miércoles, 20 de agosto de 2014

Hoy: San Bernardo

Hace ya mucho tiempo hablé de un cuadro y de un texto de mi abuelo (clic, y clic). Para la fiesta de hoy, otro fragmento del texto, cuando habla sobre la inauguración de la Iglesia de San Bernardo.
(…) Comenzada inmediatamente la construcción de la iglesia en la calle Segunda Serrano (hoy Gurruchaga) entre Muñecas y Murillo, el entusiasmo de las familias no tiene límites y un 20 de agosto de 1896, sin torre ni revoques exteriores, inaugura el templo el arzobispo monseñor doctor Mariano Espinosa, quien nos lega para el recuerdo imperecedero, este retrato del santo a cuya sombra y tutela quedan protegidos con Dios los villacrespenses: “De naturaleza ardiente y apasionada por todo lo bello, pero enérgico y valiente con los poderosos. Humilde con los débiles. Riguroso para consigo, que ponía en amar a Dios el mismo ardor que otros en contentar sus pasiones”.
(En el libro “Historia de Villa Crespo”, de Cayetano Francavilla)

sábado, 2 de agosto de 2014

Llunyania

Por la sangre, los antepasados que vinieron de Europa, por escuchar a los abuelos que ya eran de acá pero cantaban canciones de otras tierras, quizás así pueda explicarme el gusto por las canciones en que se extraña la patria lejana, aunque no me haya movido en toda mi vida de la misma ciudad. Y está también, por supuesto, el saberse hecho para otra patria, que no es de este mundo. Por algo “Aquí estamos, pero de aquí no somos”.
 
En este caso les traigo dos canciones de una tierra y un idioma que no tienen que ver con mi origen, al menos hasta donde yo sé. Pero que les han salido tan bien a sus autores e intérpretes que bien las podemos sentir como propias.
 
A continuación, los títulos en negritas tienen los enlaces a los audios y debajo les dejo algunos versos. Las letras completas y torpemente traducidas las pongo en los comentarios.

Corrandes d’exili (Coplas del exilio)
Autores: Pere Quart / Lluís Llach
Intérprete: Sílvia Pérez Cruz

En ma terra del Vallès / En mi tierra del Vallés
tres turons fan una serra, / tres piedras hacen una sierra,
quatre pins un bosc espès, / cuatro pinos un bosque espeso,
cinc quarteres massa terra. / cinco cuarteras demasiada tierra.
«Com el Vallés no hi ha res.» / "Como el Vallés no hay nada."
(…)

Mercè (Merced)
Autor: María del Mar Bonet
Intérpretes: Sílvia Pérez Cruz y Raül Fernández Miró

Mercè, / Merced,
lluny d'aquells terrats / lejos de aquellos tejados
on els gorrions s'estimen i canten, / donde los gorriones se aman y cantan,
i les monges estenen / y las monjas tienden
els pecats del món i la roba blanca. / los pecados del mundo y la ropa blanca.
(…)

martes, 22 de julio de 2014

Felices...

Veía a unos chicos de barrios muy pobres utilizar por unos días las instalaciones de un colegio grande, con muchos recursos, y pensaba. El primer pensamiento era algo como “ojalá esos chicos pudieran tener también un colegio como ese”. Pero luego me di cuenta que cuánto más bueno, cuánto más sano y cuánto más feliz que aquel deseo (que no es nada despreciable) es que haya un solo colegio, pero que un día se haya podido compartir.
 
De vuelta a lo de la entrada anterior. Porque la felicidad no está tanto en la ausencia de dolor o de injusticia (una meta humanamente imposible), sino en el amor que ponemos en medio del dolor o la injusticia.
 
(O, visto de otra manera, es el amor el que hace que el dolor y la injusticia queden superados).

miércoles, 9 de julio de 2014

Felices los misericordiosos

El siguiente fragmento de Hermann Hesse habla de la felicidad que se obtiene cuando, en medio del dolor, actúa el amor. Decirlo es locura, pero es el secreto del mensaje cristiano y el secreto de la vida. ¿Cómo proponerlo, si es locura a la vista del mundo? Y sin embargo, no podemos evitar proclamarlo. Leer este pasaje me hizo acordar a la felicidad que yo sentía cuando en casa todos se movían para ayudar a algún familiar enfermo. ¿Cómo podía yo sentir felicidad cuando había alguien enfermo? A veces se dice que los chicos no son tan conscientes de la gravedad de la situación, o que solo se divierten por el cambio de rutina. Pero yo intuyo que había algo más. Por otro lado, si fuera malo ser feliz en la caridad, el necesitado se ofendería. Pero eso no sucede (sucede sí, en otros casos, en que se hace mal la caridad; afectando el orgullo del necesitado, por ejemplo, pero no es el caso del que hablamos).
Y a pesar de que aún flotaba en el aire un hálito de espanto ante la desgracia ocurrida, y de todos los muertos emanaba un requerimiento al luto y al silencio respetuoso, no obstante podía notarse en todos los rostros y voces una disposición alegre y una cierta festividad tierna. Pues la comunidad, en su obrar laborioso y su certeza dinámica de estar haciendo algo tan excepcionalmente necesario, tan hermoso y digno de agradecimiento, se derramaba en todos los corazones. En un comienzo todo había ocurrido con timidez y silencio, pero pronto fue posible escuchar aquí y allá una voz alegre, una canción cantada suavemente en homenaje a una labor común, y, como puede imaginarse, entre lo cantado figuraban en primer término estos dos viejos versos proverbiales: «Bienaventurado el que lleva ayuda a quien ha sido recién atacado por la desgracia; ¿no bebe su corazón el beneficio como un jardín reseco la primera lluvia, y da una respuesta con flores y agradecimiento?»; y aquel otro: «La alegría de Dios fluye a partir del quehacer común.»
(Hermann Hesse, Noticia curiosa de otra estrella)

domingo, 6 de julio de 2014

Nuevas notas sobre “El correo secreto del zar, más de veinte años después”

La historia es ahora, a los ojos de un adulto, mucho más sencilla. A veces demasiado. Pero son interesantes dos o tres cosas.
 
Una es encontrarme, aunque tratado muy de pasada, con un tema muy ruso (si no me equivoco) y que de grande leímos en autores como Dostoievski, que es la justicia y la misericordia. En esta historia dice que los desterrados a Siberia serán fieles al zar cuando se dé la invasión tártara. Y eso porque el zar solía ser misericordioso con los castigados.
(Y si bien la invasión tártara es una ficción de Verne, es curioso que el zar de la época de la historia de Verne, Alejandro II, es justamente el que abolió el régimen de servidumbre, pero que también fue asesinado por un activista por los derechos de los campesinos).
 
Otro tema interesante son las ciudades de Siberia. Investigando un poco vemos la fecha de fundación tan reciente que tienen algunas de esas ciudades: Krasnoiarsk (1628), Irkutsk (1661), Omsk (1716), Novosibirsk (1893). Y así como de chico me sorprendía que la época de los zares haya sido contemporánea a nuestros orígenes como país (llegando incluso hasta el siglo XX), ahora me sorprende pensar en lo tardía que puede haber sido la población más intensiva de Siberia.
 
Y las cuestiones geográficas interesantes no se limitan solo a las ciudades. Para los que somos nerds geográficos es muy interesante ver aparecer en la historia lugares como el Lago Baikal. Que se pueda salir en balsa del Lago Baikal por el Río Angará, como hizo Miguel Strogoff, nos da una interesante pista que nos lleva a Google, para enterarnos que, a diferencia de lo que pensamos, el Angará no desemboca en el Baikal, sino que es el único río cuyas aguas proceden de aquél.

jueves, 3 de julio de 2014

El correo secreto del zar, más de veinte años después

Una de las ventajas de mi nuevo trabajo es tener una biblioteca adentro. Dista algo de ser la de Alejandría, pero me permite satisfacciones como la siguiente.
- Hola Pepe, ¿cómo estás? ¿Tenés el Miguel Strogoff?...
Y al rato apareció Pepe, personalmente (un lujo, gracias Pepe) con dos ediciones distintas. Me llevé la de Andrés Bello, aunque dice “abreviada”, porque está mejor forrada (bien por la señora Sara) y aguantará mejor los embates de la vida ordinaria.
 
“Miguel Strogoff”, de Julio Verne, es un recuerdo muy preciado de la niñez que no tengo ahora conmigo. Así que “nostalgiaré” un poco. Y sin miedo a que ya no me guste, porque no hace mucho leí “Cinco semanas en globo” sin problemas de ese tipo.
 
¿Qué más se puede pedir hoy en día, si en el mismo teléfono podés buscar palabras en el diccionario o desplegar mapas de Rusia? Pero si esto hubiera existido antes, el Zar le hubiera mandado al Duque un “Whatsapp” y chau, nunca hubiera existido Miguel Strogoff, el correo secreto del Zar. Así que todo a su tiempo.
 
Cuando transcurre la historia, ni el Ferrocarril Transiberiano estaba. Y esa Irkutsk sería el mismísimo fin del mundo. Dice Verne que se viajaba por Siberia, en verano, en carros llamados telegas. Y en invierno en trineo. ¡Y manejate! Estaba el telégrafo, eso sí. Ocho mil quinientos treinta y seis kilómetros de “el hilo que canta” (como decía en las historias de Lucky Luke que los indios llamaban al telégrafo norteamericano, por el ruido que el cable hacía con el viento).
 
En la Rusia europea había algunos trenes. Y estaban los ríos también. En este momento estoy esperando con Miguel Strogoff un barco que nos llevará por el Volga y el Kama (si no me equivoco) desde Nizhni Nóvgorod hasta Perm. Y el resto veremos, ¡era trágica la historia del correo del zar! Y quiero releerla antes de recomendársela a F.
 
Antes de seguir, me voy con la “street view” del Google Earth y me paro en uno de los puentes de Nizhni Nóvgorod sobre el río Oká. Realmente fantástico y fantásticamente real.

domingo, 29 de junio de 2014

Junio...

Al parecer junio es mes de poco blog, por lo menos hace un par de años. Ojalá eso significara mucho leer, mucho escuchar, mucho aprender. Para no hablar tanto en vano, y decir solo cosas que valgan la pena. Pero, para ser sinceros, creo que vengo a escribir algo solo porque me da no sé qué dejarlo ahí tan solito a este junio, con una sola entrada. A nada de todo lo leído, escuchado, aprendido o incluso vivido, pude darle una linda forma como para armar una entrada.
 
Quizás podamos acá traer los versos de una canción popular mexicana que conocimos en un disco de Georgina Hassan. Dice así:
 
Dicen que no tengo duelo
porque no me ven llorar.
Dicen que no tengo duelo, llorona,
porque no me ven llorar.
Hay muertos que no hacen ruido, llorona,
y es más largo su penar.
Hay muertos que no hacen ruido, llorona,
y es más largo su penar.
 
Pero quizás eso sea muy triste. Podríamos en cambio contar que existe una canción tradicional navideña catalana que es el “Cant dels ocells” (Canto de los pájaros). Y decir que Sílvia Pérez Cruz y Raül Fernández Miró hicieron una versión cortita pero muy linda. Escuchen:
 
(Sílvia Pérez Cruz y Raül Fernández Miró)
(Dejo en negritas las que se cantan en esta versión).
 
En veure despuntar el major lluminar en la nit més ditxosa,
els ocellets cantant a festejar-lo van amb sa veu melindrosa.
Al ver despuntar el mayor resplandor en la noche más dichosa
los pajaritos van a cantarle con su delicada voz.
 
L'àliga imperial pels aires va voltant, cantant amb melodia,
dient: 'Jesús és nat per treure'ns de pecat i dar-nos l'Alegria'.
El águila imperial va por los aires, cantando con melodía,
diciendo: Jesús ha nacido para librarnos del pecado y darnos la Alegría.
 
Cantava el passerell: 'Oh, que formós i que bell és l'Infant de Maria!'.
I lo alegre tord: 'Vençuda n'és la mort, ja neix la Vida mia'.
Cantaba el pardillo: ¡Oh, qué hermoso y qué bello es el Hijo de María!
Y el tordo alegre: Vencida ha sido la muerte, ya nace mi Vida.
 

martes, 10 de junio de 2014

Miguel Hernández en voz femenina y guitarra eléctrica

Está el famoso poema “Elegía”, de Miguel Hernández, dedicado a Ramón Sijé, muerto tan joven. Y está una versión musicalizada de dicho poema, que cantaba Serrat. Pero también está la musicalización más flamenca del mismo poema, que cantaba Enrique Morente. Y que ahora canta Sílvia Pérez Cruz con Raül Fernández Miró, quien cambia la guitarra española de Pepe Habichuela por una moderna guitarra eléctrica.

Y así, recién así, lo escucho con detenimiento por primera vez. Y me asombro con "de la tierra que ocupas y estercolas", y me duelo con "no hay extensión más grande que mi herida", y me emociono de varias maneras con todo el poema. Así que acá les dejo el enlace a esta modernísima versión musical.

(La letra que se canta y abajo copio, vale aclarar, son fragmentos del poema original, y traté de “acomodarla” en su métrica lo más parecido posible dicho poema, indicando con comillas algunas palabras que se modificaron a la expresión flamenca quizás).

Compañero (Elegía a Ramón Sijé)
(Sílvia Pérez Cruz y Raül Fernández Miró)

Yo quiero ser llorando el hortelano
de la tierra que ocupas y estercolas,
“compañerico” del alma, tan temprano

(Y) tanto dolor se agrupa en mi “costao”,
que por doler me duele hasta el aliento.

Un manotazo duro, un golpe helado,
un hachazo invisible y homicida,
un empujón brutal te ha derribado.

No hay extensión más grande que mi herida
(y) ando sobre rastrojos de difuntos,
y sin calor de nadie y sin consuelo
voy de mi corazón a mis asuntos.

No perdono a la muerte enamorada,
no perdono a la vida desatenta,
no perdono a la tierra ni a la nada.

(Y) en mis manos levanto una tormenta
de piedras, rayos y hachas estridentes

Volverás a mi huerto y a mi higuera:
por los altos andamios de las flores
pajareará tu alma colmenera

de angelicales ceras y labores.
Volverás a arrullo de las rejas
de los enamorados labradores.

Al alma del almendro de nata te requiero,
que tenemos que hablar de muchas cosas,
compañero del alma, compañero.
(Ay, compañero).

jueves, 29 de mayo de 2014

Estropada

Y seguimos siguiendo con las palabras de Fandermole. “Estropada” no está en el diccionario de la RAE. Y cuando supe que era del lenguaje náutico me asusté, porque no soy muy bueno para recordarlas. Pero a pesar de no haberla aprendido en el agua, como creo que tendría que ser para aprenderlas bien, no la olvidaré, porque me gusta lo que nombra. Dice en una página: “Es el desplazamiento que queda luego de haberse detenido el medio de propulsión (empuje de las velas)”. Es entonces una inercia, pero con nombre algo feo. Aunque en los versos de Fandermole queda bien…

Aquí está la marcha
(Jorge Fandermole)
Era el fuego que empujaba por la espalda
al abuelo en el despunte de la luz,
respiraba en los pulmones de la fragua
y quemaba en un candil la juventud.

Era el viento en el molino y la estropada
que en la sangre nos pegaba el corazón;
era pura voluntad y nos bastaba,
y sobraban los motivos del amor.

La buscamos hasta perder el aliento
en los libros viejos de cada lugar,
en los mapas y en la rosa de los vientos
y en el son que cruza el aire al despertar.

Dónde irá la marcha, esa que al andar
nos alegra el alma con su claridad;
el que la reclame solo no podrá,
que si no es de nadie de todos será.

Pero un día recorriendo las orillas,
cuando ya no había esperanza en nadie más
la encontró un viejo tirada en una esquina,
con su voz la alzó y la puso a caminar.

Desde entonces siempre hay alguien que la toca
y a nosotros, que sentimos su calor,
se nos vuela desde el borde de la boca,
de las manos y del parche del tambor.

Aquí está la marcha, esa que al andar
nos alegra el alma con su claridad;
el que la reclame solo no podrá,
que si no es de nadie de todos será.

martes, 20 de mayo de 2014

Estrellero

(Llueve y llueve).

Seguimos con las palabras que trae Fandermole en su último disco. Y en la misma canción, Alunados, vemos que dice “estrellero”:

Acompaña al lecho a los enamorados,
lleva hasta el patíbulo a los condenados,
a los estrelleros les guarda el instinto,
saca a los perdidos de los laberintos.

La primera vez que escuché la palabra estrellero fue en un vals que tocaba Carlos Di Fulvio que se llama “Chasque para la costa” (letra de Julio Migno, música de Orlando Vera Cruz):

Yo tengo un oficio, patrona, estrellero,
comprendo en qué forma conversa la luz.
Yo se la guarida que tiene el Lucero,
de las Tres Marías conozco el sendero
y se por qué causa no sale la Cruz.

Hoy veo que estrellero está en el diccionario de la Real Academia. Su tercera acepción habla de un tipo de aparejo. Su primera acepción habla del caballo o yegua que despapa, es decir que levanta demasiado la cabeza. Y la segunda acepción dice simplemente “astrólogo”.

Pero claro que eso no es un estrellero en estas pampas. Un estrellero aquí es el que se orienta con las estrellas, sin brújula ni GPS. Y del trabajo y el amor no le va adivinar nada. Pero si contarle lo suyo con mucho orgullo, como lo explica muy bien en este video Orlando Vera Cruz.



(El intérprete se detiene entre la primera y la segunda estrofa a explicar todo este asunto; la letra de la canción la pueden ver aquí).