(26/9)
Las cóncavas naves no surcan tan rápido el Ponto como septiembre se va y abruma un poco saber que se acerca otra vez el trimestre final. Corridas innecesarias, pero aparentemente inevitables, ya me cansan con su solo anticipo en mi imaginación. De acá al sentido de la vida no hay mucho camino en el pensamiento, como siempre pasa a la gente como uno.
Y por otro lado las ganas de tener un mes sabático para consagrarlo a la lectura de "La geometría fractal de la naturaleza" de Benoît Mandelbrot. O quizás un par de días en un hotel con pensión completa para poder leer de corrido "El gran Reidor Segovia" de Arturo Capdevila. Sí, el doctor cordobés que perseguía a la musa Melpómene y nunca la alcanzaba, como decía Adán Buenosayres a Ruth, la de "La Hormiga de Oro". Desde entonces que no lo tenía muy bien conceptuado al doctor. Pero el inicio de este Reidor Segovia me pareció de lo más gracioso. Ya desde el epígrafe, que fotografié y dejaré acá abajo para cerrar la entrada…
(10/10)
He descubierto que el señalador no encaja tanto por su física con el libro sino como por su espíritu, y un espíritu que va más allá de una palabra o un dibujo que indique una temática. El tipo de papel, estado de conservación, recuerdos que a uno le traiga el señalador, coincidencias con el estado de ánimo al empezar el libro, y una serie de cosas intangibles nos hacen elegir un señalador para un libro. Sin duda una foto como la de los molinos, no solo por la imagen sino porque todo lo que puede despertar en uno una foto en papel de las de antes, es buen candidato para acompañarnos en el descubrimiento del Gran Reidor Segovia.
(12/10)
Cuando leí:
"El tránsito quedaba interrumpido entre las dos orillas, porque ¿quién se atrevería a pasar?
Reconociendo estaban nuestros amigos el peligroso extremo a que tan necesario pasaje había venido a parar, cuando..."
Me enredé un poco y me sentí inmerso en aquel despertar de Adán Buenosayres del libro quinto, parte I: "'Que a tan doloroso extremo lo conducía.' 'Que solía conducirlo a extremo tan doloroso.' 'Que a extremo tan doloroso...'"
Y la verdad es que es rebuscado para expresarse a veces Capdevila. Suponiendo que Marechal conociera la obra de Capdevila, no me resultaría impensable que existiera una relación aquí...
Me encuentro bien en el libro aunque es despacio que se presenta el personaje y se cuelan mil anécdotas.
Embarcado en conocer cuál iba a ser el enfoque de este Reidor Segovia avanzaba las páginas y llegué a una que me gustó:
"Pero cuando la palabra casualidad se ha hecho sitio, ya no encuentra lugar la de milagro, aunque más que antes debiera tenerle holgado".
(31/10)
No era doctor en medicina. Si lo era, seguramente sería en leyes; pero escribió de todo tipo de cosas, incluso relacionadas con la medicina. Se ve como respetuoso de las cosas tradicionales pero amigo del progresismo. Por como escribe. Y como simpatiza con el cordobés don Luis Vélez, a quien define como "recio católico y al mismo tiempo amigo leal del impetuoso Sarmiento" (y uno se pregunta cómo podría eso ser…)
