lunes, 20 de noviembre de 2023

Teilhard (5)

Teilhard de Chardin fue un místico y no haber sido tomado como tal es lo que indujo a tantos errores en su crítica. Eso y haber querido simplificar sus pensamientos, leyendo solo una parte de los mismos o pretendiendo que fueran el tipo de texto que no son. Porque lo que hay que hacer con Teilhard es tomarlo como pionero en un campo único, en dónde las palabras clásicas no bastan. Pero un pionero que estuvo siempre del lado de la Iglesia y habló como quien lo hace entre amigos, entre quienes espera que lo ayuden a ir al punto a través de las inexactitudes de la expresión. Porque no daba cátedra. Lo suyo era más parecido a compartir un camino espiritual.

Es eso lo que entiendo que dice Henri de Lubac, entre otras cosas, en “El pensamiento religioso de Teilhard de Chardin” del año 1962. Un estudio que me supera ampliamente pero que se ve de una solidez y una completitud únicas. Que deja como juego de niños las objeciones “simplificadas” que hayamos podido leer de Meinvielle o Castellani. Estas últimas sólo sirven como resumen para evitar confusiones (porque así como los críticos de Teilhard las tuvieron, nosotros también, no siendo teólogos, podemos tenerlas).

Lo interesante es que además de ser tan teológico, este libro permite ver también a la persona de Teilhard de Chardin detrás (no tanto como en sus cartas, mencionadas en “Teilhard (4)”, pero si todo lo que pareciera permitir un libro de este tipo). Y es didáctico. Dentro de lo pesado que puede resultar para un ignorante de ciertas materias, y aun sin comprender en profundidad todo, se pueden sacar conclusiones a la que adscribir (a veces "viéndola clara", a veces solo por un razonamiento lógico, si se me permite esta expresión que parece contradictoria).

Para cerrar nada mejor que esta plegaria de Teilhard de Chardin:
“[Dios mío] Haz que tras haber descubierto la alegría de utilizar todo crecimiento para hacerte o dejarte crecer en mí, acceda tranquilo a esta última fase de la comunión, en el curso de la que te poseeré, disminuyéndome en Ti.

(...) Haz, llegada mi hora, que te reconozca bajo las especies de cada fuerza, extraña o enemiga, que parezca querer destruirme o suplantarme. Cuando sobre mi cuerpo (y aún más sobre mi espíritu) empiece a señalarse el desgaste de la edad; cuando caiga sobre mí desde fuera, o nazca en mí por dentro, el mal que me empequeñece o nos lleva; en el momento doloroso en que me dé cuenta, repentinamente, de que estoy enfermo y me hago viejo; sobre todo en ese momento en que siento que escapo de mí mismo y soy pasivo en manos de las grandes fuerzas desconocidas que me han formado, Señor, en todas estas horas sombrías hazme comprender que eres Tú (y sea mi fe lo bastante grande) el que dolorosamente separa las fibras de mi ser para penetrar hasta la médula de mi sustancia y llevarme en Ti.

Sí, cuando más se incrusta el mal en el fondo de mi carne y es incurable, es más a Ti a quien cobijo, como un principio amante, activo, de depuración y de liberación. Cuanto más se abre ante mí el futuro como una grieta vertiginosa o un oscuro paso, más confianza puedo tener, si me aventuro sobre tu palabra, de perderme o abismarme en Ti, de ser, Jesús, asimilado por tu Cuerpo.

Energía de mi Señor, Fuerza irresistible y viviente, puesto que de nosotros dos Tú eres infinitamente el más fuerte, a Ti compete el don de quemarme en la unión que ha de fundimos juntos. Dame todavía algo más precioso que la gracia por la que todos los fieles te ruegan. No basta con que muera comulgando. Enséñame a comulgar muriendo”.

jueves, 9 de noviembre de 2023

Buenos aires, ciudad secreta (II)

Izando la bandera (Julio César Vergottini)

Seguimos con la serie. Se está armando un paseo. (“Qué bueno ser turista en Buenos Aires, mirar las cosas por primera vez”, cantaba Man Ray).

Vamos a Barracas. Empezamos en el viejo Puente Pueyrredón, donde está la torre en la que vivió muchos años el escultor Julio Cesar Vergottini. Leemos sobre la vida, no porque sea ejemplar, sino porque es pintoresca. Aprendemos de sus obras y vemos que tenemos la posibilidad de ver una en la Plaza Colombia.

Antes de ir a la plaza (ubicada en lo que llamaré “Barracas al este de la autopista” o “Barracas al este”) repasamos algunas historias sobre el primer puente precario que se hizo alguna vez sobre el Riachuelo, el tranvía que se cayó al río, etcétera. Yo se los leo del libro y de otras fuentes de Internet.

Y visitamos el pasaje Darquier. Porque tantas veces he pasado en el Roca por la misteriosa estación Yrigoyen (esa en la que los rápidos no paran) y nunca he tenido oportunidad de conocer su barrio, abajo de las vías elevadas.

Sigamos. Barracas al este de la autopista siempre fue para mí un barrio fantástico (en la expresión literal de la palabra, no el adjetivo degradado que se usa ahora). Es lo que me pasa con la parte sur de Buenos Aires, de Caseros al sur; alguna vez lo dije. Pero con un matiz especial en el caso Barracas al este. Ese matiz pueden dárselo dos cosas.

Una. Al vivir y viajar yo desde Caballito, ir a Barracas era ir al centro, pasar, y ver que había otro barrio importante más allá. Más allá “en una dirección nueva”. Tengamos en cuenta que para un porteño se llega al centro, se va hacia el centro, pero no se “pasa hacia otro lado”, tu vida es (o era) ida y vuelta de tu barrio al centro. (No es exactamente así porque conocemos gente de otros barrios, pero quizás haya algo de eso).

Dos. Dijimos “más allá” pero dijimos también “importante”. Barracas al este quizás no es tan elegante como los barrios del norte, pero sí tiene importancia. Es muy linda la zona sobre Montes de Oca en las cercanías de la plaza Colombia, justamente. Edificios nuevos y antiguos con estilo, casonas, la plaza muy cuidada. Por Montes de Oca pasa nada menos que el 60, ¡cómo por avenida Cabildo, che!

Quizás Barracas guarde misteriosamente el secreto de lo que fue una zona donde estaban, hasta la epidemia de la fiebre amarilla (1871), “las familias más prósperas y tradicionales, que habitaron lujosas mansiones y casas quintas”. Hay por ejemplo edificios como el Hospital de Niños Pedro de Elizalde (ex Casa Cuna) que datan de 1779 (Montes de Oca 40). (Seguimos acá el libro de don Germinal, inspirador de la serie).

Edificio del hospital

En la Plaza Colombia, Montes de Oca y cerrando la manzana de la plaza: Brandsen, Isabel La Católica y Pinzón, tenemos que ver entonces la escultura “Izando la bandera”, de Vergottini. Le tengo fe. Yo no soy muy esculturero pero me interesa. Dicen que Vergottini estudió con un discípulo de Rodín. La foto que ilustra la entrada me parece la mejor de las que se encuentran en Internet, pero ninguna es muy clara.

Después vamos a la Capilla de Santa Felicitas (trágica historia la de Felicitas Guerrero de Álzaga, que no es la santa, claro, pero es por ella que se eligió la advocación). Nos hacemos una escapada también hasta la iglesia de Santa Lucía y mientras evocamos la historia de la famosa pulpera (que tampoco es la santa, no, no). Volvemos luego a la plaza y nos comemos una pizza en la pizzería Los Campeones. Después de almorzar nos volvemos. Eso es todo. Tickets por Ticketek.

lunes, 6 de noviembre de 2023

Las canciones de Los Carpinteros, hoy

En una época me gustaban todas. Después preferí un sonido menos dulzón y letras menos cursi. Pero de grande descubrí que la Carpenter tenía una voz privilegiada y, además, cuando uno es grande puede valorar de otra manera ciertas cosas cursi, porque vivió las cosas que se cantan y sabe pasar por lo cursi sin vergüenza (sin dejar por eso de buscar nuevas y mejores expresiones).

Así que volví de a poco a escuchar a The Carpenters. La pregunta imposible con un conjunto como este es: ¿Cuál es tu canción favorita? Hay tantas buenas. Tantísimas. La pregunta debería ser "¿Cuál es tu favorita en este momento?"

La primera que se me hizo favorita hace un tiempo no es de autoría de ellos, ¡es su versión de un tema de los Beatles! Ya la tenía mi hermano en un disco, disco que justamente titularon como esa canción: "Ticket to ride". Cantada en otro tiempo, más lenta, permite reforzar el sentimiento de la canción.

Después, no hace mucho, me enganché con "Superstar". Me gustó la potencia del lamento que tiene con una letra tan simple que solo necesita repetir "baby oh baby". Y las letras u. Sí, la forma en que termina la Carpenter las u de "you" y "do". Es muy emocionante. Es quizás mi vocal favorita cantada por esta cantante.

Y eso de la u me sucedió el otro día otra vez, cuando escuché después de mucho tiempo "I won't last a day without you". Ese "you", que se dice cuatro veces en la canción, es demoledor del alma (especialmente en las dos primeras y en la última, la tercera queda un poco tapada por los instrumentos).

Otra de mis favoritas es "Goodbye to love" y es por la guitarra (que toca un tal Tony Peluso). El tema más rock de los Carpenters, con esos solos de guitarra distorsionada. Atípico total. Pero qué genial. Y en simultáneo con el “ah” o “aw” (depende de cómo quieras “llamar” a ese coro final) es una bomba. Con más de esos solos y con Karen Carpenter en la batería casi que podrían haber sido uno de los grupos de mi adolescencia (exagero un poco, quizás).

Por último destacar el piano, en introducción, pasajes y solo, en "This Masquerade", tema de León Russell. El tema en sí es aburrido. ¡Ah! Y mención especial para el tema "Rainy days and mondays", que es uno de los que más estilo tiene (sea lo que eso signifique). Estas serían las que son en estos últimos tiempos mis favoritas de los Carpenters.

Si esto hubiera sido una película ahora estarían los títulos y en esas imágenes que ponen a veces del backstage o escenas no elegidas aparecería yo en el auto cantando "Hurting each other".

miércoles, 1 de noviembre de 2023

Mi única entrada de política de esta época

En algunas localidades incluso el clero lo insultó desde el púlpito, pero fueron injustos los curas con él, pues no fue Noel uno de esos seminaristas como Stalin, que salen renegados de su apostasía y con ánimos de prenderle fuego a la civilización cristiana. No. Noel fue un hombre pacífico, pese a todas las evidencias en contra. Incluso yo diría que creyente, de los que rezan todas las noches antes de dormirse”.
(Andrés Trapiello sobre Eugenio Noel en el libro “Los caminos de vuelta”, una especie de recopilación de semblanzas literarias).

viernes, 27 de octubre de 2023

Buenos Aires, ciudad secreta (I)

¿Veían en la televisión “Buenos Aires, ciudad secreta” con Germinal Nogués?

Mi primo estaba regalando libros (por reestructuración de la biblioteca) y, entre otros, he elegido el libro homónimo de aquel programa. No homónimo por casualidad, sino que se me hace que es el mismísimo “libro del programa” (como quien dice “la película del libro”). Y casi que parece no el libro sino el libreto, porque la redacción es muy peculiar. Un libro que se les ocurrió hacer a los de Sudamericana allá recién iniciadito el siglo y donde este señor don Germinal recopiló todo tipo de información sobre la Ciudad de Buenos Aires.

De las 270 primeras páginas me llevo relativamente muy pocos datos interesantes. Me gustó una anécdota que involucró a Roberto Arlt y a Evita Perón, el simple dato de saber que el subte B pasa por debajo del Arroyo Maldonado y saber que existen los monumentos a Mendoza y a Garay y donde están, y poco más.

Entrando ya en la parte en que se habla barrio por barrio la cosa se pone más interesante. Callecitas ocultas, plazas con sus curiosidades, edificios peculiares, historias de personajes del barrio (todo lo que un nerd geográfico porteño necesita).

Dado lo propenso del libro, en las primeras páginas, a hablar de leyendas, hubiera esperado algo más de Parque Chas (que para la edición de este libro era parte del barrio de Agronomía). Pero es curioso el dato de que en la Iglesia de San Alfonso María de Ligorio (Barzana 1525) hay una imagen de Cristo crucificado que en vez de corona de espinas lleva una corona real.

La cosa no es tan rara, como quizá sepa pero no llega a explicar don Germinal. Seguro alguna vez todos vimos una. Es interesante escudriñar sobre sus orígenes en Wikipedia, que cita a su vez a la “Enciclopedia Moderna. Diccionario universal de literatura, ciencias, artes, agricultura, industria y comercio, publicada por Francisco de P. Mellado”, Madrid, 1852:
"El año 705 mandó el papa Juan VII ejecutar en la basílica de San Pedro un mosaico que representaba al Crucificado. El dibujo que se ha conservado, es muy curioso, porque demuestra que las tradiciones de gloria y de triunfo atribuidas a la cruz cedían lentamente y por grados al espíritu de realidad. En aquel mosaico tiene Jesús los ojos abiertos, la cabeza derecha y rodeada de la aureola crucífera. Tiene puesta la túnica y sus miembros están sujetos por cuatro clavos. Toda la figura es grave y severa; sin embargo, un verdugo atraviesa el costado de Jesús y otro le presenta la esponja empapada en hiel y vinagre. Al pie de la cruz están la Virgen y San Juan en aire de tranquilidad y recogimiento; en fin, el sol y la luna, suspendidos en los aires a cada lado del brazo superior de la cruz, asisten al martirio.

Hace todavía poco tiempo que se veía en las catacumbas de los santos Julio y Valentín en Roma una pintura de la crucifixión, la cual databa de fines del siglo VIII, cuando el papa Adriano I mandó restaurar las catacumbas. Es el segundo monumento de este género cuyo dibujo ha llegado hasta nosotros. En él está también el Cristo vestido con una larga túnica; tiene la cabeza derecha y los ojos abiertos y está sujeto por cuatro clavos, sosteniendo sus pies una especie de escabel. Al pie de la cruz está la Virgen mostrando con sus manos alzadas a su hijo y al otro lado San Juan en actitud recogida aunque menos heroica que la de la Virgen.

No solamente estos dos dibujos, sino todas las representaciones análogas de los siglos VIII, IX y X, y aun de principios del XI, tienen un carácter muy marcado de grandeza y de serenidad divina. No es ya la cruz tan brillante como los astros de la antigua antífona, sino Jesucristo vencedor del suplicio; el dolor no altera su divinidad, la cruz llega a ser para él un trono desde donde bendice al mundo con su mirada y sus manos extendidas. De aquí provino el uso de coronar su cabeza con la diadema, con la tiara o la aureola crucífera, como en el crucifijo llamado Santo Volto de Luca, y en los de Alepo, Siroli, cerca de Ancona, y baptisterio de Florencia y vestirlos con la túnica larga, según lo demuestran la figura llamada Sainte Saulve en Amiens, las figuras ya citadas de los primeros monumentos, del Santo Volto, etc. y los manuscritos bizantinos de aquella época, en que la túnica es de color de púrpura como la estola de los emperadores".

martes, 3 de octubre de 2023

Principiantes en la contemplación (“maripojas”, “maripétalos”)

Ayer me preguntaron qué eran los haikus y yo, que no sé nada, los remití a Enrique García-Máiquez, mi referente. Hay muchas entradas interesantes sobre haikus en su viejo "blogg" en formato blogspot que se llamaba "Rayos y Truenos".

Me detuve en uno porque tenía una imagen genial de las mariposas como hojas de una planta:
En 1907 Díez-Canedo fue uno de los pioneros del haiku hispánico, que tan hondo iba a arraigar aquí, y publicó esta traducción de Moritake:

¿Otra vez en el tallo se posa
la flor desprendida? ¡Virtud milagrosa!
Pero no es una flor. Es una mariposa.

En 1920, después de una reseña de José Moreno Villa en la que hablaba de la sobriedad del haiku, la escribe de nuevo:

¿Vuelven al tallo
las hojas desprendidas?
¡Son mariposas!
(...)
Cuál no sería mi sorpresa hoy cuando, leyendo un cuento de Jack London (sí, eso dije) me encuentro con esto:
En los claros, más allá de la sombra de la manzanita, se posaban los lirios mariposa cual otros tantos vuelos de mariposas enjoyadas, repentinamente detenidas y a punto de reiniciar su tembloroso vuelo” (*)
(Inicio de "El filón de oro")
No es por curarme el asombro, pero quizás sea una asociación muy antigua, y que no requiera más que ser un principiante en la contemplación eso de ver las hojas de las plantas o pétalos de las flores que se mueven al viento como mariposas. Y a la inversa también.

(*) Es notable que la traductora de este cuento (Jacinta Romano) se las haya ingeniado para usar dos veces la palabra mariposa sin que quede, al menos a mi sensibilidad, chocante. El original: “In the open spaces on the slope, beyond the farthest shadow-reach of the manzanita, poised the mariposa lilies, like so many flights of jewelled moths suddenly arrested and on the verge of trembling into flight again”.

sábado, 30 de septiembre de 2023

Teilhard (4)

Los remito a la entrada Teilhard (3) del año 2012. ¡Hace tanto de eso! En todo sentido.

Supongo que siempre me quedó una curiosidad latente por Teilhard. Porque en una mesa llena de usados revueltos no dudé en probar suerte con "Génesis de un pensamiento", que es una recopilación de cartas enviadas por un joven Teilhard desde el frente de batalla de la Primera Guerra Mundial a una prima suya llamada Marguerite Teilhard-Chambon (en literatura: Claude Aragonnès).

Leyendo las cartas se ve que Teilhard era un tipo de una fe muy intensa. Y unas ideas muy originales. La sensación que me queda es que, recaudos mediante, hay mucho por aprovechar de su pensamiento cristiano (quizás se haya aprovechado mucho más de lo que yo sé, claro, quizás haya sociedades, círculos que no conozco).

A partir de las ideas originales, que a veces pueden ser erradas, se pueden encontrar caminos verdaderos de encuentro entre ciencia y fe. De los pensadores censurados nos quedamos solo con las objeciones. Qué lindo es conocer algo más íntimo de ellos, porque nos da una mejor idea de una realidad más compleja.

Habría muchos pasajes para transcribir y muy interesantes. Y donde habla de aspectos concretos de sus ideas, confusiones con el panteísmo, etc., etc. Pero esta simple cartita podrá darles una idea de la persona Teilhard.
[Ligny-en-Barrois] 23 de diciembre de 1916

Querida Marguerite,

Espero que esta carta te encuentre en pie y capaz de ir sin fatiga a la Auvernia. En todo caso, pienso enviarte para Navidad mi recuerdo y que te llegará antes de tu partida. Ten la seguridad de que en estas fiestas pediré mucho al Señor de la Paz para que te la dé en abundancia, y te haga comprender que es la virtud santificante del peso de la vida cristiana soportada.

Has de saber que mi artículo no ha pasado a la revista. En el fondo, no me asombro de ello. Sin hablar de cosas que quizá sean objetivamente impugnables, el artículo estaba hecho en un tono que podría desconcertar a los juiciosos y plácidos lectores de la revista (esto es lo que principalmente han objetado los revisores). Te enseñaré la carta, muy amable y muy justa, que me ha escrito Léonce. ‘Su lectura -me dice-, es ‘exciting’ e interesante en alto grado. Es una obra llena de imágenes, que hace pensar, pero carece de todo reposo para nuestros lectores, gentes apacibles…’.

Con todo eso, no veo cómo mis ideas verán la luz de otra forma que en conversación o por manuscritos clandestinos. Nuestro Señor hará lo que crea conveniente. Estoy decidido a seguir adelante en el camino que me he trazado, por fidelidad ante mí mismo, para ser verdadero, como dice Tourville. En el peor de los casos, si paso sin ser escuchado, tengo confianza en que habré sido útil. Para que triunfen las ideas, es necesario que muchos de sus defensores mueran oscuramente. Su influencia anónima se dejará sentir. Y además, tengo fe absoluta en que Nuestro Señor hará útiles los sacrificios que yo podré hacer en la obediencia, y en el éxito espontáneo de lo que pueda haber de bueno en mis aspiraciones. Él las transportará al fondo de muchas almas que creerán tenerlas como propias; y que las harán dominar mejor que yo... En todo caso, ten la seguridad de que no estoy desconcertado en absoluto. Cuídate bien. 

Tuyo,

PIERRE

Esta puede no ser la última entrada del tema ya que, siguiendo un consejo que había quedado en un viejo comentario, adquirí el libro "El pensamiento religioso de Teilhard de Chardin" de Henri de Lubac. ¡Agárrense!

miércoles, 20 de septiembre de 2023

Rimas en inglés en las canciones

Adagio popular (quizás ignorantemente popular): “Cualquier cosa puede rimar en las canciones populares en inglés, solo depende de que lo pronuncies adecuadamente”.

They took all the trees
Put ’em in a tree museum
And they charged the people
A dollar and a half just to see ’em
(Joni Mitchell, Big Yellow Taxi)

You can smell the magnolias
But it's just like I told you
(Tedeschi Trucks Band, Made up mind)

“Up that tree there's sort of a squirrel thing
Sounds just like we did when we were quarrelling”
(Connie Converse, Talkin’ like you)

Claro que lo más correcto sería ponderar el ingenio de los compositores. Sin este ingenio no habría aquella facilidad.

Por si esta entrada quedó corta, y solo para aquellos que jamás hubieran imaginado algo así pero “clic-harían” sin dudarlo si se los anunciara (y me refiero a esto: un cover de Joni Mitchell cantado por la famosa-por-ser-bajista-pero-ojo-al-piojo-cómo-canta Tal Wilkenfeld); para ellos, digo, esta joya:

martes, 12 de septiembre de 2023

Canciones gramaticales

Son canciones que tienen errores gramaticales. ¿O son licencias poéticas? ¿O ninguna de esas cosas y soy yo que no las entiende bien?

Empecemos con un tanguito que se me pegó mucho hace un tiempo. "Mariposita", de Anselmo Aieta y Francisco García Jiménez. Lo cantaba Goyeneche pero yo lo conocí por Ariel Ardit.

Mariposita,
muchachita de mi barrio.
Te busco por el centro,
te busco y no te encuentro,
siguiendo este calvario
con la cruz del mismo error.
Te busco porque acaso
nos iríamos del brazo…

Es rara esa última frase. ¿Debería ser en modo subjuntivo? ¿Te busco porque acaso (quizás) nos fuéramos del brazo? ¿Te busco por si acaso nos fuéramos del brazo?

Vamos ahora con Fito Páez y una canción que tuvo su momento de fama. “Fue amor” se llama y arranca:

Yo podría haberlo hecho mejor
Vos podrías acercarte a mí
Yo intuía que esto, mi amor
Se rompía y esto es siempre así

Esto podría pasar desapercibido y no sería ningún error. Pero toda la canción está en pasado y entonces el segundo verso me molesta. Me gustaría que diga: “Yo podría haberlo hecho mejor / Vos podrías haberte acercado a mi”. Pero nada le impide al hombre que le pida acercarse una vez más, ahora que todo pasó, ¿no?

Algo mucho más nuevo, ya citado alguna vez en este blog. Silvana Estrada dice:

Pero si un día tú me encuentras
Y ahora piensas diferente
Te guardo un poquito de fe
Para abrir los ojos y verte

Esta es clara. “Pero si un día tú me encuentras / Y entonces piensas diferente”, debería decir.

Los cordobeses Eruca Sativa cantan en “Cuanto costará”:

"Al destino engañar, porque vale más
que existo en este momento.
Al tiempo engañar, porque vale más
que existo en este momento".

¿Qué opinan acá? ¿“Vale más que existo en este momento” o “Vale más que exista en este momento”?

Zitarrosa en la “Milonga de ojos dorados” dijo:

"Ella, como vos, tenía
los ojos color de oro;
mirándolos casi lloro,
vos bien sabés, aquel día:
Nunca pensé que existía
una mujer con los ojos así".

¿No debería decir: “Nunca pensé que existiera”? 

Fandermole dice en “Alunados” (“terrible” poema como todos los de Fandermole):

Pinta la noche y, con rigor de artista,
clava en lo negro su trama puntillista.
Para que los pobres, los desamparados,
tengan el cobijo del cielo estrellado.

Pero esos brillitos de distancia fría
les causa una profunda melancolía.
Y la noche, como quien da su fortuna,
de un hilo de luz hace crecer la luna

¿No debería ser “les causan”?

ACTUALIZACIÓN 23/11/23: "Ni los tiempos buenos ni los malos han podido lograr separarnos..." (Los Auténticos Decadentes, No me importa el dinero).
"Han logrado separarnos", "Han podido separarnos", sería sería más fácil, ¿no?
Luego habría que rellenar con algo para la métrica.

ACTUALIZACIÓN 20/8/24: No puedo creer que olvidé la canción "Veinte años" de María Teresa Vera (y Guillermina Aramburu dicen por ahí, que sería la letrista). Bueno ahí dice: "Si las cosas que uno quiere / Se pudieran alcanzar / Tu me quisieras lo mismo / Que veinte años atrás". Se las dejo. a Uds. para el análisis...

ACTUALIZACIÓN 8/7/25: En esta tarde gris, de Contursi y Mariano Mores:
"Mis ojos al cerrar te ven igual que ayer,
temblando, al implorar de nuevo mi querer..."
"Mis ojos al cerrarse" o "yo te veo", ¿no?

ACTUALIZACIÓN 7/11/25: “Aquellas aves que van volando, /que van cantando dichas de ayer... / ¡Cómo no quisiera volar con ellas, / irme con ellas y jamás volver!” (Arbolito en miniatura, Enriqueta Ulloa, ver)
¿“Cómo quisiera” no sería más adecuado que “Cómo no quisiera”?

martes, 5 de septiembre de 2023

Los mapas de mis libros actuales


La zona me resulta conocida… Por supuesto, es la zona de los manhattoes, a donde fui con Melville hace un tiempo. Ahora de la mano de Washington Irving estuve remontando Hudson arriba, y les cuento que los parajes ya se me están haciendo entrañables. Es cierto que el paisaje debe estar algo distinto hoy a lo que habrá sido en la época de la colonia holandesa, pero debe haber algunos resabios. Quizás no esté el bosque encantado, pero deben estar ahí las montañas Kaatskill, por supuesto. Es probable que en algunos rincones aún se pueda sentir lo que sintió el autor, compartir las experiencias del historiador ficticio Diedrich Knickerbocker o revivir las aventuras de Rip van Winkle o Ichabold Crane.

Dice Wikipedia: "Knickerbocker viste un tipo específico de pantalones holgados conocidos como knickerbockers, que luego se abreviaron como knickers. La palabra knickerbocker también se usa para referirse a las personas que viven en Manhattan y fue adoptada en forma abreviada como Knicks por el equipo de baloncesto profesional de la NBA de la ciudad".

De Irving dice Wikipedia que es el primer escritor estadounidense que llegó a vivir solamente de sus escritos. Y en la contratapa de mi "Rip van Winkle" pocket (que me enorgullezco de haber rescatado de una mesa de usados, y que trae también "La leyenda del valle encantado") dicen que dijo Thackeray que Irving es el “el primer embajador que el nuevo mundo envió al mundo antiguo”.


Este mapa es de un frente de guerra, en la Primera Guerra Mundial, en la frontera franco-belga. Desde ese frente, un joven Pierre Teilhard de Chardin mandaba cartas a su prima Marguerite Teilhard-Chambon (en literatura: Claude Aragonnès). Allá por los sesenta se han recopilado dichas cartas y editado bajo el nombre de "Génesis de un pensamiento".

Un fragmento de una carta muy propio para el blog "Aquí estamos, pero de aquí no somos":
"He podido pensar, pues, con detenimiento sobre lo que me dices acerca de las dificultades que encuentras para «vivir en el mundo como si no estuvieses en él». He aquí lo que creo conveniente decirte. Ante todo, ten confianza en el lento trabajo de Dios. Naturalmente, todos nos sentimos impacientes por llegar rápidamente al término de todas las cosas. Quisiéramos saltarnos los intermediarios. Nos impacientamos de estar en camino hacia algo nuevo, desconocido... Esta es, sin embargo, la ley de todo progreso que necesita pasar por lo inestable y puede significar un período muy largo. Por esto estamos en suspenso desde hace un año en lo que a la civilización del mañana se refiere.-Lo mismo te ocurre a ti, yo creo. Poco a poco tus ideas van madurando; déjalas crecer, formarse, sin precipitación. No trates de «forzarlas» como si pudieses ser hoy tal como el tiempo (es decir, la gracia y las circunstancias actuando sobre tu buena voluntad) te harán (sic) mañana. Este espíritu nuevo, que se va perfilando en ti, poco a poco, sólo Dios podría decir lo que será mañana. Concede a Nuestro Señor el crédito de pensar que su mano te guía bien a través de la oscuridad y el «devenir», -y acepta, por amor a El, la necesidad de sentirte en suspenso y como inacabada.-En espera de que llegue al fin el día en que te sentirás marchar sobre lo estable, advierte que este «estable» puede estar muy bien constituido, para ti, por una forma de vida laica e «individualista». Es verdad que una cierta lógica y una cierta necesidad hacen que la mayoría de las almas convencidas de que Dios es lo único que merece la entrega se agrupen y se encuadren. Sin embargo, y por fortuna, esto no es la regla. Todas las formas de existencia pueden ser santas, y para cada uno la forma ideal es aquella por donde Nuestro Señor le conduce mediante el desarrollo natural de sus gustos y la presión de las circunstancias".