jueves, 4 de noviembre de 2021

Terminales de bondis

Uno de la "costera" entrando en terminal San Isidro (foto propia)

Una terminal de bondi es como un puerto. Un colectivo entrando en una terminal al final de su recorrido es una imagen como pocas. Tiene algo de esa otra imagen que los ruteros seguro conozcan: un camión deteniéndose en un parador de ruta y liberando el aire de sus frenos. Los camiones parecen exhalar el cansancio al llegar al parador. Los colectivos ingresando a la terminal son la imagen del abatimiento. Dejan la calle y doblan ingresando a un garaje, balanceándose en los amortiguadores. Es un ir cabizbajo, ya cerca del reposo y de aquella exhalación como la de los camiones.

Pero dijimos como un puerto. Poco podré explicar porqué. Rara vez he llegado a un puerto. La imagen se basa en un conocimiento intuitivo. Pero es fácil darse cuenta que no es una asociación rebuscada. Debe haber muchos puertos distintos así como hay muchas terminales. Están esos descampados inmensos dónde descansan todos unos al lado de otros (y cuando uno los descubre es una sensación como la de descubrir que Droopy no era uno solo sino millones). Están los galpones suburbanos y algunos muy inmersos ya en la bulliciosa ciudad, con sus edificios de oficinas administrativas adjuntas.

De estos últimos recuerdo algunos que siempre me gustaron. La terminal del 12 en Pacífico, esa especie de túnel entre Santa Fe y Luis María Campos. La de la "costera" en San Isidro (TALP, 338), con esa salida a dos calles, por la que alguna vez estuve tentado de colarme solo a modo de atajo. La de la 59 en Munro, a la que nunca entré pero que sería interesante conocer porque es donde descansan esos colectivos siempre tan brillantes como son los 59. La de la 60 en Constitución, donde no sé cómo llegué una vez, en una calle tan marginal que ahora Google me identifica como Pedro de Luján (pero al ver el Street View no la reconozco). También quisiera conocer la de la 168 en la Boca, sobre Ministro Brin. De chico estaba la terminal en Caballito de las líneas 136, 163 y 153. Creo que no está más. No la encuentro en el mapa. Pero en Internet todavía se anuncia que esos colectivos salen de Yerbal y Colpayo. De las terminales anteriores, aquellas dónde encontras a los millones de Droopy, tengo un recuerdo muy reciente de ver una. Recuerdo ver infinitos 21 cerca, si no me equivoco, de Puente de la Noria. ¡Y todas las que me estaré olvidando!

Y qué desvalidas son en cambio esas puntas de linea que no son la principal. Donde a veces solo hay una casillita y con suerte un bañito. La del 55 en Barrancas de Belgrano, la del 60 en Beccar frente al "campo" de AySA (que no es extremo pero si cabeza o cola de un ramal corto)... Estos ya no son puertos sino pequeños amarraderos y a veces cuando estás en algunas de esas postas pensas en que al menos le haces compañía al inspector o como se titule quien ahí trabaja. Pariente del boletero-paloma, sin duda.


lunes, 25 de octubre de 2021

Decir sin decirlo (otras dos canciones)

Sin duda alguna vez se habrán preguntado qué será aquello de lo que se habla en las famosas canciones "O que será" de Chico Buarque o Milton Nascimento (ver versiones). Yo pienso que es el amor, sin duda, aunque discrepe en eso de que está en el día a día de las meretrices.

Bueno, creo que es del amor también que canta Stevie Wonder en su canción "If it's magic". Aunque no lo dice, claro, y no da tantos ejemplos como el brasilero. Pero hace unas lindas metáforas. Deberíamos decirle a Stevie, y sería su deseo cumplido, que hay un amor eterno como él quiere.

Abajo dejo un video y la letra de cada canción. En el primer caso dejo una famosa versión en español. Y en el segundo una versión de jóvenes argentinos.

 

O que será
(versión español)

Oh, qué será, qué será
Que anda suspirando por las alcobas
que anda susurrando versos y trovas
Que andan escondiendo bajo las ropas
que anda en las cabezas y anda en las bocas
Que va encendiendo velas en los callejones
y están hablando alto en los bodegones
Gritan en el mercado están con certeza
en la naturaleza Será que será

Que no tiene certeza ni nunca tendrá
lo que no tiene arreglo ni nunca tendrá
que no tiene tamaño

Oh, qué será, qué será
Que vive en las ideas de los amantes
que cantan los poetas más delirantes
Que juran los profetas embriagados
que está en las romerías de mutilados
Que está en las fantasías más infelices
los sueñan de mañana las meretrices
Lo piensan los bandidos los desvalidos
en todos los sentidos Será que será

Que no tiene decencia ni nunca tendrá
que no tiene censura ni nunca tendrá
que no tiene sentido

Oh, qué será, qué será
Que todos los avisos no van a evitar
porque todas las risas van a desafiar
y todas las campanas van a repicar
Porque todos los himnos van a consagrar
porque todos los niños se habrán de zafar
y todos los vecinos se irán a encontrar
Y el mismo padre eterno que nunca fue allá
al ver aquel infierno lo bendecirá

Que no tiene gobierno ni nunca tendrá
que no tiene vergüenza ni nunca tendrá
Lo que no tiene juicio

   

If it's magic

If it's magic
Then why can't it be everlasting
Like the sun that always shines
Like the poets in this rhyme
Like the galaxies in time?

If it's pleasing
Then why can't it be never leaving
Like the day that never fails
Like on seashores there are shells
Like the time that always tells?

It holds the key to every heart
Throughout the universe
It fills you up without a bite
And quenches every thirst

So, if it's special
Then with it why aren't we as careful
As making sure we dress in style
Posing pictures with a smile
Keeping danger from a child?

It holds the key to every heart
Throughout the universe
It fills you up without a bite
And quenches every thirst

So, if it's magic
Why can't we make it everlasting
Like the lifetime of the sun?
It will leave no heart undone
For there's enough for everyone

lunes, 11 de octubre de 2021

Decir y desdecirse (dos canciones)

En la canción "Operator" del estadounidense Jim Croce, el protagonista quiere llamar a su “ex” para que vea que ya está todo pasado y aceptado pero mientras lo va diciendo se da cuenta que no es así. Finalmente renuncia a llamarla. Está muy bien hecha y según he leído muy bien entonada por su autor esas partes de duda: "I've learned to (estira el tiempo) take it well…". Pero la versión que dejo acá es aquella que me hizo conocer la canción y está muy bien interpretada por The Other Favorites (Josh Turner and Carson McKee) con la participación de Reina del Cid y Toni Lindgren.

En la canción "I get along without you very well (except sometimes)" de Hoagy Carmichael pasa algo similar, pero se confiesa directamente que no todo va bien. Que el protagonista no las va llevando tan bien sin ella. A veces las cosas dichas directamente pueden perder cierta poesía, pero no es el caso de esta letra que es genial, y también como acompaña la música. Y ese derrumbamiento final. Nuevamente la versión con la que la conocí sigue siendo mi favorita. La de la catalana Sílvia Pérez Cruz junto con Raül Fernández Miró (de ese gran trabajo que hicieron juntos que se llama Granada).

A continuación los videos y las letras de las canciones debajo de cada uno.

 

Operator

Operator, O could ya help me place this call?
See, the number on the matchbook is old and faded
She's living in L.A.
With my best old ex-friend, Ray
Guy, she said she knew well and sometimes hated

But isn't that the way they say it goes?
Well, let's forget all that
And give me the number if you can find it
So I can call just to tell 'em I'm fine
And to show I've overcome the blow
I've learned to take it well
I only wish my words could just convince myself
That it just wasn't real
But that's not the way it feels

Operator, O could ya help me place this call?
'Cause I can't read the number that you just gave me
There's something in my eyes
You know it happens every time
I think about a love that I thought would save me

But isn't that the way they say it goes?
Well, let's forget all that
And give me the number if you can find it
So I can call just to tell 'em I'm fine
And to show I've overcome the blow
I've learned to take it well
I only wish my words could just convince myself
That it just wasn't real
But that's not the way it feels
No, no, no, no

Operator, O let's forget about this call
There's no one there I really wanted to talk to
Thank you for your time
Ah, you've been so much more than kind
You can keep the dime...

But isn't that the way they say it goes?
Well, let's forget all that
And give me the number if you can find it
So I can call just to tell 'em I'm fine
And to show I've overcome the blow
I've learned to take it well
I only wish my words could just convince myself
That it just wasn't real
But that's not the way it feels

 

I get along without you very well (except sometimes)

I get along without you very well
Of course, I do
Except when soft rains fall
And drip from leaves, then I recall
The thrill of being sheltered in your arms
Of course, I do
But I get along without you very well

I've forgotten you Just like I should
Of course, I have
Except to hear your name
Or someone's laugh that is the same
But I've forgotten you just like I should

What a guy
What a fool am I
To think my breaking heart
Could kid the moon
What's in store?
Should I phone once more?
No, it's best that I stick to my tune

I get along without you very well
Of course, I do
Except perhaps in spring
But I should never think of spring
For that would surely break my heart in two

sábado, 2 de octubre de 2021

Popurrí de lecturas

Leer Henry James mientras cocino papas para puré es una experiencia única. Además la edición es tan buena, con sus hijas finas, su señalador de cinta incorporado… Henry James en sí es elegante. Y sus descripciones tan refinadas, mientras las papas son tan mundanas… (pero mucho más viejas que sus cuentos).

*

La verdad es que “Santuario” (Faulkner) es bastante truculenta, pero al lado de las porquerías que se ven hoy… Estuve a punto de dejarlo dos veces y es sumamente desesperante, pero no tanto como para incitarte a la renuncia: la lucha del héroe yo la volvería a luchar; no queda mal parado; no salís diciendo “es en vano luchar por una buena causa”. Aunque sea terrible cómo el mal persiste. La leí porque quería leer “Réquiem para una mujer” (orig. “Requiem for a nun”) y me dijeron que esta última era como una secuela.
Post scriptum: “Réquiem para una mujer” me gustó. Acá están desarrollados como nunca los orígenes de Yoknapatawpha.

*

El ladrillito fue orgulloso a ocupar su lugar en la biblioteca. Sabe que se ganó el puesto. Casi pensaría que en el entusiasmo se fue antes de tiempo. Que podría haberse quedado más cerca para ser ojeado unos días más o simplemente lucirse ahí en la mesita. Pero bueno, en caso de ser necesitado lo buscaremos.

Las cosas fueron de lo más impensadas a continuación. Pär Lagerkvist resultó ser algo tremendamente deprimente y desagradable. "Misericordia" de Pérez Galdós, que había sido tan interesante en el mismo arranque, se trabó. Y entonces... ¡páfate!, me enganche con "¡Noticia bomba!" ("Scoop") de Evelyn Waugh, rescatado de una mesa de cien pesos en una ciudad balnearia.

Así que ahí estoy, riéndome solo cuando leo y meditando sobre seguir con "Los seres queridos" o el ambicioso proyecto de releer "Retorno a Brideshead", tan querido por gente a la que leo y que nunca pude apreciar como ellos lo hicieron. Estas cosas a veces fracasan. Pero nada nos impide forjarnos ilusiones.
Post scriptum: Por ahora viene fracasando, ¡jaja!

sábado, 25 de septiembre de 2021

Cosas de lectores y obras de Melville (II)

“(...) Turkey, el Pavo, era un inglés obeso, aproximadamente de mi edad, es decir los sesenta. Por la mañana podríamos decir que era rosado, pero después de las doce -su hora del almuerzo- resplandecía como una hornalla de encendidos carbones de la Navidad, y seguía refulgiendo (pero con una atenuación gradual) hasta las seis de la tarde; después, yo ya no veía al dueño de ese rostro, quien coincidiendo con el apogeo del sol, parecía ponerse entonces con él, para levantarse, culminar en su apogeo y declinar al día siguiente, con la misma regular persistencia y semejante gloria.

En el transcurso de mi vida he observado insólitas coincidencias, entre las cuales no constituye la menor el hecho de que en el preciso instante en que Turkey, con roja y encendida faz, emitía sus más refulgentes rayos, ello indicaba el inicio del período durante el cual su capacidad de trabajo resultaba seriamente deteriorada para el resto del día. No quiero decir que se volviera totalmente haragán o incluso hasta hostil al trabajo. Todo lo contrario: se tornaba demasiado enérgico. Se daba entonces en él una exaltada, frenética, temeraria y hasta enloquecida actividad. Se distraía al mojar la pluma en el tintero. Todos los manchones que figuran en mis documentos fueron realizados por él después del mediodía. Por las tardes no sólo se inclinaba a la realización de manchas, sino que a veces iba más lejos, y se volvía turbulento. En dichas ocasiones ardía su rostro con un rojizo más pleno, como si se avivara el carbón encendido. Producía entonces un ruido desagradable con la silla y desparramaba la arena; al sacar punta a las plumas solía rajarlas con impaciencia, y luego las arrojaba al suelo en súbitos arranques de cólera; se incorporaba, se abalanzaba sobre la mesa, y desparramaba sus papeles de la manera más improcedente; un triste espectáculo ofrecido por un hombre ya entrado en años. Sin embargo, dado que era por múltiples razones mi mejor empleado, y siempre antes del mediodía el ser más juicioso y diligente, y capaz de despachar innumerables tareas de una manera incomparable, me resignaba a dejar pasar por alto sus excentricidades, aunque si bien ocasionalmente, me veía obligado a amonestarlo. De todos modos, lo hacía con levedad, pues aunque el Pavo era en horas de la mañana el más cortés, el más dócil y el más maleable de los hombres, estaba mal dispuesto por las tardes, y a la menor provocación, a ser áspero de lengua, vale decir, impertinente. Por esto es que, valorando sus buenos servicios matinales, como yo lo hacía, y resuelto a no verme privado de ellos -pero, a la vez, incómodo por su provocativa conducta después del mediodía-, y como hombre de paz, poco deseoso de que mis reprimendas ocasionaran respuestas impropias, resolví un sábado al dar las doce (siempre empeoraba los días sábados) sugerirle, muy delicadamente, que, quizás, ahora que estaba empezando a entrar en años, a hacerse grande, sería prudente atenuar sus tareas; en una palabra, que no necesitaba venir a la oficina más que de mañana; y que después de los almuerzos se fuera a descansar a su casa justo hasta la hora del té. Pero no hubo caso, él insistió en cumplir con sus obligaciones vespertinas. Su rostro se tornó insoportablemente fogoso, y gesticulando mientras blandía una larga regla en el extremo de la habitación, enfáticamente me aseguró que siendo sus servicios tan útiles por las mañanas, ¿cuánto más indispensables lo serían por la tarde?

- Con total deferencia, señor -me dijo el Pavo entonces-, yo me considero su mano derecha. Por la mañana ordeno y formo mis columnas, pero a la tarde me pongo a la cabeza de ellas, y valerosamente arremeto contra el enemigo… ¡así...! -y realizó una violenta arremetida con la regla. - ¿Y los manchones? - En verdad, y con el mayor de los respetos, señor, ¡observe estos cabellos! Estoy envejeciendo. Seguramente señor, un manchón o dos durante una tarde calurosa no pueden reprocharse con mucha rigurosidad a mis canas. La vejez, aunque manche con tinta una página, es honorable. Además, y con su permiso, señor, los dos estamos envejeciendo.

Esta invocación a mis sentimientos personales resultó irresistible. Comprendí entonces que estaba resuelto a quedarse. Hice mi composición de lugar, y resolví que por las tardes le confiaría sólo documentos de ínfima importancia".

Les puse este extenso fragmento de “Bartleby, el escribiente” (traducido por Luis Hernán Rodriguez Felder) porque es genial. Quizás no sea el tema central de la obra. Que tiene además interesantes reflexiones:
Tan verdadero es, y al mismo tiempo tan terrible, que en cierta medida el pensamiento acerca de la pena, o el espectáculo de la pena, atrae nuestros mejores sentimientos, salvo en algunos casos especiales en los que ellos no avanzan mucho más allá. Se equivocan quienes sostienen que esto se debe al egoísmo natural propio del corazón humano. Más bien proviene de cierta desesperanza acerca de poder remediar un mal orgánico y desmesurado. Y cuando se advierte que esa consideración no conduce a un socorro efectivo, el mismo sentido común ordena al alma liberarse de ella. Lo que vi esa mañana me persuadió de que el escribiente era la víctima de algún mal congénito e incurable. Yo podía otorgar una limosna a su cuerpo; pero éste no era lo que le dolía; tenía el alma enferma, y yo no podía llegar a su alma”.
Es un punto muy interesante. ¿Por qué una desesperanza de que la ayuda sea efectiva haría que se deje de ayudar? ¡Si el intento mismo ya podría dar al otro algo de felicidad! Cómo es el egoísmo y cómo no es tan "natural" ayudar al otro es un tema extensamente analizado por Romano Guardini en "El servicio al prójimo en peligro", que pueden leer acá: clic.

viernes, 24 de septiembre de 2021

Cosas de lectores y obras de Melville (I)


Quizás sea una costumbre inútil, pero uno a veces pone el señalador de costado, como marcando el exacto renglón donde se detuvo. Suele ser para interrupciones cortas. Poco importa el renglón si el libro se está cerrando hasta el día siguiente.

Y es por eso otra característica importante de los señaladores ("clic") que el largo permita ubicarlo en forma traversal y que asome. Como en forma vertical no conviene que asome mucho (y mucho menos de ambos lados), esta nueva característica para el uso horizontal introduce una nueva dificultad a la elección del señalador correcto.

El volumen editado por Proyecto Larsen (Buenos Aires), de la colección Clásicos, 2011, que incluye "Bartleby, el escribiente" y "Benito Cereno" (de Herman Melville) y el señalador de oso jazz forman una pareja ideal al respecto de lo dicho en el párrafo anterior.

Pero ya se están por separar. El capitán Amasa Delano había subido al barco de Benito Cereno pero la cosa no avanzaba. Había una pormenorizada descripción psicólogica de su oscilante estado de ánimo o sentimientos. Cosa muy bien hecha y que en otro momento me tendría atrapado. Además esas figuras de los negros juntando estopa o afilando hachas no me atraían. Pero no era la obra. La crisis era mía (primera crisis de lectura en todo el año). Al tiempo pasó y la cosa se puso tan interesante que lo terminé un día casi mientras cenábamos (insólito). Gran historia del mar.

¿Y qué decir de Bartleby? Genial historia también. Esas descripciones de los personajes de oficina y la forma en que el jefe maneja la relación con ellos. Muy gracioso y muy serio a la vez. Pero va quedar para otra entrada.

domingo, 12 de septiembre de 2021

Oficinescas

Cuando se mudan, yo me encargo. Por eso cuando me tocó mudarme pude hacer todo como me parecía. Elegí todos esos detalles que quería, dentro de los que podía. Me llevé los muebles, cosa lógica desde el momento en que nadie hablo de comprar nuevos, y así pude llevarme el escritorio que había heredado de mi antecesor, un escritorio de los que ya no hay más. Pero además de las instalaciones, concebí la funcionalidad del lugar. Compré (eso sí compré) dos sillas de visita plegables. Porque las sillas de visita permanentes hacen que la gente tienda a quedarse sentada y a mi no me gusta perder el tiempo charlando. No soy estricto (no me fijo si se van cinco minutos antes, por ejemplo) pero soy algo ansioso quizás. Y sea por eso, o por lo que sea, cuando estoy trabajando quiero trabajar. Y el tiempo libre (o esos tiempos muertos entre tareas) los quiero dedicar a mis asuntos. Ya hay miles de oportunidades para charlar en pasillos, previas de reuniones, etc. Pero no me gusta que vengan a "hacer tiempo" o a "que se les haga la hora" con mi tiempo. Y aún sin sillas, hay quien gusta de charlar parado. E incluso seguir hablando aunque uno ni lo mire y demuestre estar ocupado. En casos extremos "despejo el área" levantándome para ir al baño o cosas así. Pero, ¿cómo llegó la gente a la oficina si yo me hice una puerta que tiene cierre eléctrico y solo podría entrar quien yo quisiera? Porque, a pesar de lo expresado, yo trato de ser dispuesto y cercano. Hay temas que sin duda requieren hablar. Y la mayor parte del tiempo la puerta está abierta, como hacen en las oficinas modernas. ¿Y de qué depende tener la puerta cerrada o abierta? Por más teorías de "recursos humanos" que se hagan, siempre en el fondo está eso que descubrí en "Bartleby, el escribiente" (de Herman Melville). Decía el dueño, empleador y jefe: "Hubiera debido decir que una puerta vidriera separaba en dos partes mis escritorios, estando una ocupada por mis escribientes, la otra por mí. Según el estado de mi humor las puertas permanecían abiertas o cerradas". Pura realidad.

jueves, 2 de septiembre de 2021

Força estranha

Vieran que bonita esta canción. A pesar de que tanta contemplación no llegue a Dios y se quede en una fuerza extraña… A pesar de algunas cosillas que se me hacen oscuras quizás por la poesía y mí falta de portugués, me he encontrado con palabras muy lindas.

Por un momento pensé que había cambiado mi forma de ver a Roberto Carlos, pero lo cierto es que la canción es de Caetano Veloso (quien la compuso para que la interprete Roberto Carlos).

Ese tiempo brincando alrededor del niño es tan poético. Eso de "la vida es amiga del arte" es flor de sentencia que pareciera recordar (otra vez) a aquello de "la naturaleza imita al arte" (Wilde). La mujer preparando otra persona es algo de lo que podrían apropiarse los defensores de la vida desde la concepción (mientras no reclamen esos que nada entienden que si la prepara es porque todavía no lo es; pues entonces qué es diga usted ignorante)...

El artista que nunca envejece, el "fuego de las cosas que son", al final algunas cosas se me escapan, pero está siempre el estribillo redondito y polentón.

Como la conocí por un video en vivo de Caetano, vaya ese video. Y abajo la letra toscamente traducida. (Y más abajo Roberto Carlos).

 

Força estranha (Fuerza extraña)

Eu vi um menino correndo / Yo vi a un chico corriendo
Eu vi o tempo / Vi al tiempo
Brincando ao redor do caminho daquele menino / Saltando alrededor del camino de aquel niño

Eu pus os meus pés no riacho / Yo puse mis pies en el arroyo
E acho que nunca os tirei / Y creo que nunca los saqué
O sol ainda brilha na estrada e eu nunca passei / El sol todavía brilla en la carretera y yo nunca pasé

Eu vi a mulher preparando / Yo vi a la mujer preparando
Outra pessoa / Otra persona
O tempo parou pra eu olhar para aquela barriga / El tiempo se detuvo para que yo mirara hacia ese vientre

A vida é amiga da arte / La vida es amiga del arte
É a parte que o sol me ensinou / Es la parte que el sol me enseñó
O sol que atravessa essa estrada que nunca passou / El sol que cruza este camino que nunca pasó

Por isso uma força me leva a cantar / Por eso una fuerza me lleva a cantar
Por isso essa força estranha no ar / Por eso esa fuerza extraña en el aire
Por isso é que eu canto, não posso parar / Por eso es que yo canto, no puedo parar
Por isso essa voz tamanha / Por eso esa voz tan grande

Eu vi muitos cabelos brancos / Yo vi muchos cabellos blancos
Na fronte do artista / En la frente del artista
O tempo não para e no entanto ele nunca envelhece / El tiempo no para y sin embargo el nunca envejece

Aquele que conhece o jogo / Aquel que conoce el juego
Do fogo das coisas que são / Del fuego de las cosas que son
E o sol, é o tempo, é a estrada, é o pé, e é o chão / Y el sol, es el tiempo, es el camino, es el pie, y es el suelo

Eu vi muitos homens brigando / Yo vi muchos hombres peleando
Ouvi seus gritos / Escuché sus gritos
Estive no fundo de cada vontade encoberta / Estuve en el fondo de cada voluntad encubierta

E a coisa mais certa de todas as coisas / Y la cosa más cierta de todas las cosas
Não vale um caminho sob o sol / No vale un camino bajo el sol
É o sol sobre a estrada, é o sol sobre a estrada, é o sol / Es el sol sobre el camino, es el sol sobre el camino, es el sol

Por isso uma força me leva a cantar / Por eso una fuerza me lleva a cantar
Por isso essa força estranha no ar / Por eso esa fuerza extraña en el aire
Por isso é que eu canto, não posso parar / Por eso es que yo canto, no puedo parar
Por isso essa voz tamanha / Por eso esa voz tan grande


domingo, 29 de agosto de 2021

Mientras esto cumple 17

¡Alguien que me diga qué es esto del blog, que sigue respirando después de 17 años!

Leyendo la intrincada y exuberante prosa de Faulkner y descansando a su vez de una semana agitada, mientras explico porcentajes y charlamos en familia…

Al parecer quiero disfrutar pero también terminar este y luego otro libro (no hoy, claro) porque es como si quisiera ya cerrar el ciclo de libros de este año, y cerrar los libros abiertos, como si acechara sobre mí un tiempo en que no voy a poder leer mucho pero tuviera que dejar en los registros lo que hasta ahora fue (y será igual, pase lo que pase de ahora en adelante) un año de mucha lectura.
(¿Intento de párrafito faulknereano?)

Faulkner no es una lectura precisamente edificante (pero tampoco "desedificante"); tiene un valor que no acierto a definir.

"Solito cae el mistol" y sí, y está bueno que sea así. Si no las vamos a vender ni almacenar en graneros, ¿para qué queremos sacar las paltas antes de que caigan?

¿Y los negros del sur tenían esa relación con el trabajo? (Y los santiagueños quizás sean una raza superior, como los andaluces).
“(...) Así. Algún blanco conocido de usted está en la cárcel o en el hospital y en seguida usted dice: ¡Qué horror!, no por la vergüenza o el dolor, sino por los muros, los cerrojos, y antes de conocer a éstos siquiera, le envía usted al blanco libros para leer, barajas, pasatiempos para que se divierta. Pero no a los negros. Ni siquiera piensa usted en las barajas y los acertijos y los libros. Y así repentinamente descubre usted con una especie de terror que no sólo ellos se han escapado teniendo qué leer, sino que se han escapado porque tenían que escapar. Así cada vez que pasa usted por la cárcel, puede verlos... no, no a ellos, a ellos no los ve usted, sólo ve las manos entre las rejas de las ventanas, no golpeando o impacientes o siquiera agarrando, asiendo los barrotes como lo harían las manos blancas, sino caídas simplemente ahí, entre los intersticios, no exactamente descansando, pero ni siquiera quietas, moldeadas ya y a sus anchas y sin angustia en los mangos de los arados y las hachas y los azadones, y los estropajos y las escobas y las cunas de la gente blanca, hasta los mismos barrotes de acero se conforman también a ellas sin alarma y sin angustia. ¿Comprende usted?, no nudosas ni encarrujadas por el trabajo, sino más bien ablandadas y agilizadas por él, desbastadas y hasta suavizadas, como si con sólo el cambio de una monedita de sudor hubiesen adquirido ya ellos la misma cosa por la que el blanco tiene que pagar dólares por cada pote de treinta gramos. No inmunes al trabajo, y avenidas con el trabajo tampoco es la palabra exacta, sino confederadas con el trabajo y por ello libres de él; en armisticio, paz: las mismas largas, ágiles manos serenas e inmunes a la angustia…
(Requiem para una mujer, William Faulkner)

(En el día de Nuestra Señora de la Guardia)

martes, 3 de agosto de 2021

Mundo de fantasía (y cosas de Stevenson y Wilde)


Algún amigo de fuerte sentimiento nacional no me perdonaría que yo tuviera un mapa como este (de hecho no lo tengo). Pero yo nunca fui a esos lugares y para mí es como el mapa de un mundo de fantasía.

El mapa de los mundos de Chesterton, de Dickens... De Sherlock Holmes, por qué no... Y también hoy, que mi ladrillito se está terminando, de Stevenson.


Sería de Wilde también, ¿no? Hace poco leí los cuentos completos y, salvo dos o tres, no me gustaron. Pero lo interesante y que caí en la cuenta es que Wilde y Stevenson son contemporáneos, pero además vivieron casi en los mismos años (S. 1850-1894, W. 1854-1900). Me lo pregunté cuando leía los cuentos de Stevenson llamados "Los juerguistas y otros cuentos y fábulas". Porque algunas de esas fábulas me hicieron pensar "esto suena parecido a lo que leía de Wilde".

Y encima un día leo, pero ya en otro cuento, esta frase: "unas manos que ni el arte ni la naturaleza habrían podido mejorar". Puede que sea una frase común. Pero en el contexto en el que me hallaba yo, no pude evitar asociarlo de alguna forma a aquello de "la naturaleza imita al arte" de Wilde. Sin embargo, no creo que Sevenson pudiera tener la frase de Wilde en mente, porque este la dijo después. Salvo que se conocieran y la idea rondara cierto círculo (pero eso no pude saberlo) la frase la dijo Wilde en el año 1889 y el cuento de Stevenson (El tesoro de Franchard) es de 1883. La relación inversa tampoco parece razonable.


Post scriptum 6/8:

Digan si esta especie de reflexión en el cuento de Stevenson "Historia de una mentira" (The story of a lie, 1879) no tiene algo que hace pensar en como el arte y la naturaleza se relacionan.

"Y la verdad es que, bien pensado, aquel interés suyo no dejaba de ser artístico. El estudio personal de la naturaleza humana no tiene nada de científico. Toda comprensión es creación: la mujer a la que amo es, en parte, obra mía; y el gran amante, como el gran pintor, es aquel que sabe embellecer el objeto de su interés hasta convertirlo en algo más que humano, y tiene la astucia de basar su apoteosis en permitir que la mujer en cuestión siga siendo una mujer auténtica, dándole libertad para ser mezquina, o rencorosa, o para ambicionar los placeres vulgares, y, al mismo tiempo, continuar adorándola sin reparar en la incongruencia. Amar a alguien no es sino una forma heróica de comprenderlo. Cuando amamos, aprehendemos al otro por lo que hay de más noble en nosotros mismos, mediante un método noble o mediante la nobleza propia o ajena. Cuando nos limitamos a estudiar una excentricidad, el método de nuestro estudio no es más que una serie de concesiones. Empezar a entender es empezar a simpatizar, pues la comprensión se produce solo cuando hemos establecido las virtudes y los defectos ajenos respecto a los nuestros. De ahí la proverbial tolerancia de los artistas con sus propias y malvadas criaturas. De ahí también que Dick Naseby, una criatura de ideales elevados, y un caballero tan valiente y escrupuloso como pudiera desearse, sintiese cierto afecto por las diversas sabandijas humanas a las que había conocido y estudiado".