martes, 5 de septiembre de 2006

Correspondencias atómicas

“Esperame un segundo”, decimos, y estamos solicitando paciencia por el tiempo de “9.192.631.770 períodos de radiación correspondiente a la transición entre los dos niveles hiperfinos del estado fundamental del isótopo 133 del átomo de cesio (133Cs), medidos a 0 K.”
Para algunas cosas tomamos como referencia a los astros (hace poco yo daba dos vueltas al sol escribiendo este blog). Pero hoy en día, para ciertas mediciones del tiempo, se emplean definiciones como la que transcribí arriba, que es la definición de segundo según el Sistema Internacional de Unidades y hace referencia a cuestiones atómicas.
En un sentido, si lo pensamos bien, una “correspondencia atómica” (como podríamos llamarla) es también una correspondencia “cósmica”. Ni un ciclotrón me aturde, ni aborrezco al uranio... y en la estructura más pequeña descubro un orden equivalente al de los grandes astros del universo.
Mientras no olvidemos que giramos en torno al sol...
(Porque eso nos hace recordar que estamos descentrados si nos centramos en nosotros mismos y que el centro de nuestras vidas es el Sol que no tiene ocaso).

lunes, 4 de septiembre de 2006

Algo más que sólo tiene Sevilla

Luna, sol, flor y mantilla; una risa y una pena, y la Virgen Macarena. Un tesoro a cada orilla, la Giralda y sus campanas, la Esperanza de Triana. Y a Jesús del Gran Poder.
Ahora bien, me he enterado que hay algo más que tiene, o tuvo, Sevilla, y que ahora está con Dios. Se trata del Cardenal Spínola.
La obra que Dios hizo a través de un español allá por fines del siglo XIX y primeros años del XX, nos tocará de cerca dentro de poco tiempo cuando Francisco empiece a ir al Jardín de Infantes del Colegio Cardenal Spínola, que levanta sus aulas desde 1952 en una localidad del norte bonaerense.
El beato Marcelo Spínola y Maestre, Cardenal Arzobispo de Sevilla y Fundador de las Esclavas del Divino Corazón, nació en San Fernando (Cádiz) en 1835. Estudió y ejerció el derecho. Comenzó los estudios de Teología en 1858. Fue ordenado sacerdote en 1864, obispo en 1881 y creado cardenal por su Santidad Pío X, en el consistorio del 11 de diciembre de 1905, dejando este mundo al año siguiente. Juan Pablo II lo proclamó Beato el 29 de marzo de 1987 y según dicen, en su visita a Sevilla el 5 de noviembre de 1982, el Santo Padre oró ante su sepulcro, que visitó expresamente.
En la homilía en ocasión de su beatificación, Juan Pablo II destacaba sus virtudes, entre las cuales otros relatos que he leído destacan su preocupación por los pobres, manifestada ya desde su época de abogado, y su gran humildad.
Algunos cuentan que en una época “socorría a los pobres con su propio dinero, y, cuando lo necesitaba, con el de sus familiares, y, cuando tampoco es te le bastaba, pedía limosna por las calles, en los cafés y en las casas”.
Dice en el mismo artículo que sus numerosas obras (publicó pastorales, creó circulos obreros, sostuvo orfelinatos, fundó el periódico El Correo, fundó también la Cogregación ya mencionada) no fueron impedimento para que él, desde su humildad, se planteara en más de una ocasión la posibilidad de renunciar al episcopado, considerándose indigno e incapaz de este ministerio. “Y si no se retiró fue, entre otras cosas, por consejo de Della Chiesa, futuro Benedicto XV”.
Cerremos con el lema de su episcopado: “Todo lo puedo en Él” (Flp 4, 13). Y esperemos que el espíritu de su obra se manifieste claramente en este colegio de Argentina a donde irá nuestro hijo.

domingo, 3 de septiembre de 2006

Siempre adelante

Ahí estaban; me emocionó verlas. Las señoras de la primera fila. (Casi todas las parroquias tienen las suyas). Me emocionó verlas porque quién sabe cuántos años han cantado al Amor de los amores, al Rey de la Gloria, al Dios de los corazones, al Sublime Redentor, al Sagrado Corazón para que salve al pueblo argentino... Pero ahora, que los tiempos modernos se lo han impuesto, entonan con el mismo fervor “Alma misionera” u otras modernidades un tanto más “autorreferenciales” (como las calificaría mi esposa a las canciones que hoy hablan tanto de mí, de mí, y tan poco de Él, de Él).
Guantes sobre el banco, manos arrugadas empuñando el moderno cancionero y elevando sin descanso el canto a Dios.

viernes, 1 de septiembre de 2006

La metáfora que no fue

Tenía una metáfora lista, pero los avances de la ciencia me la censuraron. No es muy buena metáfora, pero en este modesto blog no desentonaría. Es del tipo “geológico”. Por temática, podría haber acompañado a entradas como la del Canal Cacique Guaymallén, que es un recuerdo de un viaje. Dice algo así:

“Estos son recuerdos de las últimas vacaciones. Recuerdos que surgen hoy después de mucho tiempo, al modo en que la Sierra de la Ventana se levanta, a la distancia, como una estribación de la Cordillera de los Andes”.

Pero la metáfora no sirve. O no es seguro que sirva (al final, en la ciencia hay más incertidumbres que en la fe). Tristemente se los comunico. Porque resulta que en recientes estudios se descubrió que la Sierra de la Ventana correspondería a otro período de formaciones geológicas, distinto al de la famosa Cordillera. Parece ser que ya no es más como me había enseñado mi maestro de Geografía.

Si bien se consideraba tradicionalmente que este sistema orográfico [Ventania] había sido exhumado por acción de los movimientos ándicos, estudios más recientes (Zárate et al., 1995) indicarían que las Sierras ya existían como una geoforma en el Cretácico, algo que ya había sido propuesto, al menos para su sector oriental y sur, por Burmistrov (1971). [*]

Que en paz descanse, entonces (la metáfora, que mi maestro aún debe andar haciendo de las suyas).

[*] Informe: "Geología de la Ventania", disponible en Internet.

jueves, 31 de agosto de 2006

Dos vueltas al sol

El segundo aniversario (de este blog o de lo que sea) podría verse como la concreción de dos vueltas alrededor del sol. Después de todo, esto de la celebración de aniversarios sería una de las pocas cosas en las cuales los hombres aún conservamos cierta “correspondencia cósmica” (si se me permite aplicar en este caso las palabras de Eliade que rescató Hernán en su blog).
¡Y pensar que en una época de exagerada rebeldía uno tendía a despojarse de todo tipo de convenciones! El día de un aniversario yo solía decir: “Hoy es un día como cualquier otro, no veo nada distinto en él; el sol salió y la naturaleza no conoce de dos de agostos o tres de septiembres”.
Pero está visto (y Saint-Exupéry lo recuerda también en lo de Hernán) que no de todas las convenciones conviene despojarse, porque algunas tienen significados profundos.
Y no se trata sólo de “hacerlo porque” tiene un significado, sino que se trata también de “respetar esa intuición” que hace que nos guste hacerlo. Por algo festejamos los aniversarios; aunque no podamos explicarlo.

martes, 29 de agosto de 2006

Fin y comienzo

(En el día del Martirio de San Juan Bautista).
Marechal consideraba a su libro de poemas “Los Aguiluchos”, de 1922, como perteneciente a su “prehistoria literaria”. Los críticos y el autor coinciden, si no me equivoco, en que el estilo no es muy propio; Marechal mismo lo llama “de inspiración victorhugueana”.
El autor pone al final de la obra un “ex libris” muy emotivo, del cual me gustaría apropiarme para cerrar estos dos años de “Aquí estamos”. Y sí, hace dos años que aquí estamos, aunque de aquí no seamos. Y en dos años ha pasado de todo.

Lector, éste es el libro; si sus canciones
hallaron el sendero de tu tristeza,
si en él viste grabadas tus emociones,
si te brindó un racimo de belleza;

si su inquietud a ratos logró vencerte,
si en su esperanza hallaste nuevos cartuchos,
Lector, seré dichoso pues de tal suerte
no habrán cantado en vano mis aguiluchos.

Gracias por haber venido. Y no se vayan, que esto parece seguir.

lunes, 28 de agosto de 2006

Mi primer trabajo (600)

Se los cuento hoy en la sexcentésima entrada: ayer, y justo al momento de terminarlo, me di cuenta que había realizado mi primer trabajo de copista.

Un poema de autor argentino,
a pedido de un internauta desconocido.

El copista de estos tiempos se encuentra con dilemas morales derivados de las nuevas formas de vida:

Se ve casi obligado a aclarar:
“para uso personal,
sin violación del copirrái

(Estamos ante un ejemplo de lo que yo quería decir en la entrada anterior. En este caso, después de leer bastante poesía, no pude evitar decir algunas cosas en forma de “engendro con seudoversos”).

viernes, 25 de agosto de 2006

Contagio

Está comprobado: antes de escribir “blogueras entradas” se debería leer una gran cantidad buenas obras literarias y entradas de blogs hechos por los que saben. Por el contrario (y a modo de corolario): es del todo inconveniente “postear” después de leer o escribir e-mails comerciales, especificaciones técnicas, informes legales u otro tipo de aburrimiento en tinta.
Es sabido que uno se contagia de lo que lee. No se contagia bien, porque falta el genio y la técnica, pero es como que uno se contagiara en sus emociones, y en sus intenciones. Después de leer a un autor impetuoso, me siento con ganas de decir las cosas impetuosamente; después de leer una prosa elegante, deseo decir las cosas en forma elegante; si estuve leyendo poesía, me encuentro pensando las frases en forma poética; aunque en ningún caso logre resultados acordes con el original que me inspiró.
1) Nota: hay algunas cosas más fáciles de contagiarse “bien”. Por ejemplo: después de mucho leer blogs de amigos españoles me encuentro cambiando algunas acentuaciones o empleando expresiones que me parecen pintorescas.
2) Respuesta a una objeción interna: podría uno poner en idioma legal, técnico o comercial algún escrito que nada tiene que ver con esas materias y valerse de ese recurso para hacer atractiva u original la entrada; es verdad.
3) Respuesta a otra objeción interna: lo dicho en esta entrada aplica al blog que yo quiero hacer; aunque cualquiera puede tomar la idea, no pretendo definir ningún criterio universal; por otro lado, si uno quisiera hacer un blog comercial, técnico o legal, bien hace en usar el lenguaje adecuado.

miércoles, 23 de agosto de 2006

Misterio del río para el hombre

Por el Guaymallén
el duende del agua va
llevando una flor
de greda y dulzor
que despertará en el riego
la voz vegetal
del huarpe que está
dormido en su paz mineral.
[*]

De ir por la autopista, que es ruta 40, solo verás algunos hilos de agua; de orilla a orilla, casi vacío el lecho. Más arriba, cuando vayas otra vez por la 7, lo verás angosto y muy torrentoso. ¿Qué pasó? ¿Dónde dejó sus aguas el río Mendoza?

El secreto se reserva a los viajeros que quieran ir un poco más lento: salís de la autopista en Luján de Cuyo y preguntás por la rotonda de la Virgen, desde ella rumbearás hacia el sur. Un camino arbolado te llevará hasta el secreto: en un momento, un torrentoso curso de agua empieza a acompañarte; no mucho después surge a la vista una peculiar construcción y casi de repente te encontrarás transitando por encima del dique derivador Cipolletti (el camino pasa exactamente por arriba de la pared del dique).

Este dique no hace embalse, sino que desvía las aguas del Mendoza a un canal matriz, del cual surge el famoso canal Cacique Guaymallén, que es el que alimenta a la ciudad de Mendoza y sus alrededores, oasis en un desierto. Desde la pared del dique podrás ver al río antes y después. A la derecha: más caudaloso; a la izquierda: lo que queda de él.

Pero, ¡alto ecologistas, que no es esta su convocatoria! Un dato curioso es que el canal Guaymallén es de origen natural, está construido sobre una falla geológica. Y junto con el río que da sus aguas para el riego tiene una historia anterior a la de este dique, porque ya los indígenas de la zona los usaban.

Los indígenas habían aprovechado para proveerse de agua potable y de riego una antigua rama o brazo del actual Río Mendoza ubicado a la salida de la garganta de los cerros de Cacheuta y que sale al sesgo desde el río hacia el norte. Este cauce sería una falla geológica del terreno que encauzaba el cono de deyección aluvional sobre el que se ha constituido la actual conurbación mendocina. En tiempos antiguos, este Zanjón derivaba las aguas del río y, a su vez, lo interconectaba con un sistema lacustre próximo, ubicado unos 80 km. hacia el nordeste, conformado por las lagunas de Guanacache, luego conocidas como del Rosario y que fue otro de los asentamientos huarpes de la zona de Cuyo.

Las acequias huarpes preexistentes a la llegada de los conquistadores eran las siguientes: el brazo del río de Cuyo, que nacía en la Toma del Inca, conocido por los huarpes como Goazap-Mayu (río del cacique Goazap) y su prolongación: el Desagüe (innominado); la acequia de Tabal-que; la acequia alta de Tantayquen; la acequia de Allayme y la Guaimaien sequia. Otras acequias mencionadas en los documentos estaban ubicadas fuera del ejido de la novel ciudad.
[**]

[*] Zamba del riego, de Armando Tejada Gómez y Óscar Matus.
[**] Tomado de una revista electrónica de geografía y ciencias sociales.

lunes, 21 de agosto de 2006

Desacomodao


"Lo trae medio desacomodao como chorizo en fuente de loza".
(Foto tomada en página personal de “pbase”, intentando ilustrar una frase dicha por un conductor de un programa televisivo de jineteadas y afines).