Aquellos que lo llaman MDQ lo hacen sin conocer (o peor aún, olvidando) las gestas de nuestros abuelos, en la época en que se sabía viajar.
Mar del Plata era ruta 2, era un Renault 12 o un Ford Falcon, o hasta un Fiat 600. Era salir con el baúl lleno y quizás hasta cosas en el techo. Era parar para almorzar, hacer siesta a la sombra de unos eucaliptus y recién después seguir. ¡En solo 400 kilómetros!
Choques, congestiones... En mi época ya no se almorzaba, pero se desayunaba con medialunas y un tazón de café con leche que te podías bañar adentro.
Y ahora vienen estos tilingos y le dicen MDQ. Porque es la sigla aerea. ¿Cómo vas a llamar a Mar del Plata por su sigla aerea? Eso es cosa de artistas o de conductores de TV, o de business men: viajar a Mar del Plata en avión. Mar del Plata es Mardel o a lo sumo, a lo sumo MDP.
Porque Mar del Plata es popular, aunque haya nacido como balneario exclusivo. Porque mucho después de ser exclusivo fue para hijos de inmigrantes que hicieron algo de dinero. Mi abuelo se ponía traje para ir a pasear a la tarde por la rambla y mi mamá aprendió a caminar allí. Y tenían un departamento. Pero hasta quien tuviera un chalet en los troncos seguramente era incapaz de decirle MDQ.
Y no es culpa de Mindiptanga, no señor. ¡Esa gente qué sabía que luego Mar del Plata "necesitaría" ese código aéreo! Cierto que no se lo merece, que es un aeropuerto medio fantasma (lean esta nota los interesados). Pero no es culpa de ellos. No es culpa esta vez del que le da de comer, sino del chancho:
Tenemos la capacidad y el deber de recordar lo que fue Mar del Plata y sofrenar la lengua a tiempo antes de decir tan cancheros: "¡Me voy a eme de cu!".
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