jueves, 6 de noviembre de 2008

Me llegó el momento de las Camperas

En las postrimerías del año (a como pasan de rápido estas ya son las postrimerías), en lo que llamamos el último bimestre o yo veo como el sexto sexto, me encuentro leyendo un clásico argentino: las Camperas de Leonardo Castellani.
Ese libro del que hace unos cuatro años, cuando empezaba con el blog y leía Ens, Fotos del Apocalipsis y otros, supe de su existencia. Por ese entonces le conté a mi esposa y ella lo conocía, aunque no lo tenía. Hace algunos meses, quizás ya vaya para el año (a como pasa de rápido) lo encontré por diez pesos en una librería de usados. Un ejemplar de la 11ª edición a cargo de Ediciones Vórtice del que alguien se deshizo vaya a saber por qué. Finalmente hace unos días lo tomé para suavizar la rudeza de la lectura teológica con otras algo más fáciles (pero no por eso menos profundas).
Son geniales fábulas de ambiente de campo muy argentinas y con enseñanza universal, de las cuales hacer un post es retroceder en el tiempo (se compran un ejemplar antiguo de la Revista Ens o se ven algunas fotos del Apocalipsis y listo); dejar acá una de las fábulas sería algo poco original. Pero la tentación es irresistible. Así que para no abultar y que el lector lo pueda sobrellevar, les dejo una muy breve que, aunque no alcanza a mostrar toda la riqueza del libro, es muy pintoresca. Se llama “La tala”.

Tres días duró en la isleta el estruendo de las hachas, y crujieron al tumbarse los viejos troncos, y volaron todos los pájaros menos las tijeretas, que no se van de sus nidos aunque las maten, y se quedaron por allí chillando, sobre las ramas mustias.
Aquello era una desolación. El Guayacán duro, el Algarrobo dulce, el Quebracho tenaz, el Cedro valioso, el Jacaranda florido, y el Ñandubay añudado, los forzudos del monte habían caído. Sólo quedaban en pie el Ombú inútil y el Abrojo dañino.
-¡Lo que yo siempre he dicho, mi compadre! -gritó el Abrojo-. En esta vida los únicos que sobreviven son dos clases: los que no sirven ni para leña como usté, y los que muerden a todos, como yo.
Pero sucedió que con los árboles martirizados se hicieron muebles finos, vigas inmortales y durmientes eternos: y después los obrajeros pegaron fuego a la isleta talada y del Ombú y del Abrojo no quedaron ni las cenizas.

19 comentarios:

Fernando dijo...

¡Qué maravilla!


"En esta vida los únicos que sobreviven son de dos clases: los que no sirven ni para leña como usté, y los que muerden a todos, como yo". Vaya: esto es muy exacto, pero un poco depresivo. ¿En qué categoría de supervivientes está cada uno? Yo, desde luego, no en la de los abrojos.

"No quedaron ni las cenizas". El final es francamente pesimista. Podrías montar un juego entre tus lectores: ¿qué querrá decir el autor con este tremendo final?

(He de buscar qué es un guayacán, qué es un quebracho, qué es un ñandubay. Por lo que dice wikipedia sobre sus características, Castellani escogió estos árboles con mucho acierto)

Juan Ignacio dijo...

Tremendas son las palabras del Evangelio acerca del Juicio (Mt. 25, 31-46).
Y este cuento creo que está en esa línea, ¿no?

hjg dijo...

¿En qué categoría de supervivientes está cada uno?

Bueno, primero habría que ver si estamos (y si queremos estar) entre los supervivientes.
Yo lo conectaría con lo del grano de trigo que debe morir para dar fruto.

Juan Ignacio dijo...

Claro, no es cuestión de ser un superviviente sino de dar la vida.

Servi Dei dijo...

www.laultimatrompeta.blogspot.com

Un saludo

Fernando dijo...

Los troncos que arden al final ¿son los del Juicio Final? No lo hubiera supuesto. Este Castellani ¿era un hombre religioso? ¿Le pasa como a Chesterton, que cualquiera de sus narraciones huelen a Evangelio, a fe?

Lo interpreté, quizá equivocadamente, no como una llamada a la vida santa, sino a la vida valiente de los gauchos. Sé un hombre, no te estés preocupando por si te vas a caer del caballo o no, por si vas a tener comida mientras cruzas la Pampa o no. ¿Era una apelación al Juicio Final? Vaya sorpresa.

...

Ando estos días dando vueltas a la metáfora de los árboles generosos, del árbol hostil, del árbol inútil, que me pareció estupenda. Fui a ver un convento en Madrid, con un bello retablo barroco, en madera. Me pregunté, casi en juego, si estaría hecho de algunas de las maderas generosas que decía tu texto: algarrobo, cedro, ... He buscado el dato por internet, pero aún no lo he encontrado.

Juan Ignacio dijo...

¡Vos sí que aprovechás las entradas! (Por lo de las maderas).
Qué torpe yo, olvidé dar un buen background comentando quien era Castellani. Ahí está en los links, sí, la religión es tema principal en su vida, como verás.

Fernando dijo...

¡Oh, qué verguenza!

Te pregunté si Castellani era un hombre religioso, y al abrir el enlace que pusiste a su nombre (que no abrí la primera vez) descubro que era un sacerdote y teólogo.

Sí, así visto el texto sí que tiene un profundo sentido religioso, y no el meramente gaucho que yo le ví la primera vez.

Pon a veces más párrafos de este libro, y no olvides que hay pendiente un juego de Litúrgicas.

Cuídate.

Juan Ignacio dijo...

Yo suelo leer una primera vez sin detenerme en los links (si leo por segunda vez, lo que no es fácil, allí voy).
No es lo que dicta el ritmo blog pero a mi me gusta que se entienda todo sin necesidad de links y eso trato de hacer.
Me empeñaré en lo que resta de la serie guardinesca.

Tu Agenda Musical dijo...

¡Hola!

¡Lindo Blog! Sigue adelante...

Con todo cariño, te invito a escuchar Tu Agenda Musical.

Una canción que acompaña tus actividades diarias, Además, junto a un poema, plegaria, un santo, o una reflexión que puedes ir leyendo mientras disfrutas el tema musical.

Recuérdalo.... solamente con UNA CANCION para tu cada día.

Lo puedes escuchar en:

http://tuagendamusical.podomatic.com/

Ah, también puedes escuchar otro podcast diferente en http://levantateysalacaminar.podomatic.com/

Y en: http://www.paxtv.org/podcast/index.htm

¡Que tengas un lindo día hecho canción!

Jesús te ama.

Luisa.
Desde Lima, Perú

Descencencia de Ioreth dijo...

Por si te interesa también guardo en mi almacén algunas cosas de Castellani.
Y para quien quiera oírlo en www.statveritas.com.ar hay archivos de audio.
Salud.

Fernando dijo...

(Querido Juan Ignacio:

Voy a una visita guiada al Jardín Botánico de Madrid. Al acabar, le pregunto a la botánica guía si hay los árboles de tu post que no conocía, y que llevaba anotados en un papel: guayacán, quebracho y ñandubay. Se queda asombrada, ni los conoce ni hay ejemplares en el Parque, quizá los hayan intentado traer y no se hayan acostumbrado al clima de Madrid.

Deduzco, pues, que el padre Castellani citó tres árboles argentinísimos).

Juan Ignacio dijo...

El más conocido de esos tres creo que es el quebracho.

Leo lo siguiente:

Schinopsis es un género de árboles nativos de Sudamérica, que crecen en la región del Chaco, en Argentina, Bolivia, y Paraguay. Su nombre común, quebracho, es una contracción de quiebra-hachas, y alude a la extrema dureza de su madera, empleada en ebanistería.
(Fuente).

Descencencia de Ioreth dijo...

El problema con esos árboles es que son del Chaco Santafecino y por ello no se acostumbran al frio de madrid en invierno.
Sor árboles de madera muy dura, fuertes y nobles.

Juan Ignacio dijo...

La edición que tengo de Camperas viene con un vocabulario muy bueno.

Guayacán. Guayaco. Árbol de América tropical, de madera negruzca olivácea, muy dura, fragante y resinosa. Flores en hacecillos, terminados en pétalos de color blanco azulado. Se emplea en ebanistería. Los indios de Santo Domingo enseñaron a los españoles las aplicaciones medicinales del guayacán, que se introdujo en Europa en 1508 con el nombre de Palo de las Indias o Palo Santo, como remedio infalible contra las afecciones venéreas.

Ñandubay. Voz guaraní, ñanduba-y: "árbol que tiene arañas". Árbol leguminoso de gran tamaño. Es muy frecuente verlo cubierto por las telas de una araña negra, que se extiende de uno a otro árbol, y formando cortinas tupidas, repletas de esas arañas. La madera sirve para postes de alambrados, por ser dura, pesada y resistente al agua. Crece ralo en la periferia de los bosques.

Quebracho. Árbol de madera muy dura ("quiebra hacha"), compacta y resistente al agua, utilizada principalmente en construcciones fuertes, durmientes, postes de puentes, pilares de galería ycilindros para trapiches. Es, además, importante porque da origen a la industria del tanino. Alcanza hasta 20 metros de alto. Hojas compuestas, flores compuestas y semillas aladas que dispersa el viento.

H dijo...

El palo santo negruzco? Los muebles que he visto son mas bien claros (marrón surcado de vetas amarillas)

Juan Ignacio dijo...

Vuelvo después de mucho aquí y veo que quedó la pregunta colgada.
Palo santo por lo general se conoce comoes madera de la cual a veces hay mates y es así verde oscura. No sé si será el mismo.

Juan Ignacio dijo...

Quizás la clave esté en que hay muchos árboles llamados Palo Santo, ver.

Anónimo dijo...

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