sábado, 24 de diciembre de 2022

Revolución

"En todo esto hay un cierto aire de revolución, como si el mundo se hubiera invertido. Sería inútil tratar de decir algo adecuado, o algo nuevo, sobre el cambio que el concepto de una divinidad nacida como un hombre sin ley o un proscrito, implicaba sobre todo el concepto de la ley y sus deberes con respecto a los pobres y a los sin ley".
(G. K. Chesterton, El hombre eterno)

miércoles, 14 de diciembre de 2022

Una calandria

(Hoy más temprano)

En este momento me detengo un rato y miro por la ventana. Bajó una calandria y se posó en las ramas secas de una ligustrina, en una punta que no creció. Aún así, algo picaba la calandria. En la cuarentena las calandrias habían hecho nido en esa ligustrina, o al menos estaban ahí los pichones, pidiendo comida. Y les traían. Las calandrias habían "tomado" toda esa zona. La ausencia de pasantes lo haría un lugar tranquilo. Quizás esta calandria vino a reconocer "aquella" zona (ahora que no hay clases la zona está un poquito más tranquila también). Después bajó, dio unos "pasitos" en el piso, unos saltitos por la máquina de marcar las canchas. Y después se fue.

¿Por qué, Señor, el hombre pasa por la vida
sin ver el sol que habita en las cosas sencillas,
el resplandor del monte vivo en su alegría,
matando el pájaro y su propio corazón?

No quiero ser un árbol muerto en el camino,
crucificado sin madera ni destino.
Ya no tendré jamás el canto de su pico,
la miel del alma que enjoyara su sabor”.

(Fragmento de letra que Ramón Ayala puso a "La Calandria" de Isaco Abitbol y Julio Montes, según nos cuentan en un blog; hay otras versiones que cambian “su sabor” por “nuestro amor”; dos videos).

miércoles, 30 de noviembre de 2022

Adviento 2022

En los inicios del blog hablábamos mucho del Adviento. Había más tiempo para escribir y menos ocupaciones. La mayoría de las ocupaciones de hoy surgen de la vida familiar. Es una santa ocupación la que me toma el tiempo. Eso sería un consuelo. Aunque a veces siento que no debo conformarme con eso. Me consuela saber que la familia es una vocación pero me queda siempre la pregunta de si estoy haciendo bien con solo eso; si estoy aprovechando todos los talentos o amando a los demás como Dios lo hace conmigo. Sin embargo, por más que pienso, no encuentro satisfacción para esa inconformidad. Creo, eso sí, que las respuestas me las dirá Dios. Si sigo atento. Si sigo inconforme. Dios me lo dirá. Siempre fue así en mi vida.

miércoles, 16 de noviembre de 2022

Clics avisados

Cuando no hay tiempo para escribir es porque hay menos para leer. Estuve errante sin rumbo por tierras de Heine, De Amicis, Lorca, Lin Yutang y yo qué sé cuántos. Pero cuando pasan esas cosas está la música. Y los siguientes videítos no pueden dejar de "contarse".

Ved que lindo hace y toca Andrés Pilar una versión de "Biromes y servilletas" de Leo Maslíah.

Ved que apasionada (y también con un elaborado piano) la versión de Rozzi de "Hand in my pocket" de Alanis Morissette.

Nunca había prestado la debida atención a lo que hizo el Chango Spasiuk con el noruego Per Einar Watle. Es para escuchar en vivo, sin lugar a dudas.

Con esta los fulmino. Si andan en clima, los fulmino. El tema es de Julio Franchi y tiene una letra genial. Esmeralda Escalante, la mitad de Ainda, hace esta tierna versión íntima.

No sé cómo se gestó una versión en italiano de aquella "Something stupid" que cantaban Frank Sinatra y su hija. Mucho menos cómo pudo cruzar el Atlántico hasta Venezuela.

No me he olvidado del folklore, no señor. Genial es lo que hicieron Nadia Szachniuk y Juan Falú y ustedes ya lo saben. Esta me gusta mucho:

sábado, 29 de octubre de 2022

) 20 años (

Tengo un octubre en que estoy muy atrapado por las cosas de este mundo. Quizás la menos de este mundo sea un matrimonio para siempre que cumple 20 años. Hace mucho que no hago mención de sucesos de la vida personal pero quizás esto lo merezca.

Habiendo hecho un hueco para la mención ya se empieza a estrechar el espacio otra vez, tal es la presión del contexto. Como cuando en el día del aniversario, que cayó en día de semana, hubo que codear a los elementos de este mundo para hacerse lugar, presentarse frente a Dios en una misa y comer algo todos juntos.

Ahora que se va cerrando el espacio de esta entrada doy gracias a Dios y a M. por todo lo recibido y pido a Áquel que siempre nos siga acompañando.

lunes, 3 de octubre de 2022

Reemplazar un tres por un dos


(2/10). Pasé la noche cuidando a mis sobrinos y para eso me acomodé en un sillón de su casa. Mientras ayudaba a la menor, que procuraba acomodar el vientre para poder dormir tranquila, y triangulábamos con la mayor, que volvía de Luján, se daban algunos momentos de calma en el sillón, en los cuales me encaré con el primer tomo de las Completas de Borges. No pasé de los primeros poemas de "Fervor de Buenos Aires". Pero no por culpa del libro sino por mi falta de fuerzas. De uno de los poemas tomé una foto a la mañana siguiente (hoy), para poder llevármelo y seguir trabajando en este enigma de dos versos:

"Ni el pormenor simbólico
de reemplazar un tres por un dos…"

Hoy pude iniciar finalmente "Otra vuelta de tuerca" de Henry James (iniciar es meter cuarenta páginas y saber que uno va a poder seguir). Pero por momentos volví al poema de Borges. En una mateada se lo mostré también a ella. La solución fácil era el cambio de fecha (una fecha en particular en que había sido hecho el poema y nosotros no conocíamos) pero, ¿cómo pasar de un tres a un dos? Debería ser una cuenta regresiva.

(3/10). Lo único que encontré en Internet es que por ese entonces se pasaba de 1922 a 1923. ¡Pero eso me pone muy nervioso! Remplazar un tres por un dos, en mi idioma, siempre fue sacar el tres y poner el dos. Uno puede dejar pasar eso en una nota periodística, pero no en un poema de Borges. O yo no conozco mi idioma. O el arte tiene licencias que no conozco. O a Borges se las han dado. Encima en una traducción al inglés que encontré se dan el lujo de como darlo vuelta y hacerlo encajar: "Neither the symbolic detail / of a three instead of a two".

(De vuelta 2/10). Esta noche empecé a buscar números que cambien "al revés". Por ejemplo si se pasará del siglo XIX al XX se pasaría de tres "cifras" romanas a dos. Pero eso no sirve en este caso. Incluso pensé algo medio tonto. "Fin de año" son tres palabras y "Año nuevo" son dos. No parece gran cosa. Pero al menos es reemplazar tres por dos (en el momento en que confluyen "un lapso que muere y otro que surge").

miércoles, 21 de septiembre de 2022

De Laucha a Pablo Inaudi

Mi esposa dice que lo leían en el colegio. Y claro, por eso en esa casa de usados había varios ejemplares de esos Losada chiquitos. Seguro lo usaban también en los colegios de Munro. He visto esto en varias oportunidades. Deben ser remanentes que llegan a la librería desde algún colegio o profesor.

No me pareció nada ejemplar la vida del Laucha como para andar "enseñándola" en los colegios, menos aún católicos; pero no soy docente. De todos modos me detengo en la frase que dice el personaje en el momento cumbre de la historia: “Pero ¡miren lo que son las cosas! Habíamos empezado tan bien cuando ¡zás-trás!, no faltó quien viniera a descomponer el baile. En esta vida no hay fiesta completa”. (Roberto J. Payró, El casamiento de Laucha).

Una frase que podría haber pasado así nomás, pero yo quise tenerla un rato entre manos. Quizás porque era el único gesto de este personaje medio chantún, medio “derrotado de entrada”, ya resignado, que mostraba algo de sapiencia. Un realismo bastante aceptable el de Laucha. Y digo bastante aceptable porque hoy en día los realismos son más escépticos, ¿no? Pero muestra sapiencia quien sabe que no puede tener todo en la vida y más aún quien dice “en esta”, quizás como dejando abierta la idea a que haya otra en donde valga la contraria.

La frase me quedaba resonando. Y creo que no es difícil que un lector de Marechal la pueda relacionar con el encuentro de Lisandro Farías con Pablo Inaudi en El Banquete de Severo Arcángelo. Digo por esa imagen de la fiesta, ¿vio? Mire lo que se me vino a la cabeza:
—Y no es todo —insistió Inaudi—. Hay en usted un «júbilo de víspera» que se manifestó desde su infancia.
—No entiendo —le dije.
—Desde su infancia, ¿no ha gozado usted más la víspera de una fiesta que la fiesta en su realización?
—¿Cómo lo sabe? —le respondí en mi asombro.
—La fiesta en sí lo entristecía como una decepción irremediable.
—¿Y qué significado tiene?
—Que usted, por intuición, ha venido soñando con una «fiesta inmensa».
Esto es muy superior, claro está. Darse cuenta que la fiesta no es completa por aquí abajo es un primer paso. Pero en el hecho, complejo, de pensar que la insatisfacción de la fiesta, en contraste con el júbilo de la víspera, es indicador de que esperamos una fiesta inmensa se está dando un segundo paso mucho más largo.

Es más que realista. Es ver una realidad más grande. Es como si Laucha se diera cuenta que él busca en todas las cosas una felicidad que las cosas no le pueden dar plenamente.

Y es importantísimo confiar en ese deseo, en ese sueño de la fiesta inmensa. Al fin de cuentas no es más que confiar en nuestra intuición. Pero eso ya es otro paso.

jueves, 15 de septiembre de 2022

Para los que sepan apreciar

Foto de Wikipedia (nada que ver con la imagen descripta en la entrada)

Los colectivos 59 son un espectáculo digno de verse. Si les toca alguna vez ir, en Olivos, por la calle Pelliza y que los detenga el semáforo de España, es muy probable que vean uno cruzar. Nuevo, impecable, con las ventanas bien transparentes. Y si además va casi vacío, lo cual allí es muy probable, y despacio (como con fiaca pero luciéndose a la vez), es como ver una de esas escenas de televisión donde dos personas trasladaban un vidrio enorme cruzando la calle (solo que en este caso el vidrio pareciera moverse solo).

Ya que empezamos esta entrada solo con esto para contar, podríamos traer algo más viejo que descansaba anotado en los borradores. No lo publiqué porque ya estaba muy monótono con las páginas de los libros y los números de los colectivos. Pero quien llegó hasta acá en esta entrada es digno de saber lo que sigue.

Tanto en “Tom Sawyer” (Twain) como en “Martita Ofelia y otros cuentos de fantasmas” (Castellani) me tocó detenerme en la página 118. Y al ver ese número me encontré ambas veces como transportado a Barrancas de Belgrano. El 118 estacionaba en la playa esa que está junto a la estación Belgrano C del Mitre. Siempre me pareció más elegante que mi 55. Las unidades brillaban ahí estacionadas y muchas ya eran de las “trompa chata”. Lo recuerdo como un colectivo que iba pa’l centro (como Garufa, el sábado a la noche). Pero no era así. Sin embargo la palabra “Parque Patricios” en su frente debía ser un signo de distinción. No distinción por ir a un barrio caro y elegante, sino distinción al estilo de quien posee un buen nombre.

Pero eso es casi todo de mi imaginación. Porque yo lo miraba hasta que me subía a mi rojo 55. Colectivo, el 55, que no tiene porqué sentirse inferior, ahora que lo pienso. Él va por una calle de distinguido nombre como Thames y lleva el nombre de un santo en su frente (San Justo). ¡Nada mal!

martes, 13 de septiembre de 2022

El tiempo es poco, loco

Los blogs que frecuento (y supe frecuentar) son amigos del poema "The fool" de Padraic Pearse y de su traducción al español hecha por el Padre Leonardo Castellani con el título (el poema) de “El loco”.

“Quien pudiera ser ese loco realmente cada vez más”, me preguntaba. Sin ser un imbécil como ese Grabois, que se debe creer que sigue al Papa cuando dijo a los jóvenes que “hagan lío”; Grabois se me hace una moderna y “light” criatura de una vieja Teología de la Liberación.

En las antípodas de Pearse y Castellani debe estar el músico argentino Andrés Calamaro y sin embargo cada vez que ponen esta canción tarareo el estribillo por varias horas. Y me voy entre una interpretación escatológica y otras interpretaciones más pueriles pensando cuál debe haber sido la idea de Calamaro cuando dijo: “Yo soy un loco que se dio cuenta que el tiempo es muy poco”.

Digan si no es para un poema cristiano. El loco de Pearse o Castellani tomando conciencia de que pronto llegará ese día en que “el grano maduro caiga en los graneros, y los pobres sean llenos que andaban vacíos”. Pensamiento que no se contrapone con su “imprudencia”, pues la del loco es una imprudencia en el dar, en el derramar los días. Un no calcular los costos en el amor. Y no tiene que ver (y pueden ambas convivir) con la prudencia de las vírgenes que esperan con la lámpara encendida la llegada del novio. Quizás porque es en la misma despreocupación por el futuro donde está la prueba de que sabemos que el tiempo es poco. El tiempo es este poco que tengo ahora y quizás nada más.

Pero Calamaro… Uno tiende a pensar que Calamaro declara que el tiempo es poco para luego continuar con algo muy moderno como “vivirlo al máximo”, como se dice ahora. Pero no parece tampoco eso. Porque no sale corriendo. Al contrario, él va a caminar solito, sentarse en el parque y “fumarse un porrito” y reprimir su deseo de matar a un mimo o un clown. Está “down violento, down radical”, dice, y que aprendió el papel principal: “yo soy un loco que se dio cuenta…”

Lo más que llego a vislumbrar es como que se da cuenta que no tiene tiempo para perder matando al clown, quizás porque haya cosas más importantes en que invertir dicho tiempo. Si es así, a su forma ha logrado algo. No como yo, que todas las mañanas tengo que andar gritando: “vamos, vamos que llegamos tarde al colegio”. Eso porque nadie mira el reloj y tengo que ser yo el loco (que se dio cuenta que tiempo queda poco).

sábado, 10 de septiembre de 2022

Desconociendo al enemigo (o "De tan bestia, daba ternura")

Me despertaron los gritos. Cantaban como de cancha pero hablaban de un tal Chucky o como se escriba. Hice abrir y cerrar el auto a ver si el "cuic" de la alarma los alejaba. No hubo caso. Salí despacio. A través de la reja los ví. Chicos jóvenes, unos cinco o seis, por subirse a un auto. Algo envalentonados por la bebida. Pero parecían buenitos. Me quedé mirando un rato. Seguían cantando. Me pareció escuchar algo de "el que no salta es un inglés" pero no entendía bien. Había habido un partido de Tigre, pero no parecían para nada hinchas rezagados. Como sea, pensé que el grito no iba a funcionar. Pero se hizo un silencio en el canto y alguien dijo de ir yendo. Entonces con voz fantasmal de dormido les dije desde detrás de la reja (pues no me habían visto): "sí, vamos a dormir". Se dan vuelta y: "¡Uh! ¡Perdón, sí, disculpe!" No dije nada, pegué la media vuelta y empecé a entrar. Y fue ahí cuando sucedió aquello. Fue ahí cuando uno de ellos me agrega: "Es que estamos celebrando la muerte de Margaret Thatcher".

Freeze.

No atiné a reírme ni nada. Siguieron con "¡Las Malvinas son Argentinas!" como buscando la simpatía. Como yo ya estaba de espaldas, levanté mi brazo en son de guerrero acuerdo. Pero al entrar fui a las noticias. Por si acaso, a verificar. No sea que además de la Reina Isabel II se hubiera vuelto a morir Margaret Thatcher.