jueves, 31 de agosto de 2006

Dos vueltas al sol

El segundo aniversario (de este blog o de lo que sea) podría verse como la concreción de dos vueltas alrededor del sol. Después de todo, esto de la celebración de aniversarios sería una de las pocas cosas en las cuales los hombres aún conservamos cierta “correspondencia cósmica” (si se me permite aplicar en este caso las palabras de Eliade que rescató Hernán en su blog).
¡Y pensar que en una época de exagerada rebeldía uno tendía a despojarse de todo tipo de convenciones! El día de un aniversario yo solía decir: “Hoy es un día como cualquier otro, no veo nada distinto en él; el sol salió y la naturaleza no conoce de dos de agostos o tres de septiembres”.
Pero está visto (y Saint-Exupéry lo recuerda también en lo de Hernán) que no de todas las convenciones conviene despojarse, porque algunas tienen significados profundos.
Y no se trata sólo de “hacerlo porque” tiene un significado, sino que se trata también de “respetar esa intuición” que hace que nos guste hacerlo. Por algo festejamos los aniversarios; aunque no podamos explicarlo.

martes, 29 de agosto de 2006

Fin y comienzo

(En el día del Martirio de San Juan Bautista).
Marechal consideraba a su libro de poemas “Los Aguiluchos”, de 1922, como perteneciente a su “prehistoria literaria”. Los críticos y el autor coinciden, si no me equivoco, en que el estilo no es muy propio; Marechal mismo lo llama “de inspiración victorhugueana”.
El autor pone al final de la obra un “ex libris” muy emotivo, del cual me gustaría apropiarme para cerrar estos dos años de “Aquí estamos”. Y sí, hace dos años que aquí estamos, aunque de aquí no seamos. Y en dos años ha pasado de todo.

Lector, éste es el libro; si sus canciones
hallaron el sendero de tu tristeza,
si en él viste grabadas tus emociones,
si te brindó un racimo de belleza;

si su inquietud a ratos logró vencerte,
si en su esperanza hallaste nuevos cartuchos,
Lector, seré dichoso pues de tal suerte
no habrán cantado en vano mis aguiluchos.

Gracias por haber venido. Y no se vayan, que esto parece seguir.

lunes, 28 de agosto de 2006

Mi primer trabajo (600)

Se los cuento hoy en la sexcentésima entrada: ayer, y justo al momento de terminarlo, me di cuenta que había realizado mi primer trabajo de copista.

Un poema de autor argentino,
a pedido de un internauta desconocido.

El copista de estos tiempos se encuentra con dilemas morales derivados de las nuevas formas de vida:

Se ve casi obligado a aclarar:
“para uso personal,
sin violación del copirrái

(Estamos ante un ejemplo de lo que yo quería decir en la entrada anterior. En este caso, después de leer bastante poesía, no pude evitar decir algunas cosas en forma de “engendro con seudoversos”).

viernes, 25 de agosto de 2006

Contagio

Está comprobado: antes de escribir “blogueras entradas” se debería leer una gran cantidad buenas obras literarias y entradas de blogs hechos por los que saben. Por el contrario (y a modo de corolario): es del todo inconveniente “postear” después de leer o escribir e-mails comerciales, especificaciones técnicas, informes legales u otro tipo de aburrimiento en tinta.
Es sabido que uno se contagia de lo que lee. No se contagia bien, porque falta el genio y la técnica, pero es como que uno se contagiara en sus emociones, y en sus intenciones. Después de leer a un autor impetuoso, me siento con ganas de decir las cosas impetuosamente; después de leer una prosa elegante, deseo decir las cosas en forma elegante; si estuve leyendo poesía, me encuentro pensando las frases en forma poética; aunque en ningún caso logre resultados acordes con el original que me inspiró.
1) Nota: hay algunas cosas más fáciles de contagiarse “bien”. Por ejemplo: después de mucho leer blogs de amigos españoles me encuentro cambiando algunas acentuaciones o empleando expresiones que me parecen pintorescas.
2) Respuesta a una objeción interna: podría uno poner en idioma legal, técnico o comercial algún escrito que nada tiene que ver con esas materias y valerse de ese recurso para hacer atractiva u original la entrada; es verdad.
3) Respuesta a otra objeción interna: lo dicho en esta entrada aplica al blog que yo quiero hacer; aunque cualquiera puede tomar la idea, no pretendo definir ningún criterio universal; por otro lado, si uno quisiera hacer un blog comercial, técnico o legal, bien hace en usar el lenguaje adecuado.

miércoles, 23 de agosto de 2006

Misterio del río para el hombre

Por el Guaymallén
el duende del agua va
llevando una flor
de greda y dulzor
que despertará en el riego
la voz vegetal
del huarpe que está
dormido en su paz mineral.
[*]

De ir por la autopista, que es ruta 40, solo verás algunos hilos de agua; de orilla a orilla, casi vacío el lecho. Más arriba, cuando vayas otra vez por la 7, lo verás angosto y muy torrentoso. ¿Qué pasó? ¿Dónde dejó sus aguas el río Mendoza?

El secreto se reserva a los viajeros que quieran ir un poco más lento: salís de la autopista en Luján de Cuyo y preguntás por la rotonda de la Virgen, desde ella rumbearás hacia el sur. Un camino arbolado te llevará hasta el secreto: en un momento, un torrentoso curso de agua empieza a acompañarte; no mucho después surge a la vista una peculiar construcción y casi de repente te encontrarás transitando por encima del dique derivador Cipolletti (el camino pasa exactamente por arriba de la pared del dique).

Este dique no hace embalse, sino que desvía las aguas del Mendoza a un canal matriz, del cual surge el famoso canal Cacique Guaymallén, que es el que alimenta a la ciudad de Mendoza y sus alrededores, oasis en un desierto. Desde la pared del dique podrás ver al río antes y después. A la derecha: más caudaloso; a la izquierda: lo que queda de él.

Pero, ¡alto ecologistas, que no es esta su convocatoria! Un dato curioso es que el canal Guaymallén es de origen natural, está construido sobre una falla geológica. Y junto con el río que da sus aguas para el riego tiene una historia anterior a la de este dique, porque ya los indígenas de la zona los usaban.

Los indígenas habían aprovechado para proveerse de agua potable y de riego una antigua rama o brazo del actual Río Mendoza ubicado a la salida de la garganta de los cerros de Cacheuta y que sale al sesgo desde el río hacia el norte. Este cauce sería una falla geológica del terreno que encauzaba el cono de deyección aluvional sobre el que se ha constituido la actual conurbación mendocina. En tiempos antiguos, este Zanjón derivaba las aguas del río y, a su vez, lo interconectaba con un sistema lacustre próximo, ubicado unos 80 km. hacia el nordeste, conformado por las lagunas de Guanacache, luego conocidas como del Rosario y que fue otro de los asentamientos huarpes de la zona de Cuyo.

Las acequias huarpes preexistentes a la llegada de los conquistadores eran las siguientes: el brazo del río de Cuyo, que nacía en la Toma del Inca, conocido por los huarpes como Goazap-Mayu (río del cacique Goazap) y su prolongación: el Desagüe (innominado); la acequia de Tabal-que; la acequia alta de Tantayquen; la acequia de Allayme y la Guaimaien sequia. Otras acequias mencionadas en los documentos estaban ubicadas fuera del ejido de la novel ciudad.
[**]

[*] Zamba del riego, de Armando Tejada Gómez y Óscar Matus.
[**] Tomado de una revista electrónica de geografía y ciencias sociales.

lunes, 21 de agosto de 2006

Desacomodao


"Lo trae medio desacomodao como chorizo en fuente de loza".
(Foto tomada en página personal de “pbase”, intentando ilustrar una frase dicha por un conductor de un programa televisivo de jineteadas y afines).

sábado, 19 de agosto de 2006

Dos fábulas en clave arquitectónica

Mi civilización reposa sobre el culto del Hombre a través de los individuos. Ella ha tratado durante siglos de mostrar el Hombre como hubiera podido enseñar a distinguir una catedral a través de una piedra. Ha predicado este Hombre que dominaba al individuo.
Pues el Hombre de mi civilización no se define partiendo de los hombres. Son los hombres los que se definen según él.
Hay en él, como en todo Ser, algo que no explican los materiales que lo componen. Una catedral es una cosa completamente distinta de un conjunto de piedras. Es geometría y arquitectura. No son las piedras las que la definen, es ella la que enriquece las piedras con su propia significación. Estas piedras se ennoblecen al ser piedras de una catedral. Las piedras más diversas sirven a su unidad. La catedral absorbe en su cántico hasta las gárgolas más absurdas.
Pero poco a poco me he olvidado de mi verdad. He creído que el Hombre resumía los hombres como la Piedra resume las piedras. He confundido catedral con conjunto de piedras y poco a poco la herencia se ha desvanecido. Hay que restaurar al Hombre. Él es la esencia de mi cultura. Él es la llave de mi Comunidad. Él es el principio de mi victoria.

Antoine de Saint-Exupéry, Piloto de Guerra, XXV, 1942.

___Ezequiel, a mi fábula del Libro
___te añadiré mi fábula del Templo
(la fábula es idioma de niños y profetas).
___La Creación es, en verdad, un Templo
___que de Sí mismo y para Sí construye
___mi Señor admirable y tu Señor.
Es tarea del hombre conocer y laudar
al sublime albañil de los metros de oro
que levanta Su templo y que lo habita. '
Pero se dijo el hombre: "Ya es hora de medir
en números humanos las columnas del Templo;
___ya es hora de pesarlo en toneladas
y analizar a fondo sus piedras y metales".
___Y tanto el hombre ha dividido ya
___los materiales de la arquitectura,
___que la unidad y la noción del Templo
___se le han borrado en su laboratorio.
A fuerza de medir sólo en tres dimensiones,
___ha perdido la cuarta dimensión:
la dimensión eterna del sublime Arquitecto.

Leopoldo Marechal, Poema de la Física, 3, 1979.

viernes, 18 de agosto de 2006

Status viatoris XXIV

La caridad en la presente vida puede recibir aumento. Somos, en efecto, viadores porque caminamos hacia Dios, último fin de nuestra bienaventuranza. En este camino, tanto más adelantamos cuanto más nos acercamos a Dios, a quien nos acercamos no a pasos corporales, sino con el afecto de nuestra alma. Este acercamiento es obra de la caridad, pues por ella la mente se une a Dios. Por eso es condición de la caridad de la presente vida que pueda crecer, pues de lo contrario cesaría el caminar. Y ésta es la razón por la que el Apóstol llama a la caridad camino diciendo: Os indico un camino más excelente (1 Cor 12, 31). [*]

Si se me permite la expresión, entiendo que el “status viatoris” es algo dinámico. El “aún no” del que nos hablaba Pieper existe a lo largo de toda la vida, pero hay un cambio en nuestra condición de viadores. Como dice Santo Tomás en la cita con que comienza la entrada, podemos adelantarnos en el camino, o sea, acercarnos a Dios. Y eso por medio de la caridad, como explicaba Garrigou-Lagrange citando nada menos que el texto con que empezamos hoy.

Ahora es el turno de las disquisiciones no autorizadas (muchas de las cuales se podrían reemplazar, con alto grado de beneficio para los lectores, con textos de sabios “de primera línea”).

Con la caridad nos acercamos a Dios, aunque el camino no tiene la misma “duración” para todos. O sea, hubo un ladrón que se arrepintió de sus pecados el día de su muerte, y hoy está en el cielo. Hubo muchos trabajadores de la última hora, hubo más de un “hijo pródigo”. Aparentemente ellos, a lo largo de su vida, no han caminado siempre decididamente el camino del amor, pero al final han llegado a Dios.

Es como que hubieran recorrido el camino en un breve tiempo. ¿Se podría decir así? ¿O es otro camino, distinto al de la caridad?

La tentación del “hijo mayor” es decir: “¿De qué sirve, entonces, andar recorriendo este camino toda la vida?”

Pero sabemos cómo viene la mano. Si yo experimento el amor de Dios hoy y cada día, debo (y es lo que realmente quiero) responderle cada día con la caridad, porque eso me hace acercarme a él y ser feliz. Y a ser feliz desde acá, empezando en este mundo.

Cuando no tenemos en cuenta, como el hijo mayor, que estamos con Dios y que lo suyo es nuestro, la obligación pierde su fuerza en nosotros, se hace vacía. Pero si lo recordamos, la cosa cambia. Y es una bendición el haber sido llamados al camino de la caridad.

[*] Santo Tomás de Aquino, Suma Teológica, II, II, q. 24, a. 4.

miércoles, 16 de agosto de 2006

El mundo es de quien lo ama

De alguna forma que aún no me explico, el cardenal Van Thuân leyó uno de los divagantes escritos que adornan esta bitácora y me dio una respuesta en su libro “Testigos de esperanza”. Me dijo así:

¡El mundo es de quien lo ama!
A veces nos lamentamos de que el cristianismo, en la sociedad de hoy, es una presencia cada vez más marginal, de que es difícil transmitir la fe a los jóvenes, de que las vocaciones disminuyen. Y se podría seguir enumerando motivos de preocupación...
De hecho, no es raro que, en el mundo actual, nos sintamos perdedores. Pero la aventura de la esperanza nos lleva más allá. Un día hallé escrito en un calendario estas palabras: «El mundo es de quien lo ama y mejor sabe demostrarlo». ¡Qué verdaderas son estas palabras! En el corazón de las personas hay una sed infinita de amor, y nosotros, con el amor que Dios ha infundido en nuestros corazones (cf. Rm 5,5), podemos saciarla.

martes, 15 de agosto de 2006

Del pagado y su cuestión

De alguien presumido se dice que es “pagado de sí mismo”. Como todo pecador, el pagado de sí mismo debe despertar en nosotros la misericordia. Y para ser misericordioso es importante conocer y entender a la persona pecadora (no debería ser tan difícil, siendo que uno también es pecador).

Hay una sencilla y linda frase para referirse, en un tono casi misericordioso, a los “pagados de sí mismo” [*]. Y es la que decía mi amigo Matías. Cuando se encontraba con alguien muy presumido, solía comentar en voz baja: “¡Ese tipo no tiene abuelita!”

Sabido el cariño que nos dan o dieron las abuelas y lo que podría estar faltando al que no la tuvo, es de entender que el afectado se encargue de “autoproporcionarse” cariño, de ahí su caracteristica de pagado de sí mismo.

Por supuesto que se podría hacer notar otra cosa: me parece, mas no quiero hacer “asociaciones ilícitas”, que estamos llamados a no ser “pagados de nosotros mismos” sino al contrario, a buscar la recompensa del Padre (que ve en lo secreto). Aunque no tengamos abuelita.

(Y si queremos más cariño pidámoselo a Nuestra Madre, hoy asunta a los cielos, para recibirlo en abundancia).

[*] O debo decir: “pagados de ellos mismos”.