viernes, 1 de octubre de 2010

Una especie de moderno politeísmo

Tenemos los mapas, donde está dibujado todo el mundo. Podemos ir de aquí para allá cada vez más rápido. Y la tecnología hace que las noticias den la vuelta al mundo en segundos. Todo esto nos hace actuar como si el mundo fuera pequeño. Y entonces pensamos que podríamos llenar el planeta de nuestra basura, o que nuestras ciudades pueden calentar el planeta de un día para el otro, o que el aumento de población no dispone de lugar o alimento suficiente.

Me da la impresión de que todo eso es una gran falsedad, o por lo menos una gran exageración. Es como si hubiéramos creado nuevos dioses. Nos empezamos a olvidar del por qué la existencia, del para qué, del origen, del sentido, y empezamos con una mitología moderna, que oculta verdades casi insoportables (pero las que valen) tras un cúmulo de amenas historias pseudo fantásticas. Con ellas podemos organizar nuestra vida, pagar tributo a ciertos dioses, y seguir felices y contentos. Es más, con estos dioses no hay conflictos religiosos, a todos les caen bien.

Si no cambias el cuerito, el dios del agua te castigará, por perder miles de litros por año. Si no escribes de los dos lados del papel, la diosa de los bosques tropicales te lo reclamará al fin de tus días. Etcétera. (¿Quién dice que ahora “somos más libres” ya que prescindimos de la religión para nuestros asuntos diarios?)

La desazón es más grande cuando uno piensa que nosotros mismos nos metimos en esto. Hoy en día tenemos que cuidar el agua, porque cuesta mucho potabilizarla. ¿Y se supone que hemos progresado como civilización cuando ya no bebemos de los ríos ni nos bañamos en ellos? ¿No era más fácil antes? Pensamos si la producción de alimentos alcanzará y no recordamos que nadie nos obligó a “producir alimentos”, ya que se encuentran en la naturaleza sin necesidad a veces ni de buscarlos. Y tengo que hacer ejercicio, porque llevo una vida muy sedentaria. ¿Y se supone que hemos progresado cuando no hacemos más trabajos físicos? (Porque los que hacemos pueden ser mentales, pero poco espirituales). ¿No era más fácil “trabajar y descansar” que “trabajar, hacer ejercicio y descansar”?

Pero no se puede volver atrás, lo admito. Y por supuesto que cuidaré los “recursos” (como le dicen ahora). Sólo estaba reflexionando acerca del lugar que eso ocupa en nuestras vidas…

7 comentarios:

Javier de Navascués dijo...

Ayer salían en las noticias unos indios de Oaxaca afectados por una inundación. Para explicarse la razón del desastre, afirmaban que seguramente ellos habrían pecado contra la Tierra. Por supuesto, el Telediario no ironizaba sobre este pensamiento mítico que venía a coincidir punto por punto con el credo laico ecologista. Pero, ¿cómo hubieran dado la noticia si los susodichos indígenas hubieran hablado de un pecado contra Dios o la Virgen de Guadalupe?

Aeronauta dijo...

¡Muy bien dicho! como siempre.
Oye, en todo caso, hemos coincidido en el tema, por distintos ángulos, con mi último post.

Saludos

Fernando dijo...

Juan Ignacio, el más terrorífico de todos los dioses modernos es el dios del CO2, y el más inflexible de sus sacerdotes es Rodríguez Zapatero. En la línea que apuntas de culpabilidad pagana, si te echas mucho desodorante estás quebrando la capa de ozono, si corres mucho con el auto estás calentando el planeta, si tienes el horno demasiado tiempo encendido estás destruyendo el planeta.

Juan Ignacio dijo...

Javier,
Raro que no lo criticaran, quiere decir que ya les está gustando.
Aeronauta,
Si, me pareció muy "bueno" eso de las oraciones paganas.
Fernando,
Calla, pecador.

Fernando dijo...

De alguna forma, Juan Ignacio, este politeísmo que describes con tanto acierto es una forma de demostrar la existencia de Dios y la naturaleza moral del hombre: el hombre ateo no puede estar solo, libre, aspira a unos límites que antes estaban en Dios y que ahora están en esos diosecillos de los que tú hablas.

Una vez uno de esos neopaganos me riñó por coger bolsas nuevas de plástico cada vez que iba al súper, en vez de llevar una bolsa mía. El plástico no se degrada, destruye el planeta, eleva el calentamiento, destruye el futuro de los hijos, ... Cuando le pedí que me aclarara mejor esto acabé encontrándome con la misma torpeza, los mismos prejuicios, que usamos a veces los cristianos para explicar nuestras posturas.

Juan Ignacio dijo...

Tambièn es increíble como la gente tolera que le recriminen o simplemente aconsejen que no usen bolsas plásticas pero no que le hablen de Dios.

Por cierto, yo no uso más plásticas, uso una tejida como las viejas.

Fernando dijo...

Muchas gracias de parte del presidente Zapatero, Juan Ignacio.