domingo, 15 de abril de 2018

Silva

Taxi de hadas

Taxi Toyota Corolla reluciente, limpio, nuevo (AB 364...), con ploteos de "subite a un premium", "seguridad digital". Pero de repente se baja la ventanilla, se asoma la mano del chófer y caen al piso un par de papeles abollados como de hamburguesa. ¡Plif! Fin del encanto. "Son beau carrosse s'était transformé en citrouille"[1].

Proverbio sanitario

Cultiva tu persona como quien hace una bacha de loza para bajo mesada. Puede lucir algo descuidada por fuera, pero brilla en su interior.

Biografías de biógrafos

Biografías de biógrafos puedo encontrar. ¿Pero biografías de biógrafos de biógrafos hay?[2]

Lengua inglesa

Walter Scott, Ivanhoe, 1819:
"Tanto en la corte como en los castillos de los nobles, que trataban de emular la pompa y magnificencia de aquella, no existía más lengua que la franconormanda, única que se empleaba también en los tribunales de justicia. El francés, en suma, era la lengua del honor, de la caballería e incluso de la justicia, mientras que el anglosajón, mucho más varonil y expresivo, quedó relegado al uso de rústicos y patanes, que no conocían otra lengua. Sin embargo, las relaciones impuestas por la necesidad entre los señores del suelo y los oprimidos cultivadores del mismo provocaron la formación gradual de un dialecto, constituido por elementos franceses y anglosajones, en que pudieran entenderse unos y otros. De esta necesidad fue surgiendo la estructura de la actual lengua inglesa, en la que con tan feliz fortuna acertaron a fundirse las lenguas de vencedores y vencidos y que desde entonces se ha enriquecido a tal punto con importaciones de las lenguas clásicas y de los idiomas hablados en los países meridionales de Europa".
Heinrich Heine, Noches florentinas, 1837:
"Hace ocho años me fui a Londres para aprender la lengua y conocer el país. ¡Que el diablo se lleve al pueblo y a la lengua! Se meten en la boca una docena de palabras monosílabas, las mastican, las escupen, y a eso lo llaman hablar".
Video de yapa

“Dices que no la quieres ni vas a verla
pero la veredita no cría hierba”

 

[1] "Su hermoso carruaje se había convertido en una calabaza”. Esta frase con la referencia al cuento de hadas de la Cenicienta me quedó pegada en francés al escucharla en la canción “Train de vie” de Mes Aïeux.
[2] Por ejemplo la biografía de Joseph Pearce de Chesterton, que a su vez fue biógrafo de Dickens, por decir alguno de tantos.

jueves, 5 de abril de 2018

Elegidos

Alguna vez quizás pensaste que por qué tenía que haber habido un “pueblo elegido”. Que eso limitaría “culturalmente" el mensaje de Cristo. Pero la prueba de que no lo limitó, y de que es universal, está en que el mensaje cristiano llegó a todo el mundo. Alguna vez quizás pensaste que es muy pretencioso de parte de un pueblo decir que ellos fueron “elegidos por Dios”. En ese caso también conviene recordar que su pueblo lo rechazó y que el destino de Cristo era universal. Así que tan bien no se sentiría el “pueblo elegido” para ese entonces.

Así y todo, es muy oportuno leer esta "Defensa de los gentiles", donde el autor nos dice que Dios no sólo se dedicó a su “pueblo elegido”, sino que también se dedicó a los "no elegidos" (que en realidad al final eran, como todos los hombres, elegidos).

“(...) Todo eso le enseñaron a usted. Le enseñaron que los hombres se pusieron a inventar unos dioses de juguetería para asustarse con ellos jugando a los fantasmas o para entretenerse con ellos jugando a las muñecas. Le enseñaron que aquellos hombres -que aquellos hombres que decoraron las cuevas, que aquellos hombres que crearon la filosofía, que aquellos hombres que inventaron todos los artificios de las artes- perdían su tiempo, de espalda a Dios, jugando a la tontería de tener unos dioses. 
___Lo que no le enseñaron a usted fue precisamente que aquellos hombres no perdían su tiempo. Lo que a usted no le enseñaron fue precisamente que Dios los espiaba, que Dios les seguía los pasos, que Dios, a su manera, con es extraña manera de director de circo que emplea tan a menudo, dirigía sus pasos y los amaestraba para Sí, conduciéndolos al son de su música hacia la verdad única del único Dios. La humanidad se había alejado de Él; pero Él se negaba a renunciar a su propia misericordia, porque renunciar a ella hubiera significado renunciar en cierto modo a su propio acto de Creación. Él había creado a la humanidad a su imagen y semejanza, y ella no podía morir,porque muriendo, desentendiéndose ella de Dios, era un poco de Dios lo que moría: era, en definitiva, un pequeño fracaso del Creador.
___Por eso Él la condujo a través de todos los atajos y de todas las desviaciones, como un pastor conduce a su majada. Por eso Él, mientras convocaba a sus regimientos de ángeles lanzafuegos en el monte Sinaí para imponer leyes a sus elegidos, desataba su primavera de musas y de hadas sobre sus pueblos gentiles para enseñarles, por el camino de la belleza, el camino de la redención. Por eso incendió en su gracia a los poetas paganos y refrescó sus frentes con la frescura verde de su laurel. Por eso les permitió crear sus dioses: para re-crear su nuevo advenimiento. Porque el Dios perdido necesitaba ser nuevamente esperado; porque el Dios resentido necesitaba ser nuevamente necesitado; porque el Dios remoto necesitaba ser nuevamente hallado.
___A su encuentro caminaban los gentiles desde la hora misma de la dispersión. Habían perdido a su Dios, lo habían roto en pedazos, y, hallándose sin Él, lo adoraban todavía en cada uno de sus fragmentos. Porque, más que adorar a sus dioses, adoraban en ellos a Dios.
___No jugaban tontamente a eludir su presencia aturdiéndose con una baraúnda de voces y enredándose en una policromía de mitos. Jugaban poéticamente a reconstruir esa presencia, a poner orden en las voces y en los mitos para reconquistar la unidad de Dios y su armonía. Porque ellos no lo habían perdido en cuanto divinidad; lo habían perdido en cuanto unidad, en cuanto divinidad una y total en sí misma. Y en busca de esa unidad marchaban, a tropezones, es cierto -unas veces a tropezones de poesía y otras a tropezones de cualquiera otra cosa-, pero marchaban en fin hacia la verdad, ya complicando enigmas, ya descifrando profecías que tenían una íntima luz de anunciación.
___Marchaban, con sus pecados y con sus esperanzas, con su llanto y con su canto, hacia el portal de Belén. Marchaban tocando con sus ojos -quizás algunos con las yemas de sus dedos- el aire del Nacimiento: el aire donde la unidad se haría carne para regalarse a sus creaturas; el aire de jaulas abiertas, prometido también a los gentiles, donde ángeles y musas proclamarían un día la reconquista de Dios.
___A Él llegamos con nuestro llanto y nuestro canto, con nuestros pecados y nuestras esperanzas. No llegamos como vencidos, sino como ganados; como los herederos también de un pasado cargado de promesas que iban a encontrar en la realización de aquella su acabado cumplimiento. Porque, más que convertirnos al Cristianismo, entramos a él; entramos a él y totalizamos en Dios a nuestros dioses: le devolvimos, nosotros los gentiles, nuestros dioses a Dios”.

(Monólogos con Lady Grace, Ignacio B. Anzoátegui)

miércoles, 4 de abril de 2018

Personaturaleza

Ahora lo que hacen es personificar a la naturaleza. Volvemos a la madre tierra. Volvemos a la prehistoria. Digo, ¿por qué personificar? Para persona ya teníamos a Dios. Si no querés tener a Dios, no le atribuyas personalidad a lo que no la tiene.

Tu madre decidió tenerte; para la madre naturaleza solo serías un accidente.

Una naturaleza que nace de una molécula y evoluciona al azar en mil direcciones, más que una madre es un "monstruo de mil patas" (al decir de Chesterton), en donde solo sos un miembro accidental, vivís por casualidad y morís por accidente.

Si sentís que la madre naturaleza te cuida, es porque Alguien te cuida a través de ella.

lunes, 2 de abril de 2018

Marechal y Chesterton (II)

(La entrada anterior: aquí).

Encuentro una interesante relación también entre estos autores en lo que llamaremos “el anzuelo invisible”.

En “Las pisadas misteriosas”, de “La inocencia del Padre Brown”, el Padre Brown deja escapar a Flambeau y dice: “Yo lo he pescado con anzuelo invisible y con hilo que nadie ve, y que es lo bastante largo para permitirle errar por los confines del mundo, sin que por eso se libere”.

Dice Luis Daniel González que esa frase es como si la dijera Dios respecto al personaje. Yo no lo veo, o no lo entiendo. ¿O hay una frase así en otro lado? Yo entiendo que el poder se lo atribuye el Padre Brown aunque, claro, en muchas cosas el sacerdote es justamente un intermediario.

Además González explica que este es el origen de la idea:

El origen de la idea está en La princesa y los trasgos -también el libro favorito de Tolkien en su infancia-, cuando un hada entrega un ovillo a Irene, la protagonista, pero sin embargo guarda el ovillo en el cajón y le da una explicación asombrosa:

‘-Tienes que entender una cosa: nadie ha dado nunca de verdad algo a otro sin quedárselo también. El ovillo es tuyo. -¡Ah! ¿Entonces no me lo llevo? ¿Lo vas a guardar tú para mí? -Eres tú quien se lo lleva. He atado a tu anillo un cabo del hilo, lo tienes en el dedo. Irene contempló el anillo. -Yo aquí no veo nada, abuela -dijo. -Es demasiado fino el hilo para que puedas verlo. Solo se siente. Ahora comprenderás la cantidad de horas de rueca que requiere hilar este ovillo, por pequeño que parezca. -¿Pero a mí de qué me sirve si se queda en tu cajón? -Eso es lo que trato de explicarte. Precisamente si te lo llevaras es cuando no te serviría de nada, ni sería tuyo como no se quedara en un cajón de mi armario’.

E Irene se dará cuenta de que de nada le valdría percibir el tacto del hilo en los momentos de peligro si el ovillo no estuviera en el cajón de la abuela”.

George MacDonald, La princesa y los trasgos (The Princess and the Goblin, 1871)

Sea como sea, Marechal usa una idea parecida en el Adán Buenosayres. Aunque sólo en cuanto a ser prendido por el anzuelo, ya que no tiene el complemento sobre el hilo largo que te permite alejarte estando unido (solo quizás un tironeo). Es por eso que quizás la idea de Marechal simplemente derive del “pescador de hombres” y nada tenga que ver con Chesterton ni MacDonald. Pero es interesante compararlas.

En adelante conocí un estado del alma que no era el de la vida ni tampoco el de la muerte, sino una posición de frontera en la cual vida y muerte se parecían y se diferenciaban. Me veía entre dos noches: la noche de abajo, es decir, la del mundo que yo abandonaba y cuyas formas, colores y sonidos me parecían ya inmensamente lejanos; y la noche de arriba, en la que mis ojos no vislumbraban ni el más leve signo del amanecer. Colocado entre una y otra noche, digo que mis ojos no se apartaban de la segunda, como si aguardasen no sé yo qué día venidero. Porque mi alma, pese a su desasimiento y abandono, sentíase misteriosamente cautiva, tal como si, al azar, hubiese mordido el anzuelo invisible de un invisible pescador que tironease desde las alturas”.
Adán Buenosayres, Libro sexto (Cuaderno de Tapas Azules), VII; Leopoldo Marechal.

Adán Buenosayres, parado junto al cíclope, levantó sus ojos hasta el Cristo de la Mano Rota y se dijo que Polifemo tenía razón. Allá, sobre el pórtico de San Bernardo, el Cristo de la Mano Rota contemplaba la calle desde sus alturas; (...) ¿Qué tenía en su mano de cemento, en aquella mano rota quizá de una pedrada? ‘Un corazón o un pan. Día y noche lo está ofreciendo a los hombres de la calle. Pero los hombres de la calle no miran a lo alto: miran al frente o al suelo, como el buey. ¿Y yo?’ Abatido el rostro, Adán paladeó un instante su antigua y reiterada zozobra. ‘Un pez que se agita, clavado en un anzuelo invisible. La caña del pescador está sin duda en esa mano rota’.
Adán Buenosayres, Libro segundo, I; Leopoldo Marechal.

miércoles, 28 de marzo de 2018

Antropología filosófica por el absurdo

Quizás estamos como Europa cuando llegó a América. “¿Esas criaturas son hombres?”, se preguntaban al ver a los indios. Y los llevaban para presentarlos a los reyes y examinarlos.
O quizás estamos como cuando se dudaba de la humanidad o del derecho a vivir de las personas con discapacidad mental.
Ahora, con los avances científicos descubrimos una nueva criatura, es una microscópica célula que se transforma solita y como por arte de magia en una persona. ¡Amalaya! ¡Ahijuna! ¿Es eso una persona?

Creo que eso lo podemos manejar. No es nada grave deshacerse de la célula en pos del progreso. Solo pueden pensar que ahí hay una persona los que creen en cosas como el alma o cosas inmateriales. Pero lo no material no existe. Es poco serio hablar de eso. Así que digamos lo siguiente: es persona cuando desarrolla el sistema nervioso. Ta bueno. Dale. Me parece bien. Che, ¿pero cuándo se forma el sistema nervioso? Bueno, eso sería a tres semanas de la aparición de “la célula”. Ah, bien, bien. ¿Y eso es fijo, le pasa a todas “las células”? Entiendo que es un tiempo medio. Ah, ah, pero entonces habría que ver cada caso; abrir, cortar, ver y ahí decidimos. Na, eso es imposible, habría que considerar una “persona media”. Ah, dale, buenísimo, re científico, me encanta. Se registrará: “Hoy nos desharemos de unas células con un tanto de porcentaje de probabilidad de que hayan sido personas”. Bueno, pero fijemos un porcentaje equis para que la práctica sea aceptable. Muy bien. Eso es serio.

Creo que en este caso (y si lo piensan también sirve para los casos históricos mencionados al inicio), la incógnita se resuelve por una especie de, en un decir matemático, método del absurdo. Suponer que no hay persona conduce a un sin sentido.

miércoles, 21 de marzo de 2018

Marechal y Chesterton (I)

Ya habíamos relacionado hace tiempo a Marechal con Chesterton (aquí y aquí), a propósito de cosas que decía el inglés en la biografía de Dickens. Chesterton hablaba del optimista (en oposición al pesimista) como verdadero reformador del mundo, que ve las injusticias como cosas anómalas y así hasta dignas de risa por absurdas; Chesterton decía del "fatalismo alegre" como atributo de los seres inmortales. Y Marechal hablaba el “humorismo angélico”, la idea de que “la sátira puede ser una forma de la caridad, si se dirige a los humanos con la sonrisa que tal vez los ángeles esbozan ante la locura de los hombres".

Ahora me tocó encontrar nuevas relaciones entre ambos leyendo un libro de Luis Daniel González llamado "Chesterton, un enamorado de la verdad". (Sí, Luis Daniel González, el de "Bienvenidos a la fiesta").

Lo primero y cortito, para no alargar la primera entrada (que ya lleva larga introducción), es algo muy sutil quizás, una expresión de cada uno de los autores mencionados que tienen algo en común. Y si uno se inspiró en otro, pues ha de ser el argentino en el inglés, por simples cuestiones cronológicas.

Decía Marechal en un disco en donde recitaba algunos de sus poemas: “(...) Entonces, en el fragor de la batalla, publiqué mis “Días como flechas” en 1926, cuya lujuria metafórica podé más tarde hasta salvar de mi autocrítica unos once poemas, de los cuales diré solo dos para los que gustan de materiales rescatados a un incendio”.

Y ahora leo en en el libro de González: “En Alarmas y disgresiones (1910) hay treinta y nueve artículos que salieron en el Daily News. En el introductorio, ‘Acerca de las gárgolas’, presenta el libro como unos ‘fragmentos de fútil periodismo que aquí colecciono como restos de un naufragio’...”

domingo, 18 de marzo de 2018

Dos pájaros de un tiro

Le escribía a alguien el otro día y para explicar algo caí en la frase "matar dos pájaros de un tiro". Siempre trato de fijarme en lo que escribo (cuidado o vanidad) y caí en la cuenta de que esa frase, hoy en día, sería algo mal vista. Pues incluso a mí me produjo cierto rechazo eso de matar a los pájaros.

Como siempre, me dio algo de bronca. Porque me gusta reivindicar lo antiguo y descubrir falacias en los pensamientos modernos. Pero trato de ser sincero conmigo y darme cuenta cuando, como en este caso, el ecologista tendría razón. Ya no hay razones para matar dos pájaros, salvó casos excepcionales que no imagino pero puede haber (no me rindo del todo, ¡ja!).

Pero lo más llamativo fue cuando hoy leí esta carta de Chesterton. En ella él pide ayuda a su amigo Maurice Baring para lograr desenvolverse en Palestina, a donde será enviado por el Daily Telegraph para hacer artículos al respecto. Le dice que hay otra razón para ir y esa sería la salud de su esposa, puesto podría huir del invierno inglés cómo le dijo el doctor:

"Si te fuera posible ayudarme en este asunto, pienso sinceramente que estarías ayudando a cosas que personalmente te interesan, y a una persona, que no soy yo, que se lo merece. No diré que estarías matando dos pájaros de un tiro, que puede parecer una metáfora trágica, sino trayendo a la vida por lo menos a uno, y permitiendo que el otro pájaro, que es un ganso, salga a cazar gansos salvajes (1)"

Ya sé lo que me dirán. Que Chesterton ve trágica a la metáfora porque está en relación con la vida de su esposa y de él. Pero el hecho de verla trágica, ya por principios del siglo pasado, por la razón que sea, me ha gustado mucho.

(1) To go on a wild goose chase: ir a realizar una tarea imposible o disparatada.

sábado, 17 de marzo de 2018

¿Debate?

Cuando lo que se va a debatir es si se legaliza o no un crimen, ¿qué sentido tiene debatir? Los que están ahí en el Congreso y tienen que debatir deberían evitar largas explicaciones y votar en contra repitiendo alguna frase contundente como por ejemplo: “voto en contra, porque el aborto es un asesinato”. Que quede clara la idea principal. Y no dar lugar a charlas sin sentido. ¿Qué sentido tiene debatir si no se busca la verdad a toda costa? ¿Qué sentido tiene debatir si la democracia luego se transforma en una dictadura de la mayoría? Luego, si hay alguien con valor, como un presidente uruguayo que una vez vetó una ley o un rey belga que renunció, tanto mejor.

jueves, 15 de febrero de 2018

Milonga de Sete Cidades (A Estética do Frio)


Opción: YouTube

Milonga de Sete Cidades (A Estética do Frio)
(Milonga de Siete Ciudades - La Estética del Frío)

Fiz a milonga em sete cidades / Hice la milonga en siete ciudades
Rigor, Profundidade, Clareza / Rigor, Profundidad, Claridad
Em Concisão, Pureza, Leveza / En Concisión, Pureza, Levedad
E Melancolia / Y Melancolía

Milonga é feita solta no tempo / La milonga se hace suelta en el tiempo
Jamais milonga solta no espaço / Jamás la milonga suelta en el espacio
Sete cidades frias são sua morada / Siete ciudades frías son su morada

Em Clareza / En Claridad
O pampa infinito e exato me fez andar / La pampa infinita y exacta me hizo andar
Em Rigor eu me entreguei / En Rigor yo me entregué
Aos caminhos mais sutis / A los caminos más sutiles
Em Profundidade / En profundidad
A minha alma eu encontrei / Mi alma encontré
E me vi em mim / Y me vi en mí

Fiz a milonga em sete cidades / Hice la milonga en siete ciudades
Rigor, Profundidade, Clareza / Rigor, Profundidad, Claridad
Em Concisão, Pureza, Leveza / En Concisión, Pureza, Levedad
E Melancolia / Y Melancolía

A voz de um milongueiro não morre / La voz de un milonguero no muere
Não vai embora em nuvem que passa / No se va en la nube que pasa
Sete cidades frias são sua morada / Siete ciudades frías son su morada

Concisão tem pátios pequenos / Concisión tiene patios pequeños
Onde o universo eu vi / Donde el universo vi
Em Pureza fui sonhar / En Pureza fui a soñar
Em Leveza o céu se abriu / En Levedad el cielo se abrió
Em Melancolia / En Melancolía
A minha alma me sorriu / Mi alma me sonrió
E eu me vi feliz / Y me vi feliz

*

Por lo que anduve leyendo, paisano, en este tema don Ramil está explicando su rumbo musical, la “estética del frío”. El autor explica, lo he escuchado en una entrevista, todo el conflicto y el gusto de ser parte de un Brasil distinto. Descartando explícitamente ideas separatistas, él habla de las grandes similitudes del sur de Brasil con Uruguay y con Argentina (y deberíamos nosotros aclarar: "con una parte de Argentina"; eso no lo tenemos siempre en cuenta “los del Puerto”). Y así cuenta como fue al norte, tropical, de las sambas y las bossa novas y luego prefirió volver. Y, sin descartar otras cosas, seguir explorando la milonga, que sería el tipo musical por antonomasia que define a esta estética del sur, de la pampa y los gaúchos, estética del frío.

Apenas leí la letra de esta milonga sentí como unos aromas marechalianos. Que juzguen los que sepan, pero digan si no hay algo del poeta argentino en esas ciudades-cualidades, o en esas “siete ciudades frías son su morada”, verso que no sé por qué me hace acordar a cosas como “cuatro elementos en guerra forman el caballo salvaje”…

La melancolía, como siempre, musa de grandes músicos poetas, hace su aparición. Y como también siempre recomendamos (es como el sesgo educativo del blog): nosotros deberíamos tratarla con cuidado.

Mis versos favoritos, y ya los llevo encima para usarlos cuando sea el momento justo, son: "Concisão tem pátios pequenosOnde o universo eu vi". Serían muy del gusto de Enrique García-Máiquez, creo. Y de todos aquellos que disfruten el post breve, las palabras sencillas y despojadas de adornos que en su pequeñez revelan, por el contrario, un mundo enorme. Y muchas veces por su brevedad logran llegar al otro con efectividad, en estos tiempos en que se hace de todo y no hay tiempo para nada.

lunes, 12 de febrero de 2018

Con Kipling, a islas desiertas y playas multitudinarias

En "El libro de la Selva" hay un capítulo que no tiene que ver con la selva y es el de la foca blanca. Es el primer libro que leo donde nombran a las Islas Aleutianas (satisfacciones que solo se deben poder encontrar en libros de Verne, digo yo, pues no lo sé). Y luego de eso se nombran muchísimas islas de alrededor del mundo; aparece hasta Kerguelen, isla que siempre me atrajo por su posición en el globo terráqueo.

En mi único año en “la Alliance” tuve que hacer una exposición sobre un territorio francés de ultramar. Y mientras todos eligieron lindas playas yo elegí, sin poder explicar por qué, la Isla de Kerguelen. ¡Cómo no haber respondido: “pues no ven que es la que eligen esos grandes creadores de aventuras”! ¿Quién no quisiera ir a un lugar misterioso así, antes que a tostarse al sol en una playa con un trago en la mano? Y si tomamos los suficientes recaudos, hasta podríamos llevar algo en la bitácora para sacar en el momento exacto y disfrutarlo en un lejano mar austral (armar un fueguito y cebar un buen mate, por ejemplo).

Volviendo a las Aleutianas, hay que decir que escuchando el relato de Kipling sobre las focas no pude evitar el recuerdo de antiguos días en las playas del centro marplatense (llenas de humanos):

“(…) Desde un montículo llamado colina de Hutchinson, uno podía divisar más de tres millas y media de terreno cubierto de focas en plena lucha, mientras la espuma de las olas se veía punteda de cabezas negras de focas que tenían prisa por llegar a tierra firma para no perderse su parte de la pelea. Luchaban en medio de las rompientes, luchaban sobre la arena y luchaban entre las rocas de basalto pulido que servían de marco a los criaderos, porque eran tan estúpidas e inconformistas como los hombres. Sus esposas no llegaban a la isla hasta últimos de mayo o principios de junio, ya que no tenían ninguna intención de que las hicieran pedacitos; mientras que las focas jóvenes de dos, tres o cuatro años, que aún no habían formado un hogar, se internaban una media milla tierra adentro cruzando las filas de combatientes para jugar entre las dunas en manadas y legiones y destrozar todo lo que pudiera tener un aspecto mínimamente verde. Recibían el nombre de holluschickie -los solteros-, y sólo en Novastoshnah debía haber unas doscientas o trescientas mil.

Gancho de Mar acababa de dar fin a su pelea número cuarenta y uno de aquella primavera, cuando Matkah, su suave y elegante esposa de cándida mirada, hizo su aparición saliendo del mar, de donde la cogió por el cogote y la depositó en su plaza reservada, comentando con un gruñido:
- Llegas tarde, como siempre. ¿Dónde te habías metido?
Gancho de Mar tenía la costumbre de no comer nada durante los cuatro meses que pasaba en las playas, por lo que solía estar de un humor pésimo. Matkah sabía que contestarle mal no la llevaría a ninguna parte, así que lanzó una mirada a su alrededor y dijo con voz melosa:
- ¡Qué detalle por tu parte! Has vuelto a coger el sitio de siempre.
- Puedes estar segura de que lo he cogido -dijo Gancho de Mar-. ¡Mírame! Tenía cortes y sangraba por más de veinte sitios distintos; estaba casi tuerto y tenía los costados hechos jirones.
- ¡Ah, los hombres, cómo sois los hombres! -exclamó Matkah, abanicándose con la aleta trasera-. ¿Por qué no tenéis un poco más de sentido común y os ponéis tranquilamente de acuerdo en la distribución de los criaderos? Tienes toda la apariencia de haber estado luchando con orca, la ballena asesina.
- No he hecho más que luchar desde mediados de mayo. Es una vergüenza lo atestada que está la playa este año. Me he topado con no menos de cien focas de la playa de Lukannon en plena búsqueda de hogar. ¿Por qué no se quedará la gente donde le corresponde?
- A menudo he pensado que nos iría mucho mejor si nos mudáramos a la isla de las Nutrias, en lugar de permanecer en este lugar tan lleno –dijo Matkah.
- ¡Bah! A la isla de las Nutrias solo van los holluschickie. Si nos fuéramos allí, dirían que tenemos miedo. Y hay que cuidar de las apariencias querida.

Gancho de Mar metió orgullosamente la cabeza entre sus gruesos hombros y fingió dormirse durante unos pocos minutos, pero en ningún momento dejó de tener los cinco sentidos puestos en otra posible pelea. Ahora que todas las focas macho y sus esposas estaban en tierra, se podía oír su clamor a varias millas de distancia, en mar abierto, más fuerte que la más sonora de las tempestades. Contando por lo bajo, debía haber más de un millón de focas en la playa: focas viejas, focas madres, bebés recién nacidos y holluschickie, peleándose, riñendo, gimoteando, arrastrándose y jugando juntos; o bajando hasta el mar y volviendo a subir en grupos y hasta en regimientos; tendidos, en fin, sobre todos y cada uno de los palmos de tierra forme hasta donde alcanzaba la vista: siempre por batallones y entre escaramuzas en medio de la niebla (…)”.