lunes, 29 de agosto de 2022

Mayoría de edad (y Nuestra Señora de la Guardia)

Hoy el blog cumple 18 años y quise buscar un título muy original para la entrada. Pero después le puse el que tiene ahora.

Este año es bueno recordar que nuestros festejos coinciden (como todos los años) con las fiestas patronales de Nuestra Señora de la Guardia. Y que la Parroquia homónima de Victoria se encuentra hoy celebrando una edición especial de dichas fiestas porque, después de más de cien años, cumplirá con la ceremonia de Dedicación del templo y Consagración del altar.

Don Orione, devoto de la Virgen de la Guardia en Italia, llegó a este templo en 1921 y encontró una imagen de "su" Virgen, lo que lo decidió a empezar su obra argentina en este lugar. "Vine a la Argentina para levantarle una iglesia pero ella fue mucho más diligente que yo y me la entrega hecha".

martes, 23 de agosto de 2022

Otros doce clics

Cuando lanzamos "doce clics" fue un éxito de ventas y la verdad es que queríamos dejarlo allí (y que nos quede el buen sabor en la boca). Pero el mundo de los negocios es tirano y la discográfica exige una tanda más. Segundas partes rara vez fueron buenas, pero estamos llenos de segundas partes...

Clic uno, temones por su autor I
Clic dos, temones por su autor II
Clic tres, Lari en grosolandia (cap. 2)
Clic cuatro, nunca pensé que me iba a emocionar una batería sintetizada
Clic cinco, "¡Chaccarera!"
Clic seis, cuando otra Eva era una nena
Clic siete, chupate esa golondrina
Clic ocho, otra notable discípula de Chamorro
Clic nueve, les quedó bien
Clic diez, alguien dijo: "buen cover, pero nadie nunca la cantó con una mano en el bolsillo"
Clic once, un Ainda tierno como el de antes
Clic doce, Derek sale un rato con un amigo y Susan no se ofende

domingo, 14 de agosto de 2022

El libro y los días

Me da la sensación de que los personajes de Faulkner tienen muchas miserias morales pero la gran mayoría no presume de ellas. Hasta dan pena. No creen en el pecado pero creo que son sinceros, no malvados. Piensan. No se conforman con su estado. (¿Me ilusiono?)

Me detengo en la página 114. (Como escribí por ahí, en las páginas "cienes" pienso en colectivos). 114. Lo recuerdo de Barrancas hacia el oeste. Verifico y llega a Devoto, luego dobla al sur y cuando va por allá hace un peculiar "acompañamiento" a la Dellepiane. Llega a Puente de la Noria.

Me detengo en la página 172. Sorprende saber que este colectivo, una de cuyas puntas estaba cerca de mi casa, mantiene los colores de entonces. Bastante boquenses.


Las palmeras salvajes no es gran cosa. Tiene sus momentos. Después de las metáforas de Miró, la comparación de las de Faulkner contra ellas me resultan cómo oscuras contra claras; geniales pero algo oscuras. Quizás sea el ambiente en dónde aparecen, todo lo que pasa antes y después.
"Había un altoparlante en el bar, sincronizado también; en ese momento, una voz impersonal y cavernosa bramaba deliberadamente una frase de la que se distinguía una que otra palabra, “tren”, luego otras que la mente reconocía uno o dos segundos después, como nombres de ciudades esparcidas en el continente, ciudades vistas más que nombres oídos, como si el oyente (tan enorme era la voz) estuviera suspendido en el espacio mirando el globo terráqueo girar pausadamente entre las nubes y revelar en fragmentarios vistazos las evocativas y extrañas divisiones de la esfera restituyéndolas a la nube y a la neblina antes que la visión y el entendimiento pudieran percibirlas del todo".
Me gusta más la novela paralela dentro de la novela, El viejo (The old man, como le dicen al Mississippi). Me fascinan todas las cosas relacionadas con ese poderoso río. Y la pintura de Faulkner cuando el camión de presidiarios va por el camino hacia el sur es realmente una pintura. Y cuando el tipo caza cocodrilos. Y cuando entrega todo de vuelta.

Me detengo en la 208, exhausto de la historia. No hay colectivo aquí que yo recuerde, pero debe existir. (Los mayores a 199 ya son puramente de GBA y si bien algo conozco, no soy experto).

Cerré el libro y salí a luchar con los elementos en la modesta versión de podar una parra que avanzó para todos lados. (Hay una parra justo en lo que acabo de leer de Faulkner). Mientras podo ramas secas me cae una gota fría en la frente. Lo primero que pensé fue en esas mujeres hindúes que tienen un punto rojo en la frente. Dudé un rato acerca de si era agua o savia de la parra (es algo tarde para la poda). Al rato veo que era savia. Eso lo descubrí una primavera. La parra gotea como una canilla que tiene mal el cuerito. Ya está mandando savia "a chorros". Ya es tarde. De todos modos algunas ramas más le tengo que sacar.

Le hago aire sacando algo de ramas de palta.

Mi dedo gordo derecho no puede escribir bien esto porque está acostumbrado a la fuerza del serrucho zapallero.


A veces desespero por un gesto de lucidez, de heroísmo. Pero sé que no lo habrá. Faulkner es patético y desagradable. No sé si al final lo leo por terminarlo. Ella viene y me dice que encontró un cubrecama viejo que es el que había absorbido toda el agua cuando había sido la tormenta y el agua pasó por debajo de la puerta. Había que tirarlo. Y todo eso parecía una historia dentro del mismo libro mientras pasaba. Y al rato tuve que frenar. Estaba cansado de leer. (No había colectivo tampoco).

Corté las ramas ya podadas de la parra, que son como alambres desenroscados, para reducirlas. Con una tijera de podar de una mano. Se volvió a cansar la mano. Volví a leer. Ahora faltan 66 páginas, de 379.


Ya lo terminé. Por fin. Hace mucho que no leía tanto de corrido. "Hubiera sido preferible emplearlo en un mejor libro", pienso.

martes, 9 de agosto de 2022

Ni Borges pudo

Siempre me pregunté por qué los traductores de los libros no tienen nada de fama. Su nombre figura chiquito entre la ficha y otros datos del libro, mientras que un prologuista cualquiera aparece fácilmente en grandes letras en la tapa. Siempre me lo pregunté pero hoy al menos sentí que no estaba equivocado en mi percepción.

Porque en mis palmeras salvajes faulknerianas, una mal recortada y por ende de feos márgenes edición de Edhasa, abajo de "título original" y encima de "diseño de la colección" aparece bajo el título de traductor el nombre de nadie menos que de Jorge Luis Borges. (Mientras que en la tapa se anuncia casi con el mismo tamaño que el título el "Prólogo de Juan Benet"). Si ni Borges pudo hacer destacar la labor del traductor, qué más cierto que lo que yo pensé y por cuyo porqué empecé la entrada preguntándome.

No niego que puede haber sesudos prólogos o, aún más, regios estudios preliminares, pero el trabajo del traductor es artístico y es el arte lo que uno debe apreciar cuando va por un texto literario (porque todo este tiempo estuve pensando en textos literarios, claro). Es arte encontrar la palabra o la expresión adecuada. Es cosa que Google no sabe aún hacer y dudo que alguna vez lo pueda. Pero no hace falta seguir explicando, porque se han dicho muy interesantes cosas al respecto y no es aquí donde conviene que pierdan el tiempo leyendo sobre el tema.

sábado, 6 de agosto de 2022

Welch y Rawlings hacen uno de Cindy Lauper y pienso en otros covers folk

Me gusta escuchar la versión de Gillian Welch y David Rawlings de “Girls just want to have fun”, el éxito de la música pop de Cindy Lauper allá por los ochenta.

 

Coinciden los comentaristas del vídeo en que esto fue en un tal Merlfest Midnight Jam en abril del 2002. Pude encontrar el video y eso comprueba que están nuestros conocidos Chris Thile en la mandolina y Sarah Watkins en el violín… Me quedan dudas sobre el bajista, porque ningún comentarista lo menciona. (Alguien por ahí nombra a Mike Marshall, pero este es un mandolinista también, ¿sería posible que en esta oportunidad haya tomado el bajo?)

Sea como sea la plantilla de músicos, la versión es genial. Se escucha cómo la gente se va dando cuenta del tema que están tocando, Thile no para de hacer firuletes con la mandolina... Si van al video no tendrán un buen sonido pero podrán ver cómo todos están muy contentos. A veces pienso si Thile no abusa de los firuletes (lo he visto acompañar a varios músicos), pero Rawlings le da pie todas las veces que entra. Me cae simpática esta gente.

Me imagino que es como si acá un grupo de folklore se pusiera a tocar una de rock. Y entonces lo primero que recordé fue al Chango Spasiuk tocando “Seguir viviendo sin tu amor” de Spinetta. Después recordé que el Dúo Coplanacu hacía “Yo vengo a ofrecer mi corazón” de Fito Páez. Supe escuchar un disco de Mercedes Sosa en que hacía “Inconsciente colectivo” de Charly García. Y así siguiendo…