lunes, 24 de abril de 2006

¿Qué fue lo que dijo Martini?

El artículo ya está disponible en inglés.

Me gusta pensar que hay dos “claves” en este asunto. Una es clara y es la que fue puesta en evidencia desde el título. Tiene que ver con una posible “definición del comienzo de la vida” que se haya hecho, que Martini haya hecho. O sugerido.

Martini sabe que no es posible definir el punto donde se da el comienzo de la vida con la precisión que científicamente desearíamos (o que nos hacen desear los avances científicos o biológicos). En cambio la concepción, también con su aspecto científico o biológico, es una guía clara, un antes y un después. Martini mismo dice: “And I am also convinced that the processes of life, and thus also those of the transmission of life, form a continuum in which it is difficult to identify the moments of a real and proper qualitative change”.

Luego habla de signos evidentes de vida humana, pero del tipo biológico, y dice, acordando con el bioeticista Marino, que no están presentes esos signos, como el ADN, en el caso de “ovocitos en el estado de dos pronúcleos”, que es un estado posterior a la fecundación. (¿Bastaría con esos signos para definir que hay una nueva vida?)

Eso es confuso, sin duda. Si no basta con los signos biológicos, ¿para qué decir eso?

Pero la otra clave es la que está en las siguientes palabras del cardenal, cuando dice que el rechazo de la FIV se debe basar, sobretodo, en el problema del destino de los embriones. “But it seems to me that a radical rejection of every form of artificial fertilization is above all based upon the problem of the fate of the embryos”.

Pero atenti que dijo “above all”, no dijo “only”. Dijo “sopratutto”.

Claro que, sin duda, presta de nuevo a confusión. Más aún si lo unimos a la primer declaración de ausencia de signos de vida humana. Porque parece que “autorizaría” FIVs homólogas [*] que no maten seres humanos (actualmente las FIV producen descartes de embriones, si digo bien; aunque se trate de ocultar eso).

Pero la Iglesia considera inmoral la FIV no sólo por la muerte de embriones. Hasta donde yo sé, de acuerdo a la Doctrina de la Iglesia, la FIV no es moral debido a que el hijo debe nacer de un encuentro amoroso, no en un laboratorio (dicho imprecisamente).

Pero es muy sutil Martini, pues ha dicho “sopratutto”. Sobretodo, el rechazo de la FIV debe basarse en la consideración del destino de los embriones, dice él. No está negando explícitamente otras razones para rechazar la FIV (aunque les resta mucha importancia). Claro, hay que ver si esta sutileza no fue imprudencia. Sin duda que fue algo “llamativo”. Y necesita aclaración, sino parece que va en contra de la Doctrina de la Iglesia.

Porque Martini estaría diciendo algo así: su propuesta, sr. Marino, que si se guía por los signos biológicos como presencia de ADN no estaría eliminando seres humanos (¿?), podría ser compatible con la regla general del respeto (la regola generale del rispetto).

La verdad es que no veo cómo.

O Martini “tiró la chancleta” (no creo), o está en provocador (cuestiones como las que dice Ens; y eso también es malo, por el lugar en que se hizo), o algo raro pasó acá (sutilezas, contextos). Antes de seguir descargando estas inquietudes en público veré de leer el artículo completo.

[*] Dicho imprecisamente (como todo lo que digo), la FIV (Fecundación In Vitro) homóloga es la que se hace con las células de los padres, mientras que la FIV heteróloga se hace fecundando un ovulo de la madre con células de otra persona.

11 comentarios:

Anónimo dijo...

Me parece extraordinario que sigas este asunto con tanto detalle. Para los que, como es nuestro caso, no tenemos hijos y, a pesar de que nos dicen que habría altas probabilidades de éxito, no nos sometemos a una FIV homóloga por nuestra confianza en el magisterio, estos jugueteos con la doctrina son especialmente dolorosos. Gracias por aclararlos.

dhhdgdfhg dijo...

Por qué son tan imprecisos los jesuitas? acá pasa igual. Yo los admiro mucho, por su búsqueda de la verdad, pero no se puede ser tanimpreciso en temas tan importantes. Nos confunden!!!

Juan Ignacio dijo...

Me alegro de no haberlo ofendido a Ud., sr. Anónimo, porque a veces al hablar de estos temas uno puede ser muy frío y olvidar el sufrimiento de los que no pueden tener hijos.

Estudiar cuál es la moral más elevada en el asunto no es querer imponerla ni debe llevar a un juicio de las personas que no se ajustan a esa moral. ¿Podría yo ajustarme, en el caso de pasar por una situación difícil?

Ojalá Dios me de siempre las fuerzas, como se las da Uds. en este caso. Son Uds. un testimonio muy valioso.

Felicitaciones por vuestra perseverancia y fe y gracias por el comentario.

Juan Ignacio dijo...

Carlos, creo que la dicusión de los temas hace bien. Quien critica y analiza, desde una posición autorizada y siempre con la obediencia necesaria, la Doctrina de la Iglesia, hace bien.

Pero a veces me parece que la sociedad no está a la altura de esas discusiones. Y una discusión que debe darse entre gente de mucho estudio llega por los medios a la discusión masiva, llega hasta a la revista de chimentos casi. O hasta este blog. (Y no es sólo la capacidad de quienes discuten, sino las posibilidades que da el medio de hacer una seria discusión).

Sé que es verdad que a veces la Jerarquía puede poner trabas a quien quiere discutir las cosas y supongo que de ahí pueden surgir muchos conflictos. Si los hay en las órdenes religiosas, ¿cómo no los habría entre nuestros obispos o cardenales?

Ululatus sapiens, S. I. dijo...

Juan Ignacio,

Gracias por compartir todo este asunto de Martini. Yo soy un gran fan del cardenal, tontamente y a fuerzas proclamado como 'el paladín de los "progresistas"', e igualmente enfrentado sin razón alguna con 'el paladín de la "derecha"', el ex cardenal Ratzinger.

Todo este asunto me llevó a buscar un poco más entre las páginas de www.chiesa y qué amarga sorpresa me he llevado al ver que se crea un enfrentamiento ficticio, a propósito, entre las dos mentes más grandes que la Iglesia tiene en este momento: publicación de homilías sobre el mismo pasaje evangélico supuestamente contradictorias, falsos 'regaños' del uno al otro, etcétera. Sí, en efecto, han tenido diferencias en el pasado sobre algunos aspectos, pero ambos admiten la enorme labor del otro y su, más enorme aún, genio: las referencias a la vasta obra de Martini en la también vasta obra ratzinguiana no son pocas, e incluso hace unos días el Santo Padre, diciéndole a los jóvenes cómo aproximarse a la lectura de la Biblia, no dudó en aludir al mayor experto en la Biblia: el cardenal retirado de Jerusalén.

Ahora parece que los enemigos de los 'liberales' tienen una excusa perfecta para desprestigiar a su (envenjecido y debilitado) 'abanderado' y así neutralizarlo de una vez por todas. Los que, gracias al gran análisis de Juan Ignacio, hemos leído lo que verdaderamente dijo (de viva voz y en conversación abierta, no en un escrito ampliamente estudiado, corregido y editado, un hombre de casi 80 años), a título personal, el prestigioso Carlo Maria Martini, sabemos (por lo menos yo) que sus opiniones no van en contra del Magisterio pero que sí tienen un toque mucho más humano y claro: se pone en los zapatos de las personas estériles, que abortan y que están a punto de morir. No aprueba sus actos, pero trata de entenderlos y compadecerse.

Por otra parte, el punto más polémico que dice el cardenal es que la concepción no sucede cuando el esermatozoide ha penetrado el óvulo y sus respectivos núcleos permanecen aún independientes y separados. Hace poco leí en zenit.org una entrevista hecha a una científica católica (desgraciadamente no recuerdo ni el nombre ni el link) que escribió un libro sobre el tema, y en el que dice que, en efecto, como dice la Iglesia, una vez que se funden ambos núcleos celulares y el ADN se combina, surge el embrión y una nueva vida. Esto confirma, a mis ojos, que Martini no sólo está bien informado, sino que sigue fiel al Magisterio.

El punto aquí es la polémica gratuita que tanto daño le hace a una Iglesia universal, que no tendría por qué tener 'izquierdas' ni 'derechas'.

Saludos.

Juan Ignacio dijo...

¡Qué bueno que digas que lees a Ratzinger y a Martini! Para evitar falsas divisiones. He leído cosas muy buenas de los dos (y he leído poco) ¡Qué bueno que haya pensamientos distintos dentro de la Iglesia unida! ¡Qué tonto cuando se "enfervorizan" tanto los partidarios de los que piensan distinto que se termina en conflictos graves! ¡Qué malo que se creen confusiones sólo para llamar la atención!

Al respecto del origen de la vida, se me hace difícil decir que un signo biológico puede ser indicador suficiente para decirme cuando hay o no hay una nueva vida.

De todos modos, los grandes avances de la ciencia pueden ser de enorme ayuda y fuertes signos indicadores.

Yo recuerdo un extenso texto que una vez trajo Hernán. Daba muchas precisiones biológicas y podría ser interesante repasarlo, en vista de lo que propones acerca de esa bióloga católica (en este texto se presentan conclusiones de biólogos que no parecen ser católicos y sin embargo llegan a conclusiones bastante respetuosas).

finitud dijo...

Reconozco que soy especialmente sensible a estas cuestiones y que me hace mucho mal este politiquerío de izquierda y derecha dentro de la Iglesia. Creo que hace mal a los bautizados y a los no bautizados.
Y coincido con el comentarista US que posicionarse en quien es el interlocutor ayuda mucho a entender las declaraciones de Martini.

Ululatus sapiens, S. I. dijo...

Pues tal parece que Benedicto, el 'ultraconservador' está dispuesto a revisar la practicidad de los preservativos en el caso del SIDA, como sugirió el 'ultraliberal' Martini...

¿Enemigos o dos genios, hombres de Dios, y mutuos admiradores?

http://images.usatoday.com/news/_photos/2006/04/21/cardinalmartini.jpg

Juan Ignacio dijo...

Buena foto. ¿Tienes además el link al artículo?

Fíjate que "Lo trágico cotidiano" tiene un artículo similar.

¿Es verdad que se está "analizando el tema"?

Ululatus sapiens, S. I. dijo...

http://news.yahoo.com/s/ap/20060425/ap_on_he_me/vatican_condoms_2 (en español hay una mención del tema en www.zenit.org del 25 de enero).

He allí la noticia. El Ponificio Consejo para la Pastoral de la Salud, dirigido por el único cardenal mexicano digno de mención, don Javier Lozano Barragán, está preparando, conjuntamente con otros organismos vaticanos (incluyendo la Congregación para la Doctrina de la Fe del cardenal Levada), un estudio (no un documento, pues el dicasterio de Lozano Barragán no tiene autoridad para ello) acerca del SIDA y los aspectos morales de la doctrina católica.

Esto demuestra que, al contrario de lo que cree la prensa amarillista y parcial, Benedicto XVI está consciente del terrible problema del SIDA, en especial en África, donde ha tomado proporciones apocalípticas, y ha escuchado las opiniones de los 'liberales', como Martini y Daneels, que no abogan por los preservativos, pues son inmorales, pero que creen que es más inmoral (es más, un pecado muy grave) no respetar el quinto mandamiento.

Benedicto XVI demuestra, una vez más, estar consciente de que la doctrina católica, en este caso la de la Humanæ Vitæ, necesita una revisión, actualización y reafirmación dentro del terrible contexto del SIDA, al contrario de lo que dijo el sacerdote que se cita en ‘Trágico cotidiano’, pues no es un dogma.

Juan Ignacio dijo...

Interesantes datos. Gracias por seguir el tema. Seguimos en contacto.