miércoles, 20 de noviembre de 2013

Una vez más floreció...

¡Que me internen si un año se me pasan los jacarandás!
Este año fue muy intenso y por un momento pensé que se me había pasado la floración del jacarandá. El caso hubiera sido realmente grave. “Percepción/No percepción del florecimiento de los jacarandás” es un indicador de salud mucho mejor que el que cualquier médico pudiera estar usando para sus pacientes.
 
El alivio llegó dos o tres días después, cuando el barrio explotó de color lila. Cuándo el blog era frecuente, había todos los años entradas mencionando a los jacarandás. Podía ser también una foto, o una pintura. Una vez incluso hablamos sobre el plural de la palabra. El plural más culto parece ser “jacarandaes”. Pero a la larga me gustó la opinión de Ángel Ruiz Perez, a quien le parecía con más gracia la forma, también aceptada, de “jacarandás”.
 
¿Qué decir este año de los jacarandás? ¿Quizás hablar sobre el color de la flor? Para María Elena Walsh era celeste; a mí no me parece. Para otros es violeta; a mí tampoco me parece. Ainda Dúo hizo una metáfora del jacarandá y la luz de neón. La metáfora no me gusta (luz de neón es noche y bar, jacarandá es día y aire libre), sin embargo la asociación de colores es bastante original. Ahí les va…


viernes, 15 de noviembre de 2013

Madres parabólicas

La madre de los tangueros calaveras es lo más parecido en este mundo al Padre Misericordioso del hijo pródigo.
 
Cansados, arrepentidos y sin un mango, los tangueros vuelven a lo de la querida viejita. Nunca supe como los recibe, como es ese reencuentro. Más de una habrá dispensado a ese hijo suyo un chancletazo contundente, aunque sin duda como un primitivo gesto de cariño. Es de suponer que esos recibimientos en general eran buenos, si no los tangueros no volverían tan frecuentemente.
 
Sería un trabajo que excede la posibilidad de estos tiempos en “Aquí estamos” empezar a citar viejos tangos. Pero seguro encontrarán muestras de todo lo antedicho en esta prolija lista del sitio Todotango.
 
(Si ya olvidó como eran los blogs, le recuerdo que para ir a la mencionada lista Ud. debe cliquear sobre la frase “esta prolija lista del sitio Todotango” anteriormente escrita).

miércoles, 13 de noviembre de 2013

Sílvia Pérez Cruz

Solo treinta años, pero creo que es candidata a estrella musical de esas que brillan hasta avanzada edad. Silvia Pérez Cruz, española, catalana de Gerona, cantante y compositora. Hija de Castor Pérez, reconocido compositor de habaneras fallecido recientemente. Ella canta clásicos en catalán, en castellano o “hispanoparlados” de diversos orígenes, así como sus propias canciones en un muy reciente disco. Participó además de los grupos “Coetus” y “Las Migas”. Por haberlas escuchado alguna vez la infancia (o por lo que sea), me dediqué preferentemente a escuchar más de las clásicas, aunque les dejo un poco de todo.
 
 
Verán por ahí que ella gusta mucho de “Alfonsina y el mar” (lo explica en un video), pero no es de mis favoritas de sus interpretaciones. Tampoco me atrapó el francés del archiclásico “Ne me quittes pas”. Aunque creo que en inglés me gustaría, si tenemos en cuenta unos versos de “Moon river” que canta en medio de su canción “Iglesias”.

lunes, 4 de noviembre de 2013

No hubo caso con el "bestseller"

Una noche en que nueve chicos de nueve años trasnochaban en casa, y que el libro era lo único que me mantenía despierto, decidí dejarlo. Había leído ya más de cuatrocientas páginas, pero no dejaba de ser un bestseller. “Los pilares de la tierra”, sin señaladores, ya está durmiendo en la biblioteca.
 
Se levantarán dedos acusadores. “Viste, yo te dije”, me dirán. “¡Cómo ibas a leer un bestseller!” Debo agachar la cabeza, no tengo nada que discutir. Intentaré redimirme diciéndoles que, esa misma noche, elegí algo más clásico. Algo que dice así:
Más tarde, cuando su aguda percepción de lo Intolerable lo apartó para siempre de los puertos y del trato con hombres blancos, y lo empujó hacia las selvas vírgenes, los malayos de la apartada aldea que eligió para esconder su deplorable facultad agregaron otra palabra al monosílabo de su incógnito. Lo llamaron Tuan Jim: como si dijéramos Lord Jim.
(Lord Jim, Joseph Conrad)
 
Veremos…

viernes, 1 de noviembre de 2013

Después de usted

El nuevo disco de Luna Monti y Juan Quintero (“Después de usted”) es como los libros extraordinarios. Hay que detenerse en cada canción, volver quizás, luego seguir. Se nota que cada tema tiene un trabajo inmenso y hay que descubrirlo con tiempo, no se puede escuchar rápido y con mucho ruido de fondo.
 
Hay además todo tipo de piezas. Están las canciones, esas sentimentales (como “Conmigo”); están los viejos folklóricos (como “La Sacha Puma”); los tradicionales (como “De los centros de la luna / Rondadora”); están las creaciones de Juan (como “Bandera”); están los que, aunque más arreglados, se parecen a algunos de sus discos anteriores; están los que, también más arreglados, se parecen a aquellos de las grabaciones anteriores al primer disco (“Antofalla” tiene ese aire); y están los que no se parecen a nada anterior (“Chacarerita Mpchiporodoble”, por ejemplo).
 
Hay una versión del “El cigarrito” de Víctor Jara, bailan y zapatean Koki y Pajarín Saavedra, está la esperada “Regalitos”, etcétera, etcétera. Y hay un tema llamado “Mba Epa Doña Froilana” que veo que es, tanto tiempo después, la primera grabación de un tema de Raúl Carnota, la persona que los presentó hace muchos años y, primeramente, hizo todo esto posible.

jueves, 31 de octubre de 2013

Sentido

Qué será eso de que musiquear tiene sentido, bien no lo sé. La primera vez que lo escuché fue de boca de Cecilia Todd, en un tradicional y famoso polo margariteño de Venezuela:
 
El cantar tiene sentido, entendimiento y razón.
(Polo margariteño, venezolano)
 
Y pensé que era algo venezolano. Pero estos días escuché algo parecido en un canto español que grabaron muy lindo Luna y Juan. Así que la historia debe comenzar antes…
 
El bailar tiene gracia y el cantar brío,
el tocar el pandero mucho sentido.
(La rondadora, ajechao español)

martes, 15 de octubre de 2013

Alter mundi - X. Isla Tabor


Quien diría que, tanto tiempo después, aparecería una décima entrega de la serie Alter mundi. Esto empezó cuando nos embarcamos con F. en el Duncan, navío de bandera inglesa, y descubrimos un mensaje del Capitán Grant en una botella. Julio Verne nos puso entonces en un voyage autour du monde siguiendo la pista del famoso capitán a lo largo del paralelo 37 de latitud sur.

Yo tengo bastante visto el globo terráqueo y suelo interesarme por los puntos muy australes, muy septentrionales o las islas muy remotas. Por eso cuando habíamos recorrido Sudamérica, Australia, Nueva Zelanda y mencionado islas intermedias, pensé que ya no quedaba tierra por visitar en esa latitud. Sin embargo entonces, justo al final del viaje, el capitán John Mangles nos llevaba a una isla desierta llamada María Teresa o Tabor, en las coordenadas 37º11’S, 153º00’O.

¿Dónde estaba esa isla? Nunca en mi vida la había visto. Pero Verne no iba a inventar un lugar de ficción después de todo ese recorrido geográfico tan preciso. Y no lo hizo. Lo que pasaba es que la Isla Tabor (o María Teresa) es lo que se llama una… ¡isla fantasma!

Se llama isla fantasma a aquella “que aparece en la cartografía histórica por un período más o menos largo hasta que finalmente se asume o confirma su inexistencia” (Wikipedia). La Isla Tabor “fue señalada inicialmente el 16 de noviembre de 1843 por el capitán naval estadounidense Asaph P. Taber, apodado ‘Tabor’, quien dirigía el barco ballenero María Theresa”, en las coordenadas 37º00’S, 151º13’O (Wikipedia).

El dato parece que tarde o temprano fue discutido, porque según dice también Wikipedia: “Si se observa la bitácora de Taber, se nota que alterna las palabras breacker (rompiente costera) y breacher (el “surtidor” de una ballena), lo cual hace dudar aún más de las noticias iniciales del descubrimiento”.

Julio Verne nunca pudo saber, cuando escribió "Los Hijos del Capitán Grant", que en 1957 se hizo una búsqueda sin éxito por la zona. Ni que en 1983 se “recalcularon las coordenadas” (sic, Wikipedia), apareciendo que la ubicación real sería 36º50’S 136º39’O, pero la búsqueda, que para ese entonces ya contaba con fotografía satelital, también fue infructuosa.

Queda así eximido don Julio de error en este aspecto. Y quedamos nosotros con una historia fantástica que, al parecer, podríamos seguir disfrutando en el libro que sería una especie de continuación: “La Isla Misteriosa”.

miércoles, 9 de octubre de 2013

Empezaré a leer un...

[ACTUALIZACIÓN: No me gustó este libro, ver allá]


Empezaré a leer un bestseller…
Lo que escuchó, no se horrorice...
No, no es el chiste de la Biblia (aunque bien que vendría leerla más), es efectivamente lo que se entiende comúnmente por bestseller…
Es recomendado, de muy buena fuente, hace varios años. Le muestro un fragmento de la introducción que hizo el autor para presentar el libro, pa’ que vea de que hablamos:
Pero una duda me asaltaba sin cesar: ¿Por qué se construyeron esas iglesias? Hay respuestas sencillas -para glorificar a Dios, para satisfacer la vanidad de los obispos, etc.-, pero a mí no me bastaban. Los constructores carecían de la maquinaria adecuada, desconocían el cálculo de estructuras, y eran pobres: el príncipe más rico vivía peor que, pongamos por caso, un recluso en una cárcel moderna. Aun así, lograron erigir los edificios más hermosos jamás creados y los construyeron tan bien que cientos de años después todavía siguen en pie para que nosotros los estudiemos y admiremos.
(…)
La explicación no resulta sencilla. Es en cierto modo como tratar de entender por qué el hombre del siglo xx destina tan grandes sumas de dinero a explorar el espacio exterior. En ambos casos interviene toda una red de influencias: curiosidad científica, intereses comerciales, rivalidades políticas y las aspiraciones espirituales de una humanidad atada a este mundo. Y tuve la impresión de que existía una sola manera de trazar el esquema de esa red: escribir una novela.
(Ken Follet, Los Pilares de la Tierra, Introducción)

martes, 8 de octubre de 2013

Evangelio autóctono

Nunca lo siento tan “de casa” al Evangelio, nunca podría imaginarme a Jesús en estas tierras como lo hago cuando se lee la lectura del pasado domingo (Lc 17, 5-10): “Si ustedes tuvieran fe del tamaño de un grano de mostaza, y dijeran a esa morera…”. ¡La morera! Pedazo ‘e cielo en la tierra, refugio de los paisanos…

Más de autoestima

Siguiendo con el curso de autoestima para mujeres adolescentes:
Chatura es, por ejemplo, tener una obsesión por la panza chata.
No es grandeza, en cambio, tener obsesión por tener pechos grandes.
Ni es firmeza que la cola no se caiga.