domingo, 27 de marzo de 2011

Ranking* de países por fecundidad

Dejo aquí el listado ordenado, de mayor a menor, del índice “Fecundidad”, expresado como “Número de hijos por mujer”. Los datos de cada una de las naciones fueron tomados del Almanaque Mundial 2008 y fueron ordenados por mí especialmente para esta entrada.

Solo algunos comentarios (los más elaborados quedan para Uds.). Lo primero que me llamó la atención fue que le "ganamos" a Brasil (2,16 > 1,91). No pensaba que fuera así. Otra cosa llamativa: podría ser esperable que Albania fuera el país europeo con mayor fecundidad, lo que no esperaba era que fuera seguido tan de cerca por Islandia o Países Bajos. Y le daba más a Irlanda.

Me sorprendió Ucrania, último de la lista. Y bien por Maldivas (F=5), país que puede desaparecer bajo las aguas, pero no querrán hacerlo del planeta.




[*] Me hubiera gustado decir “listado ordenado” en vez de “ranking”. Pero la RAE ya incorporó la voz inglesa “ranking” y reconozco con disgusto que los prácticos ingleses o norteamericanos ganan una vez más. Me pone mal que no se me ocurra un sinónimo adecuado en un idioma tan rico como el nuestro. “Ranking” lleva implícita la idea de estar ordenado de mayor a menor, lo cual no se expresa con palabras como “listado ordenado” o “clasificación”.

sábado, 12 de marzo de 2011

The end of the game

video

Mi regalo no me ha defraudado, sino al contrario. Y estimo que para que esta entrada no los defraude a Uds. habrán de cumplirse ciertos requisitos: mínimo gusto por la música de Sting y no ser experto en orquestas o música clásica (dicen los que saben que una orquesta no desarrolla toda su capacidad cuando se dedica a música popular).

El regalo es el CD+DVD de Sting, Live in Berlin. Y en esta entrada les traigo una canción con su letra y traducción rápida. Sting habla de las cacerías de zorros inglesas, hace una cita de Oscar Wilde criticando la actividad, dice que suscribe a eso pero que también disfruta viendo animales salvajes en su hábitat, y que esta canción que compuso es la historia de dos zorros, un macho y una hembra, al final de sus vidas y la relación entre ellos. Y por lo que veo es metafórica también.

Video más grande: clic. Canción on-line: clic.

The end of the game (El final del juego)
Sting, Live in Berlin, with the Royal Philharmonic Concert Orchestra

The fox had done running / El zorro había hecho su carrera (¿ido a la cabeza?)
And the beast is at bay / Y la bestia está acorralada
He'd run them in circles / Los hizo correr en círculos
By the end of the day / Hacia el final del día

They chased him through bramble / Ellos lo persiguieron a través de las zarzas
They chased him through the fields / Lo persiguieron a través de los campos
They could chase him forever / Lo podrían perseguir por siempre
But the fox would not yield / Pero el zorro no cedería

And some saw her shadow / Y algunos vieron la sombra de ella
On the crest of a hill / En la cima de la colina
And the hounds were distracted /Y los sabuesos fueron distraídos
Away from the kill / de la matanza

One day we'll reach a great ocean / Un día alcanzaremos un gran océano
At the end of a pale afternoon / Al final de la pálida tarde
And we lay down our heads just like we were sleeping / Y recostaremos nuestras cabezas como si estuviéramos durmiendo
Controlled by the drag of the moon / Controlados por la atracción de la luna

We ran through the forests / Corrimos a través de los bosques
And we ran through the streams / Y corrimos a través de los arroyos
We ran through the heather / Corrimos a través de los arbustos
Though we ran in our dreams / Aunque corrimos en nuestros sueños

And you were my lover / Y tu eras mi amante
And I was your beau / Y yo era tu novio
We ran like the river / Corríamos como el río
What else did we know? / ¿Qué otra cosa sabíamos?

One day we'll reach a great ocean / Un día alcanzaremos un gran océano
At the end of a pale afternoon / Al final de una pálida tarde

And the dogs are all worn out / Y los perros estarán todos agotados
And the horses all lame / Y los caballos todos cojos
Oh the hunters they're hunted / Oh, los cazadores son cazados
At the end of the game / Al final del juego

Our love was a river / Nuestro amor era un río
A wild mountain stream / Un arroyo salvaje de montaña
In a tumbling fury / En una caída con furor
On the edge of a dream / En la orilla de un sueño

And they chased us through the brambles / Y nos perseguían a través de las zarzas
And they chased us through the fields / Y nos perseguían a través de los campos
They'd chased us forever / Nos persiguieron por siempre
But the heart would not yield / Pero el corazón no cederá

When the fox has done running /Cuando el zorro hizo su carrera
At the end of the day / Al final del día
I'm ready to answer / Estoy listo para responder
I'm ready to pay / Estoy listo para pagar

And this river's done running / Y este río hizo su carrera
And my time will come soon / Y mi tiempo vendrá pronto
Carried to the great ocean / Llevado hacia el gran océano
By the drag of the moon / Por la atracción de la luna

miércoles, 9 de marzo de 2011

Cuaresma en otoño

Para hablar de Cuaresma y Pascua en otoño, hay que acudir a poetas del sur, como Ibáñez Langlois.

De su libro de 1968, Eterno es el día, la primera parte de Miércoles de Ceniza. Poema que aún me resulta algo oscuro, pero con muchas luces que puedo entrever.
El otoño es la lámpara invisible
de tu gloria, el anillo predilecto
de tus años eternos.

El espejo que arcángeles eligen para
hablar entre sueños a la pálida
memoria de la tierra.

Lo que un árbol conoce, lo que un árbol
ignora de este mundo, sus adioses a los
reinos que pasan.

El otoño es tu casa en el exilio,
tus ardientes costumbres sobre el techo
de los cielos extraños.

El fuego de tus últimos vitrales
que yerran, encendidos, por las cumbres
de la roja cuaresma.

Pasan nubes sin agua que los vientos arrastran,
los árboles del tiempo suspiran y fenecen,
todo llora y se va. Y tú de tierra en tierra,
y tú de muerte en muerte más visible te tornas
con tus manos de otoño, tu llorosa cabeza,
tu inmensa despedida de mis ojos, oh Dios.

Te he buscado en el día ceniciento;
de noche, retirado a mis entrañas
te he buscado. En la luz del gran estío
se vio de ti un temblor sobre los vientos
como quien ha pasado. Pero, otoño,
he sabido que moras y apareces,
oh Dios, entre castaños, a lo lejos,
de pronto, amor, lluviosa epifanía
de mis ojos.

¿No han girado tus puertas en la tarde
y han pasado, temblando, las miríadas?

Se han alzado en la tierra sacramentos,
el anciano del polvo, y en su reino
un rosal que perdona, y una piedra
besada por la muerte.

Una piedra que salva, y un color
que nació de los bosques, y va errante
por los ojos, y sufre, y a su imagen
eterna se retorna.

Una santa ceniza, y un desierto
que viaja con nosotros, y cuarenta
jornadas de hambre y sed para las grandes
tentaciones de otoño.

El otoño trabaja para tí.

¿No devuelve a tus manos cada noche
un errante extranjero?

La impura del estío, el incendiario
de soles y moradas, los que odiaron
tu niñez insepulta en los jardines,
el viejo mercader de las doncellas,
han hundido su frente con ceniza
en el agua de otoño, funeraria,
y han quemado en la llama sin memoria
sus imperios de sangre.

Y los hijos que emigran, buscadores
de un antiguo silencio, los que vagan
entre nieblas en busca de tu rostro,
los ciegos que presienten una rosa
en la bruma, han llegado a los exilios
del esposo, a las llamas del desierto,
y sus ojos ya se alzan como fuegos.

La ceniza trabaja para ti.
Los enfermos del bosque se han hundido
en el gran sacramento
del otoño.

martes, 8 de marzo de 2011

¿No era más sencillo antes?

Después de sacar un balde de uvas chinche de una parra (planta verdaderamente inagotable) me volví a decir lo que me vengo repitiendo hace tiempo: “Algo debemos estar haciendo mal”.

Trabajamos todo el día en una oficina, volvemos a nuestras casas y debemos hacer deporte para que no se deteriore el físico. Luego debemos tomar el dinero que ganamos con el trabajo e ir a comprar comida envasada en un supermercado.

Pero yo, como hace tiempo, estaba cosechando. Trabajaba y ejercitaba el cuerpo a la vez. Y cuando terminara, estaría listo para comer las mismísimas uvas.

¿No era más sencillo antes?