miércoles, 10 de febrero de 2010

Receta 2

Tome un ingeniero y póngalo a leer poesía por varios años. Al cabo de ese tiempo retire del horno y vea cocción. Es probable que, aún pasados varios años, él confiese no haber entendido nada. Pero si no le tomó el gusto a ningún autor, si no piensa al menos que el esfuerzo vale la pena, si no admite acaso que hay cosas que sólo en poesía se pueden decir, entonces es un caso perdido. Olvídelo.
(O déjelo entibiar y luego pruebe algunos años más).

14 comentarios:

Fernando dijo...

Me pregunté al inicio: ¿por qué un ingeniero, específicamente? Pronto lo comprendí: sólo un ingeniero (como vos) puede pretender "entender" la poesía, como quien entiende el peso de un puente o la densidad de una partícula.

Sin ser ingeniero, soy un caso pérdido en todos los tres síntomas que citás. Es inútil esperar más tiempo. Obedezco y lo olvido.

Pero no apago el horno, hay otros menús. Y cada uno ha de encontrar su camino, en la vida y en la cocina.

Capuchino de Silos dijo...

Tiene razón.Está bien la receta. Yo he probado y aunque me salga sosa o salada sigo y sigo a ver si alguna vez sale.
Un saludo

Juan Ignacio dijo...

Yo en cambio me ¿vana?glorio de superar de esas pruebas. Tengo un autor que me gusta, creo que el esfuerzo de leer poesía vale la pena y creo que hay cosas que sólo en forma de poesía se pueden decir.

Fernando dijo...

Creí que era un post autobiográfico. ¡Enhorabuena, entonces, por tu victoria!

La última de las 3 ideas merece, por si sola, un post. Quizá te animes a ello, ¿no?

Pecé dijo...

Tal vez el último recurso no sea dejarlo enfriar antes de volver a intentar, sino sólo dejarlo entibiar.

Juan Ignacio dijo...

Estoy haciendo una entradita que quizás sea muestra de esa "tercer idea" que decís...

Juan Ignacio dijo...

Oh, justo entró Pecé.
Sí, buena idea, si se enfría quizás cueste más (cocinadas y luego enfríadas cuantas cosas se ponen duras). Corrijo inmediately.

Juan Ignacio dijo...

Estimado Capuchino, no vi el aviso de su apreciado comentario. Publicado queda ahora. ¿Será Ud. colega?

Pame... dijo...

jeje... lo voy a poner en práctica... en un rato nomás!
=)

Juan Ignacio dijo...

Espero le vaya bien entonces...

AleMamá dijo...

Oye, tengo 5 ingenieros en mi familia (marido y 5 hijos) y de ellos 5 son además humanistas netos, escritores, lectores, etc.

Me da risa el castellano rioplatense que emplea Fernando contigo. Es más buen amigo este Fer....

Vine a alertarte, por si no lo has hecho de lo del divorcio de Milkus. ¡Me ha roto el corazón con su noticia! no sé cómo consolarlo, por eso le he contado a un par por si no lo han visto.

Un abrazo y a rezar mucho más.

Juan Ignacio dijo...

Sí, estoy al tanto. Es una muy triste noticia. Rezá por él y si querés hacéselo saber, creo que esa es la mejor ayuda.

Javier de Navascués dijo...

Como veo que Ud. le está tomando el gusto a las recetas y a los micorrelatos, le presto esta receta-microcuento del mexicano Juan José Arreola con la promesa de que nunca la lleve a cabo:

RECETA CASERA

Haga correr dos rumores. El de que está perdiendo la vista y el de que tiene un espejo mágico en su casa. Las mujeres caerán como las moscas en la miel.
Espérelas detrás de la puerta y dígale a cada una que ella es la niña de sus ojos, cuidando de que no lo oigan las demás hasta que les llegue su turno.
El espejo mágico puede improvisarse fácilmente, profundizando en la tina del baño. Como todas son unas narcisas, se inclinarán irresistiblemente hacia el abismo doméstico.
Usted puede entonces ahogarlas a placer o salpimentarlas al gusto.

Juan Ignacio dijo...

Muy Hitchcock, gracias.