lunes, 24 de noviembre de 2008

En tono de adivinanza

Lo van empujando constantemente hacia atrás hasta que al final se cae afuera. Pronto sabrá que no todo termina allí. Será cuando empiece a señalar otro libro.

martes, 18 de noviembre de 2008

Litúrgicas (IV)

Guardini cita dos textos bíblicos que son claves para entender la “inutilidad” de la liturgia. Uno es un pasaje de la visión de Ezequiel en Ez 1,4ss. Y el que él llama “definitivo” es el de Proverbios 8, 30-31, donde se habla de la Sabiduría: “Cum eo eram, cuncta componens; et delectabar per singulos dies LUDENS coram eo omni tempore: LUDENS in orbe terrarum”.[*]
Podemos leer allí la figura del Hijo. “El Padre halla su alegría y su gozo en la contemplación del Hijo, plenitud de la verdad, que difunde ante sus ojos los infinitos tesoros de su belleza, de su sabiduría y de su bondad, (...) del Hijo que se recrea, ludens, jugando, ante el Padre”. Asimismo es la vida de los ángeles, “que se complacen, sin ningún fin ni objeto práctico, en moverse misteriosamente delante de Dios (...)”
También en este mundo encontramos dos manifestaciones vitales que tienen la misma inutilidad: los juegos del niño y las creaciones del artista.
Los juegos de los niños están libres de toda finalidad práctica, pero impregnados de profundo sentido, “y éste no es otro que el de expansionar su vida incipiente y traducirla en pensamientos, impulsos y movimientos, para lograr su plenitud de vida: en una palabra, para demostrar la conciencia de su ser, de su existir. (...) La expresión de esa vida se desborda y trasciende al exterior, llena de cautivadora armonía, bajo las formas de la más pura y desinteresada belleza; su conducta, su vivir se convierte espontáneamente en ritmo y movimiento, en imagen y armonía, en canto y acompasada rueda”.
Luego, cuando la vida avanza, el hombre se plantea lo que quiere y debe ser, pero al intentar hacerlo la vida pone obstáculos y el hombre toma conciencia de lo arduo de su objetivo. Entonces busca resolver ese conflicto en la región de la imaginación, en el arte. El arte no busca un fin práctico en sí mismo; “el artista no intenta otro fin que liberar su ser y su ideal, exteriorizándolos, y proyectar su verdad interior por medio de las representaciones vivas”. El espectador, por otro lado, no debe buscar más que el gozo de la contemplación.
La liturgia tiene, en este sentido, mucho mayor rendimiento aún que la obra de arte. Ella brinda al hombre la posibilidad y la ocasión de realizar, ayudado por la gracia, su esencial y verdadero fin, que es ser lo que debe y quisiera ser, si se mantiene fiel a sus destinos eternos, un verdadero hijo de Dios. (...) Esto es indudablemente algo sobrenatural, pero por eso mismo responde a lo más íntimo de nuestra naturaleza”.
Como la liturgia está muy por encima de lo que la realidad cotidiana nos puede ofrecer, se vale de las formas y armonías del arte (melodía, ritmo métrico, uso de colores y ornatos que no se encuentran en la vida corriente, movimientos solemnes y majestuosos, fechas y lugares detallada y rigurosamente reglamentados y acoplados). “Bien puede afirmarse, en el más alto sentido de la palabra, que es la verdadera vida del niño, en la cual todo está admirablemente combinado: imágenes, ritmos y cánticos”.
He ahí, pues, el fenómeno admirable, la realidad íntima que se da en la liturgia: el arte y la realidad, admirablemente conciliados, en una sobrenatural infancia, se despliegan y viven bajo la mirada de Dios”.
Sin finalidad práctica pero plena de sentido. “Es que no es un trabajo, sino un juego jugar ante Dios; no crear, sino ser uno mismo la obra de arte, he ahí la esencia de la liturgia. De ahí proviene esa mezcla dichosa de profunda gravedad y de divina alegría...” (Recuerda Guardini la seriedad con que los niños establecen las reglas de sus propios juegos).
Al igual que el artista que lucha por lograr la expresión de su intimidad (que es a su vez imagen de la creación divina, de Dios que ha hecho las cosas sencillamente para que sean, ut sint), así la teorización de la liturgia. “Con un exquisito esmero, a la vez que con la seriedad convencida del niño y la meticulosidad del verdadero artista, se esfuerza también por expresar, proyectándola bajo mil diversas formas, la vida del alma, la dichosa vida del alma, que ha sido creada para Dios, sin más finalidad que la de poder desplegarse dentro de ese maravilloso mundo de imágenes que hacen posible su existencia”.
Mediante un código de severas leyes, ha reglamentado la liturgia el juego sagrado que el alma ejecuta delante de Dios. (…) Es el Espíritu Santo (…) el que ha ordenado ese juego que la sabiduría eterna ejecuta en el recinto del templo, que es su reino sobre la tierra, ante la faz del Padre que está en los cielos, ‘cuya delicia es habitar entre los hijos de los hombres’”.
Vivir litúrgicamente, movido por la gracia y orientado por la Iglesia, es convertirse en una obra viva de arte, que se realiza delante de Dios Creador, sin otro fin que el de ser y vivir en su presencia: es cumplir las palabras del Divino Maestro que ordenan que nos hagamos como niños; es renunciar a la artificiosa y falsa prudencia de la edad madura que en todo pretende hallar un resultado práctico, y jugar como David lo hacía delante del Arca de la Alianza”.
[*] Yo estaba allí, como arquitecto, y era yo todos los días su delicia, jugando en su presencia en todo tiempo, jugando por el orbe de su tierra (y mis delicias están con los hijos de los hombres).

jueves, 13 de noviembre de 2008

¡Bien, don Tabaré!

Lo que más me gustó fue la primera parte del comentario de un lector de La Nación: "Quién lo hubiera dicho: la Iglesia aliada con el positivismo científico más recalcitrante".
Y le respondía para mis adentros: "Precisamente, estimado. Date cuenta que se trata de algo importante y algo de una evidencia tal que es prácticamente imposible que dos personas con recta razón y buena voluntad puedan disentir. Acá no hay más intereses que la verdad. Acá se trata de un atentado al hombre. De una ley que permite que el hombre se destruya feliz y contento. Eso no es una ley, no puede ser una ley".
Don Tabaré, mis respetos.

PS: Tabaré Vázquez vetó la despenalización del aborto. El presidente uruguayo rechazó el proyecto aprobado por el Parlamento, que permitía la interrupción del embarazo durante las primeras doce semanas de gestación. Enlace al discurso completo. Un caso en cierta forma relacionado: El rey Balduino de Bélgica.

jueves, 6 de noviembre de 2008

Me llegó el momento de las Camperas

En las postrimerías del año (a como pasan de rápido estas ya son las postrimerías), en lo que llamamos el último bimestre o yo veo como el sexto sexto, me encuentro leyendo un clásico argentino: las Camperas de Leonardo Castellani.
Ese libro del que hace unos cuatro años, cuando empezaba con el blog y leía Ens, Fotos del Apocalipsis y otros, supe de su existencia. Por ese entonces le conté a mi esposa y ella lo conocía, aunque no lo tenía. Hace algunos meses, quizás ya vaya para el año (a como pasa de rápido) lo encontré por diez pesos en una librería de usados. Un ejemplar de la 11ª edición a cargo de Ediciones Vórtice del que alguien se deshizo vaya a saber por qué. Finalmente hace unos días lo tomé para suavizar la rudeza de la lectura teológica con otras algo más fáciles (pero no por eso menos profundas).
Son geniales fábulas de ambiente de campo muy argentinas y con enseñanza universal, de las cuales hacer un post es retroceder en el tiempo (se compran un ejemplar antiguo de la Revista Ens o se ven algunas fotos del Apocalipsis y listo); dejar acá una de las fábulas sería algo poco original. Pero la tentación es irresistible. Así que para no abultar y que el lector lo pueda sobrellevar, les dejo una muy breve que, aunque no alcanza a mostrar toda la riqueza del libro, es muy pintoresca. Se llama “La tala”.

Tres días duró en la isleta el estruendo de las hachas, y crujieron al tumbarse los viejos troncos, y volaron todos los pájaros menos las tijeretas, que no se van de sus nidos aunque las maten, y se quedaron por allí chillando, sobre las ramas mustias.
Aquello era una desolación. El Guayacán duro, el Algarrobo dulce, el Quebracho tenaz, el Cedro valioso, el Jacaranda florido, y el Ñandubay añudado, los forzudos del monte habían caído. Sólo quedaban en pie el Ombú inútil y el Abrojo dañino.
-¡Lo que yo siempre he dicho, mi compadre! -gritó el Abrojo-. En esta vida los únicos que sobreviven son dos clases: los que no sirven ni para leña como usté, y los que muerden a todos, como yo.
Pero sucedió que con los árboles martirizados se hicieron muebles finos, vigas inmortales y durmientes eternos: y después los obrajeros pegaron fuego a la isleta talada y del Ombú y del Abrojo no quedaron ni las cenizas.

jueves, 30 de octubre de 2008

Cuidado con el cuidate

Existe la crítica del chau como reemplazo del adiós. La habrán leído por allí, o no, es del argentino Hugo Wast. Pues bien, debería haber también algún ensayo acerca del cuidate.
Muchos amigos me saludan oralmente o por escrito con un cuidate. A veces viene a cuento, puesto que uno puede ser un tanto despistado o haber sufrido algún inconveniente por distraído. Otras veces es solamente... digamos, preventivo.
¡Atención, que nuestro mismo Señor nos ha recomendado cuidarnos! De la levadura de los fariseos (Mt 16, 6), de los escribas (Lc 20, 46), de los que se presentarán en su nombre (Mc 13, 5), y de otras cosas más.
Pero hay que desenmascarar del cuidate ese elemento moderno del hombre autosuficiente, que cree no necesitar la ayuda divina y que por él mismo puede valerse.
En ese sentido sería interesante recuperar el “ve con Dios”, “Dios te guarde” o alguna otra fórmula por el estilo.
Les dejo la inquietud.
May the Lord be with you all y hasta la próxima.

sábado, 25 de octubre de 2008

¿Qué pedimos? ¿Qué queremos?

Me llega un correo en donde dice que la gente de una localidad vecina se reunirá frente a la municipalidad para reclamar por su “derecho a vivir en paz”.
Espero que la reunión sea de un amplio contenido en cuanto a los puntos que se tocan. Que se hable de la policía, de la seguridad, pero que se hable también de porqué la inseguridad y de una cuestión social que involucra tanto a la gente honrada como a los criminales. Que no se omita la palabra represión pero también se use la palabra prevención.
Si el contenido del encuentro no es amplio, si no tiene una visión profunda del problema, no son las palabras “vivir en paz” las que hay que usar (y lo de derecho dejémoslo por ahora). En ese caso mejor reclamar, como se hace siempre en estos días, por la seguridad, o por algo más concreto, como que la policía funcione y se reduzcan los asaltos en las calles o comercios.
“Vivir en paz” son palabras serias. Para los problemas de “vivir en paz” las soluciones de fondo no son tan simples. Y si no queremos soluciones de fondo, no usemos palabras tan profundas.
Si queremos poder caminar por el barrio sin miedo a ser asaltados, con una buena protección policial, pidamos eso. No es poco. Y no está mal hacerlo. Pero “vivir en paz”… Eso es algo mucho más significativo. No hace falta ser cristiano para entender que para vivir en paz hay que incluir también algunas palabras como caridad, comprensión o perdón. Palabras difíciles de aceptar pero que un cristiano, al menos un cristiano, no puede dejar de proponerse.
En fin, perdón si con estas palabras parece que estoy subestimando la calidad de dicho encuentro. No es esa mi intención, sino solamente darnos cuenta de las palabras que usamos. Ellas revelan mucho acerca de nuestra comprensión de un problema. Y de esta comprensión depende inevitablemente el éxito de nuestros esfuerzos por solucionarlo.

martes, 21 de octubre de 2008

Litúrgicas (III)

Supe de una feliz coincidencia que es haber estado leyendo “El espíritu de la liturgia” cuando se cumplen cuarenta años de la muerte de Romano Guardini (el día primero de octubre). Hoy quizás les deje algo de “La liturgia como juego”, un capítulo de lo más interesante.
Como siempre, Guardini parte de la dificultad del hombre común. En este caso, se refiere a los espíritus que hoy llamaríamos prácticos (no los llama así Guardini) que encuentran difíciles de aceptar la pompa y los detalles del rito en la liturgia. Lo esencial de la misa, la consagración y la comunión, podrían ejecutarse con más sencillez y precisión (la administración de los sacramentos en casos urgentes de necesidad nos da una idea aproximada de lo que sería la acción litúrgica reducida a sus formas más indispensables y utilitarias o prácticas).
Entonces Guardini aclara (ya en 1918 hacía falta) que el criterio de finalidad práctica no se aplica a todas las manifestaciones vitales ni explica a ninguna en su totalidad. La misma naturaleza, el verdadero arte, no se explican utilitariamente. Y tampoco la ciencia bien entendida, a la que hoy se le asigna el fin utilitario de mejorar la vida del hombre, mientras que en realidad tiene un sentido y es el de la verdad. Muchas cosas no tienen un fin utilitario sino un sentido.
Tampoco para la liturgia aplica el criterio utilitario. “Según el sentir de la Iglesia, no debe considerarse la liturgia como un intermediario (...) sino como un mundo animado y rebosante de vida, que se apoya y tiene su razón de ser en sí mismo. Esto es de una importancia superlativa, pues por no haberlo entendido así se ha tratado (...) de atribuir a la liturgia toda suerte de propósitos y de intenciones pedagógicas y formativas”, que no son su “objeto preferente”. En la liturgia cada gesto, cada oración, cada movimiento implica una finalidad pedagógica, sin embargo no se encuentra en ella un código educativo o un método completo de formación ética.
Además, la prueba rotunda de este sentido y no utilidad es que la razón y fundamento de la liturgia es Dios y no el hombre. En la liturgia el hombre no vuelve sobre sí mismo sino que es a Dios a quien dirige su mirada y aspiraciones; para el alma el sentido de la liturgia está en “saber situarse ante Dios” y “vivir dentro de ese dichoso mundo de verdades, de fenómenos, de realidades, de misterios y símbolos divinos, pensando que el vivir la vida de Dios es vivir real y profundamente la suya propia”.
Y aún no he nombrado lo del juego; será en la próxima, verán que interesante.

miércoles, 15 de octubre de 2008

Razones para vivir

Dentro de poco en las clínicas van a hacer la oferta. El dos por uno. “Junto al primer niño, Ud. se puede llevar un segundo niño para repuestos en caso de fallas”.
Bueno, no ando tan lejos. De Yahoo: “GENÉTICA: Un bebé programado para curar”, vía Reuters: “Nace en España el primer bebé elegido para curar a un hermano”.
MADRID (Reuters) - Un bebé sin la grave enfermedad hereditaria que padece su hermano de seis años, y con el que es compatible, nació en un hospital de Sevilla, en el primer caso de un niño seleccionado genéticamente desarrollado íntegramente en España, informó el martes la Sanidad andaluza.

Javier, que pesó 3.400 gramos, nació el domingo en el Hospital Universitario Virgen del Rocío y la sangre de su cordón umbilical ayudará a su hermano mayor a superar una anemia congénita severa mediante un trasplante.
(...)
No, ¡si hasta lo venden como un producto de mercado!
Un día la madre tendrá que afrontar preguntas como esta:
- Mamá, ¿es verdad que si mi hermano estaba sano a mi no me iban a tener?
Recuerdo ahora el falaz argumento (que surge mucho en las discusiones acerca de la legalización del aborto) de no traer niños al mundo si están enfermos, para que no sufran. Y pensando ahora, ¿quién va a sufrir más, un niño enfermo o uno que se entera que si su hermano no hubiera estado enfermo él no nacía?
Y otra cosa. Si yo estoy abierto a la concepción y sé que el hijo es otra persona cuya vida yo, en último término, no decido ni elijo, entonces luego le podré pedir, por más que esté enfermo, que enfrente las dificultades de la vida. ¿Con qué autoridad o razonamiento le puedo pedir a un hijo que traje como “utilitario” que enfrente los problemas y dificultades de la vida? ¡Con qué razón un día, en una situación desesperada, me podrá gritar: “¿Para qué me trajeron a este mundo?”! ¿Quién y cómo le hace luego ver que, a pesar de todo, si vino fue porque Dios así lo quiso y que hay algo bueno aquí (y más allá) para él?
Dios se apiade del niño. Y de los padres de ese niño. Y más de los que desarrollan este tipo de manipulaciones embrionarias y se aprovechan del sufrimiento de los padres estériles o de hijos enfermos. Y más de mí.

jueves, 9 de octubre de 2008

Universales

Las tragedias griegas son universales por sus temas. Las películas norteamericanas son universales por su difusión.
O...
Los problemas de los antiguos griegos eran y son “más universales” que los de los norteamericanos, pero los que hacen las películas hoy son los norteamericanos.
Pero...
Hoy en día se pueden llevar las tragedias griegas a cualquier lugar del mundo y, sin embargo, por alguna razón, pareciera que la gente ve más películas norteamericanas que lo que lee tragedias griegas.
Me inclino a pensar que más que a un acierto de las películas norteamericanas (que las hay de todo tipo y valor) se trata de la menor necesidad de esfuerzo físico e intelectual que se necesita para ver una película norteamericana que para sentarse a leer una tragedia griega.

viernes, 26 de septiembre de 2008

Con libros en la calle (breve confesión en dos partes)

Parte 1.
Nunca muestro mi libro por la calle. En subte, tren o colectivo siempre me cuido de llevar la tapa hacia adentro. Me cuido mucho, como se cuidan otros de llevarlo bien visible. Y no los culpo. Lo que yo hago es igual o peor. Porque si lo oculto es porque pienso que los otros me están mirando, cuando quizás nadie lo hizo. Siempre vanidad. La de mostrar qué gran libro leo, o la de ocultarlo pensando que soy mirado. Lo más sano sería llevarlo del lado en que quede por azar, sin más vueltas.
Parte 2.
Con mi “Evangelio del día” a mano, la cosa es distinta y adquiere otra significación. Primero porque un Pantocrator a página completa en tapa y contratapa hace muy difícil ocultar que uno porta lectura religiosa. Y segundo porque la idea de ocultarlo no es tan inocente. En cierta forma, en este pequeño detalle se empieza a ver si uno es de aquellos de los que se avergüenzan de Cristo (ver Lc 9, 26). Y se empieza uno a sentir miserable.