martes, 8 de septiembre de 2026

Sentidos imposibles

Tristecito, Hermes Fredes, Casa Fader

Recuerdo que Javier de Navascués buscaba significados para aquello de "la Ciudad de la Yegua Tobiana" con que Marechal hablaba de Buenos Aires. Me gusta pensar, por lo poco que se puede leer al respecto, que sería como una versión más prosaica de aquello de Roma como "la ciudad de la loba capitolina". Y la yegua tobiana (o tordilla, en Heptamerón) representaría, dicen, algo del contraste o la unión de la ciudad con lo campestre, con la llanura pampeana.

Estando en Mendoza en el Museo Emiliano Guiñazú (Casa Fader), en los jardines, vi una escultura en metal que es como un caballo o lobo fantástico que de su boca salen alambres que terminan en edificios de una ciudad sobre su lomo. (En la chapa figuraba el nombre "Tristecito", de autor Hermes Fredes, si no copie mal). No pude evitar pensar en aquello de la Ciudad de la Yegua Tobiana, claro. Porque sería una nueva forma de pensar el apelativo, con una yegua como mater generatrix.

La loba capitolina alimentó a Rómulo y Remo, fundadores de Roma. Una yegua como esta de la escultura (si es que fuera una yegua) fundaría ella misma la ciudad y adquiriría así un significado aún más notable. Pero sin duda todo esto no tendría ni la más remota conexión con las ideas de Leopoldo Marechal...