martes, 21 de julio de 2026

Perder y ganar

El ejemplar de "Loss and gain" de John Henry Newman nos habla de un dueño anterior que, por las marcas que le hizo, lo leía para alguna clase, estudio personal o grupo de estudio (no pude evitar recordar esas viejas reuniones de Comunión y Liberación en la Facultad de Filosofía de la Universidad del Salvador dónde se desmenuzaban los libros de Luiggi Giussani; quizás me hizo acordar también el hecho de que muchos libros de Giussani estaban editados en español por Ediciones Encuentro).

Los estudios parecen haber sido abandonados poco más allá del tercer capítulo porque allí desaparecen las apasionadas marcas de birome. Apasionadas. Al prologo de original título: "Para leer antes o después", le tachó con una decidida diagonal el nexo coordinante y lo pasó de disyuntivo a copulativo: "Para leer antes Y después". Toda la libertad correctiva que dedica al prologuista se transforma en respetuoso seguimiento para con el autor, con líneas verticales al margen y pequeñas flechas en zonas especiales.

Abandonado el curso o los estudios, el libro ha de haber pasado a una desprolija y pesada caja o pila de libros que deformaron su encuadernación. Yo lo adopté así y cada vez que lo cierro lo tuerzo un poco a ver si recupera la posición original.

Se nota que "Perder y ganar" (así ha sido traducido en esta edición) es una novela que sirve para presentar en forma amena autobiográficos sucesos, pensamientos, discusiones teológicas de un Newman camino a la conversión. Se nota; eso sería un defecto, pero la forma es lo suficientemente agradable como para ayudarnos a dejar eso de lado y seguir.

lunes, 6 de julio de 2026

Algo más; leyendo Magnífica Humanitas

Impecable enseñanza. Algo que me vino bien ver es que a diferencia de otras tecnologías, las aplicaciones de la IA no son solo instrumentos buenos o malos según bien o mal se los use sino también según bien o mal se los diseñe.
(Sin duda cuando tienen que tomar “decisiones” en base a criterios o principios prefijados por alguien). 
Digo yo: la fisión nuclear no es algo bueno ni malo. Por suerte la fisión nuclear no “decide” por sí sola si generar energía eléctrica o arrojarse en forma de bomba sobre Hiroshima. Y al delegar una “decisión” a una tecnología viene el problema de la responsabilidad.

En este sentido, el peligro que yo decía de “darle nombre” encuentra una nueva justificación. El darle nombre es algo más que nos puede hacer pensar en darle responsabilidad. Cuántas veces le ponemos nombre a un auto y decimos qué bien que se portó, que nunca nos dejó a pie, etc. Es algo inofensivo porque sabemos que en definitiva nosotros tendremos que hacemos cargo frente a los pasajeros cuando se rompa y decirles: he olvidado hacerle el chequeo.

Pero qué fácil es pensar que nadie se hará cargo cuando se establezca que un diagnóstico médico lo establece una IA “para evitar errores humanos”... Y haya errores.

De todos modos es difícil imaginar que en definitiva no se podría establecer un litigio contra el creador de la IA, contra la “institución humana” que la aloje… Eso siempre y cuando no hayamos llegado a estar tan locos de que la IA adquiera una identidad equivalente a la humana… Ahí ya es inimaginable la legislación… porque la IA necesitaría un abogado o se declararía la infalibilidad de la IA… Entonces solo queda la guerra contra las máquinas de Terminator…

domingo, 5 de julio de 2026

Antropocentrismo

Mientras leo la Magnifica Humanitas se me van los pensamientos “pal rumbo que ya elegí, pero siempre he sido así…

Dice León XIV que “el posthumanismo (...) critica el antropocentrismo” y me da una palabra clave para anteriores reflexiones.

El antropocentrismo aún vale. A la vez, si eliminamos a Dios, qué difícil es sostener el antropocentrismo. El orgullo del que pensábamos acá. Pero quiero ampliar algo que empezó por allá.  

Vamos conociendo cada vez más “miserias”. Porque tenía fe en ser criatura de Dios, el hombre se creía flotar en el centro del espacio. Por qué tenía fe en ser criatura especial de Dios, el hombre imaginaba una distinción aún mayor de su materia, de su "barro", con el de otras criaturas.

Se puede seguir creyendo que somos especiales a pesar de todo eso. Hasta ahí es solo una serie de desengaños materiales y biológicos. Pero la fe no queda anulada.

Cuidado con el paso que sigue. La biología indica que no somos la cima de la evolución. Las palabras ahora son más relevantes y los terrenos pierden sus límites.

Si azar sólo describe la imprevisibilidad de los factores evolutivos, OK. Si azar es algo que anula el sentido que puede tener la existencia, no compro.

Porque estaría negando la fe. La biología dice que el hombre no es la cima de la evolución (proceso biológico que conoce muy bien y en el que ninguna traza muestra que haya una dirección prefijada). Pero no puede decir que no sea la cima de la creación en un sentido metafísico.

Como la biología indica que la evolución biológica es azarosa, muchos piensan que somos fruto del azar. Ahí ya no es tanto un desengaño sino una fe negativa. Una creencia. Es la misma disyuntiva de siempre. Sentido o no sentido.

Y si a alguno le resulta difícil creer en Dios, le digo que no es nada fácil (por no decir imposible) creer que toda esta aventura no tenga algún sentido.