martes 24 de enero de 2012

Enseñanzas cósmicas (no autorizadas)

Dios hizo enorme al universo. Pero puso al hombre en un lugar muy chiquito y marginal. A la vez, ese lugar diminuto es magnífico, un prodigio en todo el universo. Sin duda Dios lo hizo así para mostrarnos una paradoja que es una de las mayores verdades de la vida: No somos nada, pero somos los más amados.

Es un misterio enorme para descubrir. Despreciar mi vida para ganarla. Ponerme en el último lugar para ser llamado al primero. No se trata de repetir que no somos nada para desinteresarnos de nosotros al punto de aniquilarnos (eso sería una falsa humildad). No se nos pide que renunciemos a la felicidad. Sería, en cambio, algo como estar dispuesto a perder, pero sin perder las ganas de ganar.

Lo veo claro cuando pienso pícaramente acerca de aquella enseñanza de ponernos en último lugar cuando nos invitan a la fiesta. “¡Qué vivo!”, digo, “Al fin de cuentas, se pondrá a lo último para que lo llamen al primer lugar”. ¡Y precisamente! Nadie pide que no querramos estar en el primer lugar. Nadie pide que no querramos nuestra felicidad.

Pero no sabemos cuál es nuestro lugar. La felicidad la obtenemos cuando nuestro lugar nos lo dice Dios. Cuando nosotros resignamos a decidir sobre cosas que no nos corresponde decidir, cuando nos dejamos de pensar en “justicias” sobre quién es más importante que quién (quién estará la derecha y a la izquierda de Jesús cuando esté en su Reino). Y dejar que Dios nos ponga en nuestro lugar merecido no es más que dejar nuestra voluntad para hacer la suya.

Así que aquí estamos, en este lugar remoto, que no es el centro del universo ni mucho menos. Pero no estamos tirados y olvidados. Con tan magnífico lugar como es la Tierra, Dios nos da una pista del lugar que nos espera al final.

miércoles 18 de enero de 2012

Viajes musicales al Uruguay (V)

Esta canción justifica, sin lugar a dudas, una quinta entrega de los viajes musicales al Uruguay. Gustavo Ripa dice que es uno de los mejores temas de amor que él conoce. Y la verdad es que es muy bueno. Se llama “Lugar de mí”. (Vayan escuchando la melodía en la guitarra de Ripa: clic).

El autor de esta canción es Mauricio Ubal, famoso cantante y compositor “de al otro lau del río”. Es uno de los fundadores de un histórico grupo llamado Rumbo, junto con, entre otros, el mismo Ripa y la cantante y compositora Laura Canoura.

Canoura es la que canta la que parece ser la versión original del tema de Ubal: clic. (Voz tanguera, eh). Pero a mí me gusta más la versión del mismo Ubal junto con Cabrera: reclic.

Les dejo acá los hermosos versos para que acompañen (acá en la PC, o en la ducha…). Vamos, vamos, no se arrepentirán:

Palabra que no sé de dónde
me empuja este amor, me arrastra hasta qué.
Qué calles lo trajo, qué manos podía,
cuándo golpeo, cuándo le abrí.
No sé cómo voy a llamarte.
De tu adentro a mi no hay alrededor.
No hay lluvia, planeta, naufragio, delirio,
naranja que no seas vos.
Palabra que no sé dónde terminaré.

Qué asombro es sentirme en tu abrazo,
recobrar la piel desde tus orillas,
saber que detrás del beso nos vigila
intacto aún, todo el amor.
Y aunque aprendemos que lo lejos
también puede ser error de los ojos,
no hay cerca más cerca que tu cercanía
con el error tocándome.
Palabra que no sé dónde terminaré.
Palabra que no sé, ni lo preguntaré.

domingo 8 de enero de 2012

No hay belleza como la de la sonrisa

Y es que la risa hace lindo al más fiero. Y sin risa, a la mayor belleza siempre le falta algo. Incluso esas risas desopilantes (dientudas, salivantes, etc.) son de una belleza especial. Si estás preparado, te contagian y ya está; no podés no ver lo lindo de ese “reidor”. Dicen que los ojos son las ventanas del alma (cosa que puede sonar muy cursi, pero es muy cierta). Y digan si la sonrisa no es también una señal. Quien tiene viva el alma, sonríe.

sábado 7 de enero de 2012

Secretos de la “haute cuisine” (pour ingeniéurs)


Normalmente la plancha no calienta con la misma intensidad en el centro que en las zonas perimetrales. Indagar en las razones de tan cotidiano suceso no es el propósito de esta entrada. A pesar de que el que aquí firma manifiestó siempre un vivo interés por dicho tipo de investigaciones, en este caso actuará en una forma eminentemente práctica y les revelará un secreto que nos permite sortear el problema y quedar al menos bien como cocineros.

Cuando uno tira, por ejemplo (y como se quiere representar en el dibujo que encabeza la entrada), tres hamburguesas a la plancha, el secreto es darlas vueltas de la forma correcta. (Sí, también hay que saber el momento correcto. Yo las doy vuelta cuando están jugosas por la cara visible. Pero ese es otro tema). El secreto del volteo correcto es el que permite sortear la dificultad que dijimos al principio: la plancha no calienta lo mismo en el centro que en el perímetro o zonas cercanas al mismo.

Para proceder correctamente hay que primero distinguir las tres líneas imaginarias que se forman entre el centro de cada hamburguesa y el centro de la plancha. Una vez dibujadas en nuestra mente y sobre plancha las tres líneas (rojas punteadas en el dibujo), podríamos considerarlas como posibles ejes de giro. Sobre un eje de giro rotaría una hamburguesa. En el caso de un volteo (o de una “dada vuelta”) la hamburguesa practica un giro de 180º.

Pero he aquí la primera parte del consejo: “Nunca hay que voltear las hamburguesas haciendo que giren sobre el eje que une su centro con el de la plancha”. Es el eje más fácil de definir (el rojo), pero el incorrecto. Porque un giro en ese sentido hace que la parte de la hamburguesa que estaba lejos del centro permanezca, aún después del giro, lejos del centro. Y la que estaba cerca, quedará cerca. Por lo tanto las distintas partes de la hamburguesa recibirán todo el tiempo el mismo calor (el del centro o el del perímetro). Esto producirá, debido al ya mencionado defecto de la plancha, una cocción despareja.

Los ejes correctos para girar las hamburguesas son precisamente los que se obtienen de trazar las rectas perpendiculares a los ejes anteriormente mencionados. He ahí el consejo completo. En el gráfico se ven las tres líneas azules continuas que representan estos ejes “correctos”. Si giramos con esas líneas como ejes, la parte de hamburguesa que estaba lejos del centro pasa a estar después cerca. Y viceversa. Eso permite que a lo largo de su cocción las distintas partes de la hamburguesa estén en las dos zonas de la plancha, centro y perímetro, compensando así el defecto original de las planchas del que hablamos al principio.

Quod erat demonstrandum. Nihil obstat. Imprimatur.

Corolario: Nunca cocine con un ingeniero al lado.

Posdata: Salvando algunas notas para casos particulares, el mismo consejo aplica para cualquier cantidad de hamburguesas que Ud. cocine. Y también para medallones de otros tipos de comida.

Nota a la duodécima edición: Para t-bone steaks, côtelettes d’agneau, churrascos o cualquier pieza de forma irregular, bastaría con tomarse algunos minutos más para introducir algunos conceptos como el de baricentro geométrico (o por qué no el baricentro de masa).

jueves 5 de enero de 2012

"Down in the river to pray" y el bautismo por inmersión

As I went down in the river to pray
Studying about that good ol' way
And who shall wear the starry crown
Good Lord, show me the way!

O sisters let's go down,
Let's go down, come on down.
O sisters let's go down,
Down in the river to pray.
(más)

Cuando escuché la canción “Down in the river to pray” por primera vez, interpretada por el coro Calíope, no sabía de qué se trataba. Me sonó a gospel. Y tan, tan mal de oído no estaba, porque según dicen en una página llamada ChoralNet, el origen de la canción puede asociarse con los spirituals. Dicen además que en la variedad de letras modificadas desde los primeros registros existentes, se pasó de un “valley” a un “river” y de un “down to” a un “down in”, dejando quizás implícita ya la idea de un bautismo.

La canción fue popularizada recientemente por Alison Krauss y la película de los hermanos Cohen llamada “O Brother, Where Art Thou?” (en Argentina: ¿Dónde estás, hermano?). Así que me puse a ver algunas escenas en YouTube. Precisamente la escena donde se escucha la canción es cuando dos de los protagonistas, fugitivos y en un bosque, se encuentran con una comunidad que va al río y allí mismo toman la repentina decisión de bautizarse. Y era bautismo por inmersión.

No sé cuán fiel es la escena a prácticas existentes, pero al parecer sería una comunidad protestante, que suelen hacer este tipo de bautismo. Pero por lo que pude leer, los católicos también podemos bautizarnos por inmersión. Según dice en Corazones, eso es así desde las refomas del Concilio Vaticano II. Según dice Wikipedia, lo hacen en la Iglesia Católica los Neocatecumenales y la Renovación Carismática. Y algunos detalles técnicos o legales se pueden leer aquí: clic.

Perdón por lo infantil del comentario, pero me gusta el bautismo por inmersión. Es como fue el bautismo de Jesús. Lo que me recuerda aquello que decía Benedicto XVI en la primera parte de su Jesús de Nazaret:

Por un lado, en la inmersión se simboliza la muerte y hace pensar en el diluvio que destruye y aniquila. En el pensamiento antiguo el océano se veía como la amenaza continua del cosmos, de la tierra; las aguas primordiales que podían sumergir toda vida. En la inmersión, también el río podía representar este simbolismo. Pero, al ser agua que fluye, es sobre todo símbolo de vida: los grandes ríos —Nilo, Eufrates, Tigris— son los grandes dispensadores de vida. También el Jordán es fuente de vida para su tierra, hasta hoy. Se trata de una purificación, de una liberación de la suciedad del pasado que pesa sobre la vida y la adultera, y de un nuevo comienzo, es decir, de muerte y resurrección, de reiniciar la vida desde el principio y de un modo nuevo. Se podría decir que se trata de un renacer. Todo esto se desarrollará expresamente sólo en la teología bautismal cristiana, pero está ya incoado en la inmersión en el Jordán y en el salir después de las aguas.

miércoles 28 de diciembre de 2011

"Esta sí que es buena"

Se trata de una canción del folklorista chileno Roberto Parra Sandoval, en versión del conjunto también chileno llamado Los Tres, en una grabación de aquellos famosos MTV Unplugged de los años noventa. “Quien es la que viene allí”, se llama el tema. Y se me ocurre que es un tema genial para una entrada en la fiesta después del casamiento. (El público haciendo palmas…) Proponéselo a tu novia. No, en serio. Será amor u odio. O le encanta, o “ni loca entro con eso”.

domingo 25 de diciembre de 2011

When half spent was the night...

¡Feliz Navidad!

Programé este saludo para que aparezca a la medianoche. Y el título de la entrada es un verso del himno mariano “Lo, How a Rose E’er Blooming” (escuchar con clic + leer con clic). Quizás volver a ser niño sea volver a esperar la medianoche. En algún momento quizás dijimos que tanto da esperar la hora exacta, las convenciones, etc. Pero una tradición es mucho más que una convención y esperar con entusiasmo la hora especial es una forma de mantener viva la esperanza (en la mitad de la noche).

¡Feliz Navidad!

lunes 19 de diciembre de 2011

Una dosis de ciudad

Declamo siempre a favor de la vida tranquila, de ir al campo y esas cosas. Pero soy porteño (fueron 28 años, algo más que un “NYC”) y la ciudad tiene todavía para mí un encanto irresistible. Llego un viernes a la noche, después de mucho tiempo, a Palermo, zona Salguero y Libertador, y me encuentro con los “deliverymen” de una famosa pizzería que avanzan en patines entre los autos. Y entonces digo: “solo la ciudad tiene esto”. Me olvidé del interminable embotellamiento de Salguero y disfruté de una dosis de noche de ciudad desde la ventanilla.

Prolongar la descripción lo puede estropear todo. Si todavía no sos tan viejo como para tener ocasiones en las que te sentís joven otra vez, no creo que me puedas entender mucho más. Enfrentar a la ciudad y sobrevivirla te hace sentir joven. Y si pudiera, pediría licencia para dedicarme un mes a hacer “deliveryen patines.

martes 6 de diciembre de 2011

They're just old light...

La noche está muy linda. Uno tendría que estar como antes, con un banco en el jardín. Escuchar como se hace de noche, como se va cansando el ruido de la calle.

No es mi caso hoy, pero pensaba que cuando uno está mal y triste, hasta las estrellas pierden hermosura. Y son, como dice la rusa Spektor, solo luz vieja. Metáfora moderna, por cierto, ¿no? Solo recientemente se sabe que las estrellas que siempre vio el hombre son técnicamente la luz de estrellas que ya pueden estar apagadas hace muchísimos años.

El cielo en la ciudad tiene pocas estrellas. Es como si hubieran ya pasado otros millones de millones de años y se hubiera extinguido hasta la misma luz de algunas estrellas. Se puede decir entonces que en la ciudad envejecimos más rápido. Envejecimos de golpe. Pasaron millones de años en solo unos cientos de ciudad. ¡¿Qué hacemos acá?!

Voy a tomar la Ruta 3,
una mañana para no volver...

jueves 1 de diciembre de 2011

¿A dónde iremos a parar? (III)

El fervor de la causa es lo que sorprende. Me esfuerzo por comprender cómo puede persistir tanto fervor por una causa que al menor análisis se derrumba como un castillo de naipes. La clave, creo, está en que nadie parece estar interesado en hacer el análisis. Ya nadie se fija en bien o mal, en orden o desorden.

Y si el fervor de la causa no se entiende por lo fundamentado de su pensamiento, solo lo puedo entender, por ahora, si me imagino a un niño gritando: “Déjenme hacer lo que que se me da la gana”. Claro que hay que ponerle nombres “inteligentes”: libertades individuales, conquistas sociales, derecho a decidir, y cosas así.

Y no es que no haya verdaderos derechos, verdaderas conquistas y verdaderas libertades. Pero precisamente por eso molesta aún más el uso de esas palabras. Creo que cada vez entiendo más a aquél que llamó a esto “cultura de la muerte”. (¿Hace falta recordar quién fue?)