jueves, 15 de febrero de 2018

Milonga de Sete Cidades (A Estética do Frio)


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Milonga de Sete Cidades (A Estética do Frio)
(Milonga de Siete Ciudades - La Estética del Frío)

Fiz a milonga em sete cidades / Hice la milonga en siete ciudades
Rigor, Profundidade, Clareza / Rigor, Profundidad, Claridad
Em Concisão, Pureza, Leveza / En Concisión, Pureza, Levedad
E Melancolia / Y Melancolía

Milonga é feita solta no tempo / La milonga se hace suelta en el tiempo
Jamais milonga solta no espaço / Jamás la milonga suelta en el espacio
Sete cidades frias são sua morada / Siete ciudades frías son su morada

Em Clareza / En Claridad
O pampa infinito e exato me fez andar / La pampa infinita y exacta me hizo andar
Em Rigor eu me entreguei / En Rigor yo me entregué
Aos caminhos mais sutis / A los caminos más sutiles
Em Profundidade / En profundidad
A minha alma eu encontrei / Mi alma encontré
E me vi em mim / Y me vi en mí

Fiz a milonga em sete cidades / Hice la milonga en siete ciudades
Rigor, Profundidade, Clareza / Rigor, Profundidad, Claridad
Em Concisão, Pureza, Leveza / En Concisión, Pureza, Levedad
E Melancolia / Y Melancolía

A voz de um milongueiro não morre / La voz de un milonguero no muere
Não vai embora em nuvem que passa / No se va en la nube que pasa
Sete cidades frias são sua morada / Siete ciudades frías son su morada

Concisão tem pátios pequenos / Concisión tiene patios pequeños
Onde o universo eu vi / Donde el universo vi
Em Pureza fui sonhar / En Pureza fui a soñar
Em Leveza o céu se abriu / En Levedad el cielo se abrió
Em Melancolia / En Melancolía
A minha alma me sorriu / Mi alma me sonrió
E eu me vi feliz / Y me vi feliz

*

Por lo que anduve leyendo, paisano, en este tema don Ramil está explicando su rumbo musical, la “estética del frío”. El autor explica, lo he escuchado en una entrevista, todo el conflicto y el gusto de ser parte de un Brasil distinto. Descartando explícitamente ideas separatistas, él habla de las grandes similitudes del sur de Brasil con Uruguay y con Argentina (y deberíamos nosotros aclarar: "con una parte de Argentina"; eso no lo tenemos siempre en cuenta “los del Puerto”). Y así cuenta como fue al norte, tropical, de las sambas y las bossa novas y luego prefirió volver. Y, sin descartar otras cosas, seguir explorando la milonga, que sería el tipo musical por antonomasia que define a esta estética del sur, de la pampa y los gaúchos, estética del frío.

Apenas leí la letra de esta milonga sentí como unos aromas marechalianos. Que juzguen los que sepan, pero digan si no hay algo del poeta argentino en esas ciudades-cualidades, o en esas “siete ciudades frías son su morada”, verso que no sé por qué me hace acordar a cosas como “cuatro elementos en guerra forman el caballo salvaje”…

La melancolía, como siempre, musa de grandes músicos poetas, hace su aparición. Y como también siempre recomendamos (es como el sesgo educativo del blog): nosotros deberíamos tratarla con cuidado.

Mis versos favoritos, y ya los llevo encima para usarlos cuando sea el momento justo, son: "Concisão tem pátios pequenosOnde o universo eu vi". Serían muy del gusto de Enrique García-Máiquez, creo. Y de todos aquellos que disfruten el post breve, las palabras sencillas y despojadas de adornos que en su pequeñez revelan, por el contrario, un mundo enorme. Y muchas veces por su brevedad logran llegar al otro con efectividad, en estos tiempos en que se hace de todo y no hay tiempo para nada.

lunes, 12 de febrero de 2018

Con Kipling, a islas desiertas y playas multitudinarias

En "El libro de la Selva" hay un capítulo que no tiene que ver con la selva y es el de la foca blanca. Es el primer libro que leo donde nombran a las Islas Aleutianas (satisfacciones que solo se deben poder encontrar en libros de Verne, digo yo, pues no lo sé). Y luego de eso se nombran muchísimas islas de alrededor del mundo; aparece hasta Kerguelen, isla que siempre me atrajo por su posición en el globo terráqueo.

En mi único año en “la Alliance” tuve que hacer una exposición sobre un territorio francés de ultramar. Y mientras todos eligieron lindas playas yo elegí, sin poder explicar por qué, la Isla de Kerguelen. ¡Cómo no haber respondido: “pues no ven que es la que eligen esos grandes creadores de aventuras”! ¿Quién no quisiera ir a un lugar misterioso así, antes que a tostarse al sol en una playa con un trago en la mano? Y si tomamos los suficientes recaudos, hasta podríamos llevar algo en la bitácora para sacar en el momento exacto y disfrutarlo en un lejano mar austral (armar un fueguito y cebar un buen mate, por ejemplo).

Volviendo a las Aleutianas, hay que decir que escuchando el relato de Kipling sobre las focas no pude evitar el recuerdo de antiguos días en las playas del centro marplatense (llenas de humanos):

“(…) Desde un montículo llamado colina de Hutchinson, uno podía divisar más de tres millas y media de terreno cubierto de focas en plena lucha, mientras la espuma de las olas se veía punteda de cabezas negras de focas que tenían prisa por llegar a tierra firma para no perderse su parte de la pelea. Luchaban en medio de las rompientes, luchaban sobre la arena y luchaban entre las rocas de basalto pulido que servían de marco a los criaderos, porque eran tan estúpidas e inconformistas como los hombres. Sus esposas no llegaban a la isla hasta últimos de mayo o principios de junio, ya que no tenían ninguna intención de que las hicieran pedacitos; mientras que las focas jóvenes de dos, tres o cuatro años, que aún no habían formado un hogar, se internaban una media milla tierra adentro cruzando las filas de combatientes para jugar entre las dunas en manadas y legiones y destrozar todo lo que pudiera tener un aspecto mínimamente verde. Recibían el nombre de holluschickie -los solteros-, y sólo en Novastoshnah debía haber unas doscientas o trescientas mil.

Gancho de Mar acababa de dar fin a su pelea número cuarenta y uno de aquella primavera, cuando Matkah, su suave y elegante esposa de cándida mirada, hizo su aparición saliendo del mar, de donde la cogió por el cogote y la depositó en su plaza reservada, comentando con un gruñido:
- Llegas tarde, como siempre. ¿Dónde te habías metido?
Gancho de Mar tenía la costumbre de no comer nada durante los cuatro meses que pasaba en las playas, por lo que solía estar de un humor pésimo. Matkah sabía que contestarle mal no la llevaría a ninguna parte, así que lanzó una mirada a su alrededor y dijo con voz melosa:
- ¡Qué detalle por tu parte! Has vuelto a coger el sitio de siempre.
- Puedes estar segura de que lo he cogido -dijo Gancho de Mar-. ¡Mírame! Tenía cortes y sangraba por más de veinte sitios distintos; estaba casi tuerto y tenía los costados hechos jirones.
- ¡Ah, los hombres, cómo sois los hombres! -exclamó Matkah, abanicándose con la aleta trasera-. ¿Por qué no tenéis un poco más de sentido común y os ponéis tranquilamente de acuerdo en la distribución de los criaderos? Tienes toda la apariencia de haber estado luchando con orca, la ballena asesina.
- No he hecho más que luchar desde mediados de mayo. Es una vergüenza lo atestada que está la playa este año. Me he topado con no menos de cien focas de la playa de Lukannon en plena búsqueda de hogar. ¿Por qué no se quedará la gente donde le corresponde?
- A menudo he pensado que nos iría mucho mejor si nos mudáramos a la isla de las Nutrias, en lugar de permanecer en este lugar tan lleno –dijo Matkah.
- ¡Bah! A la isla de las Nutrias solo van los holluschickie. Si nos fuéramos allí, dirían que tenemos miedo. Y hay que cuidar de las apariencias querida.

Gancho de Mar metió orgullosamente la cabeza entre sus gruesos hombros y fingió dormirse durante unos pocos minutos, pero en ningún momento dejó de tener los cinco sentidos puestos en otra posible pelea. Ahora que todas las focas macho y sus esposas estaban en tierra, se podía oír su clamor a varias millas de distancia, en mar abierto, más fuerte que la más sonora de las tempestades. Contando por lo bajo, debía haber más de un millón de focas en la playa: focas viejas, focas madres, bebés recién nacidos y holluschickie, peleándose, riñendo, gimoteando, arrastrándose y jugando juntos; o bajando hasta el mar y volviendo a subir en grupos y hasta en regimientos; tendidos, en fin, sobre todos y cada uno de los palmos de tierra forme hasta donde alcanzaba la vista: siempre por batallones y entre escaramuzas en medio de la niebla (…)”.

viernes, 9 de febrero de 2018

Beyond the hills 3 (Villa de las Rosas)


"I'm going where the sun keeps shining
Through the pouring rain"
(Fred Nail, vía Tedeschi Trucks Band)

Tercera vez en Traslasierra. (Para recordar la primera vuelta hay que cliquear en este “clic” y para recordar la segunda en este otro “clic”).

Me fui con Scott Hahn pero lo abandoné, con algo de pesar, para quedarme con una señora inglesa llamada Diana Wynne Jones. Quizás ahora que terminé su libro, “El castillo ambulante” (sí, la novela que dio origen a la película de Miyazaki “Howl’s moving castle”), pueda continuar con “La cena del Cordero” de donde, sin embargo, los primeros días de vacaciones transcribí este pequeño fragmento:

"(...) Una todáh comienza con el recuerdo de una amenaza mortal y a continuación celebra que Dios haya librado al hombre de aquella amenaza. Es una poderosa manifestación de confianza en la soberanía y compasión de Dios.
El salmo 69 es un buen ejemplo. Una súplica urgente de liberación ('¡Sálvame, oh Dios!') es al mismo tiempo la celebración de la eventual liberación ('Bendeciré el nombre de Dios con un canto [...], porque el Señor escucha al necesitado').
Quizá el ejemplo clásico de todáh es el Salmo 22, que comienza con 'Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?'. Jesús mismo lo citó cuando estaba muriendo en la cruz. Sus oyentes debieron reconocer la cita y debían saber que este canto, que comienza con un grito de abandono, termina en un tono triunfante de salvación. Citando esta todáh, Jesús demostraba su confiada esperanza de liberación".
(Scott Hahn, La cena del Cordero, capítulo III)

Este es un libro de mucha mayor profundidad que aquella novela inglesa, pero está visto que cada cosa tiene su tiempo. También viajé con la Tedeschi Trucks Band y allá la abandoné por el Chango Spasiuk y por Vitor Ramil. Pero la Tedeschi Trucks tuvo tiempo de dejarnos estos versos, que tenían alguna resonancia espiritual muy apropiada para el momento en que leía a Hahn:

In every soul there’s a psalm
Coming to find you to sing along
(Tedeschi Trucks Band, In every heart)

Como decía, el Chango ganó su lugar cuando al recorrer los caminos de tierra de Villa de las Rosas, Las Tapias, Los Molles o Quebrada de los Pozos, sonaba su Suite del Nordeste. Algunos dirán que esa música es más de la mesopotamia, pero no es así. Porque esa música del Chango es internacional y así, cuando va al mundo y vuelve, ya sienta muy bien en cualquier parte de la Argentina. Pruébenlo y verán.

En Villa de las Rosas se viene armando, jueves y sábados, una multitudinaria feria de artesanías y comidas a donde llegan artistas y “cocineros” de toda la zona. Buenísima. Y hay de todo porque hasta había un puesto que resultó ser del sello discográfico SURA, que tiene ediciones de grandes artistas. Y mucho más barato que en las disquerías, porque es como comprar “directo de fábrica”. Me llevé el disco doble del gaúcho brasileño Vitor Ramil llamado “Foi no mês que vem”.

En el vendedor encontré un fanático de los discos, con quien compartimos la tragedia de los autos o lugares sin “pasa CD” y quien me confesó que él también los pasa a digital y se lleva el CD con la cajita en la mano. Y en el autor, Vitor Ramil, a quién conocía por su canción “Estrela, estrela” en la interpretación de Georgina Hassan, vengo encontrando un gran músico y poeta. Se prepara ya una entrada. El superdisco doble que compré reúne muchas de sus canciones reinterpretadas con nuevos arreglos e invitados de lujo entre los cuales está nada menos que el tan estimado Carlos Moscardini. Otros son Milton Nascimento, Fito Páez, Pedro Aznar, Jorge Drexler, y hay más.
(Hay que saber, y correr a conseguirlo, que Vitor Ramil tiene con don Carlos Moscardini todo un disco completo llamado “Delibab”, hecho sobre poesías de Borges y João da Cunha Vargas).

“Foi no mês que vem” lo empecé a escuchar por las noches, con el infaltable “discman”, acostado boca arriba en la penumbra, mientras ella dormía, la luna iluminaba tenuemente las ventanas y el ventilador de techo giraba a toda velocidad. Así escuchaba por ejemplo:

“Eu, astronauta lírico em terra
Indo a teu lado, leve, pensativo”.

Con M. y los chicos hicimos un montón de cosas, desde caminatas hasta sostener una serpiente. Desde una cabalgata hasta leer un libro. Mucha pileta. Hicimos fuego y salchichas. Conocimos el pueblo de Panaholma con el Padre Gabriel, quien celebró una misa muy especial en la pequeña capilla. No muy pequeña, a decir verdad, ya que sabemos que en Córdoba los pueblos más pequeños tienen “flores de iglesias” y Panaholma no es la excepción. Fue la última que hizo Brochero, dicen sus habitantes.

Volvimos a casa con escala en Bell Ville.

domingo, 17 de diciembre de 2017

2017 (y yapa)

En esta gráfica las dos fuentes y rutas principales de los hallazgos de este año. Y a continuación el disco o selección 2017.


01. Zamba del arribeño (Néstor Soria/Juan Falú) | Juan Falú, Carlos y Julia Moscardini
02. La tarde (Sindo Garay) | Sílvia Pérez Cruz y Uxía
03. Stop! (Joe Bonamassa) | Joe Bonamassa
04. Vidala de la copla (Chango Rodríguez) | Curepas
05. Bye bye baby (Powell St. John) | Janis Joplin
06. Unchain my heart (Bobby Sharp) | Del disco “Joan Chamorro presenta Magalí Datzira”
07. Flores negras (Francisco de Caro) | Carlos Moscardini
08. Everybody’s talking (Fred Neil) | Tedeschi Trucks Band
09. Shape of my heart (Sting, Dominic Miller) | Del disco “6 string theory” de Lee Ritenour
10. Vidala del lloradero (Francisco Lanusse) | Julia y Carlos Moscardini
11. Mr. tambourine man (Bob Dylan) | Bob Dylan
12. Undecided (Charlie Shavers) | Sant Andreu Jazz Band (Joan Chamorro)
13. Laura va (Luis Alberto Spinetta) | Carlos Moscardini
14. Orchid (Nataly Dawn) | Nataly Dawn
15. If it’s magic (Stevie Wonder) | Rodrigo Vazquez Sardella y Julia Moscardini
16. Flores naturales (Onofre Paz) | Juan Quintero, Santiago Segret y Andrés Pilar
17. On the sentimental side (Monaco/Burke) | Sant Andreu Jazz Band (Joan Chamorro)
18. Sloe gin (Ezrin/Kamen) | Joe Bonamassa (vers. Muddy Wolf at Red Rocks)
19. Angel from Montgomery-Sugaree (John Prine-García/Hunter) | Tedeschi Trucks Band
20. Give me one reason (Tracy Chapman) | Tracy Chapman
21. Pisando nubes (José Luis Aguirre) | La Maderosa
22. Just a closer walk with Thee (Trad.) | Del disco “Joan Chamorro presenta Magalí Datzira”
23. I’d rather go blind (Jordan/Foster) | Beth Hart & Joe Bonamassa
24. Barro tal vez (Luis Alberto Spinetta) | Cande Buasso, Paulo Carrizo, Jorge Cordero

La yapa, candidato ya al 2018, este temonazo que hizo Sílvia Pérez Cruz con un poema de Ana María Moix:

domingo, 26 de noviembre de 2017

Circa me persigue / Mi búho

24/11: “Hola Juan. Sí!! (…) viene el lunes a la mañana, circa 8am.
Mail laboral.

24/11: “Holy blast from the past, Batman!!! A very nice lady just gave me 100 photos from two early shows in Upstate New York. This is circa 1992 at Lilly's with Bloodline.
Joe Bonamassa en: clic.

26/11: “Is it just me or does the lead singer look like Carly Simon circa 1976?
Comentario en este video: clic.

*


"Otro que se extrañó mucho al verme, fue el inquilino del primero, un viejo búho siniestro, con cabeza de pensador, que vive en el molino desde hace más de veinte años. Le encontré en la habitación de arriba, inmóvil y derecho sobre el árbol principal, en medio de los cascotes y de los ladrillos caídos. Me miró un momento con su ojo redondo; luego, espantado al no reconocerme empezó a hacer '¡Hu! ¡Hu!' y a sacudir fatigosamente sus alas grises de polvo (esos demonios de pensadores que nunca se cepillan)... No importa, tal como es, con sus ojos parpadeantes y aspecto poco amable, este inquilino silencioso me gusta más que otro cualquiera, y me apresuré a renovarle su contrato. Habita, como antes, toda la parte alta del molino con una entrada por el techo; yo me reservo la habitación inferior, una pequeña habitación pintada con cal, baja y arqueada como un comedor conventual".
(Alphonse Daudet, Cartas desde mi molino)

martes, 14 de noviembre de 2017

A farewell to kings

When they turn the pages of history
When these days have passed long ago
Will they read of us with sadness
For the seeds that we let grow
We turned our gaze
From the castles in the distance
Eyes cast down
On the path of least resistance

Cities full of hatred
Fear and lies
Withered hearts
And cruel, tormented eyes
Scheming demons
Dressed in kingly guise
Beating down the multitude
And scoffing at the wise

The hypocrites are slandering
The sacred halls of Truth
Ancient nobles showering
Their bitterness on youth
Can’t we find
The minds that made us strong
Can’t we learn
To feel what’s right and wrong

Cities full of hatred
Fear and lies
Withered hearts
And cruel, tormented eyes
Scheming demons
Dressed in kingly guise
Beating down the multitude
And scoffing at the wise
Can’t we raise our eyes
And make a start
Can’t we find the minds
To lead us closer to the Heart

(Rush, 1977; 40º aniversario; music: Geddy Lee, Alex Lifeson and Neil Peart; lyrics: Neil Peart)

sábado, 4 de noviembre de 2017

Puente de la Noria y otras tierras de leyenda


El Puente de la Noria ocupa un lugar destacado entre los lugares de mi infancia. No era un lugar donde yo vivía, ni por donde pasaba, sino un lugar en los mapas. Y solo quien gusta de mapas y aventuras a lugares desconocidos puede entender por qué un lugar en el que rara vez se haya estado puede ser un lugar que quede en la memoria como un lugar especial. Era uno de los lugares que recuerdo como claves en la geografía urbana que nos enseñaba mi papá. Puente de la Noria, sabrán Uds., sobre el Riachuelo, esquina de la ciudad, uno de los extremos de la Avenida General Paz y, por el otro lado, comienzo o fin del entonces llamado Camino Negro (gran nombre, hoy cambiado por un aburrido y archirrepetido Presidente Perón). En la esquina interior de la ciudad, además, es de saber que está el Autódromo.

En los barrios de Caballito había por ese entonces un colectivo algo perezoso que llevaba el nombre de 141 (aún hoy debe llevarlo). Sus colores eran rojo con blanco y azul (hoy creo que es solo rojo, un rojo casi comunista porque es el mismo para todos los colectivos que compró una empresa). De más grande lo he tomado para ir y venir de Plaza Italia. Pero ya antes de tomarlo lo miraba con curiosidad porque llevaba en su frente ese nombre: Puente de la Noria. Y cuando empezaba a usar colectivos, ahí en la puerta del colegio, mientras esperaba el 104, veía pasar el colectivo que venía desde ese misterioso lugar.

Por Puente de la Noria pasamos alguna vez con mi papá en el auto, seguramente. No sé si lo recuerdo o lo imagino. Pero no tengo recuerdo alguno de haber pasado luego por muchos años, veinticinco o treinta podrían ser, hasta el día de anteayer. Y pasé como un extranjero, y pase de afuera hacia adentro, de noche, volviendo de la zona sur, por un Camino Negro transformado en Perón y en iluminada autopista. Y ya en elevación, allá a la derecha vi una inmensa terminal de ómnibus, con colectivos 21 estacionados hasta el horizonte. Y el puente no era el mismo, porque toda la zona fue renovada. Pero allá abajo, entre los dos carriles de autopista, quedó el Puente Viejo. Seguro era ese. Por un momento creí recordar que era como el Puente Victorino de la Plaza (Avenida Vélez Sarsfield) pero no, tiene una fachada o arco del estilo del Puente Alsina (Avenida Sáenz), aunque menos espectacular.

Con mi papá también hicimos vueltas a la ciudad en bicicleta, con planificación incluida. Recuerdo un mapa de esos de Capital y Gran Buenos aires, esos de colores amarillo, rosa celeste y con las calles en blanco, marcado en birome con el recorrido realizado. Y luego de más grande, estudio de Filcar de por medio, me metí con la bicicleta por cualquier lado. Pero nunca llegué a Puente de la Noria. No recuerdo tampoco haber querido ir sin poder. Aunque siempre me quedé con las ganas de la Avenida 27 de febrero (conecta Puente de La Noria con Puente Alsina bordeando el Riachuelo). Ahora es casi un lujo de avenida y uno hasta casi que se animaría, con un equipo modesto, a ir de día. Pero entonces debería ser el fin de mundo, la orilla más orillera, el río después de la quema, terreno para una expedición marechaliana de su Adán Buenosyares.

Toda esa zona sur es misterio atractivo. Si quieren disfrutarla en forma más o menos civilizada, consideren un viaje en Premetro o en el tren de trocha angosta Belgrano Sur. Ambos combinan en la Estación Illia del Belgrano Sur. Yo estuve allí. Y viví para contarlo: clic.

Notas:
1. El Riachuelo también cambia de nombre oficial cuando pasa por debajo del Puente de la Noria: clic.
2. El Camino Negro tiene su nombre oficial y no solo se llama Perón: clic.

lunes, 16 de octubre de 2017

Septiembre y octubre

(9/10)
Hay un árbol amarillo. En otoño tardío. Cuando llega la época de la fiesta de Corpus Christi le sacan hojas para hacer una infiorata. La infiorata es un camino hecho de pétalos de flores y hojas de árboles por donde transita el último tramo la procesión con el Santísimo.
Se gasta plata en esas cosas (muchas flores) y siempre que veo que la gente comenta los gastos recuerdo cuando buscábamos respuestas para las críticas al “oro del Vaticano”. Porque la gente no lo entiende. Pero es respetuosa. Porque lo hace. Cuida su trabajo. Y yo debería traer a cuenta a María derramando el perfume sobre los pies del Señor.

(9/10)
Hoy llegué con cinco minutos de ventaja y paré en la panadería. Me llevé una pequeña cremonita que salvó su vida a la mañana y ahora espera su hora en el cajón. Tengo un vaso de yerba para el mate que va hacerle el réquiem. Requiescat in panza”. No es para compartir. A veces sí hay para compartir. Uno ve algo y dice: “voy a llevar esto que vi, para compartir con los demás”. ¿Eso es Contemplata allis tradere? Pero esta no es para compartir. No, no.

(30/09)
Entramos. “Hola, qué tal. ¿El ruido y la furia, de William Faulkner?”
¡Esa forma que tenemos de preguntar, sin decir antes un “tiene” o un “tendría” o algo por el estilo! Se podría responder: “Sí, es un libro”. O “Sí, es correcto, esa obra es de ese autor”. Por supuesto que no me dijo eso sino que dijo algo como “sí” y se dirigió hacia un estante. ¡Qué bueno, un librero “posta”, que no va a la computadora porque sabe lo que tiene!

(12/10)
Ver una tapa y decir: “es turno de este”.
Tengo 20 GB de música en un palito pero extraño los discos.

(11/09)
“(...) Era como si Ringo lo sintiera también, y como si el ferrocarril, la locomotora veloz que esperaba ver, lo simbolizara: el movimiento, el impulso de moverse que ya había cobrado presión entre su gente, más oscuro que ellos mismos, sin razón, siguiendo y buscando una ilusión, un sueño, una forma luminosa que ellos no podían conocer porque no había nada en sus tradiciones, no había nada en su recuerdo, ni siquiera de los viejos, que pudieran decir a los demás: ‘Esto es lo que encontraremos’; ni él ni ellos podían saber lo que era, pero estaba allí: uno de esos impulsos inexplicables pero invencibles que aparecen de cuando en cuando en las razas y las impulsan a levantarse y abandonar toda la seguridad y la familiaridad de su tierra y su hogar y a ponerse en camino, sin saber hacia dónde, con las manos vacías, ciegos para todo salvo para una esperanza y un destino”. (Los Invictos, William Faulkner).

(09/09)
En el fondo de todo lo que pensamos subyace la misma, la única pregunta por el misterio de la vida humana.

martes, 26 de septiembre de 2017

The Land Beyond the Land of the People

"The main feature of the Alert crest is the head of a muskox, a suitably northern animal. Behind the muskox is a background of black and yellow, signifying the periods of total darkness and total sunlight experienced at Alert. Below are two peaks denoting the two mountains to the south, Crystal Mountain and Mount Pullen, between which the sun rises in March. Behind them are the white peaks of the Western Mountains. Below the peaks, a blue band between two white wavy lines signifies the Lincoln Sea and the water and ice pack surrounding Ellesmere Island. The crest is encircled by a wreath of gold maple leaves and with the royal crown of Queen Elizabeth II, Sovereign of Canada, on top. On a banner below the crest is the motto 'Inuit Nunangata Ungata' which translates in English to 'The Land Beyond the Land of the People', the age old and very apt Inuit description of Canada's northern Arctic region". [*]

La cosa es tan fantástica como real. De tan raro suena como esas antiguas historias de ficción, de reinos lejanos y perdidos. Pero el lugar es Alert, en Nunavut, Canadá. Ya lo presentamos en la primera entrega de Alter Mundi: el lugar permanentemente habitado más septentrional, más cercano al polo norte. Nació como una estación de radio y comunicaciones. Es base militar y tiene aeropuerto y estación meteorológica. CFS (Canadian Forces Station) Alert. Y ese es su blasón.

Lean cosas muy interesantes sobre Alert en esta página. ¿En cual? En ésta.

[*] La principal característica del blasón de Alert es la cabeza del buey almizclero, un animal muy propio del norte. Detrás del buey almizclero hay un fondo en negro y amarillo, que refiere a los períodos de total oscuridad y total luz solar que se viven en Alert. Abajo hay dos cumbres que representan las dos montañas del sur, la montaña Crystal y el monte Pullen, entre los cuales el sol sale en marzo. Detrás de ellos están las cumbres blancas de las Western Mountains (Montañas del Oeste). Debajo de las cumbres, una banda azul entre dos líneas onduladas significa el Mar de Lincoln y el hielo que rodea la Isla de Ellesmere. El blasón está rodeado por una corona de hojas doradas de arce y la corona real de la Reina Elizabeth II, soberana de Canadá, en la parte superior. En un estandarte debajo del blasón está el lema "Inuit Nunangata Ungata", que se traduce al inglés como "The Land Beyond the Land of the People” (La tierra más allá de la Tierra de la Gente), la antigua descripción inuit de la región ártica del norte de Canadá.

martes, 19 de septiembre de 2017

Metiéndome en el mundo de Faulkner (relato con algún excurso espiritual)

Al momento solo leí un libro de William Faulkner. Pero tiene el privilegio de ser el libro que más rápido volví a leer. Y no he releído muchos libros. A relectura completa, me refiero. Si leo de qué se trata el resto de las obras de Faulkner me asusto un poco. Hay menciones de sexo y violencia y situaciones seguramente nada “edificantes”. Si vemos su vida personal, tampoco lo es (aunque dicen que fue muy profesional en su trabajo de escritor). Pero, ¿puedo fiarme de “Los Invictos” (la única obra que leí) para pensar que el tratamiento que hace de temas escabrosos no es tan cruel e innecesariamente despiadado como en películas de televisión o textos más modernos? Porque la verdad es que la historia de “Los Invictos” es dura, difícil, tanto la de sus personajes principales como las de la masa indeterminada de los negros, esos negros emancipados que recorren como zombies los caminos hasta su Jordán, pero no es innecesariamente cruenta ni repugnante en su descripción. Y hasta es heroica.

Quizás le falta a Faulkner una visión de fe. Por eso no entiende cómo los negros pueden, como otros pueblos, peregrinar hacia una especie de tierra prometida. Pero, ¿es la fe de esos negros una fe conveniente? La visión de Faulkner es “la otra historia”, la distinta a la oficial. Critica cómo los negros fueron dejados de lado o usados por quienes los liberaban. Pero, para ellos, ¿los que los liberaban eran los yanquis por ellos mismos o como medios de un Dios? Y ese Dios, ¿era un auténtico Dios? La religión esa era protestante. Metodistas, episcopalistas... ¿Hizo bien esa religión o los negros fueron engañados?

El fin de la esclavitud es un objetivo necesario para la humanidad. Y si Faulkner recibió el premio Nobel fue, además de por sus frutos literarios, gracias al alegato antirracista “Intruso en el polvo” (según dice el doctor Antonio Ballesteros González). Pero así y todo Faulkner parece decirnos que los negros (al menos muchos, al menos aquellos que vemos en sus personajes) estaban mejor en sus vidas de esclavos que luego en sus vidas libres. Esto no es una defensa de la esclavitud, no podría serlo. Tiene que ser entonces una crítica a los yanquis (y quizás a la religión de los negros, aunque al momento no me queda claro).

Al momento solo leí un libro de William Faulkner, dije. Y me gustó mucho. Y me fascina que haya todo un mundo, con su plano y su genealogía. Un mundo fantástico inmerso en una historia real como es la Guerra de Secesión y épocas cercanas. Un condado imaginario, en el estado de Mississippi, llamado Yoknapatawpha. Que se ubica aproximadamente en lo que sería un condado real llamado Lafayette. Y Faulkner describe todo tan bien. Y sus oraciones son largas y con muchos rodeos pero las cuenta tan bien que dan ganas de descifrarlas. Y los nombres que usa, y los títulos. Y la historia de “Los Invictos”, contada desde la perspectiva de un chico, está tan bien, con todas esas sensaciones que los chicos tienen y evocamos muy fácilmente si pensamos en nosotros. Y la abuela, gran personaje. Y esas cosas como eran antes. El respeto a la mujer o a los mayores. El trabajo de la conciencia sobre los propios actos. Y el pedir perdón a Dios.

Hoy nadie cree en Dios. ¿A quién le van a pedir perdón entonces? ¿Quién guía tu vida? Vivimos como si supiéramos todo y buscamos dioses en reikis, budas, ecologías, pueblos originarios, comida sana y natural, vegetarianismo, veganismo, respeto, tolerancia, pluralismo. Todo eso está muy bien pero ocupa, sin llenarlo, el lugar del Dios que seguimos buscando sin saberlo, que no nos dimos cuenta que rechazamos. ¿Con quien te reconciliás cuando te “reconciliás con la naturaleza”? Si vos sos naturaleza, y la naturaleza no es más que alguien parecido a vos. ¿Con quién estás hablando? ¿Quién te puede absolver o salvar? La calma, el darte cuenta que fluís con el universo… ¿a quién satisface eso? Yo quiero ver siempre los ojos que quiero. Quiero sentirme en familia por toda la eternidad. Yo sé que si existimos es por algo. Simplemente porque puedo pensar en que es por algo, es que por algo debe ser. Un día me dormiré para ver qué hay, cuál es el fin de la película.

Mientras tanto sigo con “Los Invictos” de Faulkner. Y los mapas de Yoknapatawpha, hechos por el mismo Faulkner. ¡Y la Yoknapedia! Para averiguar sobre todos esos nombres que usa Faulkner como Vendée, Riposte in tertio, etc. Aunque debo decir que mi edición de “Los Invictos” tiene buenas notas (EDAF, 2011). Y también debo decir que no miren mucho los mapas porque pueden “botonearle” algunos sucesos de obras que aún no leyeron (spoiler alert, como dice el gaucho). A continuación, una cita de Faulkner que usa el emprendimiento Yoknapedia cuando presenta el sitio:

By all means let us make a Golden Book of my apocryphal county. I have thought of spending my old age doing something of that nature: an alphabetical, rambling genealogy of the people, father to son to son”.
William Faulkner, letter to Malcolm Cowley, The Faulkner-Cowley File, p. 25.

Faulkner falleció en 1962 a los 65 años y no sé si habrá podido cumplir con ese sueño. ¡Pero sí que era un genial plan de retiro!