lunes, 12 de septiembre de 2005

No sabemos lo que nos hace falta

Comprendí que el hombre no vive de sus propias necesida­des, sino que vive por el amor. No fue dado a la madre saber lo que haría vivir a sus hijos; no le fue dado al caballero lo que necesita­ba; y a ningún ser humano le es concedido saber si vivirá y si le han de hacer falta unas botas por la noche o si morirá y ha de ne­cesitar unas sandalias. En lo que a mí se refiere, cuando bajé a la tierra convertido en hombre, no seguí viviendo por cuidar mi cuer­po, sino porque hubo amor en un hombre y en una mujer; ellos me amaron. Las dos huerfanitas no vivieron porque se pensara en ellas, sino porque una mujer tenía el corazón henchido de amor. Los hombres no viven porque se preocupen de sí, sino porque en su corazón existe el amor. Antes, sabía que es Dios quien da la vi­da a los hombres y quiere que vivan. Pero ahora sé que no quiere que cada uno viva para sí y por eso oculta a cada cual lo que le ha­ce falta.
"Mijail, el aprendiz de zapatero". León Tolstoi.

domingo, 11 de septiembre de 2005

Más (y mejores) imágenes en clave deportiva

JOSÉ LUNA: Hubo un Crucificado, y ese Crucifi­cado les habló a los hombres. Y lo que les dijo no es agua de chicoria. (A sus tres adeptos). Vamos a ver, ¿dónde se me apareció el Cristo?
LEONE: (Como quién recita una lección). En la esquina de Gurruchaga y Warnes.
JOSÉ LUNA: ¿A qué hora fue?
LEONE: A medianoche.
JOSÉ LUNA: ¿De dónde venía yo?
SOUTO: Del club Chacarita Juniors.
JOSÉ LUNA: ¿Qué hacía yo en el club?
SOUTO: José Luna, estabas entrenándote para un match a diez rounds con el medio liviano Kid Aguardiente.
JOSÉ LUNA: Y Jesús, ¿qué me dijo?
LEONE: Te habló así: "José, ¿no te da vergüenza perder tu tiempo en los rings de barrio y tu alma en el oficio triste de golpear mandíbulas ajenas?".
JOSÉ LUNA: Y yo, ¿qué le dije al Cristo?
LEONE: Le dijiste: "Señor, ¿qué debo hacer?".
JOSÉ LUNA: Y Él, ¿qué me contestó?
LEONE: Te contestó: "José Luna, tendrás que seguirme y hacerte un pugilista del Evangelio".
De "La batalla de José Luna", por Leopoldo Marechal.

sábado, 10 de septiembre de 2005

Como si fuera la última

El muchacho quedó con bronca por algún choque en el último partido de fútbol. Es así que cuando, en la convocatoria del siguiente, alguien propuso un recuerdo para Gonzalo, herido en una jugada del primer match, aquel enojado jugador rechazó recordarlo, y dijo: "que se jo...(robe) Gonzalo por ir siempre a las pelotas como si fuera la ultima".

Me gustó la expresión y pensaba, en otra clave: ¡Cuánto mejor estaríamos si "fueramos a las pelotas como si fuera la última"!
Heridos pero felices.

viernes, 9 de septiembre de 2005

Contradicción

¡Qué difícil de entender es, para el que no la acepta, la religiosidad del hombre; en una época a alguien se le ocurrió calificarla de opio adormecedor de los pueblos y hoy en día está de moda el discurso opuesto (y falso como aquel anterior), de que la religión trae violencia!

miércoles, 7 de septiembre de 2005

La frase completa

(...) Este problema de la dependencia de las circunstancias es capital, y por eso he insistido en él. La tentación del pensamiento cuando se hace abstracto es la renuncia a las circunstancias, el afán de independencia frente a ellas, la autarquía que termina en la indiferencia, para que el hombre no sea menesteroso, no necesite nada distinto de él. Pero esto es un error, porque el hombre es circunstancial. Nadie lo ha formulado más radical y enérgicamente que Ortega en su primer libro: "Yo soy yo y mi circunstancia". No es que yo “tenga” una circunstancia o “esté” en ella, es que yo soy yo y mi circunstancia, mi realidad está constituida también por ella; y por eso añade: “y si no la salvo a ella no me salvo yo”.

Julián Marías en “La Felicidad Humana”.

martes, 6 de septiembre de 2005

Él nos conoce más que nosotros mismos

Me contaba el arquitecto, relatando un diálogo imaginado:

- Qué complicada es la mente humana -dijo uno.
- Si no fuera tan complicada, no hubiera comprendido que es complicada -respondió otro.
Así y todo, al hombre no le alcanza con sí mismo para conocerse. No puede, utilizando sólo su mente, saber quién es. Para saber de su verdad debe referirse a Alguien superior que le hable de él. (Y esperar, porque mucho de lo que Aquel le diga no podrá plenamente comprenderlo hasta el final).

lunes, 5 de septiembre de 2005

Rezar en la inundación

Cryin' won't help you, prayin' won't do you no good,
Now, cryin' won't help you, prayin' won't do you no good,
When the levee breaks, mama, you got to move.

“When the levee breaks”, de Led Zeppelin.*
“At this point, I'm urging all pastors to celebrate Mass this weekend, either at their church or on the grounds or at a different location”, Rodi said. “People want to pray. They are asking, ‘Where will the Mass be this weekend?’”
Thomas Rodi, Obispo de Biloxi, zona del Mississippi, a través de “Open Book”.**
* Llorar no te ayudará, rezar no te servirá. Cuando el dique se rompe, te tienes que mudar.
** “A esta altura, estoy incitando a todos los pastores a celebrar misa este fin de semana, en sus iglesias o en los campos o en otro lugar”, dijo Rodi. “La gente quiere rezar. Ellos preguntan, ‘¿Dónde será la misa este fin de semana?’”

"Impresiones" de ayer

Algunas "impresiones" de ayer domingo...
Y creo, fervientemente, que todos, de algún modo, sentimos, si somos honestos, que en en el fondo somos un gran fracaso. Así que el que cree realmente que las cosas le salieron bien... es un poco estúpido.
Abelardo Castillo, en diario Clarín.
Felices los que anuncian con su vida
la venida
del reino del Señor.
"Pseudobienaventuranza" incluída en el canto de la misa dominical.

domingo, 4 de septiembre de 2005

Aquí seguimos

Adán Buenosayres, parado junto al cíclope, levantó sus ojos hasta el Cristo de la Mano Rota y se dijo que Polifemo tenía razón. Allá, sobre el pórtico de San Bernardo, el Cristo de la Mano Rota contemplaba la calle desde sus alturas; (...) ¿Qué tenía en su mano de cemento, en aquella mano rota quizá de una pedrada?

"Un corazón o un pan. Día y noche lo está ofreciendo a los hombres de la calle. Pero los hombres de la calle no miran a lo alto: miran al frente o al suelo, como el buey. ¿Y yo?"

Abatido el rostro, Adán paladeó un instante su antigua y reiterada zozobra.

"Un pez que se agita, clavado en un anzuelo invisible. La caña del pescador está sin duda en esa mano rota."

Gracias por los saludos. Vamos por un nuevo período, con algunos sencillos cambios.