sábado, 12 de abril de 2014

Memoria de pez

(Da para buscar algunas viejas entradas de la Revista Ens sobre el viento. Está terrible hoy. Gris y frío y furioso. Estará limpiando todo, como preparando la Pascua. Viene del poniente).

Pero estábamos en Palafrugell; sigamos un rato allí. Dice Pla que le da una sensación de soltura, de libertad, haber nacido en un lugar que no dio ningún personaje famoso al mundo (“ningún redentor, ningún coleccionista de sensaciones raras, ningún predicador estentóreo”). Lo que no sabe (o quizás ahora lo sepa) es que se le está haciendo famosa esa paisana, la doña Pérez Cruz.

Hace unos días me entretuve tratando de transcribir una letra de ella que no encontraba en Internet. “Memoria de pez” se llama la canción. Y creo que la saqué bastante bien. La colgué como un comentario en la página de Goear. Y ahora se las traigo, antes que me olvide. O se la lleve el viento.


[Para video, pero con leves variaciones en la letra: clic]

Memoria de pez
(Sílvia Pérez Cruz)

Se cruza con extraños, pero saludan bien.
Pone cara de todo, preparado para ser
el más universal primo, amigo, pintor…
Deseando encontrar, sin tensión,
el nombre del señor.

Piensa bien y recuerda que un día ya me habías dicho,
con ilusión,
como a un pez, que sentí ajeno y no
por primera vez.

“Me olvidé”, repetía entregado, leyéndome un libro
por cuarta o quinta vez.
Sin saber que era el mismo y pensando:
“¿El autor, quién es?”

Cuando se le presentan, nunca, nunca se ve capaz:
memorizar los nombres y besar al compás.
Diez minutos más tarde:
“¿Marta, Inés, Julio, Andrés?”
Para no incomodar, faltaría más:
“Guapa, ¿tomás café?”

Miénteme y recuerda en voz alta las charlas de amantes,
tus 32 años, inviernos sin guantes, (mis) catorce hermanos,
las normas de ajedrez.
Fue tan lindo y me acuerdo, mi vida,
como si fuera ayer.

“Me olvidé”, repetía entregado, leyéndome un libro
por quinta o sexta vez.
Sin saber que era el mismo y pensando:
“¿El autor, quién es?”
(Quién es, quién es…)

martes, 8 de abril de 2014

De New York a Palafrugell

De New York me mudé a Palafrugell y les puedo asegurar que no extraño nada. Diría que todo lo contrario. New York puede ser fascinante, eso sí. Pero los personajes de los escritores modernos tienen muchos problemas y amores desordenados. Estoy acostumbrado a gente con igual cantidad de problemas, pero más pudorosa. Son otras las cosas que me cuentan en Palafrugell. Estoy encantado con las historias de Pedro Brincs y su perro León, Gervasio y su cuerno hecho de caracol de mar, la ermita de San Sebastián, las tostadas con aceite, el rodaballo, las setas…
Soy de ciudad y me gustan las noches con avenidas llenas de luces. Pero la verdad… La verdad sospecho que está en otro lado.
Yo creo que este estado de ánimo del hombre de mar ante las cosas, es un estado verdaderamente superior. Cuando un hombre llega a uno de estos pueblos, la falta de pretextos para matar rápidamente el tiempo, produce un estado de exasperación, una tensión nerviosa que, vista desde fuera, debe parecer grotesca. Después, el hombre entra en una fase de añoranza mórbida, que ataca los músculos del movimiento y produce una gran pereza y ganas de vivir en posición horizontal. Pero después, uno reacciona - yo conozco todas las delicias de este estado - y encuentra entretenimiento en la cosa más minúscula. El cansancio producido por este entretenerse en cualquier pequeñez es delicioso, paradisíaco. El tedio, cristianamente aceptado, es inefable.
(Historias del Ampurdán; Josep Pla)

domingo, 6 de abril de 2014

The night the pugilist learned how to dance

Nunca lo dijimos pero “The last ship”, entrevisto hace tiempo, fue un éxito. Es mi segundo disco del año y queda como uno de los mejores discos de la discoteca.

Hoy traigo esta canción que me devuelve sensaciones de la adolescencia  y también me hace acordar, casi sin razón, a “Je danse avec toi” de los Mes Aïeux. Y me gusta mucho, hay que destacar, el lenguaje que tiene (como todas estas canciones de Sting): “But I really had eyes for your mother ye see”, o  “But there's fire in me belly, there's wind in me sails”, o también “This poor fellow's heart was still going like the clappers”…


The night the pugilist learned how to dance
(La noche que el boxeador aprendió a bailar)
(Sting)

In the streets around here there was nobody tougher than me, / En las calles de por aquí no había nadie más rudo que yo,
I was quick with me fists and fast with me footwork as you can plainly see, / Era veloz con mis puños y rápido con los pies como puedes ver
But while fighting was useful for getting your way, / Pero mientras pelear era útil para abrirte camino
Among the toughs of the town where you could hold sway, / Entre los matones del pueblo donde podías ejercer influencia
There had to be something that was better than this, / Debía haber algo que fuera mejor que esto
I was fifteen years old and I'd never been kissed. / Yo tenía quince años y nunca me habían besado

Well of course she'd ignore me, her friends would all sneer, / Por supuesto ella me ignoraba, sus amigos se burlaban
At me bloody nose dripping and me cauliflower ear, / De mi nariz sangrante y mi oreja de coliflor
For it's hard to convince in a romantic pose, / Porque es difícil convencer en pose romántica
With a lovely black eye and a broken nose, / Con un adorable ojo en compota y una nariz rota
Where a girl is attracted to skills more refined, / Cuando una chica se siente atraída por habilidades más refinadas
Than the pugilist's art, and so I inclined, / Que el arte del boxeador, y entonces yo me predispuse
To take meself serious as a modern romancer,/ A tomarme en serio como un galán moderno
And I secretly learnt all the moves of a dancer. / Y en secreto aprendí todos los movimientos de un bailarín

Ye swing to the left, ye swing to the right, / Te balanceás a la izquierda, te balanceás a la derecha,
Keep your eyes on your partner, more or less like a fight, / Mantenés los ojos en tu compañero, más o menos como en una pelea
Ye just follow the rhythm, and ye keep to the beat, / Solo seguís el ritmo, y mantenés el paso
The important thing's never to look at your feet, / Lo importante es nunca mirarte los pies
Then a miracle happens, your mind's in a trance, / Entonces sucede un milagro, tu mente está en trance
Though the strategy's subtle, retreat and advance, / Aunque la estrategia es sutil, retirada y avance
It's all about attitude, all in your stance, / Está todo en la actitud, todo en tu postura
Attention to detail, leaving nothing to chance, / Atención al detalle, nada librado al azar
Which explains how the pugilist finally learned how to dance. / Lo que explica como el boxeador finalmente aprendió como bailar.

Well, I'd waltz with a broomstick and if I was caught, / Bien, yo bailaba con un palo de escoba y si me descubrían,
I'd pretend I was sweeping or practicing sport, / Simulaba estar limpiando o practicando deportes,
But I really had eyes for your mother ye see, / Pero yo tenía ojos para tu madre ya ves,
Wanting her to acknowledge this new version of me, / Y quería que ella descubra este nuevo yo
But now everyone's watching, expecting I'll fail, / Pero ahora todos miran, esperan que falle
But there's fire in me belly, there's wind in me sails, / Pero hay fuego en mi estomago, hay viento en mis velas
I knew it was risky and I was taking a chance, / Sabía que era arriesgado y estaba probando suerte
I couldn't retreat now, I had to advance. / No podia retroceder ahora, tenía que avanzar

So I swing to the left, I swing to the right, / Así que me balanceo a la izquierda, me balanceo a la derecha
Keep me eyes on me partner, like I would in a fight, / Mantengo los ojos en mi compañero, como haría en una pelea
I just keep to the rhythm and follow the beat, / Solo mantengo el ritmo y sigo el paso
The important thing's never to look at yr feet, / Lo importante es nunca mirarte los pies
But a miracle's happened, and your mind's in a trance, / Pero sucedió un milagro, y tu mente está en un trance
They're all laughing and cheering and looking askance, / Están todos riendo y vivando y mirando de reojo
On the night that the pugilist finally learned how to dance. / La noche que el boxeador finalmente aprendió a bailar.

It's a three-minute round and you're back in yr corner, / Es un asalto de tres minutos y vuelves a tu esquina
You're licking yr wounds just like little Jack Horner, / Te estás lamiendo las heridas como el pequeño Jack Horner
Don't let your guard down try a jab with your right, / No bajes la guardia, probá un golpe con la derecha
Or you're losing on points by the end of the night, / O perderás por puntos al final de la noche
Then a miracle happens, and everyone's screaming, / Entonces sucede un milagro, y todos están gritando
You're pinching yourself just in case you're still dreaming, / Te pellizcás por si acaso fuera un sueño
You've taken the initiative, you've taken your chance, / Tomaste la iniciativa, aprovechaste tu oportunidad
It's the night when this pugilist finally learned how to dance. / Es la noche cuando este boxeador finalmente aprendió a bailar.

In a bout where the strategist's bridges were burned, / En un encuentro donde se quemaron los puentes del estratega,
Where it seemed that his fortune had suddenly turned, / Donde parecía que su fortuna había cambiado
'Twas the night that this scrapper was suddenly dapper, / Fue la noche que este bravucón fue de repente elegante
And this poor fellow's heart was still going like the clappers, / Y el corazón de este pobre tipo latía intensamente
The night that the pugilist finally learned how to dance. / La noche que el boxeador finalmente aprendió a bailar.

viernes, 4 de abril de 2014

Título e imagen

Dice Julio Cortázar en aquellas palabras con motivo de la publicación de Adán Buenosayres: “Adán es desde siempre el desarraigado de la perfección, de la unidad, de eso que llaman cielo. Está en una realidad dada, pero no se ajusta a ella más que por el lado de fuera (…)”
 
Esto me revela algo sorprendente (y me pregunto por qué nunca lo pude ver así). Y es que la figura de Adán Buenosayres da una identidad, o al menos una relación más íntima, a esos dos “motivos” o ideas inspiradoras de mi blog, que están uno en el título y otro en la imagen. Porque Adán, el pez en el anzuelo (del Admirable Pescador), es también (y quizás por eso mismo) un aquí estante que de aquí no es.

miércoles, 2 de abril de 2014

Vida y obra

Cuando el personaje principal de “La habitación cerrada”, de Paul Auster, se lleva todos los manuscritos de su amigo desaparecido Fanshawe, que eran muchos, en dos valijas llenas, escribe Auster: “Luego bajé las dos valijas despacio por la escalera y salí a la calle. Juntas pesaban tanto como un hombre”.
 
Una linda imagen que asocia al hombre con su obra, y que resonó en mi cabeza por ser la opuesta, en muchos aspectos, a la del entierro de Adán Buenosayres: “En cierta mañana de octubre de 192., casi al mediodía, seis hombres nos internábamos en el cementerio de Oeste, llevando a pulso un ataúd de modesta factura (cuatro tablitas frágiles) cuya levedad era tanta, que nos parecía llevar en su interior, no la vencida carne de un hombre muerto, sino la materia sutil de un poema concluido”.
 
Aquel llevaba en su obra, la vida ausente de un hombre. Estos llevan, en el cuerpo fallecido de un hombre, una obra concluida.

viernes, 28 de marzo de 2014

Misma cuna


La imagen que acompaña esta entrada, tomada del Facebook de la cantante y compositora Sílvia Pérez Cruz, puede no ser la ilustración ideal, pero fue la primera que evoqué cuando leí las siguientes palabras de Josep Pla:
 
Con el bote, izado el trapo, navego por estas calas y pueblecitos incrustados en la grandiosidad geológica de la costa” (Otoño en Calella de Palafrugell).
 
Las casualidades no existen y al rato se resolvió el misterio, que es una cuestión de cuna. Pues doña Sílvia y don Josep resultaron ser ambos paisanos de Palafrugell (en Gerona, Cataluña). Y si bien no tengo el dato de qué pueblo es el que está allí retratado, la cosa no debe andar muy lejos, pues se adivina allí, en el mástil, falta de viento, una bandera que puede ser catalana o hasta gerundesa.

lunes, 24 de marzo de 2014

Ciudad de cristal

Si Peter Stillman trazaba letras con sus recorridos callejeros de Nueva York, y Daniel Quinn las “leía”, ¿por qué no podía estar haciéndolo el mismo Paul Auster, el verdadero, el creador de los personajes, a través de la persona de Quinn, para que lo leamos nosotros? Por eso agarré el capítulo 11 de la novela en cuestión, "Ciudad de cristal", y empecé a volcar el recorrido ahí mencionado sobre un mapa de Nueva York. Pero no, no encontré nada.
 
Quizás no lo hice bien. Quizás haya otro simbolismo. Algo con los nombres de las calles o de las zonas visitadas. ¿O ese recorrido tan extenso fue hecho solo para el placer del autor y algunos lectores, una especie de registro de una flannerie que podrían disfrutar exclusivamente los amantes de Nueva York?
 
Como sea, me fue mejor de lo que esperaba con este libro. Y hay que destacarlo, porque yo siempre me llevé mejor con los muertos que con los vivos. Los primeros llenan la mayor parte de la biblioteca de casa y mi última experiencia con un autor vivo resultó en que abandoné el libro antes de la mitad.
 
Pero este tiene sus cositas. Las disquisiciones sobre el concepto de destino (“Era algo parecido a la palabra ‘it’ en la frase ‘it is raining’…”), las ideas “locas” sobre el nuevo idioma y la salvación por el lenguaje, el juego de palabras con “Private eye” (“Eye” en cacofonía con “I”), algunas ideas algo rebuscadas sobre el Don Quijote, etc. Todo eso va condimentando los ingredientes típicos de un bestseller y hace que al final te quede la idea de que fue algo más, por poco que sea, que eso tan despreciable que llaman un “libro entretenido”.

viernes, 21 de marzo de 2014

Ofrenda floral a lo cursi

Arranca tarde marzo en “Aquí estamos…”. No se me fue el mes, pero se me fue le verano. (No me importa, porque hoy empieza el otoño y ya estoy tratando de ver si es verdad lo que dice el catalán Josep Pla, que el otoño es la estación de los buenos olores).

Ando con libros nuevos y eso siempre hace que el blog se despierte. En “Poemas y canciones”, de María Elena Walsh, están esas hermosas canciones que cantaba el Cuarteto Zupay en el disco “Dame la mano y vamos ya”. Y hay muchas otras más, que no sé cómo se cantan, pero tienen unas letras fantásticas (en más de un sentido). Como esta que les traigo aquí…

Ofrenda floral a lo cursi
(María Elena Walsh)

Delirante bazar de celuloide,
módico lujo de colectiveros,
risa planchada de Gardel eterno
con nomeolvides.

Trajes de noviecitas en vidrieras,
tribus de maniquíes con meñiques.
Patria y Hogar y Madre Hay Una Sola
Himno a Sarmiento.

Prosa poética con capelina,
boquita de rubí, dientes de nácar,
le falta hablar, es Venus con ruleros
Miss Universo

Fosforescencia erótica nocturna
chorreante de violines amor mío
bésame con un beso locamente
televisado.

Peñas, discurso, condecoraciones,
muy señor mío lea Radiolandia.
Galán fortuito en una encrucijada
llena de cejas.

Dile papito a tu adorado esposo
la casa es chica el corazón es grande
y militares sudamericanos
con mandolinas.

Flores de plástico, jardín de ensueño,
sea más bella, cómo hallar marido,
necrologías de los matutinos,
mucho Walt Disney.

Horóscopo feliz, fotonovela
que disimulas la verdad desnuda.
Quiero latir tu corazón con flechas
de no vidente.

Sin ti nos quedaríamos en cueros
como si el mundo fuera un consultorio,
inundación contemporánea siempre,
cursilería.

Quimera unánime que todavía
perfumas y humanizas y comprendes.
Oh barcarola en carnaval de antaño,
no te hagas humo.

Que resucite el príncipe Kalender
para inmortalizar en el teclado
tu reino de muñecas sentaditas
sobre la cama.

miércoles, 26 de febrero de 2014

Incompleto

Traigo un temazo del uruguayo Fernando Cabrera. Si bien habla de un amor ausente, me gusta también recordar aquello que dijo Enrique García-Máiquez: que desde que él era casado, como eran con ella uno, en las fotos en que salía solo, salía incompleto. Con esa idea, estos versos de un amor ausente pueden ser en cambio los versos de un amor de toda la vida…

“Desconocí mi documento
Esa tarjeta de humo
Con solo uno de los dos”.

Puerta de los dos, Fernando Cabrera en vivo, Rosario, 2009

Si no gustan de la expresividad del autor (no debería concederles el atrevimiento), acá tienen otras dos versiones…

Puerta de los dos por Juan Quintero
Puerta de los dos por Pablo Dacal, Xoel Lopez y Franny Glass

viernes, 14 de febrero de 2014

Temps perdut en Veinte años



En el repertorio de Sílvia Pérez Cruz hay una canción en castellano que se llama “Veinte años” (hay por ahí un emotivo video con su padre). Las autoras son María Teresa Vera y Guillermina Aramburu; la canción es romántica, o de penas de amor, aunque no me dice mucho. Me hace acordar a viejas canciones melódicas de por acá. Pero resulta que Sílvia, si no entiendo mal, “li ha fet un arranjament” y la junta con “Temps perduts”, que es una habanera en catalán de Castor Pérez y Gloria Cruz (sus padres). Entonces, en el corazón de “Veinte años”, ella canta unos versos de esa habanera. Y esos versos sí me parecen mucho más originales. Quizás el cambio de idioma ayuda, alienta la curiosidad y entonces gana el gusto por lo distinto. Pero creo que la imagen de las manos y la inmensidad es hermosa.

Sovint somnio que tornes al meu costat
que m’agafes les mans i les omples d’immensitat.

(A menudo sueño que vuelves a mi lado
que me tomas las manos y las llenas de inmensidad).