jueves, 4 de enero de 2007

Pena de muerte

Si yo estoy o no “de acuerdo con la pena de muerte” es una disyuntiva totalmente irrelevante. Una opinión así (por sí o por no) no tiene razón de ser, ni siquiera merecería la categoría de opinión.
Que uno o más pontífices y teólogos hayan pensado y piensen que no debería practicarse más la pena de muerte, eso sí es más importante. Y la verdad es que me convencen con sus razones.
Pero veo que lo que está escrito en el catecismo es:

La preservación del bien común de la sociedad exige colocar al agresor en estado de no poder causar perjuicio. Por este motivo la enseñanza tradicional de la Iglesia ha reconocido el justo fundamento del derecho y deber de la legítima autoridad pública para aplicar penas proporcionadas a la gravedad del delito, sin excluir, en casos de extrema gravedad, el recurso a la pena de muerte. Por motivos análogos quienes poseen la autoridad tienen el derecho de rechazar por medio de las armas a los agresores de la sociedad que tienen a su cargo. (2266)

Si quieren saberlo, no le encuentro razón de existir a la pena de muerte. Pero la verdad es que la Iglesia dice lo que dice en el catecismo. Y como tengo mucha fe en mi ignorancia y en las enseñanzas de la Iglesia, siempre traté de entender porqué es como es la doctrina al respecto.
Y como no quiero engaños en este camino de aprendizaje, leo con preocupación la nota de Zenit titulada: La Santa Sede reitera su rechazo de la pena de muerte. Allí dice lo siguiente:

CIUDAD DEL VATICANO, lunes, 1 enero 2007 (ZENIT.org).- La Iglesia católica es contraria a la pena de muerte, aún cuando el condenado sea culpable de graves delitos.

Así se ha encargado de recordarlo a la prensa, el sábado pasado, el director de la Sala de Prensa de la Santa Sede, el padre Federico Lombardi, S.J.
(...)

“La postura de la Iglesia católica –contraria a la pena de muerte- ha sido subrayada varias veces. Matar al culpable no es el camino para reconstruir la justicia y reconciliar a la sociedad. Incluso existe el riesgo de que, al contrario, se alimente el espíritu de venganza y se siembre nueva violencia”, añade.
(...)

Acá hay un error, o bien gato encerrado. Evidentemente hay palabras muy sutiles. Porque una cosa es el Catecismo y otra sería “la postura de la Iglesia Católica”, expresión que reclama una definición más clara.

13 comentarios:

E. G-Máiquez dijo...

Muy interesante entrada.

ecazes dijo...

Buen punto
muy bueno
con tu permiso, me lo llevo tal cual al foro, a ver que responden allà.

ecazes dijo...

Ya tenemos una respuesta, a ver que te parece...
http://www.eltestigofiel.org/dialogo/fo_temas.php?idm=35255

Juan Ignacio dijo...

Han sido de gran ayuda para mí lo que me ha dicho vía mail la Hermana Josefina y el link que presenta Ecazes.

Creo entender que hoy en día la Iglesia considera que hay pocas ocasiones (si acaso alguna) en que la pena de muerte sea legítima (de acuerdo a lo que dice, según Kanbei, el catecismo en su "edición más nueva").

De todos modos, si quiero enfrentar la verdad, una duda me sigue acechando: por algo será que la Iglesia no "prohíbe absolutamente" la pena de muerte; por algo no dice: “la pena de muerte nunca es legítima”. Como si dice con otras cosas.

Entre nosotros y de forma poco académica, yo les propongo: esto de la pena de muerte podríamos relacionarlo con algún otro tipo de cuestión en la cual la Doctrina de la Iglesia “no determina”. ¿Qué les parece?

(Como el caso de las formas de gobierno, tema en el que la Iglesia no obliga, por doctrina, a seguir ninguna en particular, siempre y cuando se respeten otras cuestiones...)

Juan Ignacio dijo...

¡Acabo de volver al foro propuesto por Ecazes y veo que también es muy interesante lo que dice Maricruz!

hna josefina dijo...

Sí, yo pasé también. ¡Muy interesante! ¡Gracias Ecazes!

hna josefina dijo...

A tu pregunta Juan Ignacio: ¿por qué no prohibe absolutamente?, te pongo un ejemplo: Supongamos un pueblo aislado del resto del mundo, donde hay un jefe al cuidado de todos, y también una persona muy mala que ha hecho mucho daño al resto -con muertes, violaciones y demás-; el jefe consigue atraparlo, pero no tiene cómo asegurarse de que no se escapará y vengará de un modo mucho peor todavía. ¿Podría aplicar la pena de muerte? ¿no sería como defensa propia?
Y ese pueblo... puede ser que exista hoy en algún lado. Y para ellos también está el catecismo.
Estoy pensando con vos.

hna josefina dijo...

Perdón, pero creo que me olvidé de dejar claro que a mí la pena de muerte me parece HORRIBLE.
Pero trato de entender lo que quiere decir el catecismo, y en ese sentido comprendo.

Juan Ignacio dijo...

Me pareció un ejemplo iluminador y también coincido en el sentimiento. Gracias por apuntar en la dirección que yo quería a pesar de que no nos guste la pena de muerte.
Saludos.

Mendigo dijo...

Para “seguir apuntando en la direcciòn” que quiere Juan Ignacio y que señala la hermana Josefina agrego:

El numeral del catecismo es el 2266 (error de escritura).
En mi opinión todo este tema de la Pena de muerte està en relaciòn con el derecho a la defensa EN CASOS EXTREMOS (GUERRAS TOTALES, TIRANÌAS SANGRIENTAS), sòlo en ese contexto se puede aceptar; porque la Iglesia no quiere contradecir las tesis de la Tradición de la Doctrina Católica (Santo Tomàs de Aquino entre otros) que se refieren a la defensa de la sociedad frente a los tiranos o incluso la defensa en la guerra (Numerales 2308-2309 del Catecismo). Creo que la Iglesia intenta decir que el problema està en hacer de la Pena de Muerte un mecanismo frecuente y normal para resolver los problemas de la criminalidad, esto es lo que critica la Iglesia, el uso indiscriminado de dicha pena cuando es algo EXCEPCIONAL. La confusiòn està en que la Iglesia cuando condena la Pena de Muerte no aclara que existen circunstancias en las que se puede aplicar, las cuales son muy pero muy extrañas. Esto debe ser porque al aclararlo restaría fuerza a su argumentación. En conclusión: está mal usar la Pena de Muerte para resolver problemas de criminalidad común e incluso para resolver grandes injusticias sociales, pero si está bien SI Y SOLO SI se usa para detener un agresor que no puede ser detenido por otra vía. El mejor ejemplo es el caso del Dictador Leonidas Trujillo en República Dominicana, que tan bien lo describe Vargas Llosa en su novela “La Fiesta del Chivo” (en la película también lo resaltan).
Disculpen las tildes en el acento ortográfico, problemas de teclado.
saludos

Jesús Sanz Rioja dijo...

Hay un cuento de Jack London, titulado "Lo inesperado", que va en la línea de lo que decía la hna. Josefina. Una situación límite, en todo caso.

Creo que el catecismo lo deja meridianamente claro: la pena de muerte no cae bajo el quinto mandamiento. Otra cuestión es que sea pertinente su aplicación. Casi nunca lo es. Y se confunde frecuentemente con la venganza.

Juan Ignacio dijo...

Gracias por el comentario que me ayudado más. Y la corrección ya fue realizada. Saludos.

ecazes dijo...

Fantàstico!
Me encanta cuando le damos vuelta a un tema y vamos encontrando respuestas.
Gracias Hna Josefina, y gracias a Mendigo.