lunes, 20 de septiembre de 2010

Unas fotos bárbaras

Con la visita del Papa a Inglaterra tuve la oportunidad de volver a ver el espectáculo de la gente esperándolo y saludándolo a su paso. Hace mucho que no veía esa escena (esta vez la vi gracias a la transmisión en vivo enlazada por "En Compostela").

Y note una cosa, que ya había notado en otros eventos públicos. En las manos que se alzan hay cada vez más cámaras de fotos. En el caso de la visita papal, seguía habiendo algo de banderas y banderines, pero en las primeras filas era todo cámaras de fotos (solas, en teléfonos, etc.)

Da para un breve pensamiento. Cuando uno ve tantas manos levantadas que en vez de vivar, capturan, en vez de saludar, toman, se pregunta si el hecho no ha cambiado algo en su esencia.

Si lo pienso un poco me respondo que no. Siempre la gente quiso acercarse a la persona admirada para tocarla o que ella lo toque. Ahora con las cámaras tan a mano tenemos oportunidad de capturar al menos la imagen, y llevarla con nosotros.

Quizás el problema sea otro. Nos pasa en este tipo de eventos pero también en los viajes, o en los actos escolares. Ya casi ni miramos, los paisajes, o los niños, o lo que sea. Los vemos prácticamente la totalidad del tiempo a través de la pantallita de la cámara digital. Y es como que nos olvidamos de disfrutar el momento, para poder tener buenas fotos y recordarlo después.

- ¿Estuvo lindo?
- No sé, pero saqué unas fotos bárbaras.

8 comentarios:

Sangre Azul dijo...

Sí señor. Me gusta mucho la idea de volver a disfrutar de la realidad. Y se me viene inmediatamente a la cabeza la imagen del fotógrafo de casamiento subiéndose irreverentemente al presbiterio y creyéndose invisible.

Fernando dijo...

"-¿Estuvo lindo?
-No sé, pero saqué unas fotos bárbaras."


¡¡Esto es exacto!!

Me recordó una escena tremenda. Había muerto Juan Pablo II y llevaban su cadaver, sobre una plataforma, de un lugar a otro, por la calle, escoltado por la Guardia Suiza. Mucha de la gente que salía en la foto, más allá de la barrera, estaba como vós decís, con el celular, sacando una foto. Me pareció increíble, aquello era Historia, era una gran suerte poder estar ahí, y su único afán era sacar la "foto bárbara".

Juan Ignacio dijo...

Bueno, ese ya es otro tema Sangre Azul. Porque precisamente al poner un fotógrafo vos podés dedicarte a contemplar. Pero claro, el fotografo molesta y puede producir el efecto contrario.

Increíble, Fernando, justo en ese suceso. Lo más propio para rezar.

AleMamá dijo...

Para pensar. Soy de las que tomo fotos y viajo y gozo dos veces, pero indiscutiblemente algo perdí mientras enfocaba.

Saludos

Maria Jesus dijo...

Es verdad, yo no lo hago casi nunca y , a veces, me da rabia no haberlo hecho, porque al ver la foto revives el momento. Supongo que la virtud está en un término medio

Juan Ignacio dijo...

Sí, puede ser, pensé algo así.

Pensé también: si no estoy en un lugar más que el tiempo que me permite una foto, hay algo mal de entrada, por ejemplo. Por eso no me gustan las excusrsiones con micro que paran unos minutos en cada lugar. Preferible ver menos lugares y verlos mejor.

Sangre Azul dijo...

http://www.daylife.com/photo/0fM7gpF3gf2BX

Juan Ignacio dijo...

¡Qué "buena" foto, S.A.!