sábado, 13 de agosto de 2011

Sentimental

Soy tan malo para guardar amigos que a algunos de aquellos con los que viví intensas épocas de mi juventud ya ni los veo. Aunque sé que, si nos viéramos ahora, nos abrazaríamos como siempre.

Dios es muy generoso: a pesar de hacerme acordar que debo conservar a los viejos amigos, me da nuevas oportunidades. En los últimos tiempos me hizo conocer gente respecto a la cual tengo una especie de intuición: “Esta persona podría ser como un nuevo ‘viejo amigo’”.

Claro que la cosa no es fácil. Y casi ni sabría explicar por qué, sin caer en lugares comunes (como se dice ahora). Nada es como antes (¡uy, qué tanguero suena eso!). Nos movemos en ambientes más serios, más formales. En ambientes de intereses. Uno trata de ser siempre generoso en la entrega, pero aún así es difícil. A eso hay que sumarle, en mi caso, que para hacer nuevos amigos soy tan malo (o peor) que guardando a los viejos.

Sufro a veces por eso. Por eso formulé una sentencia “pseudoteológica” para consolarme: “El Cielo es imprescindible. Allí podremos ser un buen amigo. E incluso ser amigo de todos los que nunca pudimos conocer como quisimos”.

(Mientras tanto está Facebook. Ob-vio).

4 comentarios:

Mae dijo...

Me encantó esta entrada!!! Yo soy de las que vive empecinada en cuidar amigos..y eso que los voy haciendo en muchos lados y después es difícil con la distancia. El facebook, mal que mal, mantiene en contacto...aunque es peligroso.
El pensamiento del cielo es lo-más-de-Zamora.

AleMamá dijo...

Creo que tengo un problema parecido. Soy amistosa, pero amigas-amigas como las del colegio, nunca más, y las antiguas, como que me da lata insistir en amistades que se han id alejando durante la vida y estamos "en otra" por montones de conceptos. También yo me cuestiono eso, pese a que tengo amigas bien queridas, pero en general ellas deben hacer el esfuerzo más grande para mantener el contacto. Como que voy cerrando etapas y con ellas los que las han compartido.

Me ha gustado tu sentencia, pero aún así me sigo esforzando para tener gente cercana para querer.

Saludos.

***
Juan Ignacio: uso Firefox como navegador principal, y la cabecera de tu blog la veo cortada al lado derecho. Sólo alcanzo a leer "som" y un pedacito mínimo de lo que sigue.

Juan Ignacio dijo...

Deberé aprender de vos, "Mae". Me alegro que te haya gustado el pensamiento del Cielo.

Los del colegio son de fierro, Alemamá, aunque no los veas por un tiempo. Mientras escribía recordaba con más nostalgia a los de "pastoral universitaria", si se puede decir así.

No sé qué decirte del problemita entre tu firefox y mi blog...

Fernando dijo...

Juan Ignacio, tratás un tema muy importante: ¿por qué a partir de cierta edad uno deja de hacer amigos nuevos? Pienso que tiene que ver con que uno tiene menos tiempo para ello que cuando era joven, pero también con cierta resistencia espiritual. Uno deja de confiar en que el otro pueda ser importnte en su vida, en que pueda ser parte de su vida, cosa que no ocurría en la juventud.

De ahí la importancia de lo que comentás, la de mantener los amigos antiguos, creo que algo de eso dice el libro de la Sabiduría del Antiguo Testamento.