martes, 20 de diciembre de 2005

"Bear with me"

Cuando pienso qué rápido que pasó el año, pienso en la muerte y en lo efímero de tantas cosas en las que nos afanamos.

Hace poco se incorporó a la videoteca “El Libro de la Selva”, éxito ya en Sunchales. Y si hay una parte que a mí me gusta es la de la canción “The bare necessities”, algo como: "las necesidades básicas", entonada por un oso (bear) llamado Baloo. Juego de palabras.
Baloo es el que juega el papel del vagoneta, sin muchas aspiraciones, dedicado a la juerga. Le encanta la música, el ritmo, bailar. Y se alimenta de lo que la naturaleza da. Lo necesario, nada más. Confía en que le llegará lo que necesita y no cree que sea bueno afanarse en el trabajo.

Mis antepasados “inmigrantes”, con su gran dedicación al trabajo, nunca lo podrían entender. Pero tengo otros antepasados y quizás algo de “gaucho” hay en mí. Algo de ese gaucho que sabe pararse y contemplar. Y no perderse en el trabajo excesivo para obtener cosas superfluas o un excesivo “bienestar”.

Y algo del cristiano que confía en la Providencia. Que trabaja, pero antes que nada busca el Reino de Dios y sabe que lo demás, añadido será.

Ya alguien, con buen tino, se debe haber horrorizado ante este cambalache de turbio color que hice. Y lo entiendo. Pero es difícil de explicar. Ténganme paciencia, y el tiempo devolverá el tema en otra entrada. Y si no…

lunes, 19 de diciembre de 2005

María y Zacarías

Justo que me decía: “eh, pero María
preguntó igual que Zacarías.
¿Cómo es que él recibió una cosa
y ella, en cambio, la dichosa
oportunidad de decir el
fiat?”

Justo en ese momento, "Evangelio del día" ponía lo que dice San Agustín al respecto:

Las palabras que María y Zacarías dirigen al ángel son, no obstante, muy parecidas. Cuando el ángel le anuncia el nacimiento de Juan, el sacerdote responde: “¿Cómo sabré que sucederá así? Porque yo soy viejo y mi mujer avanzada en años.” (Lc 1,18) Al anuncio del ángel, María responde: “¿Cómo será esto, si yo no tengo relaciones con ningún hombre?” (Lc 1,34) Sí, son casi las mismas palabras... Sin embargo, el primero es corregido, a la segunda se le explica. A Zacarías se le dice: “Porque no has creído en mis palabras...”, a María: “he aquí la respuesta que tú pides.” Aún así, son casi las mismas palabras de una parte y de la otra... Pero el que escuchaba las palabras veía también los corazones. Nada le queda escondido. El lenguaje de cada uno velaba lo que pensaba, pero si este pensamiento estaba escondido para los hombres, no lo era para el ángel, o más bien, no lo era para quien hablaba a través de la mediación del ángel. (Sermón 293, 1-2)

Vamos, yo sé lo que Uds., razonadores profesionales del mundo contemporáneo, están pensando. Que lo de San Agustín es una “linda teoría”.

Si se me ponen así, les diré lo que dijo el cura el domingo (no que me parezca ejemplar, sino casi diría que todo lo contrario, pero no soy yo el que debe decirlo).

El cura del domingo, que hablaba de María y su “hágase en mí según tu Palabra”, se demoraba en teologías. Decía algo como: “no sabemos si María dijo eso, o si recordó decir eso, o si dijo Lucas que dijo eso…” Yo creí que entendía hacia dónde iba. Pero la verdad es que terminó mal. “No importa las palabras que usó”, dijo, “lo importante es que se cumplió”. Yo más bien diría: “lo importante es que aceptó”. Si no nos olvidamos de la parte de María, si no la aceptación de María es un detalle literario y olvidable. Y no es así, según me enseñaron.

Pero si lo traje al cura fue para responder al que criticaba el argumento de San Agustín. Y digo:

Si las palabras de María
(y por lo tanto también las de Zacarías)
no eran sino que “serían”,

pero son tan importantes;
ved igual en esta interesante
y agustiniana variante.


O sea. No sé si es como Agustín dice. (Atenti, que quizás haya muchísimas razones teológicas que funden la afirmación de San Agustín, pero pónganse en la situación de un ignorante como yo). Pero no puedo negar que su idea es razonable.
Y es que antes, según creo, tomaban las verdades reveladas y las razonaban. Y encontraban cosas posibles, razonables, que las explicaran. No así ahora, que queremos que nuestra razón descubra su propio punto de partida. Y que si no sabemos las palabras textuales que uso María tenemos esa imperiosa necesidad de explicar que “no importa”, que “no nos preocupemos”, que “igual es valida la Palabra”.

domingo, 18 de diciembre de 2005

Adviento (cuarta semana)

Canciones que se escuchan en misa, letras y ritmos de dudosa validez litúrgica. Entre ellos me encontré esta "bienaventuranza" de Adviento, que me gustó. Yo la escribo así:

Felices los que anuncian con su vida
la venida
del Reino del Señor

(Hoy recordamos el fiat de la Virgen María y nos metemos en la última semana de preparación para la Navidad).

sábado, 17 de diciembre de 2005

Domingo y fiesta

Hoy sábado fui a trabajar. Para anticipar dos francos que tendremos. Es "negocio". Salvo que el mejor negocio sería al revés: franco antes (como corre para la administración pública). Porque es Adviento. Porque es preparación también mundana. Y uno necesita tiempo.

De todos modos no seamos desagradecidos. Serán dos francos clave: a continuación de las fiestas. Y eso sirve para amortiguar el golpe, para desentristecer los domingos (este año Navidad y Año Nuevo caen en domingo).

Domingos con doble “carga emocional”. Una, la de ser domingo en sí, de la que ya hablamos. Otra, la de ser día de fiesta y, por lo tanto, ya haber pasado la víspera y su júbilo.

Para aclarar esto último, rescatemos las palabras de Pablo Inaudi a Lisandro Farías en “El banquete de Severo Arcángelo” de Marechal:
-Y no es todo -insistió Inaudi-. Hay en usted un "júbilo de víspera" que se manifestó desde su infancia.
-No entiendo -le dije.
-Desde su infancia, ¿no ha gozado usted más la víspera de una fiesta que la fiesta en su realización?
-¿Cómo lo sabe? -le respondí en mi asombro.
-La fiesta en sí lo entristecía como una decepción irremediable.
-¿Y qué significado tiene?
-Que usted, por intuición, ha venido soñando con una “fiesta inmensa”
(...) Adviento me huele, me sabe, a castañas, a humo de leña, a nieve, hormigas en el estómago, alegría, sorpresa, pereza de un año que se acaba. Lo mejor de las fiestas son las vísperas. Ven niño Jesús, ven.

viernes, 16 de diciembre de 2005

De cómo escribía Karol Wojtyla

Del comentario a un libro similar al que yo tengo:
Aunque la estructura de sus poemas es compleja, el tono de Juan Pablo II es premeditadamente objetivo. El resultado de ello es un lenguaje claro, cristalino: (“Qué admirable es tu silencio / en todo desde que se manifiesta / el mundo creado... / que junto con la bahía del bosque / por cada cuesta va bajando...”). En el estilo poético de Karol Wojtyla, en el que confluyen las voces eslava y romana, se sienten los ecos del teatro rapsódico, y el puro lirismo está salpicado de recursos tanto dramáticos como narrativos. (Los nombres a quienes se confió el cuidado de la herencia de las llaves / se encuentran aquí, se dejan envolver por la visión que dejó Miguel Ángel. / Así fue en agosto y, luego, en octubre del memorable año de los dos conclaves, / y así será de nuevo, cuando se presente la necesidad, / después de mi muerte.”).
Aunque no sé si esto me ayuda o me la complica...

jueves, 15 de diciembre de 2005

Hagamos como los dioses

Haciendo un poco de charla mundana con alguien a quien le gusta pensar un poco (lo cual en ese entorno es bastante decir), veo que la gran diferencia en el diálogo es la siguiente. Es como si yo me quisiera ir a algo muy teórico (no llego) y él está en algo muy práctico.

La miseria y los defectos humanos siempre estuvieron, desde que el mundo es mundo. Y él no cree que haya que luchar contra eso. Sino que hay que "aceptarlo". Claro, yo también lo "acepto" (admito que existe). Su aceptación, en cambio, es más resignación. De ahí que sus métodos prácticos estén más relacionados con mecanismos para que el acto desordenado moleste lo menos posible. Conocemos varios de esos métodos. Son del tipo de: aborto legal para que no siendo ilegal no sean tan "desastroso" (y hasta la idea es discutible); libre venta de drogas o libre prostitución, para que así disminuyan (todo muy discutible, pero todo muy visto desde el lado de la efectividad, medido en estadísticas; y suponiendo que fueran verídicas).

Es común que esta gente critique a los que se encargan de destacar cuestiones morales. Como la Iglesia o simplemente a la gente religiosa. Pide a ellos que si critican, den mejores soluciones (este pensar es muy común entre algunos cristianos también, por supuesto, así leído es un principio válido en muchos casos).

Llegado un punto de la conversación, yo debería haber dado el salto, decir un poco lo que acabo de decir, decirle que estaba yo pensando en otro plano que el de él. Sino la discusión no iba a tener salida. Como de hecho sucedió. La verdad es que no había tiempo suficiente. Haber llegado a lo que llegamos, en este ambiente y en medio de gente que sólo habla de cosas que “no molestan al espíritu”, es para darse por satisfecho.

Hay que notar que los pastores (como los de nuestra Iglesia) son gente que se preocupa por trabajar y enseñar en cuestiones morales (no en nombre propio, por supuesto). Es importantísimo no descuidar esas cuestiones. Tenerlas bien afirmadas antes de actuar. Los pastores son los que nos recuerdan esas cosas. No es competencia de ellos, sino más de los laicos, generar soluciones prácticas acordes a una buena moral.

A mi interlocutor que propone soluciones prácticas, debería algún día proponerle el salto. Proponerle hablar de las leyes adecuadas al bien o leyes para respaldar libertinajes.

Claro, es un tema complicado. ¿Hasta qué punto la gente puede aceptar leyes que se ajusten al bien? Las ve muy moralistas a veces. Y cierto que hay mucha diferencia entre drogadicción y fumarse unos cigarrillos por día. Puede aceptar que el bien sea no drogarse, no prostituirse ni usar el cuerpo ajeno como objeto, etcétera. Pero ve tan fuerte esa “realidad de existencia” de esos males, que no le parece “apropiado” querer luchar contra eso. Quizás porque no cree que sea bueno meterse con la vida del otro. Quizás porque le parezca inútil. Hay varias razones.

Hay que zanjar esa diferencia de pensamiento que nos separa. Ponerla sobre el tapete a menos. Aunque parezca en vano por ser muy teórica. ¡Es el fundamento de todo! ¡Vean qué importante es esa teoría (a la cual ellos nombran con un dejo despectivo a veces: “teorías”, “filosofías”).

Primum uiuere, deiende philosophari”, le decía el discípulo Tseyü a su maestro Chuang (Primer apólogo chino). Hasta que comprendió, a fuerza de experiencia y “patadas en el traste”, que en verdad es más sano “primum philosophari”. Aunque este mundo “practificante de todo” diga lo contrario. Porque es cierto que si no como, no vivo ni pienso. Pero es cierto que si no pienso, actúo en vano. (Para comer tengo un instinto, para actuar bien no, necesito pensar... y algo más).

Me entero que hoy muere Julián Marías. Oportunidad para recordarlo y presentar un fragmento muy interesante acerca de la teoría y la práctica (de su libro “La felicidad humana”). Para valorizar un poco la importancia de la teoría, amigos pragmáticos.
Al final de la Etica, en los capítulos 6-8 del libro X, entra Aristóteles en últimas cuentas con el difícil proble­ma de la felicidad. Es el fin de las cosas humanas. No es un hábito ni una disposición, sino una actividad. Aristó­teles usa tres conceptos que conviene distinguir: poíesis es producción, fabricación, actividad que termina en una obra o producto, sea una mesa, un par de zapatos o un poema; praxis es una actividad cuyo fin no es algo dis­tinto de ella, sino ella misma, no una obra o érgon, sino la enérgeia, como sucede al que toca la flauta o al go­bernante; finalmente hay una tercera forma de actividad, una variedad de la praxis, que llama theoría, visión o lo visto, por ejemplo, una procesión. En nuestras lenguas se suele contraponer la teoría a la práctica —los pedan­tes que no saben griego prefieren decir praxis—, pero en Aristóteles no se contraponen: la praxis más práctica de todas es la theoría. Y la razón es, una vez más, la sufi­ciencia: el gobernante necesita una ciudad que gobernar, y si no dispone de ella no puede ejercer su actividad; para tocar la flauta hace falta una flauta. (...) La theoría, en cambio, se basta a sí misma; el hombre cuya praxis es la theoría no necesita nada fuera de sí, es una actividad «divina», es la que tienen los dioses —Dios es noéseos néesis, pen­samiento del pensamiento—, y en el hombre la que más se parece a ello.

miércoles, 14 de diciembre de 2005

Adentro y afuera (y algo de Karol Wojtyla)

El año se va yendo y cuando debemos entrar un poco dentro, el mundo nos da miles de razones para salir afuera.

Encontré un papelito de hace unos meses que comprueba que ando siempre pensando en esto. Estaba escrito todo en mayúscula y decía:
Nada
Hacer
Solo
Estar
Requiere esfuerzo
No lanzarse
A las cosas
Más que esfuerzo, oración. Pero es trabajoso colgar los guantes (del trabajo o de los miles de entretenimientos) y disponerse a orar. De hecho, acá estoy escribiendo una entrada, en vez de "hacer silencio". Por lo menos estoy diciendo que no puedo dejar de hacer cosas; una especie de sublimación.
Se va yendo el año y entre recogimientos y actividades no quedará mucho tiempo para lecturas. Me iré del 2006, casi seguro, leyendo un libro de poesías de Karol Wojtyla que quiero disfrutar (y eso para mí es "leer lento" y, de yapa, gracias a Internet: escribir entradas al respecto; para masticarlo).
Por pasajes me cuesta. Es mi poca imaginación, es estar cansado, es quizás conocer poco el tema, conocer poco la historia, o puede ser el hecho de que sea una traducción de un idioma que no es muy similar al nuestro (digo yo, supongo).
Y hablando de idioma, unos fragmentos del poema en prosa "Cuando pienso: Patria...":
Cuando se escuchan en torno diversas lenguas, una sola —la propia— tiene resonancia para nosotros.
Ella se clava en el pensamiento de las generaciones, se derrama alrededor de nuestra tierra, se convierte en el techo de la casa en donde estamos reunidos.
Fuera de esta casa, resuena raramente (en los grupos de hombres que hablan a nuestro alrededor, islas en el océano de la palabra universal, no encuentro ya mi propia ola).
Los activos de mi tierra no han aumentado; si el len­guaje ha manado más allá, es para perderse en canales que se secan.
La lengua de mis padres, aquella de naciones que no lo han acogido: que han dicho "demasiado difícil", "superfluo".
En las grandes asambleas de los pueblos, hablamos otra lengua que la nuestra. Nuestro propio lenguaje nos encierra entre nosotros: nos reúne, pero no nos abre el mundo.

martes, 13 de diciembre de 2005

José de Arimatea (y Nicodemo)

La verdad es que no he sido muy ducho para encontrar cosas acerca del castigo de los romanos a los cristianos mediante el no permitirles enterrar a sus muertos. Pero hemos de nombrar al personaje cristiano que conocemos por la Biblia, ya que él fue otro “audaz”, que le dio sepultura al cuerpo de nuestro Dios hecho Hombre (que luego resucitó).
Una breve introducción podría ser ésta que tomé de una página que parece ser ortodoxa. Ahí vemos que el castigo de la cruz incluía la falta de sepultura:
Estaba prohibido enterrar el cuerpo de los que habían muerto en la cruz. El cuerpo quedaba colgando durante mucho tiempo para burla y deshonra. Los animales salvajes y los perros saltaban y lo desgarraban, las aves de rapiña lo picoteaban de arriba. El resto se pudría y caí a al suelo. Luego colgaban los huesos pelados. Los cuerpos de los muertos en la cruz se dejaban para atemorizar a la gente. Los judíos no enterraban los cuerpos de los crucificados para no ultrajar la tierra. Cicerón dijo que no hay palabras para describir la crucifixión.
Si esto es así, se comprende aún más el arrojo de José de Arimatea que fue a pedir el cuerpo de Jesús (valiente lo llaman en el Evangelio de Marcos). El cuerpo no había quedado en la cruz por pedido de los judíos pero tampoco se le habían quebrado los huesos. El Evangelio según San Juan incluye entre los sepultureros a Nicodemo, el cual colaboró con José de Arimatea. Les dejo el vínculo a la Concordia de los Evangelios de Hernán, donde los interesados podrán repasar los capítulos correspondientes.

La Palabra en "e-mail" (un aspecto)

¿Vos te persignás antes de leer la Palabra de Dios que te llega en el e-mail de "Evangelio del Día" o envío similar (si es que tienes algo así)?
No, por nada, para saber... Ando con la intención de hacer un rito que me prepare, que me predisponga, que me haga provechosa la lectura de algo que es mucho más que el resto de las cosas que tengo en esa "bandeja de entrada" y que, por estar ahí, a veces lo leo con el mismo ritmo con el que leo cosas mundanas o con la "eficiencia" de quién "despacha" su bandeja de entrada rápidamente.
Quizás el lugar y el momento para leer la Palabra de Dios sea otro, no lo sé...

Mostraron la hilacha

Titulo: “Se cambió el sexo y volvió a casarse con su mujer”. Que una noticia así vaya bajo el título general de “Mundo loco” es quizás un “acto fallido” que delata la falsedad de la corrección política que a veces tienen los medios. Como lo supuestamente “correcto” es no decir que las cosas están mal, están desviadas (por que confunden eso con “discriminación”) hablar de lo malo de las cuestiones de “homosexualidad y derechos” es algo que no se permite. Pero esta vez se les escapó. Y al caso de la pobre persona que cambio su sexo y, para casarse con su misma esposa, se divorció y luego contrajo una unión legal para homosexuales, lo pusieron en la sección “mundo loco”. Y ahí sí, si nos ponemos bien sensibles (e imaginamos a la pobre persona leyendo este artículo), quizás fueron más “ofensivos” que si simplemente hubieran destacado lo antinatural de la situación.