lunes, 7 de febrero de 2005

No es más que relativismo

Sábado pasado en La Nación. En la serie "Los intelectuales y el país de hoy" conozco a Silvio Maresca. Filósofo argentino graduado en la UBA, docente, con trabajos en el Conicet y un cargo público de director de la Biblioteca Nacional en la presidencia de Eduardo Duhalde, especialista en Nietzsche. Trataré de resumir y diré que me llamó la atención por varios conceptos interesantes.

Me hizo acordar a lo poco que conoco de Castellani (con perdón de Castellani) y puse en aquel post (
ver) cuando leo:

"La función del Estado no es salvar a las personas. No hay que pedirle al Estado
y a la política más de lo que pueden dar, ni depositar en ellos esperanzas de redención".


Claro que su "solución" no es la de Castellani ni la de Maritain.

(...) el actual estado de disolución de valores tiene en sí mismo el germen de lo nuevo, que Maresca ve surgir, por ejemplo, en que "las personas comunes quieren hacer su propia experiencia y buscar sus propios valores"


Confío, señor Maresca, en las capacidades de la recta razón y la buena voluntad. Pero... ¿adónde iremos sin la ayuda de Alguien? ¿Adónde iremos? Sólo tú, Señor, tienes palabras de Vida Eterna.

"De las grandes masas que que dominaron el panorama del siglo XX van emergiéndo individuos neófitos, que intentan hacer su propia experiencia...


Me parece bien.

...no ya en relación con exigencias de tipo trascendente ni normas absolutas."

¡Uh, qué macana! Le deseo suerte a toda esa gente. Tengo cierta esperanza de que cuando empiecen a andar esos caminos propios, que sin duda son necesarios, descubran que hay Alguien absoluto y trascendente sin el cual no llegamos a ningún lado, no encontramos cosas verdaderas, no tenemos verdadera vida.

"Es algo muy simple: las personas comunes quieren construir sus propios valores, su propia existencia. Esto no es un fenómeno puro, porque coexiste con adhesiones masivas a circunstancias o figuras, pero hay una tendencia cada vez más acusada y altamente positiva."


Si vos decís. Por lo pronto ya tengo un par de amigos: uno se fijó como valor propio que es bueno matar gente y el otro tiene el valor de que no hay que matar a nadie. Pero ellos no discuten, porque "cada uno se arma sus propios valores", así que el segundo se limita escaparse del primero y así están.

¿Esa moral relativista sigue de moda? No lo puedo creer. Claro, para quien como tantos otros ve al Cristianismo como "una imposición que hubo en el mundo" durante mucho tiempo, pues sin duda que la moral relativista es la solución. Es ese malentender el amor al prójimo. Ver como imposición la evangelización.

Para estos relativistas, mi ejemplo de los dos amigos es exagerado, ahí es cuando empiezan a intentan forjar valores comunes que no se pueden violar, y caen en la contradicción.

¿Y estas cosas se siguen publicando por los diarios? Al parecer el periodista no es tan zonzo. Le pregunta:

¿Cómo se refleja este proceso en la política, que tiene que ver con la construcción de valores comunes?

Algo es algo. No habla de absolutos, habla de "comunes", que pueden darse por vacíos "consensos". Pero vale. Y Maresca responde que la politica debe "dar espacio a este proceso". Dice que al estallar la ilusión neoliberal "empezó a surgir una energía en la sociedad argentina que es la que hoy está haciendo que nuestra situación esté claramente mejor". Su temor es que "la ilusión neoliberal haya sido reemplazada por la ilusión progresista".

Pues hace bien en temer, pero yo temería también a la ilusión relativista.

1 comentario:

R. Castillo dijo...

Bastante profundo e interesante el post Juan. Los valores como límites me parecen necesarios, sin embargo también creo que es necesario un proceso para llegar a aceptarlo como tal. El reltavismo puro es una trampa propia, en la que se termina cayendo invariablemente.
¿Valores comunes?