Me acuerdo de memoria más versos de los que creía…
Cuando pienso en estas cosas siempre el primero que viene a mi mente es el marechaliano "Hombre dado al silencio como a un vino precioso". Es mi “top of mind”, como decían los de marketing. Y cuando empiezo a querer pensar más, encuentro pocos. Pero luego, en el momento menos pensado, van apareciendo otros…
Por ejemplo, estoy leyendo en este caso a Ungaretti.
Y leo:
"Mi corazón
es el país más devastado"
Y me acuerdo de:
"No hay extensión más grande que mi herida"
(Miguel Hernández, Elegía)
O leo:
"Sobre un océano
de campanilleos
repentina
flota una mañana"
Y me acuerdo de:
“La mañana quiere irse
con el río al horizonte
en una sonrisa de aguas,
pero la prenden al cielo,
a manera de alfileres,
melodiosos, los cantos
de los pájaros (...)”
(Juan L. Ortiz, La mañana quiere irse)
O leo:
“A cada
nuevo
clima
que encuentro
descubro
transido
que
ya una vez
le estuve
acostumbrado”
Y me acuerdo (solo por la palabra “transido”) de:
“Tengo el alma transida de infinito
no hallo más ambición que andar callado”
(Francisco Luis Lanusse, ¡Ay, provincia tendida!)
¡La sorpresa es grande cuando descubro que estos poemas que recuerdo los recuerdo porque los he escuchado musicalizados!
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