miércoles, 14 de noviembre de 2018

De vuelta a Yoknapatawpha

En este momento el olor del libro se mezcla con el olor de las flores de jazmín. Los dos me gustan. Y no van nada mal juntos. O al menos alternándose.

Eso podría ser toda la entrada. Pero debería leerse algo que resulte tan agradable como la sensación me resulta a mí, y de eso no soy capaz. Así que, para justificar la entrada, les cuento algo más.

Después de haber fracasado con "El ruido y la furia" vuelvo a Faulkner porque encontré un libro que va a tener lo que a mí me gusta: Yoknapatawpha. En la librería de la calle Chacabuco, en la mesa que está a la izquierda pasando la caja, dónde está esa colección que están todos de canto, de colores con centro negro y letras blancas, me estaba esperando un volumen llamado "Relatos", cuyo título original es "Uncollected stories of William Faulkner".

Son "cuarenta y cinco relatos que incluyen los que Faulkner público y nunca incluyó en sus libros, los que más tarde refundió a fin de convertirlos en parte de obras posteriores y los que habían permanecido inéditos" y fueron parte de la formación del famoso condado ficticio sureño de Yoknapatawpha y sus habitantes.

Así que arranqué por textos de "El villorrio", mientras releo (u ocasionalmente leo en voz alta para un paciente auditorio) algunos entrañables pasajes de "Los Invictos", como este:

"Debió de [sic] partir a caballo bajo la lluvia, porque durante el desayuno aún seguía lloviendo, y también durante el almuerzo, hasta que al fin al nana dejó a un lado la costura y dijo:
- Muy bien. Marengo, traeme el libro de cocina.
Ringo trajo el libro, y nos echamos en el suelo al lado del hogar; en la pared, sobre la repisa, estaba colgado de unos ganchos el mosquete cargado.
-¿Qué os parece que leamos hoy? -dijo la nana.
-Lee lo de los pasteles -dije.
-Muy bien. ¿Qué clase de pastel queréis que les lea?
Pero no había necesidad de preguntarlo, porque Ringo, antes incluso de que la nana hubiera terminado de hablar, dijo como de costumbre:
-El pastel de coco, nana.
-Creo que un poco más no nos hará daño -dijo la nana".

miércoles, 7 de noviembre de 2018

Ego

Una vez (yo era chico) puse un libro en la bolsa de inglés. Era Robinson Crusoe. Supongo que lo hice para que piensen que leía. Porque yo no sé si por ese entonces leía. Y Robinson Crusoe nunca lo leí. Hoy en día cuando tengo un libro que no puedo soltar me lo llevo en una bolsita y cuando lo saco uso la bolsita para ocultar la tapa. Quizás como enmienda de aquello de Robinson Crusoe.

Hay dos formas de no entender por qué la gente hace ciertas cosas. La forma típica es cuando la gente hace cosas que vos no hacés, jamás harías y te parecen malas, aburridas o razones por el estilo. La otra es cuando la gente hace cosas que vos hacés y que creés que son raras y, cómo dijimos, no entendés cómo otro puede hacerlas. Es una forma distinta de no entendimiento de la gente en la que no solo no se entiende al otro sino que uno se cree único.

En Munro está la esquina del automovilista narcisista. Es en Guido y Spano y Armenia. Una ochava espejada y su continuación (por ambas calles) permite mirarse el auto unos instantes más que lo posible en otros lados del barrio.

martes, 9 de octubre de 2018

La ideología de “género” y el “liberalismo gnóstico” (IV de IV)

Ultima parte. Partes anteriores: uno, dos, tres.

<< ¿Hacemos bien en resistir? ¿Es posible que la concepción dualista de la persona humana haya sido la correcta desde un inicio? Tal vez es real que la persona no es su cuerpo, sino que simplemente lo habita y que lo usa como un instrumento. Tal vez la persona real sí es el yo consciente y sintiente, la psique, y el cuerpo es simplemente materia: la máquina en la que reside el fantasma. Pensar así, sin embargo, exige ignorar el hecho de que la totalidad de nuestra experiencia es la experiencia de ser actores unificados. Nada nos da razón de suponer que nuestra experiencia es ilusoria. Incluso si la posición del dualismo del cuerpo y el yo pudiera cuadrarse en forma coherente —lo que dudo—, de todas formas no tendríamos más razones para creer en ella que las razones que tenemos para suponer que en este preciso instante estamos soñando, o que somos prisioneros de la Matrix sin saberlo.

Pero hay más. Consideremos la más común de las experiencias humanas: el sentir (v.gr. oír o ver). Sentir es, obviamente, una acción corporal realizada por un ser viviente. El agente que realiza el acto de sentir es una creatura corporal, un animal. Pero es también claro que en los seres humanos, en cuanto animales racionales, es uno y el mismo agente quien conjuntamente siente y entiende o busca entender (por medio de una actividad mental) qué es lo que él o ella está sintiendo o percibiendo por los sentidos. El agente que realiza el acto del entendimiento, por tanto, es un ente corporal, y no una sustancia no-corporal usando el cuerpo como una especie de artefacto cuasi-prostético. De no ser así, no seríamos nunca capaces de explicar la comunicación o la conexión que existe entre la cosa que realiza el acto de percibir o sentir y la cosa separada que realiza el acto de entender.

Para ver el punto más claramente, permítanme invitarlos a considerar lo que están haciendo en este preciso instante. Ustedes están percibiendo —viendo— palabras en una hoja de papel o una pantalla. Y no solo están percibiendo, considerado como el acto de recibir impresiones (una especie de dato) a través del medio de la visión, sino que están entendiendo qué es lo que están percibiendo. Primero, están entendiendo que lo que están viendo son palabras (y no, por ejemplo, números o manchas o algo distinto), y segundo, están entendiendo que las palabras en sí tienen un significado (tanto individualmente consideradas, como cuando están junto a otras formando oraciones). Ahora, ¿qué exactamente es la entidad —es decir, ustedes— que está simultáneamente realizando el acto de percibir y entender? Y más precisamente, ¿se trata de una entidad o de dos? La percepción o el acto de percibir es de hecho un acto corporal, pero ¿no es el mismo actor (es decir, ustedes mismos en cuanto seres unificados) el que está viendo las palabras y entendiendo que son palabras y qué significan? No tendría sentido suponer que el cuerpo está realizando el acto de percibir y que la mente, considerada como una sustancia ontológicamente separada y distinta del cuerpo, está realizando el entendimiento. Por lo pronto, ello generaría una regresión infinita de explicaciones en tratar de explicar adecuadamente la relación existente entre las dos sustancias distintas y separadas. No seríamos capaces de entender la idea de que ustedes están realizando el entendimiento, pero que un instrumento que están usando —no ustedes mismos en cuanto agentes únicos y unidos— está realizando las percepciones.

O consideren un caso simple de predicación gramatical y de pensamiento. Se aproximan a su escritorio y juzgan que lo que ven encima de él —esa cosa ahí— es una revista. Ese es un solo juicio, y ambas partes del mismo (el sujeto y el predicado) deben tener un solo agente: un ser que hace o realiza tanto el ver como el pensar, es decir, que ve aquella cosa concreta y particular y que entiende la misma al aplicarle un concepto abstracto (revista). ¿Cómo podría ser de otra forma? ¿Cómo podría ser que un ser contuviera ambas partes unidas en un mismo acto de juicio —la imagen sensorial y el concepto abstracto— sin estar ejerciendo al mismo tiempo las capacidades sensoriales e intelectuales?

Más aún, el agente que siente el particular —aquella cosa ahí— debe ser un animal, esto es, un cuerpo con órganos perceptivos. Y la predicación que va con la percepción es un acto personal; el agente que está aplicando un concepto universal (revista) debe ser una persona. (Una creatura no racional, como un perro, bien puede percibir, pero al carecer de la razón del tipo que permite o hace posible la formación de conceptos universales, no podría entender que lo que está percibiendo es una instancia particular de un universal.) Se sigue de esto que el sujeto que realiza el acto de juicio —aquella cosa ahí es una revista— es un ser, personal y animal. No somos dos entidades separadas. Ni es posible que la “persona” sea plausiblemente una etapa en la vida del animal humano. Si fuera el caso, después de todo, una diferencia categórica en el estatuto moral (persona vs. no persona) estaría basada exclusivamente en una mera diferencia de grado (en vez de ser una diferencia del tipo de cosa que el ser es), lo que es absurdo. Nosotros somos, en todo momento de nuestra existencia como seres humanos, yos-corporales y cuerpos personales.

En el plano del pensamiento moral y la práctica, existen pocos proyectos más urgentes que el de recuperar la noción de sentido común de la persona humana como una unidad dinámica; creaturas cuyos cuerpos son partes de sus “yo”, y no solo instrumentos extrínsecos. El liberalismo social contemporáneo descansa sobre un error, que es la trágica equivocación detrás de tantos esfuerzos de justificar —e incluso de inmunizar de toda crítica moral— actos y prácticas que son, en verdad, contrarios a nuestra dignidad igual, inherente y profunda. >>

(Robert P. George, trad. Tomás Henríquez, Revista Humanitas, Universidad Católica de Chile)

lunes, 8 de octubre de 2018

La ideología de “género” y el “liberalismo gnóstico” (III de IV)

Esta es la tercera parte; es recomendable leer la primera y la segunda antes.

<< Y sobre todo esto encontramos además el transexualismo y el transgenerismo. Si somos compuestos de cuerpo-mente (o cuerpo-alma) y no simplemente mentes (o almas) que habitan cuerpos materiales, entonces el respeto por la persona exige respeto por el cuerpo, lo que descarta las mutilaciones y otros ataques directos e intencionados contra la salud humana. Esto significa que, excepto en casos extraordinariamente raros de deformidades congénitas que llevan al extremo de la indeterminación, nuestra masculinidad o femineidad [en cuanto pertenencia al conjunto macho o hembra] es discernible a partir de nuestros cuerpos. El sexo se constituye a partir de nuestra organización biológica básica en relación a nuestro funcionamiento reproductivo; es una parte inherente de qué y quiénes somos. Cambiar el sexo es una imposibilidad metafísica porque es una imposibilidad biológica. O al menos extremadamente improbable. Es posible que resulte ser tecnológicamente factible cambiar el sexo de un individuo humano en una etapa muy temprana del desarrollo embrionario, ya sea por medio de la alteración del genoma o, en el caso de un macho embrionario, por medio de la inducción de insensibilidad andrógina de forma suficientemente temprana como para que el desarrollo sexual proceda como lo haría si se tratara de una mujer genética. Pero, por supuesto, hacer esto sería inmoral, pues involucraría una intervención corporal radical sin consentimiento del afectado y con graves riesgos para su salud.

Luego, los cambios de sexo son biológicamente imposibles siempre que se hace cierto que el cambiar las capacidades sexuales de una persona desde la raíz requeriría revertir una multiplicidad de órganos y otras características sexuales que ya se encuentran diferenciados sexualmente, al punto de que por hacerlo terminaríamos con un organismo distinto de aquel con el que empezamos (y sospecho que ese punto se alcanza cuanto menos en las etapas más tempranas dentro del útero). Como ha argumentado Paul McHugh, desear el cambio del propio sexo es una patología; un deseo de dejar de ser uno mismo y pasar a ser un alguien distinto. No es por lo mismo desear el bien propio, sino que desear la no-existencia propia de quien uno es.

En contraste, la concepción liberal considera que ninguna dimensión de nuestra identidad personal está verdaderamente determinada por la biología. Si tú crees y sientes que eres una mujer atrapada en el cuerpo de un hombre, entonces eres exactamente eso: una mujer (“transgénero”). Y por lo mismo puedes legítimamente describirte a ti mismo como mujer, a pesar del hecho de que eres biológicamente hombre, y tomar acciones concretas —incluso al punto de realizarte amputaciones y tratamientos hormonales cruzados— para alcanzar la apariencia externa femenina, especialmente donde crees que el hacerlo te permitirá “sentirte” más plenamente como mujer.

Esta forma de plantear el asunto va demasiado lejos. ¿Qué es lo que está diciendo un individuo transgénero pre-operativo de “hombre-a-mujer” cuando afirma que él “es en realidad una mujer” y que desea la cirugía para confirmar ese hecho? No está diciendo que su sexo es femenino-hembra; eso es obviamente falso al no ajustarse a la realidad material. Tampoco está diciendo que su género es “mujer” o “femenino”, incluso si concedemos que el género es en parte o en todo una cuestión de auto-presentación o apariencia social. Es claramente falso el decir que este macho biológico es actualmente percibido como una mujer. Él quiere ser percibido de esa forma. Pero la premisa para su solicitud de cirugía es la afirmación del pre-operado de que es “en realidad una mujer”. Por lo mismo, ella debe ser previa. ¿A qué se refiere entonces? La respuesta no puede ser su sentido interior. Eso de todas formas exigiría que fuera su sentido interior de algo, en circunstancias de que parece que no existe “algo” de lo cual pueda tener un sentido interior (pues aún no lo tiene ni interior ni exteriormente, y desea tenerlo porque no lo tiene).

Para el neo-gnóstico, el cuerpo sirve al placer del yo-consciente, a quien está sujeto, y por lo mismo las mutilaciones y otros procedimientos no presentan problemas morales inherentes. Ni tampoco es contrario a la ética médica el realizarlos; de hecho, puede ser para él contrario a la ética que un cirujano calificado se rehúse a realizar tales procedimientos. Al mismo tiempo, el neo-gnóstico insiste que los cambios quirúrgicos e incluso los puramente cosméticos no son necesarios para que un macho sea una mujer (o que una hembra sea un hombre). El cuerpo y su apariencia no importan, excepto en un sentido instrumental. Dado que tu cuerpo no es el verdadero “tú”, tu sexo (biológico) e incluso tu apariencia no tienen que estar necesariamente alineados con tu “identidad de género”. Tienes un derecho, se nos dice en la actualidad, a presentarte a ti mismo de cualquier forma que sientas que eres.

Y dado que los sentimientos, incluyendo los sentimientos acerca de qué o quién eres, caben o se posicionan en un espectro, y serían por lo demás fluidos, no nos encontraríamos limitados a solo dos posibilidades sobre la cuestión de nuestra identidad de género (pueden de igual forma ser de un “género no conforme”), ni se estaría permanentemente adherido o atado a un género en particular. Existen, por ejemplo, los 56, 58, o más géneros reconocidos por Facebook, y es posible que se encuentre el género cambiando a lo largo del tiempo, o de forma abrupta. Es incluso posible que se cambie el género por medio de actos de la voluntad. Puedes cambiar de género en forma temporal, por ejemplo, por razones políticas, o de solidaridad con otros [o por conveniencia]. Por supuesto, la mayoría de las observaciones aquí realizadas sobre el género pueden extenderse de igual forma a la “orientación sexual”, y la práctica de auto-identificarse en términos del deseo sexual; un concepto y práctica bien servido por una concepción del ser humano como una persona no-corporal que habita un cuerpo no-personal.

La posición anti-dualista que ha sido históricamente abrazada por Judíos y Cristianos (tanto en el Oriente como en el Poniente, por Protestantes y Católicos) ha sido nuevamente articulada en forma potente por el Papa Francisco:
La aceptación de nuestros cuerpos como un regalo de Dios es vital para dar la bienvenida y aceptar el mundo entero como un regalo del Padre y nuestro hogar común, mientras que el pensar que disfrutamos de un poder absoluto sobre nuestros propios cuerpos deviene, a menudo en forma sutil, en el creer que disfrutamos de un poder absoluto sobre la creación. Aprender a aceptar nuestros cuerpos, cuidarlos y respetar su significado pleno, es un elemento esencial de una ecología humana genuina. Asimismo, valorar la propia femineidad o masculinidad del cuerpo es necesario si es que voy a ser capaz de reconocerme a mí mismo en el encuentro con otro que es diferente. En esta forma podemos aceptar con gozo los regalos específicos de otro hombre u otra mujer, la obra del Dios Creador, y encontrar un enriquecimiento mutuo. No es una actitud sana aquella que busca “cancelar la diferencia sexual porque ya no sabe cómo hacerle frente a la misma”.
El Papa, quien recientemente enfureció a los defensores del liberalismo social al denunciar la práctica de enseñar a los niños que su género es electivo y no dado como una cuestión vinculada a su sexo biológico, no está realizando un ejercicio ocioso o de filosofía puramente especulativa. Está respondiendo a un desafío concreto de la ortodoxia cristiana, representado por el resurgimiento moderno de una antropología filosófica contra la cual la Iglesia luchó en sus primeras batallas formativas contra el gnosticismo. Él sabe que esta antropología en sí se ha transformado en nuestros días en una especie de ortodoxia —la ortodoxia de una forma concreta de secularismo liberal a la que, siguiendo a Robert Bellah, me he referido como “individualismo expresivista”— que ha procurado una posición de dominación entre las élites culturales de Occidente. Ella presenta el sustento metafísico de prácticas sociales y desafíos ideológicos en contra de los cuales los judíos ortodoxos y los fieles cristianos (así como también muchos musulmanes y tantos otros) se encuentran batallando al día de hoy: aborto, infanticidio, eutanasia, liberación sexual, la redefinición del matrimonio, y la ideología de género. >>

(Robert P. George, trad. Tomás Henríquez, Revista Humanitas, Universidad Católica de Chile)

La ideología de “género” y el “liberalismo gnóstico” (II de IV)

Si ha llegado aquí, estimado lector, es recomendable leer primero la primera parte (clic). Acá sobre el matrimonio, pero si le interesa sobre el tan de moda "cambio de sexo" espere la tercer entrega.

<< Bajo la misma premisa, tal antropología es la que sustenta el rechazo del liberalismo social a la ética sexual y marital tradicional y su concepción del matrimonio como una unión masculino-femenina. Dicha concepción carece de sentido si el cuerpo es meramente un instrumento de la persona, a fin de ser usado para satisfacer metas o fines subjetivos o producir sentimientos deseables en la persona-sujeto-consciente. Si no somos nuestros cuerpos, el matrimonio no puede involucrar en su esencia una unión de una sola carne realizada por el hombre y la mujer, como lo sostienen las tradiciones judías, cristianas y clásicas de la ética. Pues si el cuerpo no es parte de la realidad personal del ser humano, no puede existir nada moral o humanamente importante de la unión “meramente biológica”, fuera de sus efectos psicológicos enteramente contingentes.

El presuponer el dualismo del cuerpo y del yo hace más difícil apreciar que el matrimonio es un bien humano natural (pre-político e incluso pre-religioso) con su propia estructura objetiva. Si la sexualidad es solamente un medio para nuestros fines subjetivos, ¿no significa que ella es lo que sea que queramos que sea? ¿Cómo puede estar orientada a la procreación o requerir exclusividad en forma permanente, por su propia naturaleza?

Solo podemos encontrar sentido en la concepción del matrimonio como una unión de una sola carne si entendemos al cuerpo como verdaderamente personal. Es entonces que podemos ver la unión biológica entre un hombre y una mujer como una forma distintiva [y única] de unión entre dos personas, la que es alcanzada, a la manera de la unión biológica de las partes al interior de la persona, por medio de la coordinación hacia un fin corporal único del todo. Para la pareja, ese fin es la reproducción. Su orientación hacia la vida familiar tiene por lo mismo una significancia humana y moral, y no “meramente biológica”. Los cónyuges, en su unidad corporal, renuevan la unión omnicomprensiva que es su matrimonio. Esta concepción, a su vez, nos ayuda a captar el sentido del deseo natural y espontáneo de querer criar a los propios hijos y la importancia normativa de comprometerse a hacerlo cada vez que ello sea posible, incluso a un costo personal elevado. (Una madre desea que la manden de la maternidad a su casa con el bebé que ella de hecho parió, y no con uno que le fuera asignado al azar de la reserva de bebés nacidos durante su estadía en el ala de maternidad.) Este instinto refuerza una ética sexual sensata, que especifica los requerimientos del amor conyugal y parental fiel; una ética que parece carecer de sentido y ser hasta cruel a los ojos de liberales sociales contemporáneos.

Para ellos, después de todo, lo que importa es lo que sucede o se verifica en la mente o la conciencia, no en el cuerpo (o el resto del cuerpo). La unidad personal verdadera, en la medida de que algo así es siquiera posible, es una unidad al nivel afectivo, no al biológico. El “matrimonio” tiende a ser visto y tenido, entonces, como una institución socialmente construida que existe para facilitar los vínculos románticos y para proteger y favorecer los variados sentimientos e intereses de la gente que formaliza esos vínculos. No se trata de una sociedad conyugal en lo absoluto, sino de una forma de compañerismo románticosexual o bien de una asociación doméstica. La procreación y los niños son apenas contingentemente relacionados a ellas. No hay ningún sentido, ni siquiera en términos indirectos, en que el matrimonio es una asociación procreativa o una sociedad cuya estructura y normas reciban su forma de la orientación inherente de nuestra naturaleza sexual a la procreación y sustento de los niños. La concepción conyugal del matrimonio como una unión del tipo que se realiza en plenitud natural por la generación y sustento de los hijos en común se presenta como una idea ininteligible y hasta extravagante para el neo-gnóstico.

En la misma línea, y de la forma en que el liberalismo social presenta esta materia, el sexo en sí no es un aspecto inherente del matrimonio o parte de su significado; la idea de la consumación marital por medio de las relaciones sexuales también aparece como extraña. Así como para los liberales sociales dos (o más) personas pueden tener sexo perfectamente legítimo y valioso sin necesidad de estar casados el uno con el otro, también sería el caso que dos (o más) personas pueden tener un matrimonio perfectamente válido y completo sin tener relaciones sexuales. Se trataría enteramente de una cuestión de preferencias subjetivas. El juego sexual consensual es valioso en la medida que permite a los involucrados expresar sus sentimientos deseados, como la afección, o bajo la misma medida, la dominación o sumisión ante el otro. Pero si es el caso que no tienen deseo por ello, el sexo carece de sentido incluso al interior de la relación matrimonial. Es meramente incidental y por lo mismo opcional, como es opcional el ser o no dueño de un auto, u optar por tener una cuenta corriente conjunta o separada. La esencia del matrimonio es el compañerismo, no la noción sexual, y por supuesto mucho menos la procreación.

Y todo esto explica, por supuesto, por qué la ética liberal contemporánea apoya y patrocina el matrimonio entre personas del mismo sexo. Incluso sugiere que el matrimonio puede existir entre tres o más individuos en grupos poli-amorosos sexuales (o no sexuales). Dado que el matrimonio se desenvuelve con prescindencia de la biología y se distingue por su intensidad emocional y calidad —en atención a que la verdadera “persona” es el yo consciente y sintiente— los “matrimonios” entre personas del mismo sexo y los poli-amorosos son posibles y valiosos en la misma forma básica que la unión conyugal entre el hombre y la mujer. Pues los compañeros en estas otras agrupaciones también pueden sentir afecto los unos por los otros e incluso creer que la calidad de su relación romántica se verá favorecida o estimulada por el juego sexual mutuamente acordado (o por la inexistencia del mismo, según sea el caso). Si esto sería en definitiva la esencia del matrimonio aquello de lo que se trata, entonces negarles el estatus marital implica denegarles “igualdad matrimonial”. >>

(Robert P. George, trad. Tomás Henríquez, Revista Humanitas, Universidad Católica de Chile)

domingo, 7 de octubre de 2018

La ideología de “género” y el “liberalismo gnóstico” (I de IV)

En las próximas entradas fraccionaré el texto que tomé de la Revista Humanitas de la Universidad Católica de Chile llamado “La ideología de ‘género’ y el ‘liberalismo gnóstico’”, de Robert P. George (traducción de Tomás Henríquez).

<< La idea de que los seres humanos son personas no-corporales que habitan cuerpos no-personales nunca termina de desaparecer. Aunque las corrientes predominantes del Judaísmo y del Cristianismo la han rechazado hace ya mucho tiempo, lo que a veces se describe como el dualismo del “cuerpo y el yo” ha vuelto con sed de venganza, y sus seguidores son legión. Ya sea en los tribunales de justicia, en los campus universitarios, o en las mesas de directorios corporativos, ella sustenta y da forma al individualismo expresivista y al liberalismo social que se encuentra en alza.

El rechazo de la Cristiandad al dualismo del cuerpo y el yo se constituyó como la respuesta al desafío planteado a la ortodoxia por parte de aquello que fuera conocido como “gnosticismo”. El gnosticismo se componía de una variedad de ideologías; algunas ascéticas, y otras directamente opuestas. Lo que tenían en común era el entendimiento del ser humano —una antropología— que dividía marcadamente lo material y corporal por una parte, y lo espiritual, mental o afectivo, por la otra. Para los gnósticos, era lo inmaterial, lo mental o lo afectivo lo que en última instancia importa. Aplicado a la persona humana, esto significa que lo material o corporal resulta ser inferior; si es que no se trata de una prisión de la cual se debe buscar escapar, cuando mucho sería un mero instrumento para ser manipulado a fin de servir a los objetivos o fines de la “persona”, entendida como el espíritu, la mente o la psique. El yo es una sustancia espiritual o mental; el cuerpo, un vehículo meramente material. Tú y yo, en cuanto personas, nos identificamos completamente con el espíritu, mente o psique, y no nos identificamos de forma alguna (o cuando mucho en una forma altamente atenuada) con el cuerpo que ocupamos (o con el que de alguna forma “estamos asociados”) y usamos.

Contra este dualismo, la posición anti-gnóstica afirma una concepción de la persona humana como una unidad dinámica: un cuerpo personal, un yo corporal. Esta visión contraria al gnosticismo se encuentra a lo largo de toda la escritura hebraica y de las enseñanzas cristianas. Esto no implica sugerir que la doctrina cristiana descarte la concepción bajo la cual el individuo es numéricamente idéntico con su alma inmaterial. Los pensadores cristianos contemporáneos se encuentran divididos sobre la cuestión de si el alma separada del cuerpo es numéricamente distinta de la persona humana, o si se trata de la misma persona en una forma radicalmente mutilada. Sí se tiene acuerdo, sin embargo, sobre el punto esencial, que es que el cuerpo no es un instrumento meramente extrínseco de la persona humana (o del “yo”), sino que una parte integral de la realidad personal del ser humano. Cristo ha resucitado corporalmente.

Aristóteles, quien rompió con su maestro Platón sobre este punto, defiende una forma de este “hilomorfismo”, como se le ha denominado. Sin negar la existencia del alma, afirma que la persona humana es un ser material (aunque no exclusivamente material). Nosotros no ocupamos o habitamos nuestros cuerpos. El cuerpo vivo, lejos de ser un vehículo o instrumento, es parte de nuestra realidad personal. Así que, sin poder existir apartados de su alma, no son inferiores a ella. El cuerpo comparte la dignidad personal; es un todo del cual nuestra alma es la forma sustancial. La idea del alma como la forma sustancial del cuerpo es la alternativa de la ortodoxia cristiana a la concepción herética del alma como “el fantasma dentro de la máquina”. Es posible que separemos el cuerpo vivo del alma en nuestro análisis, pero no en los hechos; somos compuestos de cuerpo y alma. Así que somos animales; animales racionales, sin duda, pero no mentes o intelectos puros. Nuestra identidad personal a través del tiempo consiste en la persistencia de los organismos animales que somos. De esto se sigue una proposición crucial: la persona humana comienza a ser al mismo tiempo que el organismo humano, y sobrevive —como una persona— al menos hasta que el organismo deja de ser. 

Y sin embargo, no somos animales brutos. Somos animales de naturaleza racional, organizados desde un inicio para el pensamiento conceptual, y para la deliberación práctica, el juicio y la elección. Estos poderes intelectuales no son reducibles a pura materia. Las creaturas que las poseen son capaces, con madurez y bajo condiciones favorables, de captar caracteres inteligibles (y no solamente sensibles) de las opciones de acción, y de responder a esas razones con elecciones que no están determinadas por eventos antecedentes. No es que actuemos de forma arbitraria o azarosa, sino que elegimos en base a juicios de valor que nos inclinan hacia diferentes opciones sin obligarnos a esas opciones. No existe contradicción, bajo la concepción hilomórfica, entre nuestra animalidad y nuestra racionalidad.

Si adoptamos la posición gnóstica, entonces los seres humanos —miembros vivos de la especie humana— no son necesariamente personas, y algunos humanos son no-personas. Aquellos que se encuentran en las etapas embrionarias, fetales o de temprana infancia no serían aún personas. Aquellos que han perdido el ejercicio inmediato de ciertos poderes mentales —por ejemplo, las víctimas de la demencia avanzada, los que se encuentran en estado de coma prolongado o los mínimamente conscientes— habrían dejado ya de ser personas. Y aquellos que padecen de discapacidades cognitivas congénitas severas no serían ahora, nunca habrían sido, y nunca serán personas.

Las implicancias morales de esto son claras. Es la vida personal la que nos da razones para afirmarla como inviolable y protegerla de todo daño; en contraste, podemos legítimamente usar otras criaturas para nuestros propósitos. Por lo mismo, quien se adscribe a la concepción gnóstica y su antropología, que separa a la persona del cuerpo en la forma que hemos descrito, verá facilitado el referirse a aquellos que ostentan capacidades mentales subdesarrolladas, defectuosas o disminuidas, como no-personas. Les parecerá más fácil justificar el aborto, el infanticidio, la eutanasia para los impedidos cognitivos, y la producción, uso y destrucción de embriones humanos para la investigación biomédica. >>

(Partes: dos, tres, cuatro).

martes, 18 de septiembre de 2018

Blues por no bluseros

Algunos editores dicen que “Aquí estamos” está muy musical y poco textual. Otros dicen que eso está bien porque eso vende y que los textos no van nada bien. Esas discrepancias del board demoraron un poco la publicación de esta entrada, que tiene una pintoresca selección musical. Se decidió finalmente publicarla con esta introducción como refuerzo de lo textual.

El criterio de esta selección musical es muy simple. Esta colección es el resultado de haber descubierto que algunos de los músicos que escucho, sin ser del palo, grabaron alguna vez un blues, o algo con un aire de blues. Si bien lo miran, no es tan raro que Sui Generis o Led Zeppelin lo hayan hecho, pero sí quizás Perotá Chingó o Jorge Fandermole.

Señoras y señores, con ustedes la promocionada selección:

Toma dos blues (C. García) / Sui Generis
Since I’ve been loving you (J. Page - R. Plant - J.P. Jones) / Led Zeppelin
You really got me now (J. Bon Jovi) / Jon Bon Jovi
Ando (J. Fandermole) / Jorge Fandermole
Bau del aire (Gustavo Pena) / Perotá Chingó
Give me one reason (T. Chapman) / Tracy Chapman
Santiago blues (R. Parra) / Roberto Parra
RTM blues (L. Salinas) / Luis Salinas
Blues del mar (R. Arjona - G. Moreno) / Gaby Moreno

miércoles, 29 de agosto de 2018

14 pirulos

Me resisto a que pase un aniversario sin hacer mención del mismo. Aunque es la primera vez que casi me olvido (me acordé solo un día antes). El blog cumple catorce años y… yo qué sé…

¿Escucharon “Blues del mar” de Gaby Moreno por Gaby Moreno en KUTX Austin? Si les digo lo que me ha pasado con esa canción… ¡cielos! Entré como un caballo. ¡Es una letra de Arjona! ¡No lo puedo creer, no lo puedo creer! Con lo bien que le sale a esa Gaby Moreno...

Si han pasado de ahí sin rechazarme, los llevo a Portugal donde Luisa Sobral hace “Mom says”, algo propio y genial si no me equivoco, como todo el disco “There’s a flower in my bedroom”. Investiguen sobre Luisa Sobral. No evitarán algunas cosas de Eurovisión pero si han pasado a Arjona disfrazado, todo es posible para ustedes.

De literatura, ¿qué les puedo contar? No he terminado la excursión a los indios Ranqueles, ese libro que me atrapó de entrada. Pero con algo de ayuda volveré. Ha pasado “Vuelo nocturno” de Saint-Exupéry y estoy con Dolina.

Lástima que a los Hombres Sensibles de Flores les cuesta justo “el último cuento”, “la historia final” y allí se transformen, justo ahí, a punto de descubrir el Cielo, en los Refutadores de Leyendas que tanto critican, cegados por el hecho inevitable de la muerte. Pero no se cierran del todo. Porque cuando les cuentan historias demoníacas se alegran. Si existe el diablo, piensan, también existe Dios.

Por haber llegado hasta acá son merecedores de un video de Nickel Creek (otro grupo sobre el que deben investigar) interpretando “In the house of Tom Bombadil”. Hop along!

 

lunes, 20 de agosto de 2018

Live from here (antes “A Prairie Home Companion”)

Es genial, pero me da mucha fiaca hacer toda una explicación de lo que es “Live from here”. Eso lo descubrirán los interesados. Yo solo me limitaré a dejarles unos videos. Videos que contienen la suficiente información para que una persona curiosa averigüe todo el resto. Ya la misma selección de videos va a ser difícil, así que perdón si soy reiterativo pero con esta selección agotaré mis fuerzas.



This portion of our show is brought as always by Fast AF. Fiddle tunes are safe, therapeutic and fun. Fast AF research shows that fiddle tunes promote heart health, longevity and ridiculous dancing. So don't forget to pick a fiddle tune today and play it fast”.

viernes, 20 de julio de 2018

"Cosificación"

¿Quién es la irresponsable? ¿Una señora pobre que decide tener un hijo más de los muchos que ya tiene y que engendró sin decidirlo una noche que su marido volvió alcoholizado, o una señora que lo encarga a gusto y medida en un laboratorio con células ajenas y como una adquisición más de su proyecto de vida porque sintió que tenía ganas? Aunque lo primero nace de una tragedia que no debe suceder, la irresponsabilidad mayor es de la segunda.
Ahora que el feminismo o las organizaciones tipo Ni una menos descubrieron lo que ya enseñaban viejas sabidurías sobre la mujer objeto, quizás sea el momento de advertir que también estamos "cosificando" a los niños y a la vida en general.
Quizás la falta de sensibilidad sobre la vida humana que subyace en quienes hablan del aborto legal no venga de no entender que un embrión es un niño sino precisamente de pensar que somos los dueños de los embriones.
Pero no somos los dueños de los embriones, sino solo sus custodios. Pruebas sobran, desde el momento en que, pasado muy poco tiempo, ya perdemos el dominio de sus vidas; desde el momento en que se transforman en unos seres por los cuales nada podemos hacer con seguridad: ni darles la felicidad, ni evitarle sus angustias, en el peor de los casos ni hacerles entender por qué o para qué viven. Y entonces, ¿qué les diremos? ¿"Viniste porque yo te adquirí, porque eras parte de mi proyecto de vida"?
Si lo ponemos todo en nuestras manos, como dueños, es una locura tener hijos. ¿No es demasiado alta la responsabilidad, no puede ser trágica la culpa que podríamos llevar encima? Al contrario, aún planeando y actuando responsablemente, si en ciertos momentos nos entregamos a la vida como algo que nos sobrepasa, nos liberamos de responsabilidades que no nos corresponde asumir y somos fieles a la verdad de este mundo.

sábado, 30 de junio de 2018

Country mood

Mi ranking de canciones country tiene en las posiciones principales estas tres canciones: "Take me home, country roads", "Me and Bobby McGee" y "Angel from Montgomery".

La primera es de John Denver pero viajó con escala a Japón antes de llegar. En su propia versión de letra en japonés, la usó el Estudio Ghibli para su película “Whisper of the heart”.



La segunda la hizo Kris Kristofferson y tiene una letra muy poética. La conocimos por los “Swear and Shake” (video ya desaparecido) y Janis Joplin tiene la mejor versión.

   

La tercera es de John Prine y la conocimos en la alucinante versión de la Tedeschi Trucks Band que ha sido parte de una entrada.

   

Hoy se "candidatea" una nueva canción country aspirando a formar un top four. Se llama “Crossing Muddy Waters”, es de John Hiatt y la versión que la postula es la de las armónicas “I’m with her”.

 

sábado, 16 de junio de 2018

No es cuestión de fe, pero…

Yo también creo que no es una cuestión de fe ni religiosa. Cualquier razón recta puede llegar a la inmensa verdad: dos vidas de igual dignidad.
Lo que sucede es que es difícil enfrentarse a ese problema sin fuertes convicciones, sin aflojar en la fidelidad a la verdad, y eso es cosa en que la fe te puede ayudar y por eso son los creyentes los que agarran la bandera.
Puede ayudar pero no porque la fe sea un voluntarismo para cumplir una obligación anticuada por el miedo a un castigo, que es como muchos entienden a la religión, sino por la sabiduría de la fe. La fe nos ayuda porque nos entrena en lo que es "enfrentarse al misterio". Una vida dentro de otra, que es totalmente dependiente pero totalmente igual en su dignidad, es un misterio enorme. La ciencia nos explica el cómo sucede, y eso nos da una evidencia de verdad inigualable. Pero el misterio aún permanece: "Dos en uno". Mi hijo. Pero no soy el dueño. Mi cuerpo. Pero igual dignidad.
¿Cómo se actúa frente a un misterio? No se lo puede resolver, por ser un misterio. Pero no se lo puede negar, porque se mutila la verdad y conduce al error. Hay que ser fiel y buscar que todo lo que hagamos respete ese misterio.

Cuando la palabra aborto ya no es algo que suene mal, o feo, o al menos trágico (ni siquiera lo llaman un "mal necesario") es cuando se revela una falta de comprensión del misterio. Digo del misterio, podría decir de la realidad. ¿Y como se pudo haber llegado a eso? Yo creo que porque no hay nadie que nos haya enseñado a ser fiel a la verdad hasta sus últimas consecuencias. La fe nos enseña eso.
Que una mujer que haya sufrido violencia lo acepte, puede ser mucho pedir. Si tiene fe, esta podrá ayudar. Pero aún así será muy difícil. ¿Quién puede juzgarla o aplicarle una pena? Pero que los legisladores, que la gente que lo puede ver sin la ofuscación del mal recibido, no lo pueda ver, o no lo quiera ver, eso es lo malo. Podrían verlo aún sin fe, con una razón recta. Y mantenerlo con una voluntad firme. Pero cuán difícil es, la prueba está a la vista.

martes, 12 de junio de 2018

¿En quién confiamos?

Es cierto. No lo vemos a Dios. (Ni lo tocamos, ni lo detectamos con rayos equis o gamma). ¡Y es una objeción que parece tan fuerte! ¡Un reclamo en cierta forma tan justo de parte del que no tiene fe! Pero, ¿por qué confiar menos en un instinto o en una intuición (o en el que llaman el “sentido religioso”), que en los sentidos? Al fin de cuentas, si se tratara de engaños, ¿por qué no es un mayor engaño el de los sentidos? Si Dios existe en otra dimensión que la nuestra, ¿por qué confiar su búsqueda a órganos que solo trabajan en esta?
Y si no aceptamos que existe otra dimensión que la nuestra; si no aceptamos tampoco la existencia del alma; si creemos que la conciencia, que todo en el hombre es biología, más aún el caso aplica. Si todo fuera biología, un "instinto religioso" podría ser más confiable que los sentidos. ¿Por qué no? Sería tan biológico como los sentidos. Con la misma posibilidad de error. O quizás menos. Porque hasta pareciera ser un sentido más complejo. Ahí tenemos a la vista, que ni sabía que existía el infrarrojo y el ultravioleta. O al oído, que no escuchaba nada y se preguntaba por qué ladraban los perros.

miércoles, 23 de mayo de 2018

Insistencia

Admiro a la gente insistente.

Gente por ejemplo que viene a preguntarte a vos algo que ni idea, le explicás que ni idea, que no podés ayudarlo de ninguna forma, que si querés podrías consultar a tal, tal o tal, pero él se queda con vos y te sigue preguntando, y diciendo "qué macana porque a mí me dijeron que...", y sigue hablándote como si vos estuvieras ya tan compenetrado en ese tema cómo él, o sigue quizás tratando de involucrarte (o quizás es que no sabe qué hacer pero descansa en vos sus preocupaciones) o lo que sea.

A veces, de tanto que te insisten y hablan, decís algo que te parece que ya lo habías dicho pero en ese momento parece servirles (en realidad no sabes si les sirve o simplemente los consuela de alguna especie de preocupación). Pero yo sé que muchas veces insistiendo consiguen las cosas que quieren.

¿Cuánto quiere uno las cosas que busca? ¿Se podrá ver eso en la insistencia con que las pide? ¿Orad con insistencia es solo insistir por lo que uno quiere? ¿O es también el llamado a querer más algunas cosas? Cosas que a veces parece que no necesitáramos o cosas que nos resignamos a no tener.

Todos estos pensamientos surgen de haberme encontrado con un insistente, un insistente no tan insistente como otros que he conocido, pero insistente al fin. Y que cuando renunció a su insistencia y se fue, yo me vi claramente en él. “Ahí estoy yo”, dije, “esa es mi forma de proceder, pero yo lo hago mucho antes”.

La coincidencia de esta vez (muchas veces son las coincidencias las causas de las entradas del blog) es que pocas horas antes de encontrarme con el insistente, escuchaba una canción de insistencia que dentro de su sencillez está muy original. Hasta la melodía, la cadencia, es insistente.

   

Wrong turn
(Jack Johnson)

And I'll wait here a while
Just long enough to be sure
That you didn't make a wrong turn
And I'll wait long enough
Maybe an hour or two
Before I decide it wasn't me, it was you
It wasn't me it was you
And I would like you to know
Although it seems sad to say
This was only the worst hour of my day
The worst hour of my day
How long has it been on your mind?
Do you think about it when we laugh?
I think that it's a big mistake
Because I think that we could make it last
Even if it's just for a while
And I'll wait here for now
Just long enough to be sure
That you really want to go through with this
Because I don't really want to go through with this
Do you really want to go through with this?

domingo, 15 de abril de 2018

Silva

Taxi de hadas

Taxi Toyota Corolla reluciente, limpio, nuevo (AB 364...), con ploteos de "subite a un premium", "seguridad digital". Pero de repente se baja la ventanilla, se asoma la mano del chófer y caen al piso un par de papeles abollados como de hamburguesa. ¡Plif! Fin del encanto. "Son beau carrosse s'était transformé en citrouille"[1].

Proverbio sanitario

Cultiva tu persona como quien hace una bacha de loza para bajo mesada. Puede lucir algo descuidada por fuera, pero brilla en su interior.

Biografías de biógrafos

Biografías de biógrafos puedo encontrar. ¿Pero biografías de biógrafos de biógrafos hay?[2]

Lengua inglesa

Walter Scott, Ivanhoe, 1819:
"Tanto en la corte como en los castillos de los nobles, que trataban de emular la pompa y magnificencia de aquella, no existía más lengua que la franconormanda, única que se empleaba también en los tribunales de justicia. El francés, en suma, era la lengua del honor, de la caballería e incluso de la justicia, mientras que el anglosajón, mucho más varonil y expresivo, quedó relegado al uso de rústicos y patanes, que no conocían otra lengua. Sin embargo, las relaciones impuestas por la necesidad entre los señores del suelo y los oprimidos cultivadores del mismo provocaron la formación gradual de un dialecto, constituido por elementos franceses y anglosajones, en que pudieran entenderse unos y otros. De esta necesidad fue surgiendo la estructura de la actual lengua inglesa, en la que con tan feliz fortuna acertaron a fundirse las lenguas de vencedores y vencidos y que desde entonces se ha enriquecido a tal punto con importaciones de las lenguas clásicas y de los idiomas hablados en los países meridionales de Europa".
Heinrich Heine, Noches florentinas, 1837:
"Hace ocho años me fui a Londres para aprender la lengua y conocer el país. ¡Que el diablo se lleve al pueblo y a la lengua! Se meten en la boca una docena de palabras monosílabas, las mastican, las escupen, y a eso lo llaman hablar".
Video de yapa

“Dices que no la quieres ni vas a verla
pero la veredita no cría hierba”

 

[1] "Su hermoso carruaje se había convertido en una calabaza”. Esta frase con la referencia al cuento de hadas de la Cenicienta me quedó pegada en francés al escucharla en la canción “Train de vie” de Mes Aïeux.
[2] Por ejemplo la biografía de Joseph Pearce de Chesterton, que a su vez fue biógrafo de Dickens, por decir alguno de tantos.

jueves, 5 de abril de 2018

Elegidos

Alguna vez quizás pensaste que por qué tenía que haber habido un “pueblo elegido”. Que eso limitaría “culturalmente" el mensaje de Cristo. Pero la prueba de que no lo limitó, y de que es universal, está en que el mensaje cristiano llegó a todo el mundo. Alguna vez quizás pensaste que es muy pretencioso de parte de un pueblo decir que ellos fueron “elegidos por Dios”. En ese caso también conviene recordar que su pueblo lo rechazó y que el destino de Cristo era universal. Así que tan bien no se sentiría el “pueblo elegido” para ese entonces.

Así y todo, es muy oportuno leer esta "Defensa de los gentiles", donde el autor nos dice que Dios no sólo se dedicó a su “pueblo elegido”, sino que también se dedicó a los "no elegidos" (que en realidad al final eran, como todos los hombres, elegidos).

“(...) Todo eso le enseñaron a usted. Le enseñaron que los hombres se pusieron a inventar unos dioses de juguetería para asustarse con ellos jugando a los fantasmas o para entretenerse con ellos jugando a las muñecas. Le enseñaron que aquellos hombres -que aquellos hombres que decoraron las cuevas, que aquellos hombres que crearon la filosofía, que aquellos hombres que inventaron todos los artificios de las artes- perdían su tiempo, de espalda a Dios, jugando a la tontería de tener unos dioses. 
___Lo que no le enseñaron a usted fue precisamente que aquellos hombres no perdían su tiempo. Lo que a usted no le enseñaron fue precisamente que Dios los espiaba, que Dios les seguía los pasos, que Dios, a su manera, con es extraña manera de director de circo que emplea tan a menudo, dirigía sus pasos y los amaestraba para Sí, conduciéndolos al son de su música hacia la verdad única del único Dios. La humanidad se había alejado de Él; pero Él se negaba a renunciar a su propia misericordia, porque renunciar a ella hubiera significado renunciar en cierto modo a su propio acto de Creación. Él había creado a la humanidad a su imagen y semejanza, y ella no podía morir,porque muriendo, desentendiéndose ella de Dios, era un poco de Dios lo que moría: era, en definitiva, un pequeño fracaso del Creador.
___Por eso Él la condujo a través de todos los atajos y de todas las desviaciones, como un pastor conduce a su majada. Por eso Él, mientras convocaba a sus regimientos de ángeles lanzafuegos en el monte Sinaí para imponer leyes a sus elegidos, desataba su primavera de musas y de hadas sobre sus pueblos gentiles para enseñarles, por el camino de la belleza, el camino de la redención. Por eso incendió en su gracia a los poetas paganos y refrescó sus frentes con la frescura verde de su laurel. Por eso les permitió crear sus dioses: para re-crear su nuevo advenimiento. Porque el Dios perdido necesitaba ser nuevamente esperado; porque el Dios resentido necesitaba ser nuevamente necesitado; porque el Dios remoto necesitaba ser nuevamente hallado.
___A su encuentro caminaban los gentiles desde la hora misma de la dispersión. Habían perdido a su Dios, lo habían roto en pedazos, y, hallándose sin Él, lo adoraban todavía en cada uno de sus fragmentos. Porque, más que adorar a sus dioses, adoraban en ellos a Dios.
___No jugaban tontamente a eludir su presencia aturdiéndose con una baraúnda de voces y enredándose en una policromía de mitos. Jugaban poéticamente a reconstruir esa presencia, a poner orden en las voces y en los mitos para reconquistar la unidad de Dios y su armonía. Porque ellos no lo habían perdido en cuanto divinidad; lo habían perdido en cuanto unidad, en cuanto divinidad una y total en sí misma. Y en busca de esa unidad marchaban, a tropezones, es cierto -unas veces a tropezones de poesía y otras a tropezones de cualquiera otra cosa-, pero marchaban en fin hacia la verdad, ya complicando enigmas, ya descifrando profecías que tenían una íntima luz de anunciación.
___Marchaban, con sus pecados y con sus esperanzas, con su llanto y con su canto, hacia el portal de Belén. Marchaban tocando con sus ojos -quizás algunos con las yemas de sus dedos- el aire del Nacimiento: el aire donde la unidad se haría carne para regalarse a sus creaturas; el aire de jaulas abiertas, prometido también a los gentiles, donde ángeles y musas proclamarían un día la reconquista de Dios.
___A Él llegamos con nuestro llanto y nuestro canto, con nuestros pecados y nuestras esperanzas. No llegamos como vencidos, sino como ganados; como los herederos también de un pasado cargado de promesas que iban a encontrar en la realización de aquella su acabado cumplimiento. Porque, más que convertirnos al Cristianismo, entramos a él; entramos a él y totalizamos en Dios a nuestros dioses: le devolvimos, nosotros los gentiles, nuestros dioses a Dios”.

(Monólogos con Lady Grace, Ignacio B. Anzoátegui)

miércoles, 4 de abril de 2018

Personaturaleza

Ahora lo que hacen es personificar a la naturaleza. Volvemos a la madre tierra. Volvemos a la prehistoria. Digo, ¿por qué personificar? Para persona ya teníamos a Dios. Si no querés tener a Dios, no le atribuyas personalidad a lo que no la tiene.

Tu madre decidió tenerte; para la madre naturaleza solo serías un accidente.

Una naturaleza que nace de una molécula y evoluciona al azar en mil direcciones, más que una madre es un "monstruo de mil patas" (al decir de Chesterton), en donde solo sos un miembro accidental, vivís por casualidad y morís por accidente.

Si sentís que la madre naturaleza te cuida, es porque Alguien te cuida a través de ella.

lunes, 2 de abril de 2018

Marechal y Chesterton (II)

(La entrada anterior: aquí).

Encuentro una interesante relación también entre estos autores en lo que llamaremos “el anzuelo invisible”.

En “Las pisadas misteriosas”, de “La inocencia del Padre Brown”, el Padre Brown deja escapar a Flambeau y dice: “Yo lo he pescado con anzuelo invisible y con hilo que nadie ve, y que es lo bastante largo para permitirle errar por los confines del mundo, sin que por eso se libere”.

Dice Luis Daniel González que esa frase es como si la dijera Dios respecto al personaje. Yo no lo veo, o no lo entiendo. ¿O hay una frase así en otro lado? Yo entiendo que el poder se lo atribuye el Padre Brown aunque, claro, en muchas cosas el sacerdote es justamente un intermediario.

Además González explica que este es el origen de la idea:

El origen de la idea está en La princesa y los trasgos -también el libro favorito de Tolkien en su infancia-, cuando un hada entrega un ovillo a Irene, la protagonista, pero sin embargo guarda el ovillo en el cajón y le da una explicación asombrosa:

‘-Tienes que entender una cosa: nadie ha dado nunca de verdad algo a otro sin quedárselo también. El ovillo es tuyo. -¡Ah! ¿Entonces no me lo llevo? ¿Lo vas a guardar tú para mí? -Eres tú quien se lo lleva. He atado a tu anillo un cabo del hilo, lo tienes en el dedo. Irene contempló el anillo. -Yo aquí no veo nada, abuela -dijo. -Es demasiado fino el hilo para que puedas verlo. Solo se siente. Ahora comprenderás la cantidad de horas de rueca que requiere hilar este ovillo, por pequeño que parezca. -¿Pero a mí de qué me sirve si se queda en tu cajón? -Eso es lo que trato de explicarte. Precisamente si te lo llevaras es cuando no te serviría de nada, ni sería tuyo como no se quedara en un cajón de mi armario’.

E Irene se dará cuenta de que de nada le valdría percibir el tacto del hilo en los momentos de peligro si el ovillo no estuviera en el cajón de la abuela”.

George MacDonald, La princesa y los trasgos (The Princess and the Goblin, 1871)

Sea como sea, Marechal usa una idea parecida en el Adán Buenosayres. Aunque sólo en cuanto a ser prendido por el anzuelo, ya que no tiene el complemento sobre el hilo largo que te permite alejarte estando unido (solo quizás un tironeo). Es por eso que quizás la idea de Marechal simplemente derive del “pescador de hombres” y nada tenga que ver con Chesterton ni MacDonald. Pero es interesante compararlas.

En adelante conocí un estado del alma que no era el de la vida ni tampoco el de la muerte, sino una posición de frontera en la cual vida y muerte se parecían y se diferenciaban. Me veía entre dos noches: la noche de abajo, es decir, la del mundo que yo abandonaba y cuyas formas, colores y sonidos me parecían ya inmensamente lejanos; y la noche de arriba, en la que mis ojos no vislumbraban ni el más leve signo del amanecer. Colocado entre una y otra noche, digo que mis ojos no se apartaban de la segunda, como si aguardasen no sé yo qué día venidero. Porque mi alma, pese a su desasimiento y abandono, sentíase misteriosamente cautiva, tal como si, al azar, hubiese mordido el anzuelo invisible de un invisible pescador que tironease desde las alturas”.
Adán Buenosayres, Libro sexto (Cuaderno de Tapas Azules), VII; Leopoldo Marechal.

Adán Buenosayres, parado junto al cíclope, levantó sus ojos hasta el Cristo de la Mano Rota y se dijo que Polifemo tenía razón. Allá, sobre el pórtico de San Bernardo, el Cristo de la Mano Rota contemplaba la calle desde sus alturas; (...) ¿Qué tenía en su mano de cemento, en aquella mano rota quizá de una pedrada? ‘Un corazón o un pan. Día y noche lo está ofreciendo a los hombres de la calle. Pero los hombres de la calle no miran a lo alto: miran al frente o al suelo, como el buey. ¿Y yo?’ Abatido el rostro, Adán paladeó un instante su antigua y reiterada zozobra. ‘Un pez que se agita, clavado en un anzuelo invisible. La caña del pescador está sin duda en esa mano rota’.
Adán Buenosayres, Libro segundo, I; Leopoldo Marechal.

miércoles, 28 de marzo de 2018

Antropología filosófica por el absurdo

Quizás estamos como Europa cuando llegó a América. “¿Esas criaturas son hombres?”, se preguntaban al ver a los indios. Y los llevaban para presentarlos a los reyes y examinarlos.
O quizás estamos como cuando se dudaba de la humanidad o del derecho a vivir de las personas con discapacidad mental.
Ahora, con los avances científicos descubrimos una nueva criatura, es una microscópica célula que se transforma solita y como por arte de magia en una persona. ¡Amalaya! ¡Ahijuna! ¿Es eso una persona?

Creo que eso lo podemos manejar. No es nada grave deshacerse de la célula en pos del progreso. Solo pueden pensar que ahí hay una persona los que creen en cosas como el alma o cosas inmateriales. Pero lo no material no existe. Es poco serio hablar de eso. Así que digamos lo siguiente: es persona cuando desarrolla el sistema nervioso. Ta bueno. Dale. Me parece bien. Che, ¿pero cuándo se forma el sistema nervioso? Bueno, eso sería a tres semanas de la aparición de “la célula”. Ah, bien, bien. ¿Y eso es fijo, le pasa a todas “las células”? Entiendo que es un tiempo medio. Ah, ah, pero entonces habría que ver cada caso; abrir, cortar, ver y ahí decidimos. Na, eso es imposible, habría que considerar una “persona media”. Ah, dale, buenísimo, re científico, me encanta. Se registrará: “Hoy nos desharemos de unas células con un tanto de porcentaje de probabilidad de que hayan sido personas”. Bueno, pero fijemos un porcentaje equis para que la práctica sea aceptable. Muy bien. Eso es serio.

Creo que en este caso (y si lo piensan también sirve para los casos históricos mencionados al inicio), la incógnita se resuelve por una especie de, en un decir matemático, método del absurdo. Suponer que no hay persona conduce a un sin sentido.

miércoles, 21 de marzo de 2018

Marechal y Chesterton (I)

Ya habíamos relacionado hace tiempo a Marechal con Chesterton (aquí y aquí), a propósito de cosas que decía el inglés en la biografía de Dickens. Chesterton hablaba del optimista (en oposición al pesimista) como verdadero reformador del mundo, que ve las injusticias como cosas anómalas y así hasta dignas de risa por absurdas; Chesterton decía del "fatalismo alegre" como atributo de los seres inmortales. Y Marechal hablaba el “humorismo angélico”, la idea de que “la sátira puede ser una forma de la caridad, si se dirige a los humanos con la sonrisa que tal vez los ángeles esbozan ante la locura de los hombres".

Ahora me tocó encontrar nuevas relaciones entre ambos leyendo un libro de Luis Daniel González llamado "Chesterton, un enamorado de la verdad". (Sí, Luis Daniel González, el de "Bienvenidos a la fiesta").

Lo primero y cortito, para no alargar la primera entrada (que ya lleva larga introducción), es algo muy sutil quizás, una expresión de cada uno de los autores mencionados que tienen algo en común. Y si uno se inspiró en otro, pues ha de ser el argentino en el inglés, por simples cuestiones cronológicas.

Decía Marechal en un disco en donde recitaba algunos de sus poemas: “(...) Entonces, en el fragor de la batalla, publiqué mis “Días como flechas” en 1926, cuya lujuria metafórica podé más tarde hasta salvar de mi autocrítica unos once poemas, de los cuales diré solo dos para los que gustan de materiales rescatados a un incendio”.

Y ahora leo en en el libro de González: “En Alarmas y disgresiones (1910) hay treinta y nueve artículos que salieron en el Daily News. En el introductorio, ‘Acerca de las gárgolas’, presenta el libro como unos ‘fragmentos de fútil periodismo que aquí colecciono como restos de un naufragio’...”

domingo, 18 de marzo de 2018

Dos pájaros de un tiro

Le escribía a alguien el otro día y para explicar algo caí en la frase "matar dos pájaros de un tiro". Siempre trato de fijarme en lo que escribo (cuidado o vanidad) y caí en la cuenta de que esa frase, hoy en día, sería algo mal vista. Pues incluso a mí me produjo cierto rechazo eso de matar a los pájaros.

Como siempre, me dio algo de bronca. Porque me gusta reivindicar lo antiguo y descubrir falacias en los pensamientos modernos. Pero trato de ser sincero conmigo y darme cuenta cuando, como en este caso, el ecologista tendría razón. Ya no hay razones para matar dos pájaros, salvó casos excepcionales que no imagino pero puede haber (no me rindo del todo, ¡ja!).

Pero lo más llamativo fue cuando hoy leí esta carta de Chesterton. En ella él pide ayuda a su amigo Maurice Baring para lograr desenvolverse en Palestina, a donde será enviado por el Daily Telegraph para hacer artículos al respecto. Le dice que hay otra razón para ir y esa sería la salud de su esposa, puesto podría huir del invierno inglés cómo le dijo el doctor:

"Si te fuera posible ayudarme en este asunto, pienso sinceramente que estarías ayudando a cosas que personalmente te interesan, y a una persona, que no soy yo, que se lo merece. No diré que estarías matando dos pájaros de un tiro, que puede parecer una metáfora trágica, sino trayendo a la vida por lo menos a uno, y permitiendo que el otro pájaro, que es un ganso, salga a cazar gansos salvajes (1)"

Ya sé lo que me dirán. Que Chesterton ve trágica a la metáfora porque está en relación con la vida de su esposa y de él. Pero el hecho de verla trágica, ya por principios del siglo pasado, por la razón que sea, me ha gustado mucho.

(1) To go on a wild goose chase: ir a realizar una tarea imposible o disparatada.

sábado, 17 de marzo de 2018

¿Debate?

Cuando lo que se va a debatir es si se legaliza o no un crimen, ¿qué sentido tiene debatir? Los que están ahí en el Congreso y tienen que debatir deberían evitar largas explicaciones y votar en contra repitiendo alguna frase contundente como por ejemplo: “voto en contra, porque el aborto es un asesinato”. Que quede clara la idea principal. Y no dar lugar a charlas sin sentido. ¿Qué sentido tiene debatir si no se busca la verdad a toda costa? ¿Qué sentido tiene debatir si la democracia luego se transforma en una dictadura de la mayoría? Luego, si hay alguien con valor, como un presidente uruguayo que una vez vetó una ley o un rey belga que renunció, tanto mejor.

jueves, 15 de febrero de 2018

Milonga de Sete Cidades (A Estética do Frio)


Opción: YouTube

Milonga de Sete Cidades (A Estética do Frio)
(Milonga de Siete Ciudades - La Estética del Frío)

Fiz a milonga em sete cidades / Hice la milonga en siete ciudades
Rigor, Profundidade, Clareza / Rigor, Profundidad, Claridad
Em Concisão, Pureza, Leveza / En Concisión, Pureza, Levedad
E Melancolia / Y Melancolía

Milonga é feita solta no tempo / La milonga se hace suelta en el tiempo
Jamais milonga solta no espaço / Jamás la milonga suelta en el espacio
Sete cidades frias são sua morada / Siete ciudades frías son su morada

Em Clareza / En Claridad
O pampa infinito e exato me fez andar / La pampa infinita y exacta me hizo andar
Em Rigor eu me entreguei / En Rigor yo me entregué
Aos caminhos mais sutis / A los caminos más sutiles
Em Profundidade / En profundidad
A minha alma eu encontrei / Mi alma encontré
E me vi em mim / Y me vi en mí

Fiz a milonga em sete cidades / Hice la milonga en siete ciudades
Rigor, Profundidade, Clareza / Rigor, Profundidad, Claridad
Em Concisão, Pureza, Leveza / En Concisión, Pureza, Levedad
E Melancolia / Y Melancolía

A voz de um milongueiro não morre / La voz de un milonguero no muere
Não vai embora em nuvem que passa / No se va en la nube que pasa
Sete cidades frias são sua morada / Siete ciudades frías son su morada

Concisão tem pátios pequenos / Concisión tiene patios pequeños
Onde o universo eu vi / Donde el universo vi
Em Pureza fui sonhar / En Pureza fui a soñar
Em Leveza o céu se abriu / En Levedad el cielo se abrió
Em Melancolia / En Melancolía
A minha alma me sorriu / Mi alma me sonrió
E eu me vi feliz / Y me vi feliz

*

Por lo que anduve leyendo, paisano, en este tema don Ramil está explicando su rumbo musical, la “estética del frío”. El autor explica, lo he escuchado en una entrevista, todo el conflicto y el gusto de ser parte de un Brasil distinto. Descartando explícitamente ideas separatistas, él habla de las grandes similitudes del sur de Brasil con Uruguay y con Argentina (y deberíamos nosotros aclarar: "con una parte de Argentina"; eso no lo tenemos siempre en cuenta “los del Puerto”). Y así cuenta como fue al norte, tropical, de las sambas y las bossa novas y luego prefirió volver. Y, sin descartar otras cosas, seguir explorando la milonga, que sería el tipo musical por antonomasia que define a esta estética del sur, de la pampa y los gaúchos, estética del frío.

Apenas leí la letra de esta milonga sentí como unos aromas marechalianos. Que juzguen los que sepan, pero digan si no hay algo del poeta argentino en esas ciudades-cualidades, o en esas “siete ciudades frías son su morada”, verso que no sé por qué me hace acordar a cosas como “cuatro elementos en guerra forman el caballo salvaje”…

La melancolía, como siempre, musa de grandes músicos poetas, hace su aparición. Y como también siempre recomendamos (es como el sesgo educativo del blog): nosotros deberíamos tratarla con cuidado.

Mis versos favoritos, y ya los llevo encima para usarlos cuando sea el momento justo, son: "Concisão tem pátios pequenosOnde o universo eu vi". Serían muy del gusto de Enrique García-Máiquez, creo. Y de todos aquellos que disfruten el post breve, las palabras sencillas y despojadas de adornos que en su pequeñez revelan, por el contrario, un mundo enorme. Y muchas veces por su brevedad logran llegar al otro con efectividad, en estos tiempos en que se hace de todo y no hay tiempo para nada.

lunes, 12 de febrero de 2018

Con Kipling, a islas desiertas y playas multitudinarias

En "El libro de la Selva" hay un capítulo que no tiene que ver con la selva y es el de la foca blanca. Es el primer libro que leo donde nombran a las Islas Aleutianas (satisfacciones que solo se deben poder encontrar en libros de Verne, digo yo, pues no lo sé). Y luego de eso se nombran muchísimas islas de alrededor del mundo; aparece hasta Kerguelen, isla que siempre me atrajo por su posición en el globo terráqueo.

En mi único año en “la Alliance” tuve que hacer una exposición sobre un territorio francés de ultramar. Y mientras todos eligieron lindas playas yo elegí, sin poder explicar por qué, la Isla de Kerguelen. ¡Cómo no haber respondido: “pues no ven que es la que eligen esos grandes creadores de aventuras”! ¿Quién no quisiera ir a un lugar misterioso así, antes que a tostarse al sol en una playa con un trago en la mano? Y si tomamos los suficientes recaudos, hasta podríamos llevar algo en la bitácora para sacar en el momento exacto y disfrutarlo en un lejano mar austral (armar un fueguito y cebar un buen mate, por ejemplo).

Volviendo a las Aleutianas, hay que decir que escuchando el relato de Kipling sobre las focas no pude evitar el recuerdo de antiguos días en las playas del centro marplatense (llenas de humanos):

“(…) Desde un montículo llamado colina de Hutchinson, uno podía divisar más de tres millas y media de terreno cubierto de focas en plena lucha, mientras la espuma de las olas se veía punteda de cabezas negras de focas que tenían prisa por llegar a tierra firma para no perderse su parte de la pelea. Luchaban en medio de las rompientes, luchaban sobre la arena y luchaban entre las rocas de basalto pulido que servían de marco a los criaderos, porque eran tan estúpidas e inconformistas como los hombres. Sus esposas no llegaban a la isla hasta últimos de mayo o principios de junio, ya que no tenían ninguna intención de que las hicieran pedacitos; mientras que las focas jóvenes de dos, tres o cuatro años, que aún no habían formado un hogar, se internaban una media milla tierra adentro cruzando las filas de combatientes para jugar entre las dunas en manadas y legiones y destrozar todo lo que pudiera tener un aspecto mínimamente verde. Recibían el nombre de holluschickie -los solteros-, y sólo en Novastoshnah debía haber unas doscientas o trescientas mil.

Gancho de Mar acababa de dar fin a su pelea número cuarenta y uno de aquella primavera, cuando Matkah, su suave y elegante esposa de cándida mirada, hizo su aparición saliendo del mar, de donde la cogió por el cogote y la depositó en su plaza reservada, comentando con un gruñido:
- Llegas tarde, como siempre. ¿Dónde te habías metido?
Gancho de Mar tenía la costumbre de no comer nada durante los cuatro meses que pasaba en las playas, por lo que solía estar de un humor pésimo. Matkah sabía que contestarle mal no la llevaría a ninguna parte, así que lanzó una mirada a su alrededor y dijo con voz melosa:
- ¡Qué detalle por tu parte! Has vuelto a coger el sitio de siempre.
- Puedes estar segura de que lo he cogido -dijo Gancho de Mar-. ¡Mírame! Tenía cortes y sangraba por más de veinte sitios distintos; estaba casi tuerto y tenía los costados hechos jirones.
- ¡Ah, los hombres, cómo sois los hombres! -exclamó Matkah, abanicándose con la aleta trasera-. ¿Por qué no tenéis un poco más de sentido común y os ponéis tranquilamente de acuerdo en la distribución de los criaderos? Tienes toda la apariencia de haber estado luchando con orca, la ballena asesina.
- No he hecho más que luchar desde mediados de mayo. Es una vergüenza lo atestada que está la playa este año. Me he topado con no menos de cien focas de la playa de Lukannon en plena búsqueda de hogar. ¿Por qué no se quedará la gente donde le corresponde?
- A menudo he pensado que nos iría mucho mejor si nos mudáramos a la isla de las Nutrias, en lugar de permanecer en este lugar tan lleno –dijo Matkah.
- ¡Bah! A la isla de las Nutrias solo van los holluschickie. Si nos fuéramos allí, dirían que tenemos miedo. Y hay que cuidar de las apariencias querida.

Gancho de Mar metió orgullosamente la cabeza entre sus gruesos hombros y fingió dormirse durante unos pocos minutos, pero en ningún momento dejó de tener los cinco sentidos puestos en otra posible pelea. Ahora que todas las focas macho y sus esposas estaban en tierra, se podía oír su clamor a varias millas de distancia, en mar abierto, más fuerte que la más sonora de las tempestades. Contando por lo bajo, debía haber más de un millón de focas en la playa: focas viejas, focas madres, bebés recién nacidos y holluschickie, peleándose, riñendo, gimoteando, arrastrándose y jugando juntos; o bajando hasta el mar y volviendo a subir en grupos y hasta en regimientos; tendidos, en fin, sobre todos y cada uno de los palmos de tierra forme hasta donde alcanzaba la vista: siempre por batallones y entre escaramuzas en medio de la niebla (…)”.

viernes, 9 de febrero de 2018

Beyond the hills 3 (Villa de las Rosas)


"I'm going where the sun keeps shining
Through the pouring rain"
(Fred Nail, vía Tedeschi Trucks Band)

Tercera vez en Traslasierra. (Para recordar la primera vuelta hay que cliquear en este “clic” y para recordar la segunda en este otro “clic”).

Me fui con Scott Hahn pero lo abandoné, con algo de pesar, para quedarme con una señora inglesa llamada Diana Wynne Jones. Quizás ahora que terminé su libro, “El castillo ambulante” (sí, la novela que dio origen a la película de Miyazaki “Howl’s moving castle”), pueda continuar con “La cena del Cordero” de donde, sin embargo, los primeros días de vacaciones transcribí este pequeño fragmento:

"(...) Una todáh comienza con el recuerdo de una amenaza mortal y a continuación celebra que Dios haya librado al hombre de aquella amenaza. Es una poderosa manifestación de confianza en la soberanía y compasión de Dios.
El salmo 69 es un buen ejemplo. Una súplica urgente de liberación ('¡Sálvame, oh Dios!') es al mismo tiempo la celebración de la eventual liberación ('Bendeciré el nombre de Dios con un canto [...], porque el Señor escucha al necesitado').
Quizá el ejemplo clásico de todáh es el Salmo 22, que comienza con 'Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?'. Jesús mismo lo citó cuando estaba muriendo en la cruz. Sus oyentes debieron reconocer la cita y debían saber que este canto, que comienza con un grito de abandono, termina en un tono triunfante de salvación. Citando esta todáh, Jesús demostraba su confiada esperanza de liberación".
(Scott Hahn, La cena del Cordero, capítulo III)

Este es un libro de mucha mayor profundidad que aquella novela inglesa, pero está visto que cada cosa tiene su tiempo. También viajé con la Tedeschi Trucks Band y allá la abandoné por el Chango Spasiuk y por Vitor Ramil. Pero la Tedeschi Trucks tuvo tiempo de dejarnos estos versos, que tenían alguna resonancia espiritual muy apropiada para el momento en que leía a Hahn:

In every soul there’s a psalm
Coming to find you to sing along
(Tedeschi Trucks Band, In every heart)

Como decía, el Chango ganó su lugar cuando al recorrer los caminos de tierra de Villa de las Rosas, Las Tapias, Los Molles o Quebrada de los Pozos, sonaba su Suite del Nordeste. Algunos dirán que esa música es más de la mesopotamia, pero no es así. Porque esa música del Chango es internacional y así, cuando va al mundo y vuelve, ya sienta muy bien en cualquier parte de la Argentina. Pruébenlo y verán.

En Villa de las Rosas se viene armando, jueves y sábados, una multitudinaria feria de artesanías y comidas a donde llegan artistas y “cocineros” de toda la zona. Buenísima. Y hay de todo porque hasta había un puesto que resultó ser del sello discográfico SURA, que tiene ediciones de grandes artistas. Y mucho más barato que en las disquerías, porque es como comprar “directo de fábrica”. Me llevé el disco doble del gaúcho brasileño Vitor Ramil llamado “Foi no mês que vem”.

En el vendedor encontré un fanático de los discos, con quien compartimos la tragedia de los autos o lugares sin “pasa CD” y quien me confesó que él también los pasa a digital y se lleva el CD con la cajita en la mano. Y en el autor, Vitor Ramil, a quién conocía por su canción “Estrela, estrela” en la interpretación de Georgina Hassan, vengo encontrando un gran músico y poeta. Se prepara ya una entrada. El superdisco doble que compré reúne muchas de sus canciones reinterpretadas con nuevos arreglos e invitados de lujo entre los cuales está nada menos que el tan estimado Carlos Moscardini. Otros son Milton Nascimento, Fito Páez, Pedro Aznar, Jorge Drexler, y hay más.
(Hay que saber, y correr a conseguirlo, que Vitor Ramil tiene con don Carlos Moscardini todo un disco completo llamado “Delibab”, hecho sobre poesías de Borges y João da Cunha Vargas).

“Foi no mês que vem” lo empecé a escuchar por las noches, con el infaltable “discman”, acostado boca arriba en la penumbra, mientras ella dormía, la luna iluminaba tenuemente las ventanas y el ventilador de techo giraba a toda velocidad. Así escuchaba por ejemplo:

“Eu, astronauta lírico em terra
Indo a teu lado, leve, pensativo”.

Con M. y los chicos hicimos un montón de cosas, desde caminatas hasta sostener una serpiente. Desde una cabalgata hasta leer un libro. Mucha pileta. Hicimos fuego y salchichas. Conocimos el pueblo de Panaholma con el Padre Gabriel, quien celebró una misa muy especial en la pequeña capilla. No muy pequeña, a decir verdad, ya que sabemos que en Córdoba los pueblos más pequeños tienen “flores de iglesias” y Panaholma no es la excepción. Fue la última que hizo Brochero, dicen sus habitantes.

Volvimos a casa con escala en Bell Ville.