domingo, 22 de mayo de 2022

Ring them bells

Hay nuevas bibliotecas, encargadas por M. Son 32 espacios adicionales de 61 centímetros de frente cada uno. Hay que reorganizar todo el conjunto. ¡Genial! Algunos módulos van quedando cerca de la entrada, lo cual es muy útil porque los días en que no se escucha el timbre y uno decide esperar la pizza con la puerta entornada tiene mil opciones para ir picoteando de parado.

Hecha esta "introdisgresión" les voy a transcribir la letra de la canción “Ring them bells” de Bob Dylan. A ver qué les parece. No ayuda mucho que solo digan de esta canción que está “inspirada principalmente en un evangelio” (Wikipedia). Pero tampoco es correcto que lean algo agresivo hacia los cristianos (alguien por ahí en Songmeanings). Si hasta un gesto ecuménico habría por ahí al decir que nuestro Dios es uno. (Claro que el nuestro es también trino, pero no provoquemos ahora al pobre Dylan, creo que viene en son de paz).

Toquemos las campanas porque es necesario avisar al mundo de varias cosas, sí señor. (O yo no entendí nada…) ¿Cuál es tu opinión? Dejala en los comentarios, suscribite y activá la campanit… Ah, no.

Ring them bells ye heathen from the city that dreams
Ring them bells from the sanctuaries cross the valleys and streams
For they're deep and they're wide
And the world is on its side
And time is running backwards
And so is the bride

Ring them bells Saint Peter where the four winds blow
Ring them bells with an iron hand
So the people will know
Oh, it's rush hour now
On the wheel and the plow
And the sun is going down upon the sacred cow

Ring them bells Sweet Martha for the poor man's son
Ring them bells so the world will know that God is one
Oh, the shepherd is asleep
Where the willows weep
And the mountains are filled with lost sheep

Ring them bells for the blind and the deaf
Ring them bells for all of us who are left
Ring them bells for the chosen few
Who will judge the many when the game is through
Ring them bells for the time that flies
For the child that cries
When innocence dies

Ring them bells Saint Catherine from the top of the room
Ring them from the fortress for the lilies that bloom
Oh, the lines are long and the fighting is strong
And they're breaking down the distance between right and wrong

Primero les dejo una versión del autor, con su voz cascada pero con una expresividad única. Y luego para los más remilgados (dicho en forma amistosa) una simpática versión de Sarah Jarosz (o ya el trío "I'm with her", pues están Sara Watkins y Aoife O'Donovan). Y está también Rich Dworsky en los teclados. Era la época de "A Prairie Home Companion", hoy "Live from here".

 

martes, 26 de abril de 2022

Los ambientes


Las hojas de mi “Historia de dos ciudades” son de bastante pobre calidad, a pesar de llevar el famoso nombre editorial de Bruguera. La situación solo se sostenía gracias a Dickens, que es un crack.

Pero hemos dado en el clavo con el cambio de señalador. Pedimos ayuda y vino el famoso Chevy. Pensamos que iba a ser algo grueso para una hoja tan fina (ver el completo estudio de señaladores) y sin embargo no solo no hubo inconveniente con eso sino que además modificó el ambiente. Y ahora las hojas finas son un recuerdo. Están ahí pero pasan desapercibidas y el conjunto, con su señalador, es todo un gusto de abrir, entrar y quedarse. No digo que llegue al nivel de “La ciudad de Dios” con su señalador de “Mercado Cubos”, pero mejoró muchísimo.

Este último es un ambiente perfecto que valdría la pena mencionar si uno supiera escribir bien. No es una edición cara ni mucho menos. Es un lindo ladrillito de tapas lustrosas y coloridas, un interior con tipografía clásica y un señalador que le va justo. Da gusto solo abrirlo, leer dos renglones o incluso no leer. Solo mirarlo.

lunes, 18 de abril de 2022

Más de bondis


Hay mucha gente que recuerda cuáles son los números primos. Yo me sabía los números... que no tenían línea de colectivo. Tenía mi Lumi para verificar. Y de más está decir que conocía recorridos, colores, etc. En 2009, cuando yo ya estaba olvidando todo, crearon la línea 8. “¿Colectivo 8? ¡Qué extraña sensación! Nunca hubo colectivo 8”. Era como si hubieran declarado que el 7 no era número primo. Pero era también un indicio de que el tiempo iba pasando y las cosas en mi pago natal habían cambiado.


La línea 8 es un desprendimiento de la 86. Y así como esa hay otras líneas de reciente creación. La línea 31, antes ramal de la 32. Pero también hay líneas que murieron, como la 52, la Lujanera. Que pasó un breve tiempo a ser Metrovías y luego patapúfete. Uno de sus recorridos lo tomó la 57 (es raro que el clásico de Plaza Italia tenga un ramal Once-Luján). Pero es el de autopista, así que ya nunca veremos la Lujanera por la Avellaneda angosta rumbo a Plaza Miserere como cuando éramos chicos. (Ese misterioso micro gris, con su número chiquito, que era distinto a los que usábamos los de Capital, porque era de larga o media distancia).


Rastrear la vida de los bondis no es fácil. Por ejemplo el caso de la línea 130. El bondi elegante de Figueroa Alcorta. Al parecer la empresa se llamaba "La Primera de Munro" e iba hasta San Isidro. Y antes de ser 130 habría sido 230. En algún momento dejó de ir a San Isidro y se pasó a llamar Transportes Avenida Bernardo Ader (no sé si en forma simultánea o no), terminando el recorrido en Boulogne.


Por ahí veo cosas sobre la línea 49 y me acuerdo: "ese era el distinto de Primera Junta". Siempre fue llamativo que mi barrio fuera punta de línea, pero si era realmente llamativa la línea era porque tenía vehículos Ford, con trompa cuadrada (y no el casi exclusivo Mercedes Benz 1114 con su trompa redondeada). La página "busarg" me confirma hoy, muchos años después, que la mía no era una percepción parcial de la realidad, porque la 49 era justamente una de las líneas con más unidades Ford.

Ya dejé el Mercedes con chofer y vuelvo a conducir. Pero estos días de viajes en colectivo reactivaron mí gusto por estos asuntos, tanto más interesantes cuanto menos útiles sean.

jueves, 14 de abril de 2022

Sincronizando

Para viajar, con la imaginación quienes no fueron (como yo), con el recuerdo quienes sí. Para ir sincronizando con lo que celebramos en estos días. El autor de esta entrada dice esta frase que me impresionó:
"El primer edificio cristiano del mundo fue la casa de María, la madre de san Marcos evangelista".

Hace mucho que no leía (si alguna vez leí alguna entera) una entrada de "Charlotte was both" y en esta recuerda como ellos, de Estados Unidos, descubrían las celebraciones mexicanas de la Semana Santa. Y yo descubro cómo se habla "en norteamericano" sobre eso con frases como:
"This visitation of the seven churches is A Thing".

Vaya un recuerdo para HJG que nos introdujo alguna vez en esos mundos.

Y si no los vuelvo a ver antes, que pasen muy feliz Pascua.

miércoles, 13 de abril de 2022

Doce clics

Clic 1, si les resulta intrigante algo llamado Folclorcito
Clic 2, así se empieza un recital
Clic 3, telúrico y de otro planeta
Clic 4, ulio, ulia
Clic 5, Jon the Baptist tells the people about the approaching ¿golden age?
Clic 6, Stories con Hunter 1
Clic 7, Stories con Hunter 2
Clic 8, chico dandy, rey farsante
Clic 9, the video that changed my mind about Camila Andersen from Necochea
Clic 10, la nueva mitad femenina de Geddy Lee
Clic 11, cuando vi que te tiraba para abajo, para arriba
Clic 12, de Baby driver

miércoles, 6 de abril de 2022

"Status embondis"

El tamaño de los colectivos y sus carteles luminosos producen un fuerte contraste cuando recorren esas tranquilas callecitas de barrio. Este parece que frena cabeceando cuando llega a la avenida; quizás no esperaba a nadie en esa parada hoy, pero estoy yo. El cartel que indica el ramal dice varias cosas pero tiene además una pequeña franja luminosa azul. “Azul, ¿no?”, le pregunto al chofer. No sea que se trate de un adorno (antes el azul era un cartel de algún material sólido).

Hace mucho que no viajaba en colectivo (no tanto como me imputaron cuando supieron que lo iba a hacer pero bastante si descontamos, claro, un viaje a La Plata con F.). Van a ser varios días esta vez. Sería muy exagerado decir que es una penitencia cuaresmal pero podríamos ofrecer las molestias que estos viajes me ocasionen (aunque para eso no debería decirlo acá, ¿no?). Sería muy exagerado porque nunca me molestó ir en colectivo. Aunque ya van tres viajes y me cansé más de lo esperado. Estoy abacanado.

En las tres unidades que tomé hasta ahora me preocupó una cosa. Una cosa que no me molestó tanto (solo en uno, quizás). Pero lo noté en todos. No sé si era el chofer que hacía frenadas y arranques poco suaves, como impaciente ante un tránsito que arranca y frena, medio embotellado, o si era culpa del sistema de caja automática y su regulación.

Claro que si esto lo comparamos con un viaje en diligencia de Londres a Dover en 1775 yo estaba viajando en primera. Digo eso porque cuando “el azul” se fue vaciando pude sentarme y leer un poco “Las Dos Ciudades” de Dickens, que empieza con un viaje como el mencionado. Es muy probable que ese libro sea mi lectura para los viajes (mientras que “La Ciudad de Dios”, del santo africano, ya es la de la mesa de noche). Como conductor cada vez más frecuente siempre extraño la posibilidad de leer en el viaje.

Al final esto de viajar en colectivo dista mucho de ser un sacrificio. Ojalá pueda aprovecharlo para otra cosa. La sensación de estar en camino es más fuerte con estos viajes.

Post scriptum: Cuarto viaje. Estos bondis automáticos tienen la culpa. Transitando despacio, cada vez que suelta el acelerador, cabeceo.

domingo, 20 de marzo de 2022

Somos el centro

El hombre dejó de ser el centro (en una Tierra alrededor de la cual todo giraba) pero los científicos descubrieron que su situación es aún más asombrosa, más peculiar (¡tan improbable!)

Entonces no puede ser, no, no, hay que encontrar ya vida en otro lado. No podemos ser tan únicos. No podemos ser tan especiales.

Pero el universo grita que lo somos y es necio negarlo, es descuidado olvidarlo y no comentar el asombro.

Además (ah, eso sí, así seremos menos especiales) tratemos de vernos como una especie más, que pronto pasará, que encima arruina la tierra así que es el peor virus, que como desciende de una ameba es casi lo mismo (no importa las diferencias que lo transformaron; pareciera como si hubiera un linaje del cual descendemos y eso nos impide ascender en una escala social).

Pero no es así. La Tierra es nuestro "patio de juegos" y quizás maduremos a tiempo para no destruirlo, pero es nuestro patio de juegos. Nuestro. Y las demás especies están a nuestro cargo y cuidado. Así funciona, no seamos ciegos. Es nuestro. Los únicos que tenemos poder sobre él para destruirlo voluntariamente, ¿no se dan cuenta? O los únicos que no dejaríamos que un virus lo hiciera. Otros dejarían que pase, pero no nosotros. Una salomónica prueba de que es nuestro.

Así que lamento informarles que en realidad sí somos el centro del universo. A bancársela, viejo. A hacerse cargo.

[Entradas relacionadas: 1, 2, 3, 4, 5, 6]

¿Un cuarto de pizza chica o una porción de pizza grande?

El diámetro de las pizzas es la cuestión.

(Pi x radiogrande^2)/8 = (Pi x radiochico^2)/4

Pi x radiogrande^2 = (Pi x radiochico^2) x 2

radiogrande^2 = 2 x radiochico^2

radiogrande = √2 x radiochico

radiogrande = 1,41 x radiochico

radiogrande/radiochico = 1,41

(diámetrogrande/2) / (diámetrochico/2) = 1,41

"diámetrogrande / diámetrochico = 1,41"

Hacé esta cuenta final con tus pizzas. Si te da más que 1,41 elegí la porción de la grande, si te da menos elegí el cuarto de la chica.

(En la Pizzería Astral de Munro, marzo de 2022)

Post scriptum I: se supuso que buscamos comer más; dado que estamos en cuaresma podrías usar los mismos cálculos pero para tomar la decisión opuesta y comer menos.

Post scriptum II: Todo esto vale para la cantidad de pizza que comeremos en términos generales pero, ¿ya pensaron qué pasaría con los bordes, esos bordes sin queso?

domingo, 6 de marzo de 2022

Si Adelita se fuera con otro... ¡mejor!

(Comenzó la cuaresma 2022 así que me van a disculpar una entrada tan superficial, pero hace varios días la vengo armando).

Alguna vez dije que Pomplamoose era mi vía a la música popular norteamericana. He descubierto que una razón principal de eso es que con sus trabajos me permiten pasar por sobre la estética norteamericana popular y descubrir las interesantes composiciones, la calidad de la canción de la que, lejos de ser atraído, la estética original me aleja.

Así como Pomplamoose están los muchachos de Stories o de Scary Pockets (proyectos muy emparentados por parte de padre), que con sus acoustic covers o sus stripped-down covers (versiones despojadas) hacen que la música popular pueda llegar a oídos con veleidades de más refinamiento.

Pero también hay otras personas que logran eso. Y estuve viendo en estos días que si de alguna forma yo pude escuchar canciones de Adele, exitosa cantautora norteamericana contemporánea, eso fue gracias a todos aquellos. Porque Adele me cuesta, de piel. Y las personalidades de las mujeres de sus canciones (¿ella misma?) son algo a veces inaguantable. (Y esto último es difícil superarlo con un cover, porque es cuestión de fondo, no ya estética; pero de alguna forma el cover debe haber ayudado).

Cuestión que si a Adele la canta otro, puedo interesarme. Vaya esta humilde selección...

 


 


 


 


 

sábado, 26 de febrero de 2022

Imaginen mi sorpresa


Ayer ayudaba a mis padres a ordenar unos álbumes fotográficos y me sorprendí con una estatua que parecía ser para un rey, o un papa y, hecha la consulta no era más que un tal "Albert Memorial"...

"¡Ay, es muy famoso! ¿No lo conocés?", empiezan a llover los comentarios de los millones de lectores del blog. Y la verdad es que creo haberlo visto alguna vez en foto antes y tener una impresión parecida.

Imaginen mi sorpresa cuando hoy leo esto de Chesterton... (Es de "La Nueva Jerusalén". Chesterton está cuestionando a ciertos críticos que le habían dado una determinada opinión sobre Jerusalén y sobre lo chabacano o de mal gusto artístico que tienen esos lugares de piedad popular).
"Quiero que imaginen, no un esteta de Kensington caminando calle de David abajo hacia el Santo Sepulcro, sino un monje griego o un peregrino ruso, caminando por Kensington Street hacia Kensington Gardens. (...) Y bien, mi imaginario peregrino caminaría a través de Kensington Gardens hasta que su vista fuera golpeada por un prodigio. Frente a él, caería de rodillas como frente a un santuario, o cubriría su cara como frente a un sacrilegio. Habría contemplado el Albert Memorial. No existe nada tan conspicuo en Jerusalén. No hay nada tan dorado y abigarrado en Jerusalén. Sobre todo, no hay nada en Jerusalén en tan gran escala y al mismo tiempo en tan alegre y resplandeciente estilo. Mi simple cristiano oriental se vería seguramente llevado a exclamar en voz alta: "¿A que Dios sobrehumano se dedicó este enorme templo? Espero que sea a Cristo, pero me temo que es el Anticristo”. Tal, pensaría, puede ser muy bien la grande y dorada imagen del Príncipe de este Mundo, ubicada en este gran espacio abierto para recibir las paganas plegarias y los sacrificios paganos de una humanidad perdida. Me imagino que sentiría un fuerte deseo de volver a su hogar entre los humildes santuarios de Sión. Realmente no puedo imaginarme qué sentiría si le dijeran que el ídolo dorado no era ni dios ni demonio, sino un insignificante príncipe alemán que tuvo una ligera influencia en convertirnos en herramientas de Prusia.

Ahora bien: yo mismo, y lo admito alegremente, siento esa enormidad en Kensington Gardens como algo completamente natural. Lo siento porque he crecido, para decirlo así, bajo su sombra; he contemplado las imágenes en bajorrelieve de Rafael y Shakespeare casi antes de que conociera sus nombres, y mucho antes de que encontrara gracioso que sus imágenes estuvieran esculpidas, en una escala menor, bajo los pies del Príncipe Alberto. Inclusive el dorado del baldaquino y la aguja me causaron un cierto placer infantil, como si perteneciera al dorado palacio de lo que, para Peter Pan y todos los niños, era algo así como un jardín de hadas. De la misma manera los cristianos de Jerusalén se complacen, quizás infantilmente, en el dorado de un mejor palacio junto a un jardín más noble, ornamentado con un fin algo más valioso. Pero la cuestión es que la gente de Kensington, cualquiera sea lo que pueda pensar acerca del Santo Sepulcro, no piensa en absoluto sobre el Albert Memorial. Son completamente inconscientes de qué cosa extraña es, simplemente porque están acostumbrados a verlo”.
(Trad. Horacio Velázco Suárez, Agape Libros)