sábado, 26 de febrero de 2011

Danza (1000)

Me lo tengo aún muy debido. Desde alguna vez que lo trajo Ens, que ya ni recuerdo para enlazar.

Se trata de escuchar a The Chieftains. Y hoy hice una muy breve incursión al estilo clásico: Google y Youtube. El primer video que sale es el video que trae aquí. No sólo para que escuchen, sino para que vean a la pareja que baila.

¡Qué emocionante esa danza irlandesa! Lo que más me llamó la atención es cómo se toman de la mano los bailarines. Mirando entre ellos o mirando juntos hacia adelante. Las manos juntas arriba o las manos juntas abajo. Pero ahora viene lo más notable: es como si apenas estuvieran agarradas. Las manos flojas para ir con el otro y acompañar el movimiento que se forma de bailar juntos. Juntos pero sin tironearse. Y sosteniéndose o manteniéndose unidos. Si uno se va para un lado y otro para el otro, vuelven con las manos…

Quizás toda una enseñanza de vida matrimonial.

(Se dio así la milésima entrada de “Aquí estamos…”).

lunes, 21 de febrero de 2011

Pintura dominguera

(Los guías más innovadores dicen hoy en día: “silencien sus celulares”. Pero en realidad la mejor instrucción sería la usual: “apaguen sus celulares”).

Si supiera pintar haría un cuadro que sería parecido a lo que sigue: Misa (se vería el templo desde atrás, por la nave principal), sonido o vibración de celular (implícito), señor o señora que sale al trotecito por la nave principal, llevando y levantando con una mano el bolso, mientras con la otra mano revuelve en el interior del mismo. Algo nerviosamente.

Pensé en hacer también al fondo al cura consagrando. No es que no reflejara una posibilidad, pero me pareció muy fuerte. E irreverente.

Si pintara yo muy bien y el cuadro fuera a una exposición, lo acompañaría con algún texto de esos que a veces acompañan a las obras. El texto diría algo como lo siguiente: “Qué elegante era la distracción hasta hoy, que operaba solo en la imaginación. Pero ya tenemos el celular, y nuestra falta de recogimiento queda a la vista de todos en paños menores, impúdicamente”.

sábado, 12 de febrero de 2011

Reino del revés

“Reino del revés”, dirán, cuando nos estudien en el futuro. “Calculaban el tamaño del universo, pero desde sus ciudades casi ni se veían las estrellas”.

“(...) El cuerpo era cuidado como la posesión más valiosa (alimentado con bajas calorías, entrenado con sofisticados aparatos), pero lo entregaban sin ningún reparo al primero que lo pedía (¡vaya generosidad!), que lo usaba y lo dejaba como si fuese un objeto más.

"(...) Llamaban "calidad de vida" a pasar todo el día dentro de institutos médicos en donde estudiaban el cuerpo, sus componentes, sus fluidos. De esta manera, decían, conservaban la salud.

"(...) Había médicos especializados en cada parte del cuerpo, pero trabajaban por separado. La cura que recetaba uno interfería con la cura que daba el otro, así que siempre estaba uno tratando de poner en equilibrio lo que otro desequilibraba.

"(...) En algunos casos se descubría que el problema era otro. Y que, por ejemplo, una obsesión desmedida por aumentar las riquezas, o un problema en la relación conyugal, era el disparador de todos los problemas físicos. Claro que ese descubrimiento no terminaba con el problema. En muchos casos, malos psicólogos ayudaban a seguir con el modo de vida que cada uno tuviera, pero aprendiendo a "no ponerse mal" por ello. Era una verdadera ruptura en el interior de la persona, cada vez más difícil de remediar. (...)"

martes, 8 de febrero de 2011

Eterno femenino

Santo Dios,
yo te alabo porque hiciste a la mujer
del sueño del varón, de lo que duerme
en tu propia substancia enamorada,
de lo que arde en tus noches de antiquísimo novio,
y envuelto en el perfume de tu primer amor,
de tu primer dolor, fue que hiciste la tierra
virgen y madre, imagen de tu sueño
y la belleza del transitorio mundo
que en toda aparición repite a la mujer,
y le diste sus grandes ojos verdes
donde se ve una flor que es anterior al tiempo
y animales moviéndose en lo oscuro
y un hijo que procede, que sube eternamente
y eres Tú, carne insomne, adormecida
en la misericordia de sus pechos;
la creaste también para nosotros
madre que lava el mundo en las mañanas,
esposa que lo enciende en tu espíritu santo,
hermana que por las tardes nos reconcilia
con la cara en tinieblas del universo,
mujer que oficia todos los matrimonios
de los sexos ocultos del día y de la noche,
y ahora que proyectas la salvación del mundo
rodeaste su cintura de siete sacramentos
y en su hermosa cabeza teologal
el resplandor que alumbra las noches varoniles
y en sus manos el cáliz de sí misma
con la ofrenda sin nombre, con el conocimiento
y cuando acabe, Dios, tu larga seducción
y cuando nos despiertes en tu paraíso
mujer, novia celeste será lo que encontremos
en tu abrazo, en tu beso, en tu misterio
de femenina eterna caridad.

José Miguel Ibáñez Langlois, Poemas dogmáticos, 1970.
(...)
(...)

miércoles, 2 de febrero de 2011

"Aggiornamento" musical

Mientras los Copla nos hacen esperar con el nuevo disco (también Mes Aïeux) me actualicé con la música.

Lo último, señores, es seguir a un grupo musical que se promocione por Itunes, Myspace o YouTube, bajar sus canciones y asistir a sus presentaciones on-line, en donde se puede chatear con ellos y con los otros participantes, o comentar vía redes sociales como Facebook, Twitter, etc.

Es el caso de Pomplamoose, grupo formado por una pareja californiana que hace música indie (eso es, en la jerga, música independiente, es decir, sin sello discográfico). Jack toca diversos instrumentos tradicionales y experimenta con otros sonidos. Natalie canta muy bien y toca el bajo eléctrico.

Pomplamoose es una especie de anglicismo para el francés pamplemousse, que significa pomelo. En las primeras canciones, agrupadas bajo el título de Videosongs, se los ve en una habitación muy equipada de instrumentos. Las canciones se acompañan con imágenes de ellos mismos interpretando, haciendo sonidos, etc. Muy íntimo es también el ambiente para el “disco” de covers (desde “La vie en Rose” hasta temas de grupos modernos como Aerosmith o Beyonce).

Ayer asistí a la presentación semanal on-line, todos los martes a las 23:30 (seis y media de la tarde por aquellos lados). Es muy divertida porque además de tocar canciones en vivo (frente a una webcam) hacen preguntas y respuestas, adivinanzas, etc. La verdad es que las interpretaciones suenan muy bien “en vivo”, tanto como en las grabaciones. Será por aquello que promueve el grupo: "what you see is what you hear" (lo que ves es lo que escuchás, o sea que no hay lip-syncing) y "if you hear it, at some point you see it" (si lo escuchas, en algún momento lo ves).

Recomendadas: De las propias: Pas encore (“no todavía”, algo disco), Hail Mary (el primer éxito vía YouTube, más rock), Little things (romántica), Expiration date; de los covers: La vie en rose (Edith Piaf es muy antigua para mi, ¿qué tal esta versión?), Mister Sandman, Makin’ out, Gatekeeper.

¿Y qué les parece el Adeste Fideles?

Enlaces principales: Pomplamoose channel, Pomplamoose shows, Wikipedia.

domingo, 30 de enero de 2011

Héctor

Era la primera vez que veía a esa familia en la iglesia. De los tres chicos rubios, el del medio era bien distinto. Sin llegar a ser feo, tenía un rostro extraño. Y creo yo que se debía algún problema, porque alcancé a ver un dedo pulgar también extraño en una de sus manos. Pero no despertaba lástima, porque tenía una actitud vital. Era a la vez serio y, si se puede decir de un niño de esa edad (unos seis o siete años) parecía seguro de sí mismo.

Cuando la madre lo nombró me llevé una impresión fuerte. “Vení, Héctor”, me pareció escuchar. La sorpresa puede deberse en parte a que ese no es un nombre común para un niño. Pero ese nombre tan imponente (lo es para mí después de haber leído a Chesterton hablar del troyano Héctor) me hizo resaltar aún más su figura. Y me sentí como un Simeón, dispuesto a profetizar grandes cosas para ese niño. Era como si ese aspecto único, junto a ese nombre imponente, indicará un destino especial.

Mientras el hermano mayor estaba afuera y el menor estaba en brazos de su padre, Héctor se apoyó en una de las columnas y se asomó a la nave central, para contemplar el altar, o al cura, por un buen rato. Al reto pasó a mirar hacia arriba. La estructura del edificio quizás, las ventanas, los techos abovedados. Cuando parecía cansado de estar parado (estaba ya moviendo levemente las piernas o brazos), se sentó. Allí mismo. No quiso dejar de ver todo lo que de allí se podía. El padre que, como yo, estaba en la nave lateral, no juzgo el lugar apropiado, y le indicó y ayudó a que vuelva contra la pared. Yo pensé: “No lo saque a Héctor de allí, quien sabe en su interior está germinando alguna vocación única”.

martes, 25 de enero de 2011

Como vine, me iré


Ay, deseo
Jorge Fandermole

Ay, deseo
de abrir alguna puerta para entrar al juego.
Ay, antojo
de ser el que no te deja pegar los ojos.
Esperanza
de ser el fuego que en tu corazón avanza.
Ay, mis ganas
de irme a navegar tu piel hasta mañana.

Ya veré, se verá;
mientras no pare el río se intentará.

Ay, mi sueño
de entrarte y habitar tu rincón más pequeño.
Ay, anhelo
de ser el que te suba hasta tocar el cielo.
Ay, tristeza
si vas borrándome y quitándome certeza.
Alegría
de ponerte a flotar hasta que venga el día.

Ya veré, se verá;
mientras no pare el río se intentará.
Ya veré, se verá;
mientras no pare el río se intentará.

Ay, deseo
que me muestra la forma de lo que no veo.
Ay, antojo
de sacar algo vivo de entre mis despojos.
Esperanza
de poder arribar donde mi vista alcanza.
Ay, mis ganas
tan ávidas de estrellas cuanto más lejanas.

Como vine, me iré;
nada me traje y nada me llevaré.

Ay, mi sueño
que pronto se hará humo, que no es más que un leño.
Ay, anhelo
de tirar de la cuerda que desata el vuelo.
Ay, tristeza
de que no vayan juntas verdad y belleza.
Alegría
de ver que de la nada sube una poesía.

Como vine, me iré;
nada me traje y nada me llevaré.
Como vine, me iré;
nada me traje y nada me llevaré.

Como vine…

viernes, 21 de enero de 2011

Luz del mundo

Leí anécdotas en lo de Enrique y resúmenes en lo de Fernando. No tengo mucho para aportar aún, que recién empiezo. Pero sí me llamó la atención una respuesta de Benedicto XVI, de la cual nunca escuché comentarios (destaco en negritas el punto preciso).

Pregunta Seewald: “El caso Maciel no tiene parangón, pero a la par hay por todas partes sacerdotes que, sea ocultamente o incluso a sabiendas de la comunidad o hasta de las autoridades de la Iglesia, viven en una relación de tipo conyugal”.

Responde Benedicto XVI: “Eso no debe darse. Nada debe haber que sea mentira y ocultamiento. Por supuesto, se trata de un desafío especialmente para nosotros. Cuando un sacerdote cohabita con una mujer hay que verificar si existe una verdadera voluntad matrimonial y si podrían formar un buen matrimonio. Si así fuese, tienen que seguir ese camino. Si se trata de una falta de voluntad moral pero no existe una real vinculación interior, hay que intentar encontrar caminos de sanación para él y para ella. En todo caso, hay que cuidar de que se haga justicia a los niños -que son el bien patrimonial- y de que se les brinde el ámbito vital de educación que necesitan. (…)”

(Luz del mundo, Benedicto XVI, Herder, 2010)

Alguien muy allegado me hizo notar algo. ¿Qué es “seguir ese camino”? La pregunta es: ¿Se pueden casar?

jueves, 13 de enero de 2011

Adivinanzas (historia, literatura, calles y barrios porteños)

1) Lucio N. Mansilla y Lucio V. Mansilla. ¿Quién fue el padre y quién el hijo?
Y una pregunta más, para el “muy bien diez felicitado”: ¿cuál de los dos tiene calle en Buenos Aires?

2) (Para fans marechalianos). Quiso el destino que Marechal y el petiso Bernini queden inmortalizados a sólo una cuadra de distancia. ¿Como se llama la calle que los separa (o une)?

3) ¿Cuál de estos nombres de lugares no refiere a un barrio porteño: Puerto Madero, Villa Real, Agronomía, Villa Riachuelo o Villa Fiorito?
Y para el diez: ¿cuál de estos no es oficialmente un barrio porteño: Parque Chas, Barrio Norte, Monte Castro, Recoleta o Parque Patricios?

Respuestas: 1) Lucio Norberto es el padre, héroe de la Vuelta de Obligado; Lucio Victorio es el hijo, autor de “Una excursión a los indios ranqueles”. 1b) Lucio N. tiene calle, en Palermo y Recoleta. 2) En Adán Buenosayres, el petiso Bernini sería Scalabrini Ortiz. En Buenos Aires, entre un extremo de la calle Scalabrini Ortiz y un extremo de la calle Leopoldo Marechal está la calle Warnes, que es la respuesta. 3) Villa Fiorito. 3b) Barrio Norte.

jueves, 6 de enero de 2011

No hay pago como mi pago

No es que desprecie la exploración espacial y las ciencias físicas y biológicas. Pienso, de hecho, una interesante teoría que dice que la Tierra puede ser el gran hogar, el perfecto nido que creó Dios en el cual el hombre debe crecer, para luego salir a explorar el universo (y si se alejó de Dios, encontrarlo llegando a los límites de la creación). Y si además hay vida más allá, pues bien, será muy interesante.

Hechas estas aclaraciones quiero denunciar una nueva moda. Me tocó ya varias veces ver, recientemente y en noticias o publicaciones de divulgación científica para gente ordinaria, el tema de “planetas similares a la Tierra”. Se trata de astros que, por ciertas características de ubicación, elementos, etc., podrían en un futuro desarrollarse como la tierra. Lo curioso del caso (que no se dice) es que la coincidencia es sólo una muy pequeña, si se la compara contra las miles de diferencias y las millones de otras condiciones que debieran darse para que ese astro llegue a ser alguna remotísima vez un planeta como la Tierra.

Puede ser que este tipo de divulgación tenga éxito porque esas historias, así presentadas (“un planeta parecido a la Tierra”), son como una película de ciencia ficción, son atractivas, despiertan la imaginación de viajes y otros mundos. No niego que eso pueda pasar en realidad (un planeta que llegue a ser como la Tierra, ¿cómo podría negarlo yo?). Pero lo que sucede es que este pensamiento nos hace olvidar lo magníficamente única que es la Tierra, y así olvidar el milagro de una creación y un Dios providente.

Por ahora no hemos encontrado ningún planeta como la Tierra. Esa es la verdad. Y hablar sólo de probabilidades y escasísimas coincidencias es lo mismo que hablar sólo de las semejanzas del hombre con el mono, olvidando las inmensas diferencias entre ellos (nuevamente podríamos traer a Chesterton y su hombre eterno aquí). Por eso: tráiganme un Perelandra como el de C. S. Lewis, y después empezamos a hablar de semejanzas.

Después de todo, y además, la existencia o surgimiento de un planeta como la Tierra no nos conduciría sino a admirar aún más la grandeza de Dios. Su cariñosa providencia, si ese planeta pudiera ser un nuevo hogar. Su inmenso amor, si además Él dio vida a otros seres.

(En el día de Reyes)