jueves, 10 de mayo de 2012

¿Muerte digna?

Creo que en todo el debate de la Eutanasia, tan complejo, hay una gran confusión que nadie aclara.

De por sí ya es muy difícil discernir cuándo se trata de realizar eutanasia (no aceptable) o solo de suspender un ensañamiento terapéutico (aceptable), como para que encima filosofemos baratamente sobre lo que sería una “muerte digna”.

La muerte es siempre digna, sea cual sea la que nos toque, con más o menos sufrimiento. Una agonía lenta y dolorosa no es deseada, pero eso no quiere decir que no sea “digna”. Si interrumpo la vida de alguien solo para que no sufra, no le estoy dando por ello dignidad. Ni a él ni a su muerte.

No hace falta ser una persona creyente para poder percibir que la vida es algo dado, algo que no elegimos y que así como nos vino se nos va. Pero si no percibimos esto, tan misterioso y a la vez tan real e indiscutible, y si no persistimos en ser fieles a esta realidad hasta las últimas consecuencias, es imposible llegar a un debate profundo y desenmascarar confusiones como la de la muchas veces llamada “muerte digna”.

Todo sorprende aún más cuando vemos que los legisladores citan y hablan así como si nada de Juan Pablo II y la Evangelium Vitae. ¿La leyeron alguna vez entera?

domingo, 6 de mayo de 2012

Luna Monti y Juan Quintero en vivo

Cayeron los posibles compañeros de viaje. Pero San Miguel no era obstáculo para mí (he caminado de noche por calles desiertas en San Miguel). Y era una oportunidad única para ver a Luna Monti y Juan Quintero en vivo.

Antes, la tarde había mostrado un tímido sol, pero la Muncipalidad de San Miguel, organizadora del “I Festival Internacional de Música de San Miguel”, no optó por la plaza sino por el plan para el caso de lluvia: el salón parroquial de la Catedral. Así que enmarcados por un gran cartel de la Oración por las Vocaciones a la izquierda y una gran pintura de un santo que no pude identificar a la derecha, tocaron cuatro grupos: Trío Legato/Jaime/Alfonso, Trío Maurizio Di Fulvio (del Pescara, Italia), Mono Fontana y Ale Corvalán y al cierre los más esperados.

Me gustó mucho el Trío Maurizio Di Fulvio (quizás no sea el jazz lo que me disgusta, porque tocado con guitarra criolla sonó muy bien), pero se hizo larga la espera y entonces las catorce canciones que tocaron Luna y Juan parecieron un instante fugaz. Sin poder repetir el orden exacto, les digo que fueron: Solo cueca (inicio), La mudita, Garzas viajeras, Agüita demorada, Maricón, El cosechero, Aire seré, El angustiao, A pique, Verde Romero, Peón viñatero, Regalitos, Chaleco-Traidora y Caminito (final).

Pero son lindos los recitales en ambientes chiquitos, íntimos, con poca gente. Cuando llegan pasan corriendo al lado tuyo. Primero él con la guitarra en la espalda. Al rato ella, también apurada. Acomodan todo en el escenario, afinan, hacen alguna broma. Cuando hicieron dos o tres canciones se miran como preguntándose con qué siguen. Lentos estuvimos los del público, porque tuvieron que preguntar si queríamos pedir alguna. Y ahí sí hubo pedidos. Y las tocaron.

Juan pronunció muy graciosas las voces en Maricón (como en el disco en vivo de los diez años, que me compré allí mismo). Y dijo que esa canción va “en suite” con El angustiao. Caminito la hicieron con Mono Fontana en sintetizador haciendo acordeones y pianos (y estuvo bien, aunque le robó el tarareo final a Luna). El acordeón lo extrañé un poco en Garzas viajeras. Volaron los dedos en la guitarra en Verde romero. Vi los instrumentos de percusión con que hacen El cosechero.

Fue muy lindo. Y me gustó mucho, como había visto en algunos videos, cómo se entienden y se van acompañando los dos en el canto normal, pero también salvando dudas o improvisando. Y con esa imagen cierro esta rápida y torpe reseña. (Y así de rápido como pasó todo, así de rápido volvió el auto por la desierta 202…)

domingo, 29 de abril de 2012

Surtido-dos

Ecología revolucionaria

Le dijeron que tenía que cambiar su Falcon del 85 porque quemaba mal la nafta y eso era contaminante. Y le dijo al empleado: “¿Quién contamina más? ¿Mi Falcon o los cinco autos que Ud. cambió del 85 hasta ahora? ¿Sabe Ud. cuántos millones de autos se podrían dejar de fabricar si lo cambiáramos cada quince o veinte años? Incluso si los fabricáramos para que duren esos años. Y si no fabricamos tanto, no emitimos tantos contaminantes. Claro, el ‘sistema’ ya está armado así. No se puede desarmar: las fuentes de trabajo, la economía, el ‘progreso’, se va todo al tacho. Lo entiendo. Yo, por lo pronto, sigo con mi Falcon y soy más ecológico. Algo revolucionario, pero ecológico. Por cierto, lo voy a averiguar, pero es casi seguro que mi paragolpe metálico se descompondrá en menos años que lo que tomará descomponerse el suyo, que es de plástico”.
(Y si quieren algo bien dicho y presentado vean este video que me recomendaron: “The story of stuff”. Y hay versión con subtítulos).

¿Dónde hay un morlaco?

En Croacia. Pero parece que al igual que los morlacos del tango, los de Croacia escasean. En el censo de 1991 se declararon solo veintidós.
(Más info: clic y clic).

Materiales

Cemento, arena, agua. Manejar los materiales hace bien. Haberse hecho la propia casa. ¿Quién se hace hoy la propia casa? (Yo no, aclaro; me basta con haberle agregado algunos accesorios). Las profesiones y las vocaciones más altas son las que siempre envidié. Porque es lo máximo a lo que puede aspirar el hombre. Lejos de lo material y cerca de lo espiritual. Pero manejar los materiales… ¡Qué lindo manejar los materiales! Cuando manejas los materiales das gracias a Dios por la vida pero a la vez te das cuenta de lo futil que es todo: como se oxida el metal, como se humedece el cemento, como se pudre la madera. (Y justo hoy pensaba en los monjes; y ella me hablaba de un aspecto terapéutico; y ellos hablaron de alguien que hacía casas con barro).

Truco

El último “avance” de la televisión es que ahora todos juegan al Poker. ¡Pero, por favor! ¡Vamos con el Truco, che! ¿Qué pasa? Al próximo que me invite a jugar a las cartas y me diga que es para jugar Poker le doy con el ancho de basto por la cabeza.

El Padre

___Alguien me manda
___cientos de flores todas
___las primaveras.
(Un haiku de Enrique García-Máiquez)

Perfect body

___I’ve got a perfect body,
___though sometimes I forget.
___I’ve got a perfect body
___‘cause my eyelashes catch my sweat.
(Canción ‘Folding chair’, de Regina Spektor)

martes, 24 de abril de 2012

¡El capitán Von Trapp sabía de la piña!

Debe ser la película que más veces vi. Y en estos días la volví a ver con los chicos. Quien diría que, unos ya quizás veinte años después, se podrían hacer más observaciones. Fijensé.

Cuando el Capitán Von Trapp y la baronesa Schraeder rompen el compromiso, él se dirige al parque al encuentro de Fräulein María. Finalmente se confiesan sus sentimientos y entonces cuentan cuándo fue que se enamoraron. Y él dice que cuando ella se sentó sobre la piña.

Esto me llamó mucho la atención, porque ella nunca reveló lo de la piña. En el momento de los sucesos ocultó la verdad y dijo que su grito era por “reumatismo”. ¿Cómo es entonces que el capitán dice que ella “se sentó sobre una ridícula piña”?

Es normal que no me haya hecho este cuestionamiento antes. El espectador, que es uno, vio la piña en primer plano y conoce este suceso como el suceso de la piña. En posición de espectador y conociendo el suceso, no observa que el capitán no “debería” saber de la piña.

¿Error de la película? No sé, no sé si tanto. Pero por lo menos digamos que fuerzan mucho la imaginación del espectador sobre posibles partes tácitas de la historia. Es decir, el espectador podría imaginarse que el capitán supo siempre que era una piña porque los chicos hacían la misma broma todas las institutrices; por ejemplo. O que él la vio cuando alguien se la llevó; yo qué sé. Pero corre demasiado por cuenta de la imaginación del espectador, ¿no?

Hay algo más que podría resolver el dilema. Y que libraría a la película de error o de forzar excesivamente la imaginación del espectador. Pero es solo una posibilidad. Se trata de la sorpresa de Fräulein María. El “what?!” y la risa de ella cuando el Capitán le habla de la piña. ¿Equivale esa sorpresa acaso a un “¡Ah! Se supone que no sabías”? Podría ser, pero no podría asegurarlo.

lunes, 23 de abril de 2012

Y en los guardamontes haciendo el tambor...

Y en los guardamontes haciendo el tambor,
con mis esperanzas y mis alegrías, ¡si habré cantao yo!
Atahualpa Yupanqui - Baguala de Amaicha

No beba si va a conducir. No hable por teléfono mientras conduce. Y hasta el mate van a prohibir. Pero nadie se dio cuenta que los autos vienen con radio, CD player y yo qué sé qué más. ¿Y eso si se puede? ¿Se puede escuchar música mientras se maneja?

- ¡Eso es distinto! La cuestión es estar sobrio y tener las manos en el volante.
- Precisamente…
- Sí, ya sé, me va a decir que cuando sube el volumen o cambia de tema… Pero para eso existen ya los comandos desde el volante…
- No, señor, no me refiero a eso. Si a uno realmente le llega la música que va escuchando es imposible que no tamborilee sobre el volante, golpee sobre las propias rodillas, muslos o hasta en el mismo tablero delantero (una sentida chacarera podría incluso arrancarle unas palmas). Hay veces en que la música nos atrapa.
- ¡Exagera, amigo!
- Le digo que no. Pregunte por ahí, va ‘ver.
- Y entonces, ¿qué? ¿Hay que sacar las radios de los autos?
- Y qué sé yo; no sé; yo le digo le que pasa…

sábado, 21 de abril de 2012

Teilhard (2)

Creación y evolución no se oponen, lo estudiamos y dijimos ya varias veces. Y siendo la de la evolución una de las teorías más consolidadas, existiendo a su favor tantos indicios, considero no solo valioso sino honroso (¡tan plenamente humano!) encarar la tarea de estudiar y comprender el origen físico de una criatura única y abismalmente distinta a los demás vivientes.

Que el hombre haya nacido, en su parte física, como evolución desde alguna criatura que no lo era, eso es un misterio casi insondable. Estoy leyendo algo de Teilhard de Chardin solo para ver qué pensó una mente inteligente al respecto. Los recaudos que hay que tener creo conocerlos.

Bien leída, esta frase creo que refleja sin “transgresiones” todo el entusiasmo que el autor debe haber puesto en su búsqueda: “El Hombre, pues, no como centro estático del Mundo -como se ha creído durante mucho tiempo-, sino como eje y flecha de la Evolución, lo que es mucho más bello”.

Precisamente, la evolución no quita magnificencia al origen del hombre. Ni tiene porque restarle su cualidad de criatura única (como denunciaba Chesterton que sucedía con algunas mentes que se dejan engañar, creyendo explicar el origen de algo solo por hablar de un cambio gradual). No solo no quita esplendor al origen del hombre la evolución, sino que, diríamos usando la imagen de Teilhard, lo hace además algo muy bello.

lunes, 16 de abril de 2012

El matecito de las siete

“El matecito de las siete” es un lujo. Y no lo digo por la crisis de la yerba. Me refiero al disco de Luna Monti y Juan Quintero.

¿Qué canción les pongo? ¿“El matecito…”? (Es de Coqui Ortiz). ¿Las “Coplas al agua” del mismo Quintero? “La que se queda” es hermosa. El tradicional “Chaleco-Traidora”, solo con palmas, es “mortal” (ver video genial de Cosquín). Tiene también una genial versión de “Canción de bañar la luna”, de María Elena Walsh. Y mucho más: Equipaje, La lágrima, Coplas anónimas, Mejor así...

Bueno, va la del matecito...




El matecito de las siete

Aspiro el aire de tu paso, tan sólo eso.
Y emprendo, ciego, un leve abrazo: olor a viejo.

Si no pasaras esta tarde, tan sólo eso,
seguramente moriría tras tu silencio.

Donde alza vuelo tu figura, vuela mi pecho,
si en cada uno de tus pasos ya no hay consuelo.

Las tardecitas en la puerta me tienen preso.
El mate amargo de las siete guarda el secreto.

sábado, 14 de abril de 2012

Surtido

Lo que dicen las yerbas

Llevamos casi diez años de casados. Estamos tomando mates con yerba Unión. Pero todavía la guardamos en la antigua lata de yerba Romance. Todo un símbolo, ¿no?

Santo remedio

Hace mucho tiempo alguien llevó a la abuela a un renombrado médico. El problema era que no podía dormir bien. El médico muy seriamente le recetó que después de la cena ella debería tomar una copita de champán. “Digame, doctor, ¿el champán tiene alguna propiedad especial...?”, preguntó quien iba con la abuela. “No, ¡qué propiedad! Lo que pasa es que después de tomarlo le da una pequeña monita y listo”.

La tabla periódica de Dios

Llamo así a esta idea, que es marginal al desarrollo de la obra, pero es una curiosa ocurrencia: “Las masas sidéreas... Nuestra Ciencia se halla aturdida, y al mismo tiempo seducida, por estas unidades colosales que se comportan hasta cierto punto como átomos, pero cuya constitución nos desconcierta por su enorme y su (¿sólo en apariencia?) irregular complejidad. Es posible que llegue el día en que aparezca una ordenación o una periodicidad en la distribución de los astros, tanto en su composición como en su posición. ¿Es que la historia de los átomos no está prolongada de manera inevitable por una especie de «estratigrafía» y de «química» de los cielos?” (De Teilhard de Chardin en “El fenómeno humano”).

Epitafio

Muy simple pero muy triste. Es el epitafio para la actriz Jane Henriot; está en el cementerio de Passy en París y dice: “Elle est venue, Elle a souri, Elle a passé” (traducido en la revista Lugares de julio de 2008 como: “Ella vino, ella rió, ella partió”).

Simple

F. de 8 jugaba con G. de casi 4 y resulta que le dice que no sé qué personaje del juego era una “madre soltera”. (Ahá… Que yo supiera, hasta el momento para él todo era simple como casarse y tener hijos; pero bueno, los niños crecen…).
Y luego sigue F.: “Es una mujer que no se casó y adoptó un hijo para cuidarlo”. (¡Ah, era eso!).

El castellano es rico

Flashback” no es palabra irremplazable. Existe “analepsis”.

¿De qué lado estás?

Copa del Rey 2011-2012: Desde ya que estoy con el Athletic.

lunes, 9 de abril de 2012

Una sola vida, la nueva vida

Valió la pena no haber puesto ninguna entrada para el día de Pascua. Y bien vale repetir contenidos en la web si es para difundir este texto de Thomas Merton. Un texto “pascualísimo” que trajo Hernán (gracias); pongo las negritas a mi gusto y recomiendo que se tomen unos minutos para leer hasta el final.

“Sólo cuando captamos la muerte en su carácter ontológico está justificado que preguntemos qué hay detrás de la muerte.” (Heidegger)

La captación “ontológica” de la muerte está implícita en la doctrina cristiana del pecado original. Es característico de una existencia “caída” llevar la muerte dentro de sí. Existir como “caído” o como “perdido” es existir con una existencia que uno no ha elegido, que puede resultar sin sentido, destinada a una muerte de la que uno no puede evadirse. Pero otra característica de la existencia caída es que trata de olvidar la muerte sumergiéndose en “el mundo”. El hombre, como dice Heidegger, huye de sí mismo y “desea caer en el mundo”. Es decir, trata de olvidar su temor interior a la muerte tomándose interés por objetos, sumergiéndose sin finalidad en la opinión pública y la acción. Tal tentación no podría ser seria si no fuera capaz de convencerse a sí misma de la gran importancia de sus intereses, sus opiniones y sus actos.

Pero ciertas formas de la vida social —en especial las rutinas de la sociedad masiva— son tan patentemente artificiales que es difícil que incluso los que no son muy inteligentes se dejen capturar completamente por ellas. De ahí una sensación general de incomodidad, la sensación de que a uno “le han engañado”, y un resurgimiento subsiguiente de la angustia y el terror. Pero el hombre trata de justificar su existencia inauténtica con la ilusión de que sigue siendo dueño de su destino y del mundo, y con la ilusión sucesiva de que casi ha alcanzado el punto en que habrá dominado la enfermedad, la desesperación y aun quizá la misma muerte. Así sigue adelante de modo frívolo y deshonesto, sin pensar en la muerte y sin tomar ninguna decisión que oriente su vida a la vista de la muerte.

Vivir inauténticamente en el mundo, pasar la vida entera evadiéndose de la realidad de la muerte, y luego, encima de todo, decirse a sí mismo que se tiene la respuesta a la pregunta de lo que pasa después de la muerte: ese puede ser un nivel más profundo aún de auto-engaño. Uno quizá puede lograrlo por un empeño terco e ingenuo en creer que después de la muerte todo seguirá como ahora, salvo que el dolor y la preocupación ya no serán problema. Tal actitud no es cristiana: es sencillamente una regresión a una forma grosera de paganismo. La fe cristiana no nos da respuestas detalladas y exactas en cuanto a lo que ocurre después de la muerte: en cambio, nos apremia a hacer frente a la muerte, a tomarla en cuenta, a superar nuestro miedo a ella y a vencerla en Cristo. Eso es otro asunto muy diverso.

Debería haber más cristianos que se dieran cuenta de esto, en vez de hacer sus piadosas consideraciones sobre cielo e infierno (si las hacen) sencillamente como modo de eludir la necesidad de enfrentarse a la muerte en su realidad. Pero, una vez más, la fe cristiana no pretende responder a la pregunta “¿Qué pasa después de la muerte?” Más bien contesta a la pregunta: ¿qué es la muerte? ¿Qué significa la muerte, en mi existencia, ahora? Pues la muerte no es meramente el inevitable fin de la vida, un fin que ha de llegar, nos guste o no. No es meramente una necesidad penosa, como pagar los impuestos. El hecho de la muerte no es meramente el cierre de todas las posibilidades, la negación de elección y esperanza. No soy libre de no morir, pero sigo siendo libre de hacer lo que quiera de una vida que debe acabar en muerte. Pero un auténtico uso de esa libertad exige que tome en cuenta la muerte. Fingir vivir como si no me pudiera tocar la muerte no es un uso racional y humano de la libertad. Tal “libertad” no tiene de hecho ningún sentido. Es un engaño.

En el corazón de la fe cristiana está la convicción de que, cuando se acepta la muerte en un espíritu de fe, y cuando la vida entera está orientada a la entrega de sí misma, de modo que al final uno la devuelva alegre y libremente en manos de Dios el Creador y Redentor, entonces la muerte se transforma en un logro. Uno vence a la muerte con el amor; no con la propia virtud heroica de uno mismo, sino tomando parte en ese amor con que Cristo aceptó la muerte en la Cruz. Eso no resulta visible a la razón: es, precisamente, materia de fe. Pero el cristiano es una persona que cree que cuando ha unido su vida y su muerte con el don que Cristo hizo de sí mismo en la Cruz, no ha encontrado solamente una respuesta dogmática a un problema humano y un surtido de gestos rituales que consuelen y alivien la ansiedad: ha obtenido acceso a la gracia del Espíritu Santo. Por eso, ya no vive por su propia existencia caída y confiscada, sino por la vida eterna e inmortal que se le da, en el Espíritu, por Cristo. Vive “en Cristo”.

Entonces lo que “viene después de la muerte” todavía sigue sin ponerse en claro en términos de un “lugar de descanso” (¿un cementerio celeste?) o un paraíso de recompensa. Al cristiano no le interesa realmente una vida dividida entre este mundo y el otro. Le interesa una sola vida, la nueva vida del hombre (Adán —todos los hombres— en Cristo y en el Espíritu), ahora y después de la muerte. No pide un plano de su mansión celeste. Busca el rostro de Dios, y la visión de quien es vida eterna (Juan 17, 3).

(Thomas Merton – Conjeturas de un espectador culpable)

jueves, 5 de abril de 2012

Jueves Santo de 2012

El Eterno se ha puesto de rodillas
tiene manos de madre para los pies de Judas

(José Miguel Ibáñez Langlois - El libro de la Pasión)

El cura destacó esta vez aquello de “¿Comprenden lo que acabo de hacer con Ustedes?” (Jn. 13, 12).
A mí, por otro lado, me llamó la atención lo de Pedro que, como un chico, primero “ni loco” y después todo, todo. Y mientras tanto un Jesús sereno que va explicando todo.