domingo, 25 de enero de 2015

"Con la música a otra parte"; al mejor lugar

Gracias a que uno en Facebook es gente de mundo (conoce mucha gente que no conoce), se enriquece con las experiencias de los demás. En días pasados pude ver dos videos en que dos directores de orquesta explican, uno, cómo escuchar música (Daniel Baremboim), otro, qué es dirigir (Riccardo Muti). Pero una nota común en ambos es lo que puede haber en la música para tener una experiencia de Dios.
 
Baremboim no lo dice directamente, es cierto, pero Diego de Jesús nos descubre una interesante analogía con la Lectio divina. Y Ricardo Mutti lo dice cuando llega a sus límites, el límite de lo expresable, el final de su camino (gracias aquí a Antonella Facello). Todo esto me llega muy oportunamente, ya que estoy acompañando a Francisco Luis Bernárdez en su viaje a Dios a través del canto del ruiseñor, cuya voz es “un destello de la eterna”.
 
A continuación un fragmento de “El ruiseñor”, de Bernárdez, con negritas en las palabras donde la autora Ana María Rodríguez Francia da algunas claves de lectura espiritual:

Pero el silencio iba creciendo, pues esperaba el nacimiento de la música.
(…)

Primero fue como una queja, como un sollozo de cristal, como un gemido.
Luego un sonido entrecortado por el murmullo tembloroso de los pinos.
Más tarde un hilo melodioso, luego una pausa y un rumor, después el trino.
Y al fin el canto, el canto, el canto del ruiseñor en el silencio conmovido.
Un canto limpio y armonioso, cuyo fervor era el del aire sensitivo.
Y cuyas notas inflamadas resplandecían como gotas de rocío.
Más inventivo que el fuego, su movimiento era el del alma y el del río.
Se deslizaba por el tiempo, pero en la paz del corazón estaba fijo.
El canto ardía en el silencio con el misterio de un lucero lejanísimo.
Impenetrable y luminoso como un purísimo diamante pero vivo.

Cerrada estaba todavía para mi frente silenciosa la Belleza.
Y de repente, por el canto del ruiseñor, tuve noción de su grandeza.
El gran amor que lo encendía se desbordaba de su voz con inocencia.
Y algo del bien que yo ignoraba caía en gotas de emoción en mi conciencia.
Entonces vi con toda el alma que aquella voz era un destello de la eterna.
Que la pasión que la inflamaba me daba el ser para que yo comprendiera.
Que aquel amor era la fuente del manso río de mis ojos y mis venas.
Y la raíz que alimentaba la voz del mar y la canción de las estrellas.

viernes, 23 de enero de 2015

Parole

Alguna vez, hace ya tiempo, me molestaban las palabras o expresiones en otro idioma en los libros. Con el paso de los años la cosa me empezó a gustar. Y pasó a ser una agradable intriga encontrar palabras o citas en los libros. Y si entendía alguna, placer mayor.
 
Con el que no vengo muy bien es con el italiano. Acabo de terminar una novelita cuyo autor, un culto alemán, ha plagado de palabras y frases de l’armoniosa lingua. He aquí un resumen de las que más me llamaron la atención:
  • Cornetti al burro (¿Medialunas de/con manteca?)
  • Forzatore, ilusionista e prestidigitatore (No encuentro “forzatore”)
  • Ha sciolto lo scilinguagnolo (Scilinguagnolo: il frenulo della lingua; locuzione: “Avere lo sc. sciolto”: essere di parola pronta e vivace)
  • Questo linguista di belle speranze (¿Este prometedor joven lingüista?)
  • Parla bennisimo (Habla muy bien)
  • Non so scrivere (No sé escribir)
  • Ah, non scherziamo! (¡Ah, no bromeamos!)
  • Farti un impacco (Hacerte una aplicación medicinal, bolsa de hielo o cosas así; creo)
  • Domani molti pesciolini! (¡Mañana muchos peces!; Le gritan un buen deseo a los pescadores)
  • Tutta la rete piena! (¡Toda la red llena!; idem)
  • Anche se non vuole! (¡Aun cuando no quiera!)
  • Un tratto di malinconia (Un “trazo” de melancolía, algo de melancolía que se observaba en el rostro de alguien)
 (Todas en “Mario y el mago”, de Thomas Mann)

jueves, 22 de enero de 2015

No veo cómo podrían morir los libros

¿Qué pregunta futurista de poca ciencia es esa de si con el avance de la tecnología desaparecerá el libro? Un libro no es solo lo que dice el libro. No es solo algo que se podría transmitir en otro medio. Un libro es también un objeto. Un libro tiene tapas, hojas, tipografía, textura, olor, marcas, manchas y quién sabe cuántas cosas más. Los amantes de los libros saben que nada puede remplazar a un libro.
 
Y yendo más allá, desde un punto de vista algo escatológico (queda bien decir esa palabra), dudo que el byte sobreviva al papel (u otra forma de escritura). He visto películas sobre futuros “holocaustos” en que la civilización vuelve a un estado anterior (se pierden las instalaciones eléctricas, por ejemplo) pero nunca una en que el hombre perdiera su capacidad de hacer trazos con la mano sobre una superficie.

sábado, 17 de enero de 2015

Strassen

Lietzenburgerstrasse. Pinzregentenstrasse. Ungererstrasse. Quizás los nombres de las calles sea lo que primero me guste del alemán en toda mi vida.
La primera de las que mencioné es de Berlín, y la conocí cuando Sílvia Pérez Cruz musicalizó un poema en catalán que lleva en el título el nombre esa calle. Las otras dos son del Munich de Thomas Mann en “La muerte en Venecia”.
 
“Lástima que la vida sea tan corta y esté tan sobrecargada de obligaciones y tareas de actualidad, aparentemente importantes e indispensables”, me dijo justamente hace unos días Hermann Hesse, si no uno podría profundizar más en estas cosas.

jueves, 15 de enero de 2015

3 citas

“Dice Plotino, comentando esa odisea del alma: ‘Si es dado mirar las bellezas terrenales, no es útil correr tras ellas, sino aprender que son imágenes, vestigios y sombras (de la Hermosura Primera). Si corriéramos tras las imágenes por tomarlas como realidad, seríamos como aquel hombre (Narciso) que, deseando alcanzar su imagen retratada en el agua, se hundió en ella y pereció’”
(Leopoldo Marechal, Descenso y ascenso del alma por la belleza)
 
Todo fenómeno sobre la tierra es un símbolo, y todo símbolo es una puerta abierta, por la que el alma, si está preparada, puede entrar en la intimidad del mundo, donde el tú y el yo, el día y la noche, son uno. Ante cada hombre, alguna vez en su vida, aparece la puerta abierta en el camino; en cada hombre aletea en una ocasión la idea de que todos los objetos visibles son símbolos y de qué, tras cada símbolo, habitan el espíritu y la vida eterna. Pocos pasan, es cierto, por esa puerta y renuncian a las bellas apariencias a cambio de la presentida realidad de lo íntimo”.
(Hermann Hesse, Iris)
 
“(…) Las criaturas nos proponen una meditación amorosa y no un amor. ¿Una meditación amorosa de qué? De las imágenes y símbolos a que fielmente se reducen todas las criaturas, si las miramos en sus caras inteligibles. ¿Y cuál es el objeto de tal meditación? El de ir conociendo lo invisible por lo visible; el de ir atisbando el rostro de la Divinidad a través de las imágenes y símbolos que la revelan y esconden a la vez; el de remontarse a la contemplación de la Unidad creadora y eterna, por la escala de lo múltiple, creado y perecedero.
 
(…) La Creación nos propone la verdad en enigmas, como la Esfinge que mató Edipo cerca de Tebas. ¿Otro mito? me dirás. Y aleccionador en su fábula, como todos los mitos, porque la Creación es también una esfinge. Ahora bien, la Esfinge, monstruo poliforme, detiene a los viajeros y les plantea un enigma: si los viajeros no lo resuelven, la Esfinge, según el mito, los despedaza y los devora.
 
Tal hace la Creación: despedaza y devora luego los andantes que no resuelven su enigma: los despedaza en la multiplicidad de sus amores; y los devora, porque amar es incorporarse a la forma de lo que se ama. Pero el héroe tebano mató a la Esfinge. ¿Cómo? Resolviendo su enigma. ¿Será necesario imitar a Edipo? ‘A fuerza de amar las cosas creadas ­ dijo Agustín -, el hombre se hace esclavo de las cosas, y esa esclavitud le impide juzgarlas’".
(Leopoldo Marechal, ídem)

domingo, 4 de enero de 2015

2014

Este listado de enlaces es la versión especial del disco "2014" para el blog "Aquí estamos".

1. Vamos a levantarnos para ver las flores del jardín (Edgardo Cardozo) | Edgardo Cardozo
2. Dos colores: blanco y negro (Jorge Drexler) | Jorge Drexler (¿con Anita Tijoux?)
3. Ziggy Stardust (David Bowie/vers. Seu Jorge) | Seu Jorge
4. El seclanteño (Ariel Petrocelli) | Suna Rocha y Pedro Aznar
5. Doña Pasión (Georgina Hassan) | Georgina Hassan (con Rally Barrionuevo)
6. Sabor a mí (Álvaro Carrillo) | Monsieur Periné
7. Life on mars? (David Bowie/vers. Seu Jorge) | Perotá Chingó
8. A primera vista (Chico César/vers. Pedro Guerra/adap. Pedro Aznar) | Georgina Hassan
9. As I roved out (Trad.) | Planxty (vocals Andy Irvine)
10. I get along without you very well (except sometimes) (Thompson/Carmichael) | Sílvia Pérez Cruz y Raül Fernández Miró
11. All I want is you (Barry Louis Polisar) | Barry Louis Polisar
12. Amarraditos (Margarita Durán/Pedro Belisario Pérez) | Espumas y terciopelo
13. Chicharra (Marta Gómez) | Marta Gómez y Luna Monti
14. The night the pugilist learned how to dance (Sting) | Sting
15. Ramblin’ rover (Andy M. Stewart) | Silly Wizard
16. Alunados (Jorge Fandermole) | Jorge Fandermole
17. Alma não tem cor (André Abujamra) | Perotá Chingó
18. Compañero (Elegía a Ramón Sijé) (Miguel Hernández/Enrique Morente) | Sílvia Pérez Cruz
19. La melancolía (Marta Gómez) | Marta Gómez
20. Vidala de la copla (Chango Rodríguez) | Raly Barrionuevo
21. Arbolé, arbolé (Federico García Lorca/Marta Gómez) | Marta Gómez

martes, 23 de diciembre de 2014

Navidad

¡Hay tantas cosas para agradecer!
No estar ahora en Noche de Shopping, por ejemplo.
Haber descubierto que en la Biblia puede haber libros como el Eclesiastés (otro día les cuento).
Esta familia. Ella, ellos.
Sentir en la vida como que te llevan entre algodones. (Caramba, Señor, todo esto, ¿por qué a mí?)
Y la mejor de todas, la mejor después de la Pascua, es que haya Navidad.
Mi deseo: que la podamos vivir como cuando éramos niños.

lunes, 8 de diciembre de 2014

Nota del editor

No estoy conforme con mi continuación de la serie “Alter Mundi”. No tiene la exhaustividad de antes. Y hasta hablé mal de un lugar que, como todos los otros, no conozco.
 
Dice Marta Gómez que su canción “Granada”, que habla de la ciudad de Federico García Lorca, la hizo inspirada en un texto del poeta español, pero sin conocer la ciudad. El texto decía algo como que para conocer su ciudad (la ciudad de García Lorca), uno debía aprender como la ciudad huele, como sabe, como suena.
 
¿Qué sentido tiene entonces todo esto que uno escribe en base a lecturas, pero ninguna experiencia en carne y alma? Solo me consuela saber que a Marta le fue muy bien cuando conoció Granada. Es decir que la canción, inspirada en un testimonio, luego tuvo sentido, se ajustó a la realidad.
 
Si algún día llego a conocer los lugares de los que escribo (poco probable en la mayoría de los casos, pero no en todos), ojalá me pase lo mismo.
 
Y ahora, en el día de la Inmaculada, de yapa les dejo la Granada de Marta Gómez...

viernes, 21 de noviembre de 2014

Favorite things

He descubierto que con el eximio señor J. J. D., director en el lugar donde trabajo, compartimos el gusto por “The Sound of Music”, es decir, La Novicia Rebelde. No solo eso. Él cree que es la película que más veces vio, como yo. Y como si eso fuera poco, casi como niños los dos hemos sufrido la misma decepción, cuando tiempo después vimos a Christopher Plummer (el actor que encarna al Capitán Von Trapp) trabajar en una película violenta en un papel muy agresivo.

Al momento no había podido establecer un diálogo fluido con el sr. J. J. D., pero este breve descubrimiento ha abierto la puerta (o la ventana) a un sinfín de oportunidades. En cualquier mesa de comedor que nos toque coincidir, sabré que podremos tener tema de charla. Porque los que la conocemos sabemos que es muy fácil encontrar una cita de La Novicia Rebelde para casi cualquier episodio de la vida diaria.

Como dijo Fräulein María: “Cuando el Señor cierra una puerta, en algún lugar abre una ventana”.


lunes, 17 de noviembre de 2014

La casa de Emilia


Cielo y tierra pasarán. Y mientras tanto pasan otras pequeñas cosas. Acaba de irse casi toda la casa de Emilia y Antonio, los vecinos de mis suegros. Solo queda la pileta de azulejos celestes y el cuartito de Antonio al fondo. Emilia tenía un garaje donde yo guardé el auto por algunos años. Me cobraba 50 pesos por mes y había que entrar medio de costado. Varias veces toque las paredes con el auto; yo recién empezaba a manejar seguido. A Emilia solía encontrármela cuando yo salía o volvía, o le tocaba el timbre para pagarle. Cuando todavía estaba más lúcida hablábamos, como todo vecino, del calor y del frío. Y cada tanto ella sacaba alguna anécdota de cuando trabajaba de secretaria en una empresa en Barracas. ¡Pobre, de grande siempre le robaban! Entraban haciéndose pasar por amigo de alguien. Ya conté hace mucho de la vez que le explicaban y no entendía. Ojalá esa inocencia le valga para ir al cielo. A Antonio, el hermano, casi no lo conocí. Era uno de los mejores amigos de mi suegro. Tocaba el bandoneón y andaba en bicicleta. Lo vi tocar una vez, creo que fue en el cumpleaños número setenta de mi suegro, cuando yo recién aportaba por ahí como novio. Había varias anécdotas divertidas sobre Antonio de cuando mis suegros lo llevaban de viaje con los amigos de Don Orione...
 
No sé qué necesidad tengo de anotar todo esto. Pero me va a servir para acordármelo. Algunas cosas ya casi me las estaba olvidando. Y no quiero.