Había que ponerle algunos condimentos al regreso desde El Soberbio. Por lo pronto, no podíamos dejar de visitar Posadas. El camino directo era por Oberá, pero era recomendable hacer también la ruta 2 costera del Uruguay. Con un pequeño desvío hasta Panambí alcanza para tener unas lindas vistas (están algo deteriorados los miradores de la ruta, salvo el llamado de Punta Porá). Panambí es mariposa, como aprendimos con el Chango Spasiuk. Y el Uruguay no es un río, como todos saben…
(En la foto una mariposa "ochenta y ocho" posada en el pie de F., pero eso fue en otro lado).
En Oberá, tierra de colectividades, anduvimos por la avenida boulevard donde en cada cuadra se recuerda a una de las que poblaron. Y fuimos al Jardín de los Pájaros.
Para ir a Posadas hay que llegar hasta la 12 a la altura de Santa Ana, por donde habíamos pasado a la ida. Aún nos hubiera servido la entrada de las Ruinas de San Ignacio para ver las de allí y las de Loreto (duran 15 días), pero no fuimos. Tampoco vimos ese extraño "Parque temático de la Cruz". Preferimos seguir y entrar a Posadas por el Acceso Sur. Ver el puente a Encarnación, Paraguay (la Aduana llena de autos) y la Costanera que está nueva.
Tienen un Andresito tamaño Mazinger sobre isla artificial y como el don está muy de moda hice fotos alternativas en la estatua de San Juan Pablo II. No quedaron bien iluminadas pero no le di más tiempo porque el calor era aplastante.
De mejor sombra goza la Bajada Vieja, por donde pasó Ramón Ayala buscando a su Posadeña Linda. Quise conocer el lugar y allí estaba también el monumento al Mensú.
Un descansito y "¡neike!', nos grito el tiempo capanga, así que, previa escala en un local de comidas rápidas, emprendimos el camino hacia Santo Tomé (el de Corrientes) no por Apóstoles, por donde habíamos pasado a la ida, sino por Virasoro (muchos camiones y menos lindo que por Apóstoles).





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