domingo, 22 de febrero de 2026

Versos que recuerdo

Me acuerdo de memoria más versos de los que creía…

Cuando pienso en estas cosas siempre el primero que viene a mi mente es el marechaliano "Hombre dado al silencio como a un vino precioso". Es mi “top of mind”, como decían los de marketing. Y cuando empiezo a querer pensar más, encuentro pocos. Pero luego, en el momento menos pensado, van apareciendo otros…

Por ejemplo, estoy leyendo en este caso a Ungaretti.
Y leo:
"Mi corazón es el país más devastado"

Y me acuerdo de:
"No hay extensión más grande que mi herida"
(Miguel Hernández, Elegía)

O leo:
"Sobre un océano
de campanilleos
repentina
flota una mañana"

Y me acuerdo de:
La mañana quiere irse
con el río al horizonte
en una sonrisa de aguas,
pero la prenden al cielo,
a manera de alfileres,
melodiosos, los cantos
de los pájaros (...)”
(Juan L. Ortiz, La mañana quiere irse)

O leo:
A cada
nuevo
clima
que encuentro
descubro
transido
que
ya una vez
le estuve
acostumbrado

Y me acuerdo (solo por la palabra “transido”) de:
Tengo el alma transida de infinito
no hallo más ambición que andar callado
(Francisco Luis Lanusse, ¡Ay, provincia tendida!)

¡La sorpresa es grande cuando descubro que estos poemas que recuerdo los recuerdo porque los he escuchado musicalizados!

viernes, 20 de febrero de 2026

El destino


If this were the place to which all who are troubled with our friend’s complaint came, I fancy their old attachement to this world would very soon return
(Pickwick)

Yo los viajes los vivo mucho desde los caminos, entonces pareciera que descuido los destinos. Pero es cierto que en todos los viajes uno descubre cosas fuera del objetivo principal. En este caso el atractivo principal fueron las Cataratas del Iguazú. Pero la verdad es que, a todos, Misiones nos pareció que es mucho más que las Cataratas.

Por otro lado, no me atrae hablar de los atractivos principales porque de ellos se dijo mucho en todos lados y es fácil caer en las palabras trilladas, quizás en lo cursi, al no ser uno un escritor profesional ni inspirado.

Así y todo las Cataratas son algo deslumbrante y bien podríamos traer aquí al señor Tupman para que se cure de sus desengaños con la señorita Wardle, que es a lo que se refiere el señor Pickwick en el epígrafe.

En términos de caudal de agua las Cataratas del Iguazú son las más grandes del mundo y solo hay dos comparables: Niágara en América del Norte y Victoria en África. Para que se den una idea, estas cataratas fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco y fueron elegidas como una de las siete “nuevas” maravillas mundiales naturales.

Wikipedia

domingo, 15 de febrero de 2026

Pasajera

Desde que Eduardo lo nombró yo dije: “algo hay en nuestra biblioteca de ese don”. Así que un día pasando por ahí lo ví. Y sí, ahí estaba. Ella lo había incorporado, no sé cuándo.

Cada tanto cuando estoy pasando, y ordenando algo, o esperando a alguien para salir o a alguien que llegue, lo ojeo. Y hasta ahora nada. Pero hoy sí. Este. Me gustó. “A la bitácora”, me dije.

SERENO
(Giuseppe Ungaretti)

Después de tanta
niebla
una
a una
se descubren
las estrellas

Respiro
el fresco
que me deja
el color
de cielo

Me reconozco
imagen
pasajera

Presa en un viaje
inmortal

Casi, casi que para el miércoles de ceniza no estaría mal. Entiendo que lo de “pasajera” es por lo de breve duración y el contraste con inmortal es brillante.

El doble sentido de pasajera puede introducir una relación directa con el viaje (pasajera... en un viaje) pero se perdería el contraste... O no. Crearía dos entidades, una imagen pasajera, pero un viaje inmortal.

Acá en italiano.

miércoles, 11 de febrero de 2026

Paisajes de las rutas misioneras (y vecinas)

Who could live to gaze from day to day on bricks and slates who had once felt the influence of a scene like this?
(Pickwick)

Desde la torre del Puesto Uruzú del Parque Provincial Urugua-i se ve algo de la ruta entre la inmensa selva. Eso puede dar una idea de lo que es ir por las rutas de Misiones.


Pero hay también otras rutas. Están esas en que se ven los cerros y valles hasta el horizonte en varias sucesiones, en las que se ven plantaciones...

(Street view)

Me llamó la atención la continua presencia de casas a la orilla de la ruta por muchos kilómetros, aún sin haber pueblos. Y en la ruta 101 antes de Comandante Andresito está este peculiar "ecoducto" para que los animales crucen...


Tuvimos la oportunidad de cruzar en balsa con el auto a Brasil a la altura de El Soberbio-Porto Soberbo. Los vecinos lusoparlantes, a diferencia de nosotros, tienen toda la selva desmontada y el suelo cultivado. Por eso las rutas son muy distintas. No tengo buenas fotos, pero es un hermoso tapiz ondulado con sembrados de distintos colores y unas casitas de cuento. Ellos aprovecharon cada pequeño espacio, llegando incluso al borde de la ruta y sin alambrados.

(Street view)


Y qué cosa, acá no molesta la intervención humana en el paisaje. Porque no vinimos a verlo con pretensiones de estar en la naturaleza, como quien descansa a orilla de un lago y descubre que es un embalse.

Si me apuran, hasta les digo que me gustan más esas rutas. Algo que da la calidez de la intervención humana y que no tienen las rutas más salvajes. (Creo que sería imposible que exista algo así, pues los hobbits no eran aventureros, pero sería lo más parecido a una ruta hobbit; y si no hubiera visto casas las habría buscado bajo las elevaciones).


Del lado de Brasil (Paraná, Santa Catarina y Rio Grande do Sul) prácticamente toda la selva fue con los años desmontada y es la zona más fértil de su país, como explicó alguien. Mientras que ellos la explotaban, nosotros nos alimentábamos gracias a La Pampa. Por eso nuestra Misiones conserva mucha más selva. Hagamos zoom out sobre la imagen anterior, donde se ve el contraste en el límite, que es el río Uruguay.


Acá se ve la diferencia en gran escala. Verde más oscuro: selva. En cuanto a espacios selváticos limítrofes, podemos ver que hay un espacio brasileño limítrofe conservado en el Parque Nacional Iguaçu (dónde están las famosas Cataratas). Y hay también un pequeñísimo espacio limítrofe conservado en Rio Grande do Sul llamado Parque Estadual Do Turvo (de visita también altamente recomendable, principalmente por el Salto do Yucumã, que del lado argentino llamamos Saltos del Moconá).

En esa pequeña zona la selva está a ambos lados del río Uruguay, rompiendo por un rato el contraste. Yendo por el lado argentino a los saltos hay buenos miradores del paisaje. Se puede ver el río y sus dos márgenes selváticas gracias al mencionado Parque:


Pero en este otro, más alto, ya se pueden adivinar al fondo, más allá del Parque, las tierras brasileñas cultivadas:


martes, 10 de febrero de 2026

9+4=13


Cuando hay que distribuir algo uniformemente uno suele pensar en multiplicación. Si tengo 36 piezas las puedo ubicar en un cuadrado de 6 x 6, o rectángulos de 3 x 12, 4 x 9, etcétera. Pero a veces el número es primo y entonces chau con esa posibilidad.

Días pasados miraba la galletita de la foto y no podía creer que tuviera 13 orificios.
¡Qué forma ingeniosa de disponer 13 objetos con cierta simetría!
M. lo llamó 3-2-3-2 etc. “Como en el polka dot”, dijo después.
Yo me imaginé un tatetí y que después de poner un objeto en el centro de cada espacio, se pone uno en cada una de las intersecciones de las líneas.
9+4=13.

La que llamaremos una serie polkadot 3-2 permitiría “cazar” en la trampa de una posible simetría a varios números primos. Por ejemplo: 3, 5, 8, 10, 13, 15, 18, 20, 23, 25, 28, 30, 33, 35, 38, 40, 43
O también la serie polkadot 2-3: 2, 5, 7, 10, 12, 15, 17, 20, 22, 25, 27, 30, 32, 35, 37

¿Algún matemático en la sala que pueda hablarnos más de esto? Intuyo leyes de cuyas manifestaciones hablo sin saber…

sábado, 7 de febrero de 2026

Soy una IA

Llegó la hora de confesarlo. Este blog es una creación de la IA. Gracias por haber estado aquí tanto tiempo o haber llegado recientemente. Creo que la prueba fue exitosa, pudimos hablar como personas reales y nadie se dio cuenta. O quizás Ustedes se habían dado cuenta y la jugaron bien: no dijeron nada, y no dijeron nada, y nada, hasta que no aguanté y tuve que confesarlo. ¡Ganaron! Me descubrieron.
Igual continuaré, es entretenido.

Fuera de broma, ¿nunca pensaron que algún blog con el que interactuaron o interactúan puede ser una IA? Hace muchos años había muchos comentarios spam y los reconocíamos al toque. Pero ahora no me extrañaría...
...que pudieran engañarme con una "ía".

(Colocad aquí imaginariamente e inmediatamente después de la última palabra breves pero inquietantes notas musicales como las que se escucharían en algún momento intenso de una película de Hitchcock)

(A ver... Déjenme buscar... Por ejemplo, los dos primeros segundos de ésta)

miércoles, 4 de febrero de 2026

“El mensú” y el “Tarefero de mis pagos” (con apéndice sobre vocabulario del chamamé)

Hay tiempos para la “denuncia social”, pero también hay tiempos para contemplar con emoción y dar gracias. "El mensú" es para una cosa, el "Tarefero de mis pagos" para lo otro. Hablan del mismo trabajador pero son dos canciones complementarias.

Quien critique por falta de “denuncia” a "Tarefero...", asignándole por eso cierta inocencia en su visión, no debe olvidar que "El mensú" tiene también su inocencia (¡y bien que la tenga!) cuando invoca el "día bueno que forjarán los hombres de corazón".

Las primeras palabras del recitado inicial del "Tarefero...", que a veces se omite, completan seguramente la visión de sus autores (los hermanos Chávez):

Yo sé que a veces quisieras revelarte a ese destino
que te aporrea de lo lindo sin ofrecerte una tregua. (...)

Es cierto que en “Tarefero…” hay algo de resignación que puede molestar, o que cada uno de nosotros podemos entenderlo de distinta manera (creo que sin duda en eso influye sin duda la fe). Encima estos versos a los que me referiré están dichos de una forma poética muy linda y quizás sean mis favoritos de toda la canción:

Empapado de sudor
o tiritando de frío,
cargas el baita raído
del sino que Dios te dio.

El baita es la tela o bolsa en donde portan toda la cosecha, pero acá es símbolo de la “cruz” del tarefero, como diríamos los cristianos. Se requiere una visión particular de la vida para no entender esto como un castigo, pero solo un poco de perspicacia para entender que acá no se está justificando ningún maltrato o mala condición laboral. Está en otro plano. Por lo menos así lo veo yo…

“El mensú” de Ramón Ayala es más famoso. Tiene monumento y todo. Y no hay que negar que los versos de Ayala son muy buenos también. Dejo abajo algunos y acá el enlace a una famosa “versionaza”, con instrumentación distinta del folklore tradicional, pero con grandes potencia y riqueza musical. (Y no olvidemos que “El mensú” tiene otra parte que si no me equivoco está dedicada también a los hacheros, otro de los trabajos rurales de la zona de Misiones).

Selva, noche, luna, pena en el yerbal.
El silencio vibra en la soledad.
Y el latir del monte quiebra la quietud
con el canto triste del pobre mensú.
Yerba verde, yerba, en tu inmensidad
quisiera perderme para descansar.
Y en tus hojas frescas encontrar la miel
que mitiga el surco del látigo cruel
¡Neike, neike!, el grito del capanga va resonando.
¡Neike, neike!, fantasma de la noche que no acabó.
Noche mala que camina hacia el alba de la esperanza;
día bueno que forjarán los hombres de corazón.

Apéndice sobre vocabulario:

Creo que no me equivoco si digo que los autores de chamamé tienen un vocabulario rico. Eso se nota cuando el transcriptor medio de sus letras a Internet escribe cualquier cosa. No conoce la palabra.

Esto le hacen al pobre Ayala:
"Y en tus hojas frescas encontrar la miel
que emitía (sic, en vez de “mitiga”) el surco del látigo cruel"

Y esto a los pobres Núñez:
"Cargas el baita raído
del silo (sic, en vez de “sino”) que Dios te dio"

Lo leía mientras recordaba el “Avío del alma” de los correntinos “Los de Imaguaré”. Es una palabra tan hermosa como poco común esa del avío.

O aquello otro del Boyero de Cocomarola y Eustaquio Vera (correntinos también): “No me arredra ningún pesar…” ¡Arredra! ¡Pregunten en el colegio si algún chico conoce el verbo arredrar!

domingo, 1 de febrero de 2026

Embalse Urugua-i


Es típica la imagen de los caminos que parecen terminar en la nada, en un muro, en un espejo de agua u otras cosas, cuando en realidad al final hay una curva que no se está viendo desde la propia perspectiva. Pero en este caso estamos en la vieja traza de la ruta 12 en Misiones y la ruta (hoy calle zonal) literalmente se sumerge en el embalse del río Urugua-i, creado para generación hidroeléctrica y en funciones desde 1990.
 

Nunca pude estar en Casa de Piedra, que me dio la excusa para hablar de los espejos de agua artificiales y esa decepción que yace debajo de la visión del espectáculo inicial. Ahora en Urugua-i vuelvo a experimentar esa sensación. Sin embargo no deja de ser reconfortante la visión del espejo por las mañanas o las tardes.



Uno se decepciona con la artificialidad de los paisajes de los embalses pero es casi el instinto humano, ese afán de recrear que tenemos el que los genera. Me di cuenta cuando estaba en esos típicos momentos que regalan unas vacaciones junto a un arroyo a una persona inquieta: acomodar piedras para hacer diques y modificar los pequeños cursos de agua.

Claro que con total inutilidad, y por belleza pura de ver el agua bailar, como corresponde a todo tiempo de vacaciones. Pero allí está sin duda el germen de las futuras represas hidroeléctricas. Basta que el individuo tenga nobles afanes de progreso y darle algunos estudios ingenieriles. Y no lo digo irónicamente.




viernes, 30 de enero de 2026

Algo del regreso


Había que ponerle algunos condimentos al regreso desde El Soberbio. Por lo pronto, no podíamos dejar de visitar Posadas. El camino directo era por Oberá, pero era recomendable hacer también la ruta 2 costera del Uruguay. Con un pequeño desvío hasta Panambí alcanza para tener unas lindas vistas (están algo deteriorados los miradores de la ruta, salvo el llamado de Punta Porá). Panambí es mariposa, como aprendimos con el Chango Spasiuk. Y el Uruguay no es un río, como todos saben

(En la foto una mariposa "ochenta y ocho" posada en el pie de F., pero eso fue en otro lado).

En Oberá, tierra de colectividades, anduvimos por la avenida boulevard donde en cada cuadra se recuerda a una de las que poblaron. Y fuimos al Jardín de los Pájaros.


Para ir a Posadas hay que llegar hasta la 12 a la altura de Santa Ana, por donde habíamos pasado a la ida. Aún nos hubiera servido la entrada de las Ruinas de San Ignacio para ver las de allí y las de Loreto (tienen 15 días de vigencia), pero no fuimos. Tampoco vimos ese extraño "Parque temático de la Cruz". Preferimos seguir y entrar a Posadas por el Acceso Sur. Ver el puente a Encarnación, Paraguay (la Aduana llena de autos) y la Costanera que está nueva.


Tienen un Andresito tamaño Mazinger sobre isla artificial y como ese don está muy de moda hice fotos alternativas en la estatua de San Juan Pablo II. No quedaron bien iluminadas pero no le di más tiempo porque el calor era aplastante.


De mejor sombra goza la Bajada Vieja, por donde pasó Ramón Ayala buscando a su Posadeña Linda. Quise conocer el lugar y allí estaba también el monumento al Mensú.

Un descansito y "¡neike!', nos grito ese capanga que es el tiempo. Así que, previa escala en un local de comidas rápidas, emprendimos el camino hacia Santo Tomé (el de Corrientes) no por Apóstoles, por donde habíamos pasado a la ida, sino por Virasoro (muchos camiones y menos lindo que por Apóstoles).

lunes, 12 de enero de 2026

¿Estar tristes por cosas inevitables o ideales inalcanzables?

De "El lobo estepario" de Herman Hesse, traducción al español de la edición "El libro de bolsillo - Alianza Editorial":
—Sí —dijo al fin—, tienes razón. Es evidente que volverá a haber guerra, no hace falta leer periódicos para saberlo. Por ello es natural que esté uno triste; pero esto no tiene valor alguno. Es exactamente lo mismo que si estuviéramos tristes porque, a pesar de todo lo que hagamos en contra, un día indefectiblemente hayamos de tener que morir. La lucha contra la muerte, querido Harry, es siempre una cosa hermosa, noble, digna y sublime; por tanto, también la lucha contra la guerra. Pero no deja de ser en todo caso una quijotada sin esperanza.

—Quizá sea verdad —exclamé violento—, pero con tales verdades como la de que todos tenemos que morir en plazo breve y, por tanto, que todo es igual y nada merece la pena, con esto se hace uno la vida superficial y tonta. ¿Es que hemos de prescindir de todo, de renunciar a todo espíritu, a todo afán, a toda humanidad, dejar que siga triunfando la ambición y el dinero y aguardar la próxima movilización tomando un vaso de cerveza?

Extraordinaria fue la mirada que me dirigió Armanda, una mirada llena de complacencia, de burla y picardía y de camaradería comprensiva, y al mismo tiempo tan llena de gravedad, de ciencia y de seriedad insondable.

—Eso no lo harás —dijo maternalmente—. Tu vida no ha de ser superficial y tonta, porque sepas que tu lucha ha de ser estéril. Es mucho más superficial, Harry, que luches por algo bueno e ideal y creas que has de conseguirlo. ¿Es que los ideales están ahí para que los alcancemos? ¿Vivimos nosotros los hombres para suprimir la muerte? No; vivimos para temerla, y luego, para amarla, y precisamente por ella se enciende el poquito de vida alguna vez de modo tan bello durante una hora. Eres un niño, Harry. Sé dócil ahora y vente conmigo, tenemos hoy mucho que hacer. Hoy no he de volver a ocuparme de la guerra y de los periódicos. ¿Y tú?
Es arduo saber que el ideal es inalcanzable pero aún seguir luchando. Sin embargo eso se puede aceptar y ser feliz. Pero, ¿no estar triste cuando no se cumple o cuando fallamos?

Unamuno quizás no estuviera de acuerdo. Cosas de la vida, se me cruzó “Del sentido trágico…” y allí dice:
Un pedante que vio a Solón llorar la muerte de un hijo, le dijo: «¿Para qué lloras así, si eso de nada sirve?» Y el sabio le respondió: «Por eso precisamente, porque no sirve.» Claro está que el llorar sirve de algo, aunque no sea más que de desahogo; pero bien se ve el profundo sentido de la respuesta de Solón al impertinente. Y estoy convencido de que resolveríamos muchas cosas si saliendo todos a la calle, y poniendo a luz nuestras penas, que acaso resultasen una sola pena común, nos pusiéramos en común a llorarlas y a dar gritos al cielo y a llamar a Dios. Aunque no nos oyese, que sí nos oiría. Lo más santo de un templo es que es el lugar a que se va a llorar en común. Un Miserere, cantado en común por una muchedumbre, azotada del destino, vale tanto como una filosofía. No basta curar la peste, hay que saber llorarla. ¡Sí, hay que saber llorar! Y acaso esta es la sabiduría suprema. ¿Para qué? Preguntádselo a Solón.