viernes, 15 de julio de 2011

Un fantasma en las vacaciones

Stop! Vacaciones de invierno.

Hace mucho que no me tomaba vacaciones de invierno. Y largas. Pero el verano pasado J. era recién llegada al mundo, así que nos quedamos en casa. Con muchísimo gusto, por supuesto.

Unos días estaremos afuera. La duda era si irse más lejos o más cerca, si gastar más o gastar menos, si lo de siempre o algo nuevo, etc. Al final parece que hemos elegido un buen lugar. He escuchado muy buenos comentarios de muchas personas.

Pero un dato leído al azar me dejó preocupado. El fundador del lugar adonde voy (no suelo leer sobre estas cosas, pero lo leí) vive inmortalizado en una calle que piso a diario, porque es la dirección del lugar donde trabajo.

¿Cómo que qué tiene? No, no es tan común la cosa. Yo no trabajo en el centro, en la calle Sarmiento, o en la avenida Roca. La cuestión no es común y es terrible: ¿Podré desenchufarme en estas vacaciones? ¿O el fantasma de este ilustre personaje me perseguirá por las noches?

4 comentarios:

Mae dijo...

¿Quién es?, ¿el sr. Piria? jeje

Fernando dijo...

Felices vacaciones, JI, y vuelve pronto.

Vaya mala suerte lo de la casualidad de los nombres. Si lo miras por el lado bueno, cada vez que veas una estatuta o una placa del fundador te acordarás de tus compañeros y darás gracias a Dios por estar lejos (no por los compañeros, sino por la oficina).

Y ¡¡suerte contra Uruguay!! No hagáis daño a Forlán, que aún ha de hacer trabajo en el Atlético de Madrid, tras la fuga del Kun Agüero.

AleMamá dijo...

Que te vaya bien y hazle caso a Fernando. Piensa cuando veas al personaje por ahí en los que quedaron atrás mientras disfrutas.
Saludos y vuelve pronto y descansado.

Juan Ignacio dijo...

Ja, qué bueno lo de Piria. Confieso que tuve que ir al Google. Por suerte no se trata de que el pueblo lleve el nombre, eso sería terrible.

Sí, Fernando, aunque exagero un poco. Estoy pasando por un buen "sentimiento" hacia la oficina (al margen de las cuestiones laborales, que tienen muchas facetas).


Gracias, Alemamá.