sábado, 29 de octubre de 2022

) 20 años (

Tengo un octubre en que estoy muy atrapado por las cosas de este mundo. Quizás la menos de este mundo sea un matrimonio para siempre que cumple 20 años. Hace mucho que no hago mención de sucesos de la vida personal pero quizás esto lo merezca.

Habiendo hecho un hueco para la mención ya se empieza a estrechar el espacio otra vez, tal es la presión del contexto. Como cuando en el día del aniversario, que cayó en día de semana, hubo que codear a los elementos de este mundo para hacerse lugar, presentarse frente a Dios en una misa y comer algo todos juntos.

Ahora que se va cerrando el espacio de esta entrada doy gracias a Dios y a M. por todo lo recibido y pido a Áquel que siempre nos siga acompañando.

lunes, 3 de octubre de 2022

Reemplazar un tres por un dos


(2/10). Pasé la noche cuidando a mis sobrinos y para eso me acomodé en un sillón de su casa. Mientras ayudaba a la menor, que procuraba acomodar el vientre para poder dormir tranquila, y triangulábamos con la mayor, que volvía de Luján, se daban algunos momentos de calma en el sillón, en los cuales me encaré con el primer tomo de las Completas de Borges. No pasé de los primeros poemas de "Fervor de Buenos Aires". Pero no por culpa del libro sino por mi falta de fuerzas. De uno de los poemas tomé una foto a la mañana siguiente (hoy), para poder llevármelo y seguir trabajando en este enigma de dos versos:

"Ni el pormenor simbólico
de reemplazar un tres por un dos…"

Hoy pude iniciar finalmente "Otra vuelta de tuerca" de Henry James (iniciar es meter cuarenta páginas y saber que uno va a poder seguir). Pero por momentos volví al poema de Borges. En una mateada se lo mostré también a ella. La solución fácil era el cambio de fecha (una fecha en particular en que había sido hecho el poema y nosotros no conocíamos) pero, ¿cómo pasar de un tres a un dos? Debería ser una cuenta regresiva.

(3/10). Lo único que encontré en Internet es que por ese entonces se pasaba de 1922 a 1923. ¡Pero eso me pone muy nervioso! Remplazar un tres por un dos, en mi idioma, siempre fue sacar el tres y poner el dos. Uno puede dejar pasar eso en una nota periodística, pero no en un poema de Borges. O yo no conozco mi idioma. O el arte tiene licencias que no conozco. O a Borges se las han dado. Encima en una traducción al inglés que encontré se dan el lujo de como darlo vuelta y hacerlo encajar: "Neither the symbolic detail / of a three instead of a two".

(De vuelta 2/10). Esta noche empecé a buscar números que cambien "al revés". Por ejemplo si se pasará del siglo XIX al XX se pasaría de tres "cifras" romanas a dos. Pero eso no sirve en este caso. Incluso pensé algo medio tonto. "Fin de año" son tres palabras y "Año nuevo" son dos. No parece gran cosa. Pero al menos es reemplazar tres por dos (en el momento en que confluyen "un lapso que muere y otro que surge").

miércoles, 21 de septiembre de 2022

De Laucha a Pablo Inaudi

Mi esposa dice que lo leían en el colegio. Y claro, por eso en esa casa de usados había varios ejemplares de esos Losada chiquitos. Seguro lo usaban también en los colegios de Munro. He visto esto en varias oportunidades. Deben ser remanentes que llegan a la librería desde algún colegio o profesor.

No me pareció nada ejemplar la vida del Laucha como para andar "enseñándola" en los colegios, menos aún católicos; pero no soy docente. De todos modos me detengo en la frase que dice el personaje en el momento cumbre de la historia: “Pero ¡miren lo que son las cosas! Habíamos empezado tan bien cuando ¡zás-trás!, no faltó quien viniera a descomponer el baile. En esta vida no hay fiesta completa”. (Roberto J. Payró, El casamiento de Laucha).

Una frase que podría haber pasado así nomás, pero yo quise tenerla un rato entre manos. Quizás porque era el único gesto de este personaje medio chantún, medio “derrotado de entrada”, ya resignado, que mostraba algo de sapiencia. Un realismo bastante aceptable el de Laucha. Y digo bastante aceptable porque hoy en día los realismos son más escépticos, ¿no? Pero muestra sapiencia quien sabe que no puede tener todo en la vida y más aún quien dice “en esta”, quizás como dejando abierta la idea a que haya otra en donde valga la contraria.

La frase me quedaba resonando. Y creo que no es difícil que un lector de Marechal la pueda relacionar con el encuentro de Lisandro Farías con Pablo Inaudi en El Banquete de Severo Arcángelo. Digo por esa imagen de la fiesta, ¿vio? Mire lo que se me vino a la cabeza:
—Y no es todo —insistió Inaudi—. Hay en usted un «júbilo de víspera» que se manifestó desde su infancia.
—No entiendo —le dije.
—Desde su infancia, ¿no ha gozado usted más la víspera de una fiesta que la fiesta en su realización?
—¿Cómo lo sabe? —le respondí en mi asombro.
—La fiesta en sí lo entristecía como una decepción irremediable.
—¿Y qué significado tiene?
—Que usted, por intuición, ha venido soñando con una «fiesta inmensa».
Esto es muy superior, claro está. Darse cuenta que la fiesta no es completa por aquí abajo es un primer paso. Pero en el hecho, complejo, de pensar que la insatisfacción de la fiesta, en contraste con el júbilo de la víspera, es indicador de que esperamos una fiesta inmensa se está dando un segundo paso mucho más largo.

Es más que realista. Es ver una realidad más grande. Es como si Laucha se diera cuenta que él busca en todas las cosas una felicidad que las cosas no le pueden dar plenamente.

Y es importantísimo confiar en ese deseo, en ese sueño de la fiesta inmensa. Al fin de cuentas no es más que confiar en nuestra intuición. Pero eso ya es otro paso.

jueves, 15 de septiembre de 2022

Para los que sepan apreciar

Foto de Wikipedia (nada que ver con la imagen descripta en la entrada)

Los colectivos 59 son un espectáculo digno de verse. Si les toca alguna vez ir, en Olivos, por la calle Pelliza y que los detenga el semáforo de España, es muy probable que vean uno cruzar. Nuevo, impecable, con las ventanas bien transparentes. Y si además va casi vacío, lo cual allí es muy probable, y despacio (como con fiaca pero luciéndose a la vez), es como ver una de esas escenas de televisión donde dos personas trasladaban un vidrio enorme cruzando la calle (solo que en este caso el vidrio pareciera moverse solo).

Ya que empezamos esta entrada solo con esto para contar, podríamos traer algo más viejo que descansaba anotado en los borradores. No lo publiqué porque ya estaba muy monótono con las páginas de los libros y los números de los colectivos. Pero quien llegó hasta acá en esta entrada es digno de saber lo que sigue.

Tanto en “Tom Sawyer” (Twain) como en “Martita Ofelia y otros cuentos de fantasmas” (Castellani) me tocó detenerme en la página 118. Y al ver ese número me encontré ambas veces como transportado a Barrancas de Belgrano. El 118 estacionaba en la playa esa que está junto a la estación Belgrano C del Mitre. Siempre me pareció más elegante que mi 55. Las unidades brillaban ahí estacionadas y muchas ya eran de las “trompa chata”. Lo recuerdo como un colectivo que iba pa’l centro (como Garufa, el sábado a la noche). Pero no era así. Sin embargo la palabra “Parque Patricios” en su frente debía ser un signo de distinción. No distinción por ir a un barrio caro y elegante, sino distinción al estilo de quien posee un buen nombre.

Pero eso es casi todo de mi imaginación. Porque yo lo miraba hasta que me subía a mi rojo 55. Colectivo, el 55, que no tiene porqué sentirse inferior, ahora que lo pienso. Él va por una calle de distinguido nombre como Thames y lleva el nombre de un santo en su frente (San Justo). ¡Nada mal!

martes, 13 de septiembre de 2022

El tiempo es poco, loco

Los blogs que frecuento (y supe frecuentar) son amigos del poema "The fool" de Padraic Pearse y de su traducción al español hecha por el Padre Leonardo Castellani con el título (el poema) de “El loco”.

“Quien pudiera ser ese loco realmente cada vez más”, me preguntaba. Sin ser un imbécil como ese Grabois, que se debe creer que sigue al Papa cuando dijo a los jóvenes que “hagan lío”; Grabois se me hace una moderna y “light” criatura de una vieja Teología de la Liberación.

En las antípodas de Pearse y Castellani debe estar el músico argentino Andrés Calamaro y sin embargo cada vez que ponen esta canción tarareo el estribillo por varias horas. Y me voy entre una interpretación escatológica y otras interpretaciones más pueriles pensando cuál debe haber sido la idea de Calamaro cuando dijo: “Yo soy un loco que se dio cuenta que el tiempo es muy poco”.

Digan si no es para un poema cristiano. El loco de Pearse o Castellani tomando conciencia de que pronto llegará ese día en que “el grano maduro caiga en los graneros, y los pobres sean llenos que andaban vacíos”. Pensamiento que no se contrapone con su “imprudencia”, pues la del loco es una imprudencia en el dar, en el derramar los días. Un no calcular los costos en el amor. Y no tiene que ver (y pueden ambas convivir) con la prudencia de las vírgenes que esperan con la lámpara encendida la llegada del novio. Quizás porque es en la misma despreocupación por el futuro donde está la prueba de que sabemos que el tiempo es poco. El tiempo es este poco que tengo ahora y quizás nada más.

Pero Calamaro… Uno tiende a pensar que Calamaro declara que el tiempo es poco para luego continuar con algo muy moderno como “vivirlo al máximo”, como se dice ahora. Pero no parece tampoco eso. Porque no sale corriendo. Al contrario, él va a caminar solito, sentarse en el parque y “fumarse un porrito” y reprimir su deseo de matar a un mimo o un clown. Está “down violento, down radical”, dice, y que aprendió el papel principal: “yo soy un loco que se dio cuenta…”

Lo más que llego a vislumbrar es como que se da cuenta que no tiene tiempo para perder matando al clown, quizás porque haya cosas más importantes en que invertir dicho tiempo. Si es así, a su forma ha logrado algo. No como yo, que todas las mañanas tengo que andar gritando: “vamos, vamos que llegamos tarde al colegio”. Eso porque nadie mira el reloj y tengo que ser yo el loco (que se dio cuenta que tiempo queda poco).

sábado, 10 de septiembre de 2022

Desconociendo al enemigo (o "De tan bestia, daba ternura")

Me despertaron los gritos. Cantaban como de cancha pero hablaban de un tal Chucky o como se escriba. Hice abrir y cerrar el auto a ver si el "cuic" de la alarma los alejaba. No hubo caso. Salí despacio. A través de la reja los ví. Chicos jóvenes, unos cinco o seis, por subirse a un auto. Algo envalentonados por la bebida. Pero parecían buenitos. Me quedé mirando un rato. Seguían cantando. Me pareció escuchar algo de "el que no salta es un inglés" pero no entendía bien. Había habido un partido de Tigre, pero no parecían para nada hinchas rezagados. Como sea, pensé que el grito no iba a funcionar. Pero se hizo un silencio en el canto y alguien dijo de ir yendo. Entonces con voz fantasmal de dormido les dije desde detrás de la reja (pues no me habían visto): "sí, vamos a dormir". Se dan vuelta y: "¡Uh! ¡Perdón, sí, disculpe!" No dije nada, pegué la media vuelta y empecé a entrar. Y fue ahí cuando sucedió aquello. Fue ahí cuando uno de ellos me agrega: "Es que estamos celebrando la muerte de Margaret Thatcher".

Freeze.

No atiné a reírme ni nada. Siguieron con "¡Las Malvinas son Argentinas!" como buscando la simpatía. Como yo ya estaba de espaldas, levanté mi brazo en son de guerrero acuerdo. Pero al entrar fui a las noticias. Por si acaso, a verificar. No sea que además de la Reina Isabel II se hubiera vuelto a morir Margaret Thatcher.

lunes, 29 de agosto de 2022

Mayoría de edad (y Nuestra Señora de la Guardia)

Hoy el blog cumple 18 años y quise buscar un título muy original para la entrada. Pero después le puse el que tiene ahora.

Este año es bueno recordar que nuestros festejos coinciden (como todos los años) con las fiestas patronales de Nuestra Señora de la Guardia. Y que la Parroquia homónima de Victoria se encuentra hoy celebrando una edición especial de dichas fiestas porque, después de más de cien años, cumplirá con la ceremonia de Dedicación del templo y Consagración del altar.

Don Orione, devoto de la Virgen de la Guardia en Italia, llegó a este templo en 1921 y encontró una imagen de "su" Virgen, lo que lo decidió a empezar su obra argentina en este lugar. "Vine a la Argentina para levantarle una iglesia pero ella fue mucho más diligente que yo y me la entrega hecha".

martes, 23 de agosto de 2022

Otros doce clics

Cuando lanzamos "doce clics" fue un éxito de ventas y la verdad es que queríamos dejarlo allí (y que nos quede el buen sabor en la boca). Pero el mundo de los negocios es tirano y la discográfica exige una tanda más. Segundas partes rara vez fueron buenas, pero estamos llenos de segundas partes...

Clic uno, temones por su autor I
Clic dos, temones por su autor II
Clic tres, Lari en grosolandia (cap. 2)
Clic cuatro, nunca pensé que me iba a emocionar una batería sintetizada
Clic cinco, "¡Chaccarera!"
Clic seis, cuando otra Eva era una nena
Clic siete, chupate esa golondrina
Clic ocho, otra notable discípula de Chamorro
Clic nueve, les quedó bien
Clic diez, alguien dijo: "buen cover, pero nadie nunca la cantó con una mano en el bolsillo"
Clic once, un Ainda tierno como el de antes
Clic doce, Derek sale un rato con un amigo y Susan no se ofende

domingo, 14 de agosto de 2022

El libro y los días

Me da la sensación de que los personajes de Faulkner tienen muchas miserias morales pero la gran mayoría no presume de ellas. Hasta dan pena. No creen en el pecado pero creo que son sinceros, no malvados. Piensan. No se conforman con su estado. (¿Me ilusiono?)

Me detengo en la página 114. (Como escribí por ahí, en las páginas "cienes" pienso en colectivos). 114. Lo recuerdo de Barrancas hacia el oeste. Verifico y llega a Devoto, luego dobla al sur y cuando va por allá hace un peculiar "acompañamiento" a la Dellepiane. Llega a Puente de la Noria.

Me detengo en la página 172. Sorprende saber que este colectivo, una de cuyas puntas estaba cerca de mi casa, mantiene los colores de entonces. Bastante boquenses.


Las palmeras salvajes no es gran cosa. Tiene sus momentos. Después de las metáforas de Miró, la comparación de las de Faulkner contra ellas me resultan cómo oscuras contra claras; geniales pero algo oscuras. Quizás sea el ambiente en dónde aparecen, todo lo que pasa antes y después.
"Había un altoparlante en el bar, sincronizado también; en ese momento, una voz impersonal y cavernosa bramaba deliberadamente una frase de la que se distinguía una que otra palabra, “tren”, luego otras que la mente reconocía uno o dos segundos después, como nombres de ciudades esparcidas en el continente, ciudades vistas más que nombres oídos, como si el oyente (tan enorme era la voz) estuviera suspendido en el espacio mirando el globo terráqueo girar pausadamente entre las nubes y revelar en fragmentarios vistazos las evocativas y extrañas divisiones de la esfera restituyéndolas a la nube y a la neblina antes que la visión y el entendimiento pudieran percibirlas del todo".
Me gusta más la novela paralela dentro de la novela, El viejo (The old man, como le dicen al Mississippi). Me fascinan todas las cosas relacionadas con ese poderoso río. Y la pintura de Faulkner cuando el camión de presidiarios va por el camino hacia el sur es realmente una pintura. Y cuando el tipo caza cocodrilos. Y cuando entrega todo de vuelta.

Me detengo en la 208, exhausto de la historia. No hay colectivo aquí que yo recuerde, pero debe existir. (Los mayores a 199 ya son puramente de GBA y si bien algo conozco, no soy experto).

Cerré el libro y salí a luchar con los elementos en la modesta versión de podar una parra que avanzó para todos lados. (Hay una parra justo en lo que acabo de leer de Faulkner). Mientras podo ramas secas me cae una gota fría en la frente. Lo primero que pensé fue en esas mujeres hindúes que tienen un punto rojo en la frente. Dudé un rato acerca de si era agua o savia de la parra (es algo tarde para la poda). Al rato veo que era savia. Eso lo descubrí una primavera. La parra gotea como una canilla que tiene mal el cuerito. Ya está mandando savia "a chorros". Ya es tarde. De todos modos algunas ramas más le tengo que sacar.

Le hago aire sacando algo de ramas de palta.

Mi dedo gordo derecho no puede escribir bien esto porque está acostumbrado a la fuerza del serrucho zapallero.


A veces desespero por un gesto de lucidez, de heroísmo. Pero sé que no lo habrá. Faulkner es patético y desagradable. No sé si al final lo leo por terminarlo. Ella viene y me dice que encontró un cubrecama viejo que es el que había absorbido toda el agua cuando había sido la tormenta y el agua pasó por debajo de la puerta. Había que tirarlo. Y todo eso parecía una historia dentro del mismo libro mientras pasaba. Y al rato tuve que frenar. Estaba cansado de leer. (No había colectivo tampoco).

Corté las ramas ya podadas de la parra, que son como alambres desenroscados, para reducirlas. Con una tijera de podar de una mano. Se volvió a cansar la mano. Volví a leer. Ahora faltan 66 páginas, de 379.


Ya lo terminé. Por fin. Hace mucho que no leía tanto de corrido. "Hubiera sido preferible emplearlo en un mejor libro", pienso.

martes, 9 de agosto de 2022

Ni Borges pudo

Siempre me pregunté por qué los traductores de los libros no tienen nada de fama. Su nombre figura chiquito entre la ficha y otros datos del libro, mientras que un prologuista cualquiera aparece fácilmente en grandes letras en la tapa. Siempre me lo pregunté pero hoy al menos sentí que no estaba equivocado en mi percepción.

Porque en mis palmeras salvajes faulknerianas, una mal recortada y por ende de feos márgenes edición de Edhasa, abajo de "título original" y encima de "diseño de la colección" aparece bajo el título de traductor el nombre de nadie menos que de Jorge Luis Borges. (Mientras que en la tapa se anuncia casi con el mismo tamaño que el título el "Prólogo de Juan Benet"). Si ni Borges pudo hacer destacar la labor del traductor, qué más cierto que lo que yo pensé y por cuyo porqué empecé la entrada preguntándome.

No niego que puede haber sesudos prólogos o, aún más, regios estudios preliminares, pero el trabajo del traductor es artístico y es el arte lo que uno debe apreciar cuando va por un texto literario (porque todo este tiempo estuve pensando en textos literarios, claro). Es arte encontrar la palabra o la expresión adecuada. Es cosa que Google no sabe aún hacer y dudo que alguna vez lo pueda. Pero no hace falta seguir explicando, porque se han dicho muy interesantes cosas al respecto y no es aquí donde conviene que pierdan el tiempo leyendo sobre el tema.