miércoles, 5 de noviembre de 2014

Anhelo de comunión

[Actualización 04/03/17: Qué estupidez esta entrada que escribí]

Dentro de mis limitaciones, pienso que no sé si hay un católico de fe viva, amante del matrimonio, de la Eucaristía y de las enseñanzas de la Iglesia, separado y vuelto a juntar con otra persona, que desee realmente acceder a la comunión a pesar de su estado. Parece un caso algo especial. Uno tiende a pensar que esa persona (separada y vuelta a juntar), firme en su fe y convicciones sobre el matrimonio, amante de la Iglesia y sus enseñanzas (como todo católico debe ser), si realmente anhela acceder a la comunión debe “por lo menos” estar preguntándose por qué falló su matrimonio (y, dependiendo del caso, preguntándose si el suyo puede ser un caso de nulidad matrimonial). Y sin duda debe estar inmerso en un sufrimiento por eso, sufrimiento que quizás yo no pueda comprender.
Pero no lo imagino buscando un cambio “porque sí” de las disposiciones de la Iglesia, solo para acceder a la comunión. Si no la Eucaristía sería como un objeto que alcanzar a todo precio. O sería que la persona no le está dando al matrimonio la importancia que tiene. O, peor aún, sería alguien que pretende saber más que la Iglesia o el mismo Jesucristo. Lo más que puedo imaginar es a alguien que, en su sufrimiento, anhele que la enseñanza de la Iglesia sea otra (esa persona estaría imaginando, por ejemplo, algo como que su situación pudiera ser considerada no necesaria de reparación para acceder a la comunión; pero eso es cosa imposible).
En fin, para la persona que cree (o todavía no cree, pero está dispuesto a creer) las cosas que dijimos, y a practicarlas en serio, y que por eso sufrirá cuando falla, para esa persona es que debería ser una reforma o actualización en la pastoral de la Iglesia (o en el derecho canónico, por los casos de nulidad). Reforma que sin duda se debe tratar a un nivel de profundidad que supera al que puede tener un diálogo de panelistas de programa periodístico medio. El lugar y el momento para ese tema es, en cambio, el Sínodo Extraordinario de Obispos sobre la familia. Y el alcance de los cambios o reformas seguramente deben estar relacionados con una mejor o más cristiana forma de acompañar, pero también de instruir en la fe, a la persona que sufre.
Visto de otra manera, ¿qué le importa, a alguien que no trata de ser buen católico, si puede comulgar siendo un separado y vuelto a juntar? El anhelo de la comunión debe ser parte de un anhelo de vida cristiana plena.

11 comentarios:

Fernando dijo...

Eso ha sido fomentado por algunas autoridades de la Iglesia, Juan Ignacio. En varios temas -incluido éste- se ha colado la idea de que la Iglesia quedó obsoleta, que no se ha atrevido a concluir el proceso de revisión del Concilio Vaticano, que no ha habido valor para llegar hasta el final de la modernización. En definitiva, algunas autoridades de la Iglesia han dado pie a pensar que la Iglesia estaba equivocada en parte de sus enseñanzas (morales y de otro tipo) y que es preciso purgar esos errores para reconciliarse con el mundo.

Si esto lo dicen o lo sugieren algunas autoridades no nos podemos sorprender de que los laicos afectados por esas situaciones esperen un cambio del magisterio tradicional.

Juan Ignacio dijo...

Es cierto, es cierto.

Hernán J. González dijo...

Me extraña el post, por muchos motivos. Quizás porque no entiendo la redacción.

> pienso que no sé si hay
No sé qué quiere decir esa expresión. "dudo que haya". "Me pregunto si hay pocos o muchos"?

> un católico de fe viva, amante del matrimonio, de la Eucaristía y de las enseñanzas de la Iglesia

Qué es "un católico de fe viva"? De estos, sin más calificaciones, conocés muchos? Vos mismo, te considerás tal?
Y lo que sigue, esos objetos de amor: te parece que explicitan lo que significa ser "un católico de fe viva", o pretende describir un grupo especial de católicos? te parece que esos objetos de amor están en un mismo plano entre sí, y en el mismo plano con el amor a Cristo, y con los del primer y segundo mandamiento que El dijo?
¿Qué significa esto, esta calificación de católicos, que repetís casi igual cuatro líneas después ("firme en su fe y convicciones sobre el matrimonio, amante de la Iglesia y sus enseñanzas (como todo católico debe ser)"?

> separado y vuelto a juntar con otra persona

¿No te parece que la expresión "vuelto a juntar" (repetida tres veces en el post) es ofensiva?
( y además incoherente... a menos que se hubiera separado de un "rejunte" previo)

> Parece un caso algo especial.
¿Parece=me parece? ¿Qué quiere decir "especial"? ¿Infrecuente? ¿Improbable?

> Uno tiende a pensar
Es esto una manera retorcida de decir "yo creo"? Yo creo que el post ganaría mucho en claridad, al menos, si usaras giros más llanos.

> si realmente anhela acceder a la comunión debe “por lo menos” estar preguntándose por qué falló su matrimonio
De nuevo, no entiendo la ilación. ¿Qué estás queriendo decir? Qué relación hay entre una cosa y otra. No quiero suponer que estás diciendo "esos separados que dicen anhelar acceder a la comunión, primero deberían preguntarse por qué su matrimonio falló"
Además: no te parece un poco cruel refregarles ese fracaso en la cara, cuando no se trata de eso, cuando el fracaso puede ser más una desgracia que una culpa, y cuando hay infinidad de estas situaciones "irregulares" en las que las culpas son prácticamente inescrutables? ¿No hay que suponer además que muchos matrimonios que no se han separando han "fallado" tanto o más que los otros? (Por no hablar de los separados que no se han vuelto a casar...)

Hernán J. González dijo...

(sigue)

> Pero no lo imagino buscando un cambio “porque sí” de las disposiciones de la Iglesia, solo para acceder a la comunión.

De nuevo: "no lo imagino" = "no creo que existan tales casos"? O más bien "no puedo imaginar cómo es que existen tales casos"?
¿Qué quiere decir eso de un "cambio por qué sí"? ¿No podés imaginarte casos (dentro o fuera del caso que nos ocupa) de personas que sienten un auténtico sufrimiento por una disposición disciplinar, y que se sentirían alegres de que esa cuestión cambie, tengan o no competencia para juzgar sobre la licitud de ese cambio, y sus fundamentos?

"Solo para acceder a la comunión"!!! te das cuenta lo que estás diciendo con ese "sólo"?

> Lo más que puedo imaginar es a alguien que, en su sufrimiento, anhele que la enseñanza de la Iglesia sea otra
¿No estás confundiendo "enseñanza de la Iglesia" con ley?

Pero si te falta alimento para la imaginación, podés leerte este panfleto de Morris West sobre casos matrimoniales https://mega.co.nz/#!jdMyTBAa!OrZRgVpGUfwRyFpLDLoJPGO-IY5uNFqAE1-rNzCz4Ew

> "esa persona estaría imaginando, por ejemplo, algo como que su situación pudiera ser considerada no necesaria de reparación para acceder a la comunión; pero eso es cosa imposible"
De nuevo, la redacción es tan tortuosa que no puedo entenderlo: es imposible que algunas personas imaginen eso, o es imposible que la iglesia considere eso? quién habla de "no necesidad de reparación"? Cuando un católico (vos) se acerca a comulgar, es porque imagina que "su situación no necesita reparaciones"?

> ¿qué le importa, a alguien que no trata de ser buen católico, si puede comulgar siendo un separado y vuelto a juntar? El anhelo de la comunión debe ser parte de un anhelo de vida cristiana plena.

Esto puede leerse de -por lo menos- dos maneras, casi opuestas:

1) Descreo de la autenticidad del supuesto anhelo de los católicos divorciados-vueltos-a-casar por recibir la comunión; porque si realmente ansiaran comulgar para ser plenamente católicos, difícilmente estarían -o seguirían- en su situación matrimonialmente irregular. Que no tengan una vida cristiana plena, demuestra que su anhelo por la comunión es inauténtico.

2) No creo que los católicos divorciados-vueltos-a-casar que quieren comulgar sean personas que sólo quieran salirse con la suya y desprecien la enseñanza católica; si la despreciaran, la disposición no les importaría: simplemente no comulgarían, (o comulgarían ilícitamente). Que anhelen la comunión demuestra que anhelan una vida cristiana plena.

Me temo (a juzgar por tu respuesta al comentario anterio) que tu intención es la primera.
Y esta ambigüedad se aplica (en mi lectura) a casi todo el post.

Juan Ignacio dijo...

Intuí que mi conocimiento de la realidad era poco al escribir esta entrada. Pero no pensé necesitar más para hacerlo (no estoy dictando cátedra, ni rasgándome las vestiduras...). Y no pensé que era muy cruel (al contrario). Dadas esas cosas, de las que creí ser consciente, me dije que con un poco de suerte alguien me abriría la cabeza, como se suele decir. Claro que no de un palazo, por supuesto.

Hernán J. González dijo...

A palazos no se abren cabezas, claro, al menos no el sentido deseable. Si a eso te sonó el comentario, lo siento y me disculpo.
Claro que (releo) una frase como "¿qué estás queriendo decir?" puede leerse como dicha en tono agresivo y hasta escandalizado; no hay tal, era una simple y sincera pregunta -como todas las demás. Arranqué y terminé advirtiendo que todo el post me resultaba ambiguo y difícil de entender.

Juan Ignacio dijo...

Ta bien. No sé si fue agresivo. Pero me sorprendió el "desmenuzado análisis", que no merece el texto que hice.

No por la redacción, que sin duda merece muchas correcciones. Sino por la cantidad de posibilidades de "que estoy queriendo decir" que se abrieron. No lo imaginaba.

Si sirve para algo lo que voy a aclarar, creo que cuando hice el post quise expresar un sentimiento o un pensamiento como el que me surge por ejemplo cuando los no católicos piden que exista el sacerdocio femenino. En esos casos uno dice: "¿qué le importa, al que no es católico, que los sacerdotes sean varones o mujeres?"

En este caso la analogía era: "¿qué le importa, a alguien que no valora el matrimonio indisoluble o la comunión, si puede comulgar o no?" La pregunta no es tan simple como la anterior, y requería algunos matices más.

Las dudas y los giros confusos, además de ser falla de redacción, creo que surgen de un pensamiento que no quiere aseverar nada tajantemente, pensando que en el fondo puede haber otros casos que uno, a pesar de que trata de imaginar, no puede encontrar. Lo cual no puede ser más que una terrible limitación, por supuesto.

Hernán J. González dijo...

La analogía con esa reacción ante los reclamos por el sacerdote femenino es muy pertinente, y la entiendo. Yo también tenía esas reacciones (y las he expresado en términos parecidos) hace unos años, y, aunque en parte todavía las tengo, cada vez soy más crítico con ellas. Creo que son parte un "talante integrista" que llegado a cierto punto (de infocatólica a la derecha, si nos entendemos) termina oponiéndose al evangelio - y un poco a propósito de esto copié lo del rabino Heschel en el blog. Y si hacen falta autoridades mejores que aquel rabino y este ingeniero, el hecho de que nunca el magisterio exprese o aliente estas reacciones debería
servir de indicio... pero no sirve (también esto lo sé por experiencia). Demasiado largo lo mío, ya sé, seguiré en el blog, supongo.

Juan Ignacio dijo...

Yo también creo haber evolucionado al respecto, pienso o escribo mucho menos "determinantemente" sobre varias cuestiones sobre las que antes me encantaba disertar fríamente, sin vivir la realidad ni de cerca.

Por ejemplo, con el tiempo me cansé de "pontificar" sobre temas como el aborto. No porque crea que estuvo mal lo que dije, es solo porque a veces son solo disquisiciones teóricas sobre las que se embandera una lucha que no es propia, ni es para ayudar a nadie. (El blog muchas veces servía para manifestar en público lo que uno no hablaba con nadie. ¡Y cómo cambia cuando uno lo habla con alguien! Las verdades siguen ahí, pero hay cosas que no hace falta decir).

Esto que creo haber ganado con el tiempo hace poco me ha dado de todos modos algún temor. Algo como si al "dejar de proclamar verdades" uno se estuviera "entibiando".

Anónimo dijo...

1.- Me parece que hay un problema cultural. Esta cuestión está concentrada en los países que no son historicamente católicos. En las religiones protestantes donde la comunión se considera simbólica, todos comulgan. Los católicos de esos lugares mantienen eso, y cuando alguien no comulga se siente mirado y juzgado. Es un problema fuerte en los funerales, donde pretenden comulgar quienes ni bautizados están. En los países católicos/ortodoxos casi no se da eso. Tenés una iglesia repleta, comulgan diez y nadie se mosquea ni mucho menos mira mal a los demás.

2.- La ley no dice "no comulgan los divorciados con nueva pareja", dice "no comulga el que está en pecado". El tema es que quienes tenemos ciertas "formas de vida" no podemos llegar a la fuerte intención de no pecar más necesaria para recibir la absolución. Sabemos que vamos a seguir haciendo lo que nos hace mantenernos en pecado, sean cuestiones sexuales como las de los divorciados, los concubinos o los de los casados que contraceptan; o sean cuestiones de otro tipo ("soy inmobiliario, no puedo trabajar sin mentir, asi que o mato de hambre a mi familia o no comulgo... hoy no puedo matarlos de hambre, así que espero volver a poder comulgar una vez jubilado" escuché alguna vez)

3.- Se que lo que hago está mal, pero no puedo corregirlo. Tengo dos opciones, o acepto que me está vedada la comunión (agregaría una profanación a mis males) y espero que al fin de mis tiempos me salve la misericordia o reclamo que lo que es pecado deje de serlo. La segunda opción me parece irrazonable.

4.- Si se le saca la condición de pecaminosa a la segunda unión, por qué la vamos a mantener en todos los otros pecados? Porque sufren su pecado y nos caen simpáticos? El inmobiliario mentiroso también sufría su pecado cada día, y también me cae simpático. Eliminamos la mentira de los pecados? Y si aparece un sicario o un usurero? Nah, el usurero no, ese no me cae simpático.

Juan Ignacio dijo...

Gracias por tu testimonio. (Y por suerte no te enfadaste con lo que escribí, o lo disimulaste muy bien; estaba preocupado después de lo que me había hecho ver Hernán).
Está también la comunión espiritual, que no hemos mencionado. Muchas personas lo hacen, por lo que he leído.