jueves, 11 de septiembre de 2014

Alter Mundi - XI. Novosibirsk

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Elegí para esta serie a Novosibirsk porque la encontré sin buscarla, como pasa con muchas buenas cosas de la vida. Ya no recuerdo si fue descubriendo el camino de Miguel Strogoff en el mapa actual o leyendo sobre el Ferrocarril Transiberiano (probablemente hayan sido ambas cosas).
 
Novosibirsk, para empezar, dentro de Siberia como está, es la tercera ciudad más poblada de Rusia (después de Moscú y San Petersburgo). Creo que eso llama la atención. Y más sorprendente es si tenemos en cuenta que tiene solo 121 años de edad. (Veía un edificio que parecía de piedra, que parecía antiguo, y ostentaba en su frente un adornado “1950”. “¡Eso fue ayer!”, me dije, “Acá solo decoramos así las fechas del siglo XIX”).
 
La “Nueva Ciudad de Siberia”, que eso significa su nombre, nació en 1893 como asentamiento para la construcción del puente de Ferrocarril Transiberiano sobre el río Ob, llevando entonces el nombre de Novonikoláyevsk (en honor al zar Nicolás II). Hoy se puede llegar con ese ferrocarril, recorriendo unos 3.335 kilómetros desde Moscú, o aterrizar con el “Street View” de Google Earth (algo más económico). Yo hice esto último con tanta puntería que aterricé en lo que se considera el centro geográfico de Rusia, un lugar de la ciudad en donde está la Capilla de San Nicolás.
 
Caminé en un día nublado, rusamente frío me parecía, y vi lugares como la municipalidad, el edificio de la filarmónica, un museo. Y al rato, entre los árboles, divisé una cúpula fantástica. Un edificio único, quizás el más lindo de toda la ciudad. Era el Teatro de Ópera y Ballet de Novosibirsk, cuya foto acompaña la entrada; el teatro más grande de toda Rusia, más grande aún que el Bólshoi de Moscú. No recuerdo cuántas butacas tiene, ni cuál es el tamaño de su escenario, pero el dato que más me llamó la atención es que la relación “espesor de pared de la cúpula / radio de la misma” es inferior a la de un huevo de gallina (según Wikipedia).
 
Quizás el único edificio que le puede ganar en belleza es la Catedral de San Antonio Nevsky, de la Iglesia Ortodoxa Rusa. Una obra de dimensiones más reducidas pero de un estilo neo bizantino hermoso. Es como una copia en miniatura de la catedral del mismo nombre que se halla en Sofía.
 
Después di unas vueltas más, vi algo más lejos una iglesia de la Dormición de la Virgen… Y me hubiera gustado irme en tren porque allá, como en mi pueblo, se agarra la diagonal y al fondo está la estación. Pero también tiene su emoción escribir “Buenos Aires” y volver a casa en cinco o seis segundos.
 

domingo, 7 de septiembre de 2014

Sapo Fierro

Mientras se terminan de preparar las entradas del aniversario, vamos con este poema y canción de María Elena Walsh. Se llama "Sapo Fierro" y, según dicen por ahí, respeta la estrofa hernandiana (del Martín Fierro); cada sextina se cierra con un refrán y deja una enseñanza.

Sapo Fierro
(María Elena Walsh)

- ¿Quién vive?
- Un Sapo en el aljibe

Aquí me puse a vivir,
con mi sapa y mis sapitos,
en este aljibe infinito;
cuanto más fijo mejor,
que al sapo muy picaflor
lo cazan como chorlito.

Yo nací en una laguna
y mi cuna fue de lodo,
cosa de ningún modo
me puede desmerecer,
que a la hora de nacer
renacuajos somos todos.

A este fondo no rodé,
me mudé con gran trabajo.
Yo no soy un estropajo
ni por desidia me hundo:
no es lo mismo ser profundo
que haberse venido abajo.

Me dirán que por arriba
el horizonte es más ancho.
Yo me quedo con mi rancho
disimulado y redondo,
que al sapo, cuanto más hondo,
menos lo acosa el carancho.

En este departamento
el sol no asoma la cara,
pero mi afán no repara
en sombra tan aparente,
que para sapo con lentes
todas las noches son claras.

Aquí estoy entretenido
como gato en almacén.
Me gusta pasarlo bien,
quieto y con economía,
que sapo que anda en la vía
no lo para más que el tren.

Aljibe del tiempo ‘e Ñaupa,
pozo con olor a historia,
yo no sé si bebo gloria
­­­ni le estudio el argumento,
que sapo que anda sediento
toma el agua de memoria.

Yo tengo una picardía
cuando suena la roldana:
me escondo de buena gana
para salvar mi pellejo,
que el sapo sabe por viejo
pero más sabe por rana.

Aquí me voy a plantar
profundo como carozo.
Yo le digo al veleidoso
que por variar se desvive:
sapo que cambia de aljibe
siempre es sapo de otro pozo.

viernes, 29 de agosto de 2014

¡Décimo aniversario!

Llega con Santa Rosa y su tormenta, con San Ramón Nonato; llega siempre con los últimos días de agosto, mes de grandes estrellas. Es el aniversario del blog. ¡Y esta vez son diez años!
 
No voy a cansarlos con introspectivas, con cosas como “¿Qué es esto del blog?” o “¿Por qué lo escribo?”. Basta con comentar que después de ensayarse las mil y una respuestas y explicaciones, las preguntas siguen ahí, intactas. Por más acertada que haya sido una explicación, por más cerca que haya estado de alguna verdad, lo último son siempre esas preguntas, que vuelven a surgir, como si nada las hubiera respondido. Misterio del blog.
 
Hecha esta salvedad, pasamos ahora a los festejos. Para la celebración de los diez años de “Aquí estamos, pero de aquí no somos” el equipo de producción está preparando una continuación de la famosa serie “Alter Mundi”. Como novedad, esta extensión de la exitosa serie se concentrará en pueblos o ciudades. Es verdad que entre ellos, por ser todos pueblos y ciudades, no podremos hallar un mundo muy distinto al que conocemos. Pero estas localidades fueron elegidas (como se hizo con los primeros lugares de la serie “Alter Mundi”) por características únicas, que no hay en otro lado.
 
Estimamos que de avanzar todo bien, serán unas cinco entregas, es decir cinco pueblos o ciudades. Pero para arrancar desde ahora mismo los festejos (y también para empezar a tomarle el gusto al tema) hacemos hoy un juego de preguntas. Ahí les va…
 
1. Dicen que hay una ciudad argentina que está del otro lado de Los Andes, ¿cuál es?
2. ¿Qué ciudad de Argentina (en Córdoba) nace sobre una estancia jesuítica y esta queda incorporada en el centro urbano (característica esta única en la zona, de la que solo se pueden encontrar ejemplos similares en Bolivia)?
3. En Tandil, como en Ginebra, se instaló un surgente de agua en el medio de un lago (un chorro de agua impulsada mecánicamente hacia arriba, digamos). ¿Qué ciudad de Australia tiene también algo así?
4. ¿Qué localidad de España limita al norte, sur, este y oeste (es decir hacia todos lados) con territorio Francés?
5. ¿A qué ciudad de Europa del este la apodaron “Pequeña Paris”?
 

miércoles, 20 de agosto de 2014

Hoy: San Bernardo

Hace ya mucho tiempo hablé de un cuadro y de un texto de mi abuelo (clic, y clic). Para la fiesta de hoy, otro fragmento del texto, cuando habla sobre la inauguración de la Iglesia de San Bernardo.
(…) Comenzada inmediatamente la construcción de la iglesia en la calle Segunda Serrano (hoy Gurruchaga) entre Muñecas y Murillo, el entusiasmo de las familias no tiene límites y un 20 de agosto de 1896, sin torre ni revoques exteriores, inaugura el templo el arzobispo monseñor doctor Mariano Espinosa, quien nos lega para el recuerdo imperecedero, este retrato del santo a cuya sombra y tutela quedan protegidos con Dios los villacrespenses: “De naturaleza ardiente y apasionada por todo lo bello, pero enérgico y valiente con los poderosos. Humilde con los débiles. Riguroso para consigo, que ponía en amar a Dios el mismo ardor que otros en contentar sus pasiones”.
(En el libro “Historia de Villa Crespo”, de Cayetano Francavilla)

sábado, 2 de agosto de 2014

Llunyania

Por la sangre, los antepasados que vinieron de Europa, por escuchar a los abuelos que ya eran de acá pero cantaban canciones de otras tierras, quizás así pueda explicarme el gusto por las canciones en que se extraña la patria lejana, aunque no me haya movido en toda mi vida de la misma ciudad. Y está también, por supuesto, el saberse hecho para otra patria, que no es de este mundo. Por algo “Aquí estamos, pero de aquí no somos”.
 
En este caso les traigo dos canciones de una tierra y un idioma que no tienen que ver con mi origen, al menos hasta donde yo sé. Pero que les han salido tan bien a sus autores e intérpretes que bien las podemos sentir como propias.
 
A continuación, los títulos en negritas tienen los enlaces a los audios y debajo les dejo algunos versos. Las letras completas y torpemente traducidas las pongo en los comentarios.

Corrandes d’exili (Coplas del exilio)
Autores: Pere Quart / Lluís Llach
Intérprete: Sílvia Pérez Cruz

En ma terra del Vallès / En mi tierra del Vallés
tres turons fan una serra, / tres piedras hacen una sierra,
quatre pins un bosc espès, / cuatro pinos un bosque espeso,
cinc quarteres massa terra. / cinco cuarteras demasiada tierra.
«Com el Vallés no hi ha res.» / "Como el Vallés no hay nada."
(…)

Mercè (Merced)
Autor: María del Mar Bonet
Intérpretes: Sílvia Pérez Cruz y Raül Fernández Miró

Mercè, / Merced,
lluny d'aquells terrats / lejos de aquellos tejados
on els gorrions s'estimen i canten, / donde los gorriones se aman y cantan,
i les monges estenen / y las monjas tienden
els pecats del món i la roba blanca. / los pecados del mundo y la ropa blanca.
(…)

martes, 22 de julio de 2014

Felices...

Veía a unos chicos de barrios muy pobres utilizar por unos días las instalaciones de un colegio grande, con muchos recursos, y pensaba. El primer pensamiento era algo como “ojalá esos chicos pudieran tener también un colegio como ese”. Pero luego me di cuenta que cuánto más bueno, cuánto más sano y cuánto más feliz que aquel deseo (que no es nada despreciable) es que haya un solo colegio, pero que un día se haya podido compartir.
 
De vuelta a lo de la entrada anterior. Porque la felicidad no está tanto en la ausencia de dolor o de injusticia (una meta humanamente imposible), sino en el amor que ponemos en medio del dolor o la injusticia.
 
(O, visto de otra manera, es el amor el que hace que el dolor y la injusticia queden superados).

miércoles, 9 de julio de 2014

Felices los misericordiosos

El siguiente fragmento de Hermann Hesse habla de la felicidad que se obtiene cuando, en medio del dolor, actúa el amor. Decirlo es locura, pero es el secreto del mensaje cristiano y el secreto de la vida. ¿Cómo proponerlo, si es locura a la vista del mundo? Y sin embargo, no podemos evitar proclamarlo. Leer este pasaje me hizo acordar a la felicidad que yo sentía cuando en casa todos se movían para ayudar a algún familiar enfermo. ¿Cómo podía yo sentir felicidad cuando había alguien enfermo? A veces se dice que los chicos no son tan conscientes de la gravedad de la situación, o que solo se divierten por el cambio de rutina. Pero yo intuyo que había algo más. Por otro lado, si fuera malo ser feliz en la caridad, el necesitado se ofendería. Pero eso no sucede (sucede sí, en otros casos, en que se hace mal la caridad; afectando el orgullo del necesitado, por ejemplo, pero no es el caso del que hablamos).
Y a pesar de que aún flotaba en el aire un hálito de espanto ante la desgracia ocurrida, y de todos los muertos emanaba un requerimiento al luto y al silencio respetuoso, no obstante podía notarse en todos los rostros y voces una disposición alegre y una cierta festividad tierna. Pues la comunidad, en su obrar laborioso y su certeza dinámica de estar haciendo algo tan excepcionalmente necesario, tan hermoso y digno de agradecimiento, se derramaba en todos los corazones. En un comienzo todo había ocurrido con timidez y silencio, pero pronto fue posible escuchar aquí y allá una voz alegre, una canción cantada suavemente en homenaje a una labor común, y, como puede imaginarse, entre lo cantado figuraban en primer término estos dos viejos versos proverbiales: «Bienaventurado el que lleva ayuda a quien ha sido recién atacado por la desgracia; ¿no bebe su corazón el beneficio como un jardín reseco la primera lluvia, y da una respuesta con flores y agradecimiento?»; y aquel otro: «La alegría de Dios fluye a partir del quehacer común.»
(Hermann Hesse, Noticia curiosa de otra estrella)

domingo, 6 de julio de 2014

Nuevas notas sobre “El correo secreto del zar, más de veinte años después”

La historia es ahora, a los ojos de un adulto, mucho más sencilla. A veces demasiado. Pero son interesantes dos o tres cosas.
 
Una es encontrarme, aunque tratado muy de pasada, con un tema muy ruso (si no me equivoco) y que de grande leímos en autores como Dostoievski, que es la justicia y la misericordia. En esta historia dice que los desterrados a Siberia serán fieles al zar cuando se dé la invasión tártara. Y eso porque el zar solía ser misericordioso con los castigados.
(Y si bien la invasión tártara es una ficción de Verne, es curioso que el zar de la época de la historia de Verne, Alejandro II, es justamente el que abolió el régimen de servidumbre, pero que también fue asesinado por un activista por los derechos de los campesinos).
 
Otro tema interesante son las ciudades de Siberia. Investigando un poco vemos la fecha de fundación tan reciente que tienen algunas de esas ciudades: Krasnoiarsk (1628), Irkutsk (1661), Omsk (1716), Novosibirsk (1893). Y así como de chico me sorprendía que la época de los zares haya sido contemporánea a nuestros orígenes como país (llegando incluso hasta el siglo XX), ahora me sorprende pensar en lo tardía que puede haber sido la población más intensiva de Siberia.
 
Y las cuestiones geográficas interesantes no se limitan solo a las ciudades. Para los que somos nerds geográficos es muy interesante ver aparecer en la historia lugares como el Lago Baikal. Que se pueda salir en balsa del Lago Baikal por el Río Angará, como hizo Miguel Strogoff, nos da una interesante pista que nos lleva a Google, para enterarnos que, a diferencia de lo que pensamos, el Angará no desemboca en el Baikal, sino que es el único río cuyas aguas proceden de aquél.

jueves, 3 de julio de 2014

El correo secreto del zar, más de veinte años después

Una de las ventajas de mi nuevo trabajo es tener una biblioteca adentro. Dista algo de ser la de Alejandría, pero me permite satisfacciones como la siguiente.
- Hola Pepe, ¿cómo estás? ¿Tenés el Miguel Strogoff?...
Y al rato apareció Pepe, personalmente (un lujo, gracias Pepe) con dos ediciones distintas. Me llevé la de Andrés Bello, aunque dice “abreviada”, porque está mejor forrada (bien por la señora Sara) y aguantará mejor los embates de la vida ordinaria.
 
“Miguel Strogoff”, de Julio Verne, es un recuerdo muy preciado de la niñez que no tengo ahora conmigo. Así que “nostalgiaré” un poco. Y sin miedo a que ya no me guste, porque no hace mucho leí “Cinco semanas en globo” sin problemas de ese tipo.
 
¿Qué más se puede pedir hoy en día, si en el mismo teléfono podés buscar palabras en el diccionario o desplegar mapas de Rusia? Pero si esto hubiera existido antes, el Zar le hubiera mandado al Duque un “Whatsapp” y chau, nunca hubiera existido Miguel Strogoff, el correo secreto del Zar. Así que todo a su tiempo.
 
Cuando transcurre la historia, ni el Ferrocarril Transiberiano estaba. Y esa Irkutsk sería el mismísimo fin del mundo. Dice Verne que se viajaba por Siberia, en verano, en carros llamados telegas. Y en invierno en trineo. ¡Y manejate! Estaba el telégrafo, eso sí. Ocho mil quinientos treinta y seis kilómetros de “el hilo que canta” (como decía en las historias de Lucky Luke que los indios llamaban al telégrafo norteamericano, por el ruido que el cable hacía con el viento).
 
En la Rusia europea había algunos trenes. Y estaban los ríos también. En este momento estoy esperando con Miguel Strogoff un barco que nos llevará por el Volga y el Kama (si no me equivoco) desde Nizhni Nóvgorod hasta Perm. Y el resto veremos, ¡era trágica la historia del correo del zar! Y quiero releerla antes de recomendársela a F.
 
Antes de seguir, me voy con la “street view” del Google Earth y me paro en uno de los puentes de Nizhni Nóvgorod sobre el río Oká. Realmente fantástico y fantásticamente real.

domingo, 29 de junio de 2014

Junio...

Al parecer junio es mes de poco blog, por lo menos hace un par de años. Ojalá eso significara mucho leer, mucho escuchar, mucho aprender. Para no hablar tanto en vano, y decir solo cosas que valgan la pena. Pero, para ser sinceros, creo que vengo a escribir algo solo porque me da no sé qué dejarlo ahí tan solito a este junio, con una sola entrada. A nada de todo lo leído, escuchado, aprendido o incluso vivido, pude darle una linda forma como para armar una entrada.
 
Quizás podamos acá traer los versos de una canción popular mexicana que conocimos en un disco de Georgina Hassan. Dice así:
 
Dicen que no tengo duelo
porque no me ven llorar.
Dicen que no tengo duelo, llorona,
porque no me ven llorar.
Hay muertos que no hacen ruido, llorona,
y es más largo su penar.
Hay muertos que no hacen ruido, llorona,
y es más largo su penar.
 
Pero quizás eso sea muy triste. Podríamos en cambio contar que existe una canción tradicional navideña catalana que es el “Cant dels ocells” (Canto de los pájaros). Y decir que Sílvia Pérez Cruz y Raül Fernández Miró hicieron una versión cortita pero muy linda. Escuchen:
 
(Sílvia Pérez Cruz y Raül Fernández Miró)
(Dejo en negritas las que se cantan en esta versión).
 
En veure despuntar el major lluminar en la nit més ditxosa,
els ocellets cantant a festejar-lo van amb sa veu melindrosa.
Al ver despuntar el mayor resplandor en la noche más dichosa
los pajaritos van a cantarle con su delicada voz.
 
L'àliga imperial pels aires va voltant, cantant amb melodia,
dient: 'Jesús és nat per treure'ns de pecat i dar-nos l'Alegria'.
El águila imperial va por los aires, cantando con melodía,
diciendo: Jesús ha nacido para librarnos del pecado y darnos la Alegría.
 
Cantava el passerell: 'Oh, que formós i que bell és l'Infant de Maria!'.
I lo alegre tord: 'Vençuda n'és la mort, ja neix la Vida mia'.
Cantaba el pardillo: ¡Oh, qué hermoso y qué bello es el Hijo de María!
Y el tordo alegre: Vencida ha sido la muerte, ya nace mi Vida.