Pantalla mata libro, pero nosotros somos de la resistencia. Ocultos en una casa de la avenida nadie sospecha que hay miles de libros. Hay pantallas también, es claro. Todos llevamos pegada una hoy en día. Y hay unas más grandes que van de acá para allá por la casa. Y una grandota. Fija en un costado. Nosotros la usamos con YouTube y dos canales de cable.
(Sería inevitable a esta altura una referencia a Fahrenheit 451, pero no sabría cómo hacerla...)
Ocultos en la avenida hay miles de libros pero la batalla siempre es uno a uno. No pesa que sean muchos libros sobre unas pocas pantallas. Es siempre uno y el momento. Sos vos. Es cuando te sentás. ¿Qué agarrás primero? ¿Pantalla o libro?
(Si la disyuntiva para vos nunca fue esa, olvidate de esta entrada...)
La resistencia es adentro. "La lucha es de igual a igual contra uno mismo", cantaba uno de Rosario. La resistencia está formada por células dispersas por la ciudad y unidas por el combate que se libra en cada una de ellas. Lo que los une es la pregunta, la inquietud, el deseo de agarrar el libro al sentarse, de hacerlo incluso antes que el celular.
De todos modos la batalla siempre se pierde. Ya dijimos cuantas pantallas nos rodean y pensemos también para qué fines nobles se usan. Pero eso no nos impide luchar por ese momento. Ese momento en que preferimos el libro y parecen querer impedírnoslo nuestros mismos músculos.
Y la satisfacción la da esa pequeña victoria que ocasionalmente logramos. Y a veces mirar hacia atrás y decir: "Ha sido bueno este pasaje..." (ahí notamos que la mano parece ya habernos abandonado, guiada por una voluntad propia) "...¿tendré muchos WhatsApp?".
(Después de la ansiedad y antes del cansancio, ¿te queda algo de tiempo? Solo allí podrás ganar la batalla... )
No hay comentarios.:
Publicar un comentario