jueves, 2 de junio de 2005

Nos comunicamos como podemos

De la vida diaria...
El auto frena en la esquina. Supongo que hizo un gesto con la mano, para que yo cruce, pero no lo veo ya que usa vidrios polarizados. No cruzo, no sé porqué, no me sale, estoy acostumbrado a observar un gesto, con la mano o la cabeza. Espero, sin saber qué hace o piensa el conductor (quizás hasta se cansa de esperarme y me hace otro tipo de “gesto”). Espero. Al minuto arranca y dobla. No sé ni si me "saludó" al irse.

Cruzo la vía, doblo a la derecha. Veré de encontrar a Armando, aunque no lo conozco. Al primero que esté en la puerta le preguntaré: “¿Armando?” Claro que si estimo que es el mismo Armando, mi pregunta será: “¿Armando?”. En cambio, si calculo que no es Armando, preguntaré: “¿Armando?” ¡No es lo mismo! ¿Se entiende? En un caso preguntaré directamente a la persona si él es Armando. En el otro caso preguntaré si está Armando. ¿Limitaciones del lenguaje escrito? ¿Deficiencias del lenguaje oral?

3 comentarios:

finitud dijo...

Armando: ¿estaba armando algo? Puede ser una pista, para orientar el tono de la pregunta.

Anónimo dijo...

que decis====

Juan Ignacio dijo...

No sé qué decir...