miércoles, 20 de septiembre de 2023

Rimas en inglés en las canciones

Adagio popular (quizás ignorantemente popular): “Cualquier cosa puede rimar en las canciones populares en inglés, solo depende de que lo pronuncies adecuadamente”.

They took all the trees
Put ’em in a tree museum
And they charged the people
A dollar and a half just to see ’em
(Joni Mitchell, Big Yellow Taxi)

You can smell the magnolias
But it's just like I told you
(Tedeschi Trucks Band, Made up mind)

“Up that tree there's sort of a squirrel thing
Sounds just like we did when we were quarrelling”
(Connie Converse, Talkin’ like you)

Claro que lo más correcto sería ponderar el ingenio de los compositores. Sin este ingenio no habría aquella facilidad.

Por si esta entrada quedó corta, y solo para aquellos que jamás hubieran imaginado algo así pero “clic-harían” sin dudarlo si se los anunciara (y me refiero a esto: un cover de Joni Mitchell cantado por la famosa-por-ser-bajista-pero-ojo-al-piojo-cómo-canta Tal Wilkenfeld); para ellos, digo, esta joya:

martes, 12 de septiembre de 2023

Canciones gramaticales

Son canciones que tienen errores gramaticales. ¿O son licencias poéticas? ¿O ninguna de esas cosas y soy yo que no las entiende bien?

Empecemos con un tanguito que se me pegó mucho hace un tiempo. "Mariposita", de Anselmo Aieta y Francisco García Jiménez. Lo cantaba Goyeneche pero yo lo conocí por Ariel Ardit.

Mariposita,
muchachita de mi barrio.
Te busco por el centro,
te busco y no te encuentro,
siguiendo este calvario
con la cruz del mismo error.
Te busco porque acaso
nos iríamos del brazo…

Es rara esa última frase. ¿Debería ser en modo subjuntivo? ¿Te busco porque acaso (quizás) nos fuéramos del brazo? ¿Te busco por si acaso nos fuéramos del brazo?

Vamos ahora con Fito Páez y una canción que tuvo su momento de fama. “Fue amor” se llama y arranca:

Yo podría haberlo hecho mejor
Vos podrías acercarte a mí
Yo intuía que esto, mi amor
Se rompía y esto es siempre así

Esto podría pasar desapercibido y no sería ningún error. Pero toda la canción está en pasado y entonces el segundo verso me molesta. Me gustaría que diga: “Yo podría haberlo hecho mejor / Vos podrías haberte acercado a mi”. Pero nada le impide al hombre que le pida acercarse una vez más, ahora que todo pasó, ¿no?

Algo mucho más nuevo, ya citado alguna vez en este blog. Silvana Estrada dice:

Pero si un día tú me encuentras
Y ahora piensas diferente
Te guardo un poquito de fe
Para abrir los ojos y verte

Esta es clara. “Pero si un día tú me encuentras / Y entonces piensas diferente”, debería decir.

Los cordobeses Eruca Sativa cantan en “Cuanto costará”:

"Al destino engañar, porque vale más
que existo en este momento.
Al tiempo engañar, porque vale más
que existo en este momento".

¿Qué opinan acá? ¿“Vale más que existo en este momento” o “Vale más que exista en este momento”?

Zitarrosa en la “Milonga de ojos dorados” dijo:

"Ella, como vos, tenía
los ojos color de oro;
mirándolos casi lloro,
vos bien sabés, aquel día:
Nunca pensé que existía
una mujer con los ojos así".

¿No debería decir: “Nunca pensé que existiera”? 

Fandermole dice en “Alunados” (“terrible” poema como todos los de Fandermole):

Pinta la noche y, con rigor de artista,
clava en lo negro su trama puntillista.
Para que los pobres, los desamparados,
tengan el cobijo del cielo estrellado.

Pero esos brillitos de distancia fría
les causa una profunda melancolía.
Y la noche, como quien da su fortuna,
de un hilo de luz hace crecer la luna

¿No debería ser “les causan”?

ACTUALIZACIÓN 23/11/23: "Ni los tiempos buenos ni los malos han podido lograr separarnos..." (Los Auténticos Decadentes, No me importa el dinero).
"Han logrado separarnos", "Han podido separarnos", sería sería más fácil, ¿no?
Luego habría que rellenar con algo para la métrica.

ACTUALIZACIÓN 20/8/24: No puedo creer que olvidé la canción "Veinte años" de María Teresa Vera (y Guillermina Aramburu dicen por ahí, que sería la letrista). Bueno ahí dice: "Si las cosas que uno quiere / Se pudieran alcanzar / Tu me quisieras lo mismo / Que veinte años atrás". Se las dejo. a Uds. para el análisis...

ACTUALIZACIÓN 8/7/25: En esta tarde gris, de Contursi y Mariano Mores:
"Mis ojos al cerrar te ven igual que ayer,
temblando, al implorar de nuevo mi querer..."
"Mis ojos al cerrarse" o "yo te veo", ¿no?

ACTUALIZACIÓN 7/11/25: “Aquellas aves que van volando, /que van cantando dichas de ayer... / ¡Cómo no quisiera volar con ellas, / irme con ellas y jamás volver!” (Arbolito en miniatura, Enriqueta Ulloa, ver)
¿“Cómo quisiera” no sería más adecuado que “Cómo no quisiera”?

martes, 5 de septiembre de 2023

Los mapas de mis libros actuales


La zona me resulta conocida… Por supuesto, es la zona de los manhattoes, a donde fui con Melville hace un tiempo. Ahora de la mano de Washington Irving estuve remontando Hudson arriba, y les cuento que los parajes ya se me están haciendo entrañables. Es cierto que el paisaje debe estar algo distinto hoy a lo que habrá sido en la época de la colonia holandesa, pero debe haber algunos resabios. Quizás no esté el bosque encantado, pero deben estar ahí las montañas Kaatskill, por supuesto. Es probable que en algunos rincones aún se pueda sentir lo que sintió el autor, compartir las experiencias del historiador ficticio Diedrich Knickerbocker o revivir las aventuras de Rip van Winkle o Ichabold Crane.

Dice Wikipedia: "Knickerbocker viste un tipo específico de pantalones holgados conocidos como knickerbockers, que luego se abreviaron como knickers. La palabra knickerbocker también se usa para referirse a las personas que viven en Manhattan y fue adoptada en forma abreviada como Knicks por el equipo de baloncesto profesional de la NBA de la ciudad".

De Irving dice Wikipedia que es el primer escritor estadounidense que llegó a vivir solamente de sus escritos. Y en la contratapa de mi "Rip van Winkle" pocket (que me enorgullezco de haber rescatado de una mesa de usados, y que trae también "La leyenda del valle encantado") dicen que dijo Thackeray que Irving es el “el primer embajador que el nuevo mundo envió al mundo antiguo”.


Este mapa es de un frente de guerra, en la Primera Guerra Mundial, en la frontera franco-belga. Desde ese frente, un joven Pierre Teilhard de Chardin mandaba cartas a su prima Marguerite Teilhard-Chambon (en literatura: Claude Aragonnès). Allá por los sesenta se han recopilado dichas cartas y editado bajo el nombre de "Génesis de un pensamiento".

Un fragmento de una carta muy propio para el blog "Aquí estamos, pero de aquí no somos":
"He podido pensar, pues, con detenimiento sobre lo que me dices acerca de las dificultades que encuentras para «vivir en el mundo como si no estuvieses en él». He aquí lo que creo conveniente decirte. Ante todo, ten confianza en el lento trabajo de Dios. Naturalmente, todos nos sentimos impacientes por llegar rápidamente al término de todas las cosas. Quisiéramos saltarnos los intermediarios. Nos impacientamos de estar en camino hacia algo nuevo, desconocido... Esta es, sin embargo, la ley de todo progreso que necesita pasar por lo inestable y puede significar un período muy largo. Por esto estamos en suspenso desde hace un año en lo que a la civilización del mañana se refiere.-Lo mismo te ocurre a ti, yo creo. Poco a poco tus ideas van madurando; déjalas crecer, formarse, sin precipitación. No trates de «forzarlas» como si pudieses ser hoy tal como el tiempo (es decir, la gracia y las circunstancias actuando sobre tu buena voluntad) te harán (sic) mañana. Este espíritu nuevo, que se va perfilando en ti, poco a poco, sólo Dios podría decir lo que será mañana. Concede a Nuestro Señor el crédito de pensar que su mano te guía bien a través de la oscuridad y el «devenir», -y acepta, por amor a El, la necesidad de sentirte en suspenso y como inacabada.-En espera de que llegue al fin el día en que te sentirás marchar sobre lo estable, advierte que este «estable» puede estar muy bien constituido, para ti, por una forma de vida laica e «individualista». Es verdad que una cierta lógica y una cierta necesidad hacen que la mayoría de las almas convencidas de que Dios es lo único que merece la entrega se agrupen y se encuadren. Sin embargo, y por fortuna, esto no es la regla. Todas las formas de existencia pueden ser santas, y para cada uno la forma ideal es aquella por donde Nuestro Señor le conduce mediante el desarrollo natural de sus gustos y la presión de las circunstancias".

martes, 29 de agosto de 2023

"¿Qué vol?" (en el decimonono)

Cumple diecinueve años el blog y me alegro de estar leyendo más que en años pasados porque puedo, cada tanto, traerles alguna cosita para compartir.

Las lecturas se arman de planes, regalos, recomendaciones, visitas a librerías de usados, revisión de la propia biblioteca, etc. De está última práctica es normal que cada tanto agarre un volumencito de la colorida pero mal encuadernada Biblioteca Básica Salvat. Y de allí recuerdo haber disfrutado a Gabriel Miró, a Alphonse Daudet y otros.

Esta vez me leí un volumencito llamado "Tiempos y cosas" del famoso Azorín. De esa colección de pequeños artículos les dejo el siguiente fragmento, pues me pareció de lo más pintoresco:
"Comenzaba a anochecer. Hemos regresado al pueblo y hemos discurrido un momento por los terrenos en que se abren las cuevas habitadas por los labriegos pobres. La ingente meseta del Cid palidecía a lo lejos; a sus pies, el valle se iba sumiendo poco a poco en la sombra... Yo he visto que un viejecito caminaba delante de nosotros: era uno de estos viejecitos de Levante, secos, menudos, silenciosos. Estaba ciego y marchaba encorvado, con la mano izquierda apoyada en el hombro de un niño y la derecha en un cayado blanco. He hecho una seña al niño mientras me llevaba la mano al bolsillo. Entonces el muchacho se ha detenido.

-¿Qué es? -ha preguntado el viejecito.
-Un señoret -ha contestado el niño. Se ha hecho una breve pausa, y luego el viejo ha tornado a preguntar:
-¿Qué vol?

Ya veis: la pregunta es sencilla, natural, lógica; y, sin embargo, yo he experimentado una emoción extraña ante estas simples palabras: «¿Qué quiere?» ¿Podréis formaros una idea del momentáneo y diminuto conflicto desarrollado entre los dos espíritus, el mío y el de este viejo, encorvado y ciego? Yo marcho hacia él henchido de generosidad y de simpatía; acaso voy a procurarle una ligera satisfacción con mi insignificante rasgo de altruismo; tal vez espero que de sus labios salgan palabras de agradecimiento. Y este viejecito, sereno, recogido sobre sí mismo, fuerte en su pobreza y en su soledad, vuelve sus ojos muertos y pregunta: «¿Qué quiere?»

-Doctor - le he dicho al ilustre miembro del Real Colegio de Cirujanos de Londres-; doctor, hemos visto ya esta tarde, encarnada en un labriego, una partícula del alma española, grandiosa y feroz; he aquí ahora, simbolizada en este viejecito, otra partícula de esa misma alma, resignada e indiferente. «No sé cómo queremos vivir, pues es todo tan incierto», decía Santa Teresa; y añadía en otra parte estas desconsoladoras palabras: «A la verdad, no vemos sino hasta mala ventura en los que se van tras estas cosas visibles.» Es decir, debemos apartarnos, abstraernos, huir de todo lo que nos rodea, de todas estas cosas visibles; debemos encerrarnos en nosotros mismos, como en una torre inaccesible a los clamores y a las exigencias del mundo; debemos, en fin, cuando se nos excite a vivir con nuestros contemporáneos y a seguir la marcha incontrastable de la vida universal, preguntar como este viejecito, desde nuestra pobreza y nuestra soledad: «¿Qué quiere?» España, pobre, resignada, indiferente, ¿no ha pasado los últimos tres siglos, doctor, preguntando a Europa qué quiere?

-Well and good! - ha exclamado el insigne doctor, lleno de entusiasmo, y nos hemos dirigido en busca de nuestro yantar nocturno".
Así es como también el blogger, con diecinueve años cumplidos, mira y dice a esos que vienen a invitarlo a pasar a Facebook, Twitter o Instagram: “¿Qué quiere?”

sábado, 19 de agosto de 2023

Segundas partes...

"Pedro Páramo" es para mí la segunda parte de Juan Rulfo. "El llano en llamas" fue la primera y como, a pesar de ser terrible, me gustó, tiene su entrada aquí.

Pero "Pedro Páramo" no me gustó tanto. Los fantasmas mexicanos no me van. Eso del realismo mágico está lejos de ser de mis cosas favoritas.

El pasaje que sugue sí me gustó (duro, pero con su final "doncamilesco"):
"Hay aire y sol, hay nubes. Allá arriba un cielo azul detrás de él tal vez haya canciones; tal vez mejores voces . . . Hay esperanza, en suma. Hay esperanza para nosotros, contra nuestro pesar.

"Pero no para ti, Miguel Páramo, que has muerto sin perdón y no alcanzarás ninguna gracia."

El padre Rentería dio vuelta al cuerpo y entregó la misa al pasado. Se dio prisa por terminar pronto y salió sin dar la bendición final a aquella gente que llenaba la iglesia.

-¡Padre, queremos que nos lo bendiga!

-¡No! - dijo moviendo negativamente la cabeza. No lo haré. Fue un mal hombre y no entrará al Reino de los Cielos. Dios me tomará mal que interceda por él.

Lo decía, mientras trataba de retener sus manos para que no enseñaran su temblor. Pero fue.

Aquel cadáver pesaba mucho en el ánimo de todos. Estaba sobre una tarima, en medio de la iglesia, rodeado de cirios nuevos, de flores, de un padre que estaba detrás de él, solo, esperando que terminara la velación.

El padre Rentería pasó junto a Pedro Páramo procurando no rozarle los hombros. Levantó el hisopo con ademanes suaves y roció el agua bendita de arriba abajo, mientras salía de su boca un murmullo, que podía ser de oraciones. Después se arrodilló y todo el mundo se arrodilló con él:

-Ten piedad de tu siervo, Señor.

- Que descanse en paz, amén -contestaron las voces.

Y cuando empezaba a llenarse nuevamente de cólera, vio que todos abandonaban la iglesia llevándose el cadáver de Miguel Páramo.

Pedro Páramo se acercó, arrodillándose a su lado:

-Yo sé que usted lo odiaba, padre. Y con razón. El asesinato de su hermano, que según rumores fue cometido por mi hijo, el caso de su sobrina Ana, violada por él según el juicio de usted; las ofensas y falta de respeto que le tuvo en ocasiones, son motivos que cualquiera puede admitir. Pero olvídese ahora, padre. Considérelo y perdónelo como quizá Dios lo haya perdonado.

Puso sobre el reclinatorio un puño de monedas de oro y se levantó:

-Reciba eso como una limosna para su iglesia.

La iglesia estaba ya vacía. Dos hombres esperaban en la puerta a Pedro Páramo, quien se juntó con ellos, y juntos siguieron el féretro que aguardaba descansando sobre los hombros de cuatro caporales de la Media Luna. El padre Rentería recogió las monedas una por una y se acercó al altar.

-Son tuyas -dijo-. Él puede comprar la salvación. Tú sabes si éste es el precio. En cuanto a mí, Señor, me pongo ante tus plantas para pedirle lo justo o lo injusto, que todo nos es dado pedir . . . Por mí condénalo, Señor.

Y cerró el sagrario. Entró en la sacristía, se echó en un rincón, y allí lloró de pena y de tristeza hasta agotar sus lágrimas.

-Está bien, Señor, tu ganas -dijo después.

sábado, 12 de agosto de 2023

Dilemas de bibliófilos (¿o acaso "librómanos"?)

La librería es cara pero tiene algo en sus anaqueles que la hace satisfactoria. Tiene libros usados pero el alquiler que pagan los dueños debe ser caro y la zona permite que vendan los libros a un diez o veinte por ciento más. Su interior es relativamente agradable y siempre descubro alguna cosita en sus anaqueles. Aunque no compre, siempre leo nombres de autores que me gustan en los lomos y eso es agradable. Hay librerías mucho más grandes con lomos más coloridos pero que no me dicen nada. Será que me gustan los clásicos y acá están.

Los que atienden, sean o no los dueños, no son de lo más simpático. Es mucho más agradable, en ese aspecto, otra librería que está más allá (y también tiene libros muy interesantes, aunque no tantos antiguos, pero si lindos libros nuevos y caros). Pero esta "está más cerca" y eso le permite ganar por oportunidad. Además ver sus anaqueles es un poquitito más cómodo que en la de más allá. Lástima por la de allá, tiene su atractivo. Pero yo todavía tengo muchos clásicos por leer. Y esos se consiguen mejor en usado. Y comprar libros usados es mejor, es como llevar perritos de la perrera en vez de comprar nuevos de pedigrí. Y es más ecológico.

Hay algo melancólico, de todos modos, en comprar libros usados… ¿Quién los dejó? ¿Quién los abandonó? ¿Quién sabe qué abuelo de San Isidro tenía en sus estantes esa hermosa edición a dos tomos de Los Hermanos Karamazov, de hojas finas con borde verde, tapa dura y señalador de cintita incorporado? Quizás un día los sátrapas de sus hijos o nietos se deshicieron de la biblioteca solo para poder vender la casa, para que se demuela y se haga un edificio de departamentos…

Yo me hago del libro y creo hacer un bien al sacarlo del "refugio de perritos abandonados" pero no soy más que un eslabón más de esa triste cadena final. No sé si estoy a la altura de darle justamente un buen final a esa historia, no sé si solo me dejo llevar por un apetito desmedido de compra de libros. "No tanto en este caso, quizás", me consuelo, porque tengo una excusa. Es un regalo para ella. Ella quería una edición con letra más grande, ya que no podía con la pocket. Ella es fan del ruso. Y quería leer éste. Uno de los pocos que no había leído de cabo a rabo.

Ella me lo había regalado a mí. El pocket. Ese es otro problema. Ahora tenemos dos ejemplares y no podemos deshacernos de uno (regalárselo a quien no tenga, por ejemplo) porque ambos son regalos. A mi pocket además yo le había hecho una cajita de cartón para que no se vaya deformando en las estanterías…

(...)

J. J. D. es un señor con un currículum muy respetable en lo que a libros se refiere y siempre tuve mucho respeto por su opinión de que a los libros no hay que hacerle marcas o "escribirlos"; aunque sigo sin estar de acuerdo con él y los marco.

Yo, en cambio, no puedo soportar cuando le doblan la esquinita de una hoja a modo de señalador. ¡Qué cosa más desagradable! Cuando compro un usado y encuentro eso (por suerte nadie en casa tiene esa horrible costumbre) lo primero que hago es enderezar esa esquinita.

No sé qué opina el señor J. J. D. de esto y no entiendo cómo puede indignarse tanto de que alguien haga marquitas en un libro. Para entenderlo quizás deba imaginarme que siente algo parecido a lo que yo siento cuando veo las puntitas dobladas...

Aclaraciones posteriores: jamás podría yo marcar un libro con birome o hacer subrayados; lo que a mi gusto es tolerable son las marcas laterales y con lápiz negro tenue.

domingo, 6 de agosto de 2023

Mejor apáguelo

A la mundana frase que reza "mis derechos terminan donde empiezan los derechos de los demás" mi profesor de Antropología Filosófica la reformulaba así: "mis derechos terminan donde empiezan mis deberes". Con esto nos quería advertir sobre esa falsa "libertad" de poder hacernos mal a nosotros mismos.

En la parroquia se ha cambiado el aviso "apague su celular" por el nuevo "silencie su celular" y creo que ahí retrocedimos en aquel sentido. Somos más liberales en nuestras normas o recomendaciones. A diferencia del apagarlo, silenciar el celular solo evita molestar a los demás, pero no nos detiene de estar pendientes del aparato y así dispuestos para más interrupciones durante la celebración.

Recomendemos por el bien de cada fiel mismo, y no solo para que no moleste a los vecinos: "apague su celular".

sábado, 5 de agosto de 2023

Río Las Chacras

 

Después de haber leído Dersú Uzalá fue difícil no sentirse un explorador en Los Hornillos, Córdoba.

“Estudiamos” el Río Las Chacras, que me parece que a pesar de su nombre no es más que un arroyo. En dos caminatas por el lecho, una aguas abajo y otra aguas arriba, recorrimos todo el trayecto que va desde la altura del Mirador Bella Vista, al este, hasta la intersección del río con el último camino que baja desde el pueblo, al oeste. Registramos el recorrido en Wikiloc. En el mapa de esta entrada es la franja VIOLETA.

Hicimos el sendero peatonal “El Chingolo”, que acompaña al Río de las Chacras en la franja VERDE. Ese sendero es fácil y tiene la hermosa vista de las sierras que se ve siempre desde la ruta a la altura de Quebrada de los Pozos.

Me gusta unir estas cosas con recorridos de otros años y proyectos no cumplidos para completar una especie de “exploración” completa del Río de las Chacras.

En AMARILLO en el mapa se ve la parte final del río que acompañamos años pasados por los caminos más cercanos que hay para autos. El Río de las Chacras termina cuando desemboca al oeste en el Río Las Tapias. Esa desembocadura está ahí nomás del extremo del sendero El Jilguero, que también supimos hacer antaño.

En ROJO se ve un fragmento también muy accesible por sendero peatonal que no hicimos, desde la entrada de una reserva hasta la Piedra Encajada (el día anterior al último que teníamos habíamos hecho el Balcón Norte del Parque Condorito y estábamos fundidos).

Por último los tramos en punteadas. El PUNTEADO CELESTE era el proyecto de seguir por el lecho del río y llegar a conectar con el sendero El Chingolo. Pero hubieran sido necesarias, a nuestro ritmo, dos horas más de caminar agachándose y por las piedras.

Y el PUNTEADO VIOLETA hubiera conectado el viaje por el lecho con la reserva. Mismo problema que el del punteado anterior. Y la vegetación estaba muy enredada.

Queda sin colorear el tramo desde la Piedra Encajada hasta la naciente.

En la foto que sigue, los exploradores en la confluencia del Río de las Chacras con un afluente de nombre desconocido…



miércoles, 2 de agosto de 2023

Tortugas de ida y de vuelta


Soy hincha de Tortugas, en oposición a Leones. Ambos son aproximadamente la mitad del camino entre mi casa y Traslasierra. Pero Tortugas es un ACA con un espacio verde relajante, mientras que Leones es una mega estación de autopista. Y solo pago seis o siete minutos más por la tranquilidad de Tortugas. Porque hay que salir de la autopista, claro. Pero siete minutos no es nada en la dimensión de las vacaciones.

Si no hay emergencias, sabemos llegar de un tirón a Tortugas. Pero la segunda mitad no la hacemos de un tirón porque a rigor de verdad son unos kilómetros más que la mitad, todos ya estamos más cansados y Alta Gracia es una parada tentadora, una buena introducción al periplo de las altas cumbres.

Pero lo que logramos este año fue hacer, a la inversa, también la “mitad larga” de un tirón. Los Hornillos-Tortugas. 435 kilómetros sin parar. Ni por nafta, ni por baños, ni por nada. Es decir que Tortugas también fue escala de regreso, cosa nunca antes vista. Ella preparó unos sanguches e hicimos un poco de birdwatching (de ahí la cotorra que ilustra la entrada). Nunca mejor preparados para la segunda y final etapa, que fue non-stop hasta nuestra casa.

Algunos otros cambios del viaje en estos once años (en que fuimos cuatro veces a Traslasierra, tres en verano, una en invierno) son:

- Hay un nuevo tramo del Camino de las Altas Cumbres que arranca desde Falda del Cañete. Eso te permite evitar el camino que sale de Falda del Carmen por el observatorio. Aquel nuevo tramo tiene curvas más relajadas que este último.

- Desde Buenos Aires hacia Traslasierra, Google te tienta a evitar Alta Gracia y tomar circunvalación sur de Córdoba para luego bajar y tomar por Falda del Cañete. Pero no hay ganancia significativa de tiempo y la omisión de Alta Gracia le quita justamente mucha gracia al viaje.

- La costanera del arroyo Alta Gracia o Chicamtoltina está "producida". Tiene barandas de madera que ya no te dejan bajar con el auto hasta la ribera misma. Conservará mejor el césped, quizás, pero le saca espontaneidad.

martes, 4 de julio de 2023

Alternativa a "El pescador y el pez"

En Dersú Uzalá menciona Arséniev el cuento “El pescador y el pez” de Pushkin, que fui a leer. Y cuando lo leía imaginaba otro final (que requeriría algunas modificaciones en el desarrollo, claro, y tendría otro mensaje).

En el original, el pez es una especie de mago de la botella que cumple deseos. La esposa del pescador quiere (y pide a través de su marido) cada vez más cosas, bienes y posición social. El mar se encrespa cada vez más. En un momento ella pide el deseo que hace que “estalle la paciencia” del pez: quiere ser dueña del mar y del pez mismo. La avaricia rompe el saco, decían por ahí. El pez entonces le quita todo, devolviéndola a su pobreza original (no puedo evitar el imaginarme cinematográficamente ese remate, con la aparición del balde roto con el que empezó todo, ¡plop!, casi como si estuviera todavía terminando de tambalearse para quedar parado: tiqui-tiqui-tiqui-tic…).

En mi final alternativo el pez también la devuelve a la señora a la pobreza original, pero con una sutil diferencia que hace que él, al hacerlo, no quebrante su promesa (la de darle siempre lo que le pida)...

Modificación del desarrollo necesaria: Habría que mostrar que la vida humilde que tenía antes la esposa la hacía dueña de ir cuando quisiera al mar, quizás hablar también ella también con el pececillo, etcétera. En cambio con los lujos y posición social que había adquirido, la mujer había perdido eso (tenía compromisos, tenía que cuidar sus bienes, no podía disfrutar tranquilamente del mar cuando quería).

Entonces el pez efectivamente cumple el último deseo de la mujer, pero lo hace de una forma ingeniosa: quitándole todo. Al quitarle todo le devuelve la libertad para disponer del mar y hasta la posible compañía del pez cuando ella quisiera. La hace pobre, pero verdaderamente dueña de aquello que había perdido.