en un librito de 13,4 cm x 19,4 cm x 2,7 cm, que se puede leer en el banco sin que le pidan a uno que lo apague, o en la fiambrería sin pensar en si se están acabando las baterías. Siempre me recuerdo de chico, tirando en algún rincón, leyendo un viejo Almanaque ’74…

Hay un país nuevo, desde el año 2011. Y celebra su independencia el mismo día que nosotros, el 9 de julio. Se llama Sudán del Sur, y así cuenta brevemente los sucesos el Almanaque Mundial (Editorial Televisa, México):
(…) Cuando Sudán [no Sudán del Sur sino el país de Sudán, que se independizó del Reino Unido y de Egipto], en 1956, el objetivo fue integrar la región del sur (actual Sedán del Sur) al sistema político de la nueva nación; sin embargo, la realidad fue otra. Los desacuerdos entre las partes generaron dos prolongados períodos de conflicto (1955-1972 y 1983-2005), que terminaron con el Acuerdo General de Paz, firmado en enero de 2005. Como parte de este acuerdo, se le concedió a la región del sur un período de seis años de autonomía.

Mediante un referendo que comenzó el 9 de enero y finalizó el 7 de febrero de ese año, los pobladores de la región sur manifestaron su deseo de ser independientes. El resultado fue arrollador: el 98,83% de los consultados dijo “sí”, hecho que fue aceptado por el Presidente de Sudán, Omar al-Bashir. Por su parte, el presidente del nuevo Estado, Salva Kiir, ordenó la conformación de un equipo técnico a fin de elaborar una Constitución de transición y comenzar a trabajar para promover el desarrollo social, económico y político, en procura de una paz duradera.
El 9 de julio de 2011, en una ceremonia celebrada en la ciudad de Yuba (…), se leyó la declaración de independencia de Sudán del Sur. Este acto se realizó, específicamente, ante de la tumba de John Garang, el rebelde del sur que murió al estrellarse su helicóptero en 2005, meses después de haber negociado el acuerdo de paz con el norte, que allanó el camino para la nueva nación. El 14 de julio, la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU) votó a favor de incorporar a Sudán del Sur como miembro número 193 de dicho organismo.

jueves, 14 de febrero de 2013

Alineados en el horizonte


Cuando el francés André Frossard describe la aldea paterna en su libro “Dios existe, yo me lo encontré” (1970), dice:
Foussemagne, quatre cents habitants, les hallebardes noires d'une patrouille de sapins à l'horizon… / Foussemagne: cuatrocientos habitantes, las alabardas negras de una patrulla de abetos en el horizonte…
Y esto me hizo evocar un verso del poema “Le vieux pont” (El viejo puente, ¿1910?), de un poeta quebequés llamado Louis-Joseph Doucet, que ha musicalizado Mes Aïeux y que dice: 
Le soleil déclinait, et l’horizon altier / El sol declinaba, y el horizonte altivo
alignait les sapins comme une caravane. / alineaba los pinos como una caravana.
Muy similar. Los mismos árboles, el horizonte. Una patrulla con alabardas o una caravana…

Yo yo tuve algo parecido en Villa Ventana. Al final de mi calle se veía una loma y al arriba, al final, contra el horizonte, una hilera, aunque de modestos eucaliptus (si la memoria no me falla; gracias G. por la foto).

Algún misterio que despierta la contemplación tendrán los árboles alineados en el horizonte…

domingo, 10 de febrero de 2013

Las verdaderas voces

No hay nada mejor que cuando faltan los coros guitarreros y lo impensable fue contar hoy además con un corte de luz que dejó al templo sin equipo de audio. Las "verdaderas voces" de los fieles sonaban en la sala mientras hacíamos las versiones "no cantadas" de Gloria, Aleluya, Santo...

jueves, 24 de enero de 2013

"Coquetez"

La señora nos explicaba que así y asá, la pileta de acá y la pileta de allá, “los chicos la usan poco porque ya son grandes…” y ni bien dijo eso último se le pudo ver en la cara y sentir en la voz un nanosegundo de pausa. Fue casi imperceptible. Pero se intuyó que en esa pausa subatómica se sintió mal por lo que dijo, evaluó si lo arreglaba, decidió que no, que quedaría peor y siguió. Todo junto y a la velocidad de la mente humana. Y de la “coquetez”.

miércoles, 23 de enero de 2013

Irish tunes... en guitarra (y en el celu)


Hace tiempo que descubrí a Franco Morone. Un guitarrista italiano que, entre otras cosas, pasó muchas viejas “Irish tunes” a guitarra. Un capo. Y en estos días, que recibí teléfono nuevo, hice de “Flowers of Edinburgh” mi ringtone. Suena muy bien, muy elegante, ja, ja…

(Sí, sí, “nostante il suo tittolo -a pesar de su nombre-, como aclaran Morone y otros en Internet -genial este-, este es un tema irlandés).

lunes, 21 de enero de 2013

"Para mostrarlas en triunfo"

Sam se acomodó el paquete sobre los hombros y repasó mentalmente todo lo que llevaba, preguntándose con inquietud si no habría olvidado algo: el tesoro principal, los utensilios de cocina; la cajita de sal que lo acompañaba siempre y que llenaba cada vez que le era posible; una buena porción de hierba para pipa, «no suficiente», pensaba; pedernal y yesca; medias de lana; ropa blanca; varias pequeñas pertenencias que Frodo había olvidado y que él había guardado para mostrarlas en triunfo cuando las necesitasen.
(El Señor de los Anillos, I, Libro Segundo, Cap. 3)
Mejor que cansar a todos diciendo que lleven tal cosa, mejor que mostrarla de antemano exponiéndose a críticas innecesarias, o preocupando a los demás por el lugar que ocupará esa cosa en las valijas (en desmedro de otras), es llevarla en silencio y sacarla cuando se necesita. No es una actitud egoísta, de orgullo o de vanidad. Al menos no es solo eso ni es lo principal. Quien lo ha vivido sabe qué sana alegría es poder alzarse con el objeto necesario, en el momento adecuado, “mostrándolo en triunfo”.

miércoles, 9 de enero de 2013

Indicador

Se podría medir la experiencia de vida que uno tiene en función de la gente que conoce que opine radicalmente distinto sobre diversos temas, tanto mayores como menores, y cuanto más temas mejor.
En este último tiempo me asombro al conocer gente que opina muy distinto sobre cosas como la plata que gana Messi, el fernet, las instalaciones contra incendios, el Che Guevara o los viajes de vacaciones en auto con chicos.
Me haría una lista de temas de los que aún no conozco pensamientos muy opuestos. A medida que pueda completar esa lista diré: “conozco más a la gente”.

sábado, 29 de diciembre de 2012

¡Ay, pobre hombre!

André Frossard habla de su abuela (“Dios existe, yo me lo encontré”). Como toda su familia, no era creyente y vivía ignorando las prácticas de religión alguna. Pero había sido extremadamente trabajadora y se ocupaba sin descanso de todos los demás: “Las bestias que cuidar, los hombres que alimentar, la limpieza que hacer, el niñito que acunar, para concluir la jornada cerrando las puertas de la cuadra, de la troje, de la casa, de la habitación, en la que se acostaba última después de haber apagado la lámpara”.

Cuando al final de sus días enferma, la llevan a un hospital protestante donde, en cama, se asombraba de ser servida, “y por señoras leídas”, pero eso no cambió su forma de ser.
No se ocupaba de sí misma más que de costumbre y sus últimas palabras fueron de compasión por los sufrimientos de otro. Sus debilitados ojos, que ya no podían leer, se dirigían con frecuencia hacia un crucifijo colgado del muro, frente a su lecho. Un día, y fue el último día, lo miró largamente y dijo, más alejada que nunca de pensar en su propia suerte, “¡Ay, pobre hombre!”, con el tono de dulce piedad, último pío del pájaro agotado que ha llegado brincando al extremo de la rama, que va a romperse.