Camino al trabajo hay una esquina en donde hicieron rampas para discapacitados y una senda peatonal para cruzar la calle. Rampas y senda peatonal están alineadas pero están muy en la esquina. Las hicieron donde el cordón ya dobla. Queda muy mal. (Quizás las hicieron allí porque no les daba lugar la parada del colectivo).
Se ve que antes de que exista esa senda peatonal la gente (discapacitada o no) cruzaba por otro lado. Lo hacía un poco antes de la esquina, como suele ser, en un lugar que queda marcado por un pequeño senderito que sirve para no pisar el pasto. Pero, ¿qué pasa? Cuando los autos frenan en la posición que dicta la nueva senda peatonal, tapan ese viejo cruce, sin señalización.
Un día yo estaba allí, en el auto y esperando el semáforo, sin saber todo esto y tapando el viejo cruce. Una señora mayor caminó el senderito y se dispuso a cruzar. Pero para lograrlo tuvo que esquivarme, rodeando todo el auto. Yo casi ni me di cuenta. Me di realmente cuenta cuando lo mismo sucedió por segunda vez, muy pocos días después. “¡Por favor! ¡Cómo no me avivé antes!”, me dije. Era una pavada, pero yo me sentí como el príncipe del cuento. Había rechazado a la anciana que tocó a la puerta del castillo y había recibido la maldición que lo transformó en bestia.
Y así sigo, en forma de bestia, hasta el día de hoy. Todavía no pude reparar mi error. Ya son meses que paso por allí y la señora no pasó ni una vez más. Ni siquiera me dejó una rosa que se deshoje dentro de una campana de cristal, nada, nada.
viernes, 20 de mayo de 2011
La vieja y la bestia
lunes, 16 de mayo de 2011
Elogio de la mochila
Parece ser claro que la imagen de quien está de paso por este mundo es la de llevar poco equipaje. El primer recuerdo que me surge al respecto es el pasaje en que Jesús hace el envío de sus discípulos:
No os procuréis oro, ni plata, ni calderilla en vuestras fajas; ni alforja para el camino, ni dos túnicas, ni sandalias, ni bastón; porque el obrero merece su sustento. (Mt. 10, 9)
Otras palabras que recuerdo son un fragmento que tiempo atrás tomé de Despejado y Cálido. Se trata de un texto de la autora Pilar Urbano, extraído de un libro biográfico sobre Josemaría Escrivá de Balaguer:
Al día y con lo puesto. Con el zurrón escueto de quienes van de paso. (…) Con el escaso lastre de los que siempre están a punto para empinar el impulso, batir alas y volar.
De paso, o de vuelo: transeúnte, caminante, viajero… viator.
Y sin embargo, a pesar de cosas como las que leímos recién, cuando yo me tengo que imaginar a alguien que va de viaje no puedo dejar de imaginarme una mochila. La mochila en la espalda es imagen de viajes y de aventuras. Y de estar siempre en tránsito.
No es el “zurrón escueto”, ni el escaso lastre, pero: ¿Por qué no puede ser la mochila la imagen del status viatoris del hombre? Tomado esto como una imagen popular, ¿no? (Ya nos recordaba hace mucho Pieper cuál es el exacto concepto filosófico del status viatoris: clic).
Propongo la mochila en la espalda como la imagen popular del status viatoris. Nos recordaría a cada instante que en este mundo sólo estamos de paso. Que podemos asentarnos en algunos lugares, pero sólo provisoriamente, sin crear vínculos permanentes y listos para volver a salir.
En cuanto al tema de la poca carga, eso que no parece mostrar la imagen de la mochila, habría que verlo de otro modo. La mochila es como el mal necesario del que está de paso. Dado que no renunciamos al mundo como lo haría un consagrado, tenemos más pertenencias que ellos. Y esas pertenencias, buenas y necesarias para nuestras más nobles obligaciones, son también una carga. Pero si la carga que no podemos eliminar no nos ata, sino que podemos meterla en una mochila, cuánto mejor. Ya iremos dejando lo que podamos, a medida que avancemos.
viernes, 13 de mayo de 2011
Las cancioncitas...
A mí me gustan más los versos que dicen: “Hay cosas generosas todavía / como la lluvia”, que los otros que dicen: “Hay cosas irrompibles todavía / como la luna”. Pero el autor le dio más preponderancia al último.
Se trata de versos del tema “Canción de fuego” que, sin ser nuevo, roba protagonismo en el nuevo trabajo de Coplanacu, “El Camino”. En el recital grabado en DVD hacen una explicación muy emotiva de la historia de la canción, creada por Roberto.
Y en el disco con invitados se dan el lujo de tocarla con el Chango Spasiuk y dos de sus músicos. Y hay que ver cómo anda el aire de chamamé ese, junto con el acordeón, el violín y el contrabajo. De lindo que quedó uno va aceptando que no estén los teclados aquellos de la versión original del disco Retiro al Norte.
Lo normal sería entonces dejar aquí la Canción de Fuego. Pero no lo haré. Traeré otra canción. Se trata de “La vida mía”, una recopilación de Leda Valladares (la recopilación recoge temas populares anónimos). Se la presenta como una vidala chayera. Y en la grabación en vivo se escucha a Julio que dice, antes de empezar: “Las cancioncitas, que son como joyitas que hay…”
La vida mía
martes, 10 de mayo de 2011
Fecundidad
Tomando el comentario de Ecazes sobre la entrada de la estadística de fecundidad, dejo algunas reflexiones personales (digo personales porque quiero decir que no sé si van en la dirección que tomaron los pensamientos de Ecazes).
Es cierto que mayor fecundidad no es índice de buenas condiciones de vida. Quién sabe las penurias que tengan que pasar los 7,6 hijos por mujer de Níger. Y es posible pensar que los casi hijos únicos de Ucrania tienen un buen pasar.
Pero también es cierto que la felicidad, aunque puede ser afectada por ellas, no depende finalmente de las condiciones materiales de vida. Y que se puede ser feliz en medio de las carencias. Esto rompe con las estadísticas y permite establecer una nueva relación. Mayor o menor fecundidad no son directamente relacionables con condiciones de vida, pero sí podrían relacionarse con felicidad.
Y si solo tengo en mi conocimiento un índice, el de fecundidad; si no conozco de costumbres, ni de guerras, ni de enfermedades, ni de carencias materiales, etc., me inclino a pensar que un pueblo puede ser más feliz si tiene muchos hijos que si tiene pocos. No que lo vaya a ser, pero sí que puede ser. No que Níger sea más feliz que Ucrania, pero sí que tiene algo más para serlo.
Es por eso que aunque Brasil sea ponderado por su floreciente economía, lo visite el presidente norteamericano, organice olimpiadas y tenga más copas mundiales de futbol que nosotros, yo manifesté entusiasmo por tener nosotros más hijos que ellos.
Y por supuesto que no es una competencia el tener más hijos. Porque no se trata en la vida de “tener más” hijos, sino sólo de “estar disponibles” a que vengan.
jueves, 5 de mayo de 2011
Lecciones felinas
¡Este gato! Apenas te escucha en la cocina salta a la ventana y NO PARA de maullar para entrar a comer. Podés irte un rato y parece que él se fue. Pero apenas escucha un nuevo ruido, lo tenés otra vez detrás del vidrio. Y si te fuiste mucho tiempo, te busca en otra ventana. Y NO PARA de maullar. Si le fuiste indiferente, en algún momento te termina llamando la atención. Si te dio bronca su insistencia, en algún momento esa bronca se te pasa. La cuestión es que terminás abriéndole la puerta.
Cuando lo veo comprendo un poco más aquello de “orar sin desfallecer”...
martes, 3 de mayo de 2011
The calculation
Sólo amigos de la casa, ya curados de espanto, podrán entender que ahora se me ocurra algo como colocar aquí una canción de Regina Spektor…
- ¿Dijo: “angina pectoris*”?
- No, no: “Regina Spektor”.
- ¿Y eso con qué se come?
- Mire, la conocí el otro día. Es una joven rusa, naturalizada norteamericana, que toca el piano y tiene unas canciones muy del gusto del público adolescente femenino.
- ¡Epa, amigo! Un desliz lo tiene cualquiera, pero esto…
- Pero vea que tiene letras interesantes. Algunas muy crudas, eso sí. Y con una especie de pesimismo resignado como color de fondo.
- Ahá, ¿y entonces?
- Le traigo esta, a ver qué le parece. Me gustó por la letra (como siempre, le ofrezco traducción propia). Y también me gustó porque, a diferencia de otras de la misma artista, esta tiene un final feliz.
- Bueno, dele, dele. Pasemos este trago cuanto antes.
- Le prometo que la próxima entrada musical que le traiga será de acerca lo nuevo de los Coplanacu. Pero antes de volver al pago, permítame un minuto más en el extranjero. Como dijo un gaucho, cuyo nombre no recuerdo ahora: “Que cultivemos la música de algún lejano país, seguro que no es pecau si conozco la de aquí”.
- Sí, sí, está bien, no demore más, no vaya a ser que me arrepienta…
The calculation (El cálculo)
You went into the kitchen cupboard / Fuiste al armario de la cocina
Got yourself another hour / Te serviste otra hora
And you gave / Y me diste
Half of it to me / La mitad a mí
We sat there looking at the faces / Nos sentamos allí mirando las caras
Of these strangers in the pages / De estos “extraños en las páginas”
'Til we knew 'em mathematically / Hasta que las conocimos matemáticamente
They were in our minds / (Ya) Estaban en nuestras mentes
Until forever / Por siempre
But we didn't mind / Pero no nos importaba
We didn't know better / Eramos insensatos
So we made our own computer out of macaroni pieces / Así que hicimos nuestra propia computadora con pedazos de maccaroni
And it did our thinking while we lived our lives / Y ella pensaba por nosotros mientras que vivíamos nuestras vidas
It counted up our feelings / Contaba nuestros sentimientos
And divided them up even / Y los dividía en partes iguales
And it called that calculation perfect love / Y llamó a ese cálculo amor perfecto
Didn't even know that love was bigger / Ni siquiera sabía(¿mos?) que el amor era más grande
Didn't even know / Ni siquiera sabía(¿mos?)
That love was so, so / Que el amor era tan, tan…
Hey Hey Hey / ¡Hey, hey, hey!
Hey this fire it's burnin' / ¡Hey! Este fuego está ardiendo
Burnin' us up / Quemándonos
Hey this fire it's burnin' / ¡Hey! Este fuego está ardiendo
Burnin' us.. / Quemando-
Up / -nos [licencia del traductor]
So we made the hard decision / Entonces tomamos la difícil decisión
And we each made an incision / Y cada uno de nosotros hizo una incisión
Past our muscles and our bones / A través de nuestros músculos y nuestros huesos
Saw our hearts were little stones / Vimos nuestros corazones y eran pequeñas piedras
Pulled 'em out they weren't beating / Los sacamos fuera, no estaban latiendo
And we weren't even bleeding / Y nosotros no estábamos ni siquiera sangrando
As we lay 'em on the granite counter top / Mientras que los dejábamos arriba del aparador
We beat 'em up / Los golpeamos
Against each other / Uno contra otro
We beat 'em up / Los golpeamos
Against each other / Uno contra otro
We struck 'em hard / Los chocamos fuerte
Against each other / Uno contra otro
We struck 'em so hard / Los chocamos tan fuerte
So hard until they sparked / Muy fuerte hasta que sacaron chispa
Hey this fire it's burnin' / ¡Hey! Este fuego está ardiendo
Burnin' us up / Quemándonos
Hey this fire it's burnin' / ¡Hey! Este fuego está ardiendo
Burnin' us up / Quemándonos
Hey this fire it's burnin' / ¡Hey! Este fuego está ardiendo
Burnin' us / Quemando-
Up / -nos [misma licencia]
martes, 26 de abril de 2011
¿Los humildes hablan mucho?
Leyendo al genio de Chesterton me encontré con esta frase, en “El hombre que fue jueves”:
Y ya se sabe: los humildes siempre hablan mucho; los orgullosos se vigilan siempre de muy cerca.
¿Cómo es eso? Así como se las presento, fuera de contexto, llama más aún la atención. “El humilde es más bien callado”, me dirá alguno sin esperar. “El orgulloso parece ser el más propenso a hablar”. Y yo estoy de acuerdo.
Basta leer un poco para confirmar la idea. Por ejemplo:
La falta de humildad se muestra en la susceptibilidad, quiere ser el centro de la atención en las conversaciones, le molesta en extremo que a otra la aprecien más que a ella, se siente desplazada si no la atienden. La falta de humildad hace hablar mucho por el gusto de oírse y que los demás le oigan, siempre tiene algo que decir, que corregir. [Fuente]
O también:
Si buscamos una roca firme para edificar en nosotros la humildad, cada día encontraremos incontables ocasiones para ejercitarla, como por ejemplo: hablar solo lo necesario – o mejor un poco menos – de nosotros mismos; ser agradecidos por los pequeños favores recibidos; rechazar los pensamiento inútiles de vanidad o vanagloria; dejarse ayudar; pedir consejo; ser muy sincero con uno mismo. [Fuente]
Entonces, ¿cómo es eso que dice Chesterton? El inglés es famoso por sus ideas ingeniosas y juegos con las palabras, cosas que necesitan una buena traducción. Pero no creo que este sea el caso. El texto es sencillo y la traducción parece buena (edición de Losada de 1997 con traducción de Alfonso Reyes; ver texto original en nota al pie).
Demos un poco más de contexto, entonces:
Syme la condujo a un banco en el rincón del jardín, y siguió exponiendo sus opiniones con facundia. Era un hombre sincero, y, a pesar de sus gracias y aires superficiales, en el fondo era muy humilde. Y ya se sabe: los humildes siempre hablan mucho; los orgullosos se vigilan siempre de muy cerca.
Creo que el asunto es así: El humilde no tiene miedo en decir lo que piensa. Porque es sencillo y, con prudencia, dice aquello de lo que está convencido. Con sinceridad dice lo que sabe y puede estar equivocado. Pero no tiene miedo a equivocarse.
El orgulloso sí tiene, en cambio, miedo a equivocarse. O quizás a tomar partido. Y entonces no dice todo. Se guarda siempre algo, que le permita luego cambiar su dirección, ponerse del lado que le conviene. O simplemente quedar como el que tenía razón y nunca se equivoca. Ese problema no lo tiene el humilde, a quien no le importa si su posición fue acertada o errada. Porque tiene un solo partido que tomar, el de la verdad.
Nota: Texto original: “Syme strolled with her to a seat in the corner of the garden, and continued to pour out his opinions. For he was a sincere man, and in spite of his superficial airs and graces, at root a humble one. And it is always the humble man who talks too much; the proud man watches himself too closely”.
martes, 19 de abril de 2011
María al pie de la cruz
Primero dejo un fragmento del pasaje bíblico (es el que se lee este Viernes Santo) y después el fragmento final de la reflexión mencionada.
Junto a la cruz de Jesús estaban su madre y la hermana de su madre, María, mujer de Clopás, y María Magdalena. Jesús, viendo a su madre y junto a ella al discípulo a quien amaba, dice a su madre: «Mujer, ahí tienes a tu hijo.» Luego dice al discípulo: «Ahí tienes a tu madre.» Y desde aquella hora el discípulo la acogió en su casa. (Jn. 19, 25-27)
(…) Ya desde la antigüedad, los cristianos han visto en Juan a toda la humanidad representada y, más en concreto, a la Iglesia naciente. Es a esta Iglesia y a esta humanidad a quienes se les da una madre espiritual. Es esta Virgen, envejecida por los años y los dolores, la que, repentinamente, vuelve a sentir su seno lleno de fecundidad.
Ese es el gran legado que Cristo concede desde la cruz a la humanidad. Esa es la gran tarea que, a la hora de la gran verdad, se encomienda a María. Es como una segunda anunciación. Hace treinta años - ella lo recuerda bien - un ángel la invitó a ser la madre de Dios. Ahora, no ya un ángel, sino su propio hijo, le anuncia una tarea más empinada si cabe: recibir como hijos de su alma a quienes son los asesinos de su primogénito.
Y ella acepta. Aceptó, hace ya treinta años, cuando dijo aquel “fiat”, que era una total entrega en las manos de la voluntad de Dios. De ahí que el olor a sangre del Calvario comience extrañamente a tener un sabor de recién nacido. De ahí que sea difícil saber si ahora es más lo que muere o lo que nace. De ahí que no sepamos si estamos asistiendo a una agonía o a un parto. ¡Hay tanto olor a madre y a engendramiento en esta dramática tarde...!
viernes, 15 de abril de 2011
Rue des souvenirs
Y justamente hace unos instantes decidí buscar la letra de esa canción algo sentimental que escuchábamos el otro día. Se llama Rue des souvenirs (Calle de los recuerdos) y es de un grupo quebequés llamado Les Cowboys Fringants (Los Vaqueros Apuestos). La sorpresa fue el tema del que trataba, pero más aún la última estrofa.
Rue des souvenirs (Calle de los recuerdos)
Quand je remets les pieds / Cuando vuelvo a poner los pies
Dans ce quartier de banlieue / En el barrio de las afueras
Où j'ai longtemps habité / Donde yo viví hace mucho tiempo
Avec mes vieux / Con mis viejos
Les arbres ont grandi / Los árboles crecieron
On ne voit plus le devant / No se ven más los frentes
Des maisons un peu défraîchies / De las casas un poco deslucidas
Par le temps / Por el tiempo
Un adolescent / Un adolescente
Marche dans la rue / Camina por la calle
Dernier resident / Último residente
D'une époque révolue / De una época pasada
Car l'arrondissement / Porque el distrito
Vieux de 35 ans / Viejo de 35 años
Est maintenant peuplé / Está ahora poblado
De gentils retraités / De amables jubilados
Il n'y a plus de morveux qui jouent à la cachette / No hay más mocosos que juegan a las escondidas
Plus de flos qui shootent dans leur net / No más chicos que tiran al arco (a la red, es hockey)
Ceux-ci sont dev'nus grand et ont fait des enfants / Estos se hicieron grandes y tuvieron hijos
Qu'ec'qu'part dans les nouveaux développements / Que se fueron a los nuevos desarrollos
Adieu le Pique-Vite / Adiós el Pique-Vite
Ce merveilleux restaurant / Ese maravilloso restaurante
Où on mangeait des frites / Donde comíamos papas fritas
Sur les bancs tournants / Sobre los bancos circulares
Tout comme l'épicerie / Al igual que el almacén
Il a dû céder sa place / Ha debido ceder su lugar
Quand on y a bâti / Cuando se ha construido allí
Une grande surface / Un hipermercado
Y'a monsieur Legendre / Está el señor Legendre
Tondant sa pelouse / Cortando el césped
Qui vient de m’apprendre / Que se acerca a contarme
La mort de son épouse / De la muerte de su esposa
"La maison est grande" / “La casa es grande”
Qu'il me dit, navré / Me dice, afligido
"La pancarte : ‘À vendre’ / “El cartel: ‘En venta’
Ne devrait plus tarder" / No tardará mucho”
Les commerces et les gens ne sont que de passage / Los comercios y la gente no están sino de paso
Le quartier, lui traverse les âges / El barrio atraviesa los años
Conservant dans ses cours, ses maisons et ses rues / Conservando en sus patios sus casas y sus calles
L'âme de tous ceux qui y ont vécu / El alma de todos los que han vivido allí
On n'entend plus les cris / No se escuchan más los gritos
Des mamans exaspérées / De mamás exasperadas
Les parterres fleuris / Los jardines floridos
Ne sont plus piétinés / No son más pisoteados
Le cours de la vie / El curso de la vida
Autrefois si animé / Antaño tan animado
A, dirait-on, reprís / Ha, diríamos, recobrado
Le temps de souffler / El tiempo de recuperar el aliento
Quand je ferme les yeux / Cuando cierro los ojos
Je revois pourtant / Vuelvo a ver sin embargo
Le monde et les lieux / El mundo y los lugares
Tels qu'ils étaient avant / Tal como estaban antes
Ma belle voisine / Mi linda vecina
Mon bâton d'hockey / Mi palo de hockey
Les jours de piscine / Los días de pileta
Et "Les enfants, v'nez souper!" / Y el “¡Chicos, vengan a cenar!”
Peut-être b'en qu'un d'ces quatre ce sera à mon tour / Es muy posible que unos de estos días sea mi turno
D'avoir un ti-boutte qui voit le jour / De tener un pequeño que vea el día
Dans un autre quartier qui le verra grandir / En otro barrio que lo verá crecer
Et remplir son sac à souvenirs / Y llenar su bolsa de recuerdos
Et remplir son sac à souvenirs / Y llenar su bolsa de recuerdos
sábado, 9 de abril de 2011
Demasiado bueno para ser verdad
Lo que los detractores del dogma quieren decir no es que el dogma sea malo, sino que es demasiado bueno para ser verdad. Es decir, que el dogma es demasiado liberal para ser verosímil. El dogma da al hombre demasiada libertad cuando permite que caiga. Y a Dios demasiada libertad cuando permite que muera. Esto es lo que parecen mantener los escépticos inteligentes, y no niego que su afirmación tenga cierto valor. Quieren decir que el universo es en sí mismo una prisión universal; que la existencia misma es una limitación y un control, y por algo llaman cadena a la causalidad. En definitiva, lo que dicen es que no pueden creer en estas cosas, no que no sean dignas de ser creídas. Nosotros decimos, no a la ligera sino muy literalmente, que la verdad nos ha hecho libres. Ellos dicen que nos hace tan libres que no puede ser la verdad. Para ellos, creer en la libertad que nosotros gozamos, es como creer en el país de las hadas. Es como creer en hombres con alas para entretener la imaginación de hombres con voluntad. Es como aceptar la fábula de una ardilla conversando con una montaña, para creer en un hombre que es libre de pedir, o un Dios que es libre de contestar. Es una negación firme y racional por la que, al menos, mostraré siempre respeto (...)