viernes, 18 de agosto de 2006

Status viatoris XXIV

La caridad en la presente vida puede recibir aumento. Somos, en efecto, viadores porque caminamos hacia Dios, último fin de nuestra bienaventuranza. En este camino, tanto más adelantamos cuanto más nos acercamos a Dios, a quien nos acercamos no a pasos corporales, sino con el afecto de nuestra alma. Este acercamiento es obra de la caridad, pues por ella la mente se une a Dios. Por eso es condición de la caridad de la presente vida que pueda crecer, pues de lo contrario cesaría el caminar. Y ésta es la razón por la que el Apóstol llama a la caridad camino diciendo: Os indico un camino más excelente (1 Cor 12, 31). [*]

Si se me permite la expresión, entiendo que el “status viatoris” es algo dinámico. El “aún no” del que nos hablaba Pieper existe a lo largo de toda la vida, pero hay un cambio en nuestra condición de viadores. Como dice Santo Tomás en la cita con que comienza la entrada, podemos adelantarnos en el camino, o sea, acercarnos a Dios. Y eso por medio de la caridad, como explicaba Garrigou-Lagrange citando nada menos que el texto con que empezamos hoy.

Ahora es el turno de las disquisiciones no autorizadas (muchas de las cuales se podrían reemplazar, con alto grado de beneficio para los lectores, con textos de sabios “de primera línea”).

Con la caridad nos acercamos a Dios, aunque el camino no tiene la misma “duración” para todos. O sea, hubo un ladrón que se arrepintió de sus pecados el día de su muerte, y hoy está en el cielo. Hubo muchos trabajadores de la última hora, hubo más de un “hijo pródigo”. Aparentemente ellos, a lo largo de su vida, no han caminado siempre decididamente el camino del amor, pero al final han llegado a Dios.

Es como que hubieran recorrido el camino en un breve tiempo. ¿Se podría decir así? ¿O es otro camino, distinto al de la caridad?

La tentación del “hijo mayor” es decir: “¿De qué sirve, entonces, andar recorriendo este camino toda la vida?”

Pero sabemos cómo viene la mano. Si yo experimento el amor de Dios hoy y cada día, debo (y es lo que realmente quiero) responderle cada día con la caridad, porque eso me hace acercarme a él y ser feliz. Y a ser feliz desde acá, empezando en este mundo.

Cuando no tenemos en cuenta, como el hijo mayor, que estamos con Dios y que lo suyo es nuestro, la obligación pierde su fuerza en nosotros, se hace vacía. Pero si lo recordamos, la cosa cambia. Y es una bendición el haber sido llamados al camino de la caridad.

[*] Santo Tomás de Aquino, Suma Teológica, II, II, q. 24, a. 4.

5 comentarios:

Ecazes dijo...

Y el nuestro camino fué mucho mas Feliz que el del hijo pródigo: siempre en casa del Padre, siempre en Su presencia.
El camino con Cristo es siempre mas Feliz. Para mi el caso es al contrario: nosotros recorrimos todo con Su compañia, Su amparo y Su Paz. El Buen ladrón llegó desgarrado aún, llorando no solo los dolores de su cruz, sino los dolores de un vivir sin esos íntimos consuelos que solo el Señor dá.
En última instancia, es como decía Jordi (el enlace al post exacto esá en mi blog): la diferencia está en Quien nos encontramos en el camino.

Cruz y Fierro dijo...

Muy buena esta serie.
Respecto a la cita de Sto. Tomas, una aclaracion de un aspecto muy tomista que quizas no quede claro en ese texto. Para Sto. Tomas, siguiendo a los Padres, las virtudes teologales (como la caridad, en primer lugar) son infusas por Dios. Sino pareceria que nos acercamos a Dios porque nos esforcemos mucho en amar a Dios, cuando en realidad seria porque dejamos a Dios actuar en nosotros con todo su amor de caridad perfecto. Es por el tema del pelagianismo que hago la aclaracion. Aunque no se si se entiende lo que quiero decir.

Juan Ignacio dijo...

Gracias a ambos por los comentarios. Está muy claro, CyF.

isladetera dijo...

Mmmm, ya veo que por aquí interesa el tema del camino. Tengo pensado escribir algo yo también, pero ahora ando un poco liada para hacer cosas que requieren calma.

Y de paso os cuento la experiencia como hospitalera en el Camino de Santiago. Aquí en España hay un montón de lugares donde se atiende a los peregrinos, pensaba que se conocía también en otros países. Me extenderé más en explicarlo si es algo novedoso para vosotros. ;)

Un abrazo!!

Juan Ignacio dijo...

Esperaremos entonces.

Hasta donde mis conocimeintos llegan, acá la famosa peregrinación es a la Virgen de Luján y como esas manifestaciones son masivas en fechas puntuales, se monta asistencia para esas fechas. Desconozco si existe algo organizado para otras peregrinaciones y en forma permanente.

Gracias por responder.

Saludos.