domingo, 5 de julio de 2026

Antropocentrismo

Mientras leo la Magnifica Humanitas se me van los pensamientos “pal rumbo que ya elegí, pero siempre he sido así…

Dice León XIV que “el posthumanismo (...) critica el antropocentrismo” y me da una palabra clave para anteriores reflexiones.

El antropocentrismo aún vale. A la vez, si eliminamos a Dios, qué difícil es sostener el antropocentrismo. El orgullo del que pensábamos acá. Pero quiero ampliar algo que empezó por allá.  

Vamos conociendo cada vez más “miserias”. Porque tenía fe en ser criatura de Dios, el hombre se creía flotar en el centro del espacio. Por qué tenía fe en ser criatura especial de Dios, el hombre imaginaba una distinción aún mayor de su materia, de su "barro", con el de otras criaturas.

Se puede seguir creyendo que somos especiales a pesar de todo eso. Hasta ahí es solo una serie de desengaños materiales y biológicos. Pero la fe no queda anulada.

Cuidado con el paso que sigue. La biología indica que no somos la cima de la evolución. Las palabras ahora son más relevantes y los terrenos pierden sus límites.

Si azar sólo describe la imprevisibilidad de los factores evolutivos, OK. Si azar es algo que anula el sentido que puede tener la existencia, no compro.

Porque estaría negando la fe. La biología dice que el hombre no es la cima de la evolución (proceso biológico que conoce muy bien y en el que ninguna traza muestra que haya una dirección prefijada). Pero no puede decir que no sea la cima de la creación en un sentido metafísico.

Como la biología indica que la evolución biológica es azarosa, muchos piensan que somos fruto del azar. Ahí ya no es tanto un desengaño sino una fe negativa. Una creencia. Es la misma disyuntiva de siempre. Sentido o no sentido.

Y si a alguno le resulta difícil creer en Dios, le digo que no es nada fácil (por no decir imposible) creer que toda esta aventura no tenga algún sentido.

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